{"id":162,"date":"2022-06-27T19:23:28","date_gmt":"2022-06-27T22:23:28","guid":{"rendered":"http:\/\/losintereses.ar\/?p=162"},"modified":"2022-06-27T19:23:35","modified_gmt":"2022-06-27T22:23:35","slug":"la-participacion-popular-durante-la-etapa-rosista","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/2022\/06\/27\/la-participacion-popular-durante-la-etapa-rosista\/","title":{"rendered":"La participaci\u00f3n popular  durante la etapa Rosista"},"content":{"rendered":"\n<p><br>La participaci\u00f3n popular durante la etapa rosista (1829-1852)<br>Juan Manuel de Rosas gobern\u00f3 la provincia de Buenos Aires por casi veinte a\u00f1os (1829-1832<br>\/1835-1852) y lider\u00f3 a lo largo de su segundo gobierno la Confederaci\u00f3n Argentina: una uni\u00f3n<br>laxa y temporal de las distintas provincias que delegaban a\u00f1o tras a\u00f1o en \u00e9l la representaci\u00f3n<br>de las relaciones exteriores. Fue una figura pol\u00edtica clave del siglo XIX y su estela se proyect\u00f3<br>generando pasiones y odios a lo largo de todo el siglo XX. Durante el rosismo la presencia<br>popular fue muy fuerte. Fue marcada tanto por sus enemigos como cr\u00edtica, como reconocida y<br>celebrada por sus adherentes. A continuaci\u00f3n analizaremos la etapa rosista desde un enfoque<br>centrado en su relaci\u00f3n con los sectores populares, tanto urbanos como rurales . La mirada<br>1<br>estar\u00e1 centrada sobre todo en Buenos Aires, tanto en la ciudad como en la campa\u00f1a ya que<br>entendemos que si bien el r\u00e9gimen tuvo impacto y proyecci\u00f3n en el resto de las provincias, las<br>caracter\u00edsticas que adquiri\u00f3 en el territorio bonaerense no son extrapolables al resto del pa\u00eds.<br>Como analizamos en la clase 9, el fusilamiento de Dorrego, en diciembre de 1828, gener\u00f3 un<br>levantamiento popular inesperado y aut\u00f3nomo en Buenos Aires y gran parte de la campa\u00f1a<br>bonaerense, y di\u00f3 inicio a una guerra civil que mantuvo en vilo a la ciudad durante m\u00e1s de seis<br>meses. En ese contexto, los grupos dispersos de las milicias federales vencidas en la batalla de<br>Navarro comenzaron a aglutinarse y a conformar partidas montoneras en distintos lugares de<br>la campa\u00f1a: Luj\u00e1n, Navarro, Lobos, Montes, Chascom\u00fas. Estas partidas, queriendo vengar la<br>muerte de Dorrego se aglutinaron y consideraron que Juan Manuel de Rosas, comandante de<br>milicias de la campa\u00f1a, deb\u00eda ser su heredero leg\u00edtimo. Esto es importante porque, como<br>demostr\u00f3 tempranamente el historiador Halper\u00edn Donghi (1972 [2010]) \u2013 en contraposici\u00f3n a<br>lo aseverado tanto por la historiograf\u00eda liberal como por algunos revisionistas que<br>consideraban que Rosas hab\u00eda llegado a la gobernaci\u00f3n por la presi\u00f3n de la elite porte\u00f1a<br>terrateniente \u2013fue el espont\u00e1neo alzamiento campesino (conformado por labradores, pastores<br>y peones) con el apoyo de grupos ind\u00edgenas ranqueles, lo que determin\u00f3 su ascenso al poder.<br>Al respecto, siguiendo la tesis de Halper\u00edn, la historiadora Pilar Gonz\u00e1lez Bernaldo (2008:181)<br>sostiene:<br>El levantamiento de 1829 es ante todo una manifestaci\u00f3n de las tensiones sociales en<br>el campo, consecuencia de las transformaciones de la estructura productiva, agravadas<br>por una coyuntura explosiva: una situaci\u00f3n econ\u00f3mica cr\u00edtica marcada por la fuerte<br>inflaci\u00f3n que produce una devaluaci\u00f3n del salario real, sumado al desequilibrio<br>imprevisible del mercado laboral a ra\u00edz del retorno de las tropas que combatieron<br>contra Brasil, y por \u00faltimo, una de las m\u00e1s terribles sequ\u00edas experimentadas por la<br>provincia de Buenos Aires.<br>La circulaci\u00f3n de rumores en lo que era en ese momento el sur de la campa\u00f1a, sobre todo en<br>el \u00e1mbito de las pulper\u00edas, desempe\u00f1\u00f3 un papel crucial en la revuelta y permite explicar la<br>acci\u00f3n generalizada de los diferentes sectores sociales y \u00e9tnicos. Uno de los rumores dec\u00eda, por<br>ejemplo, que Lavalle pretend\u00eda reiniciar la guerra contra el Brasil lo cual, de ser as\u00ed, implicaba<br>1 En pr\u00f3ximas clases analizaremos espec\u00edficamente la relaci\u00f3n de Rosas con los diversos grupos<br>ind\u00edgenas y afrodescendientes.<br>un recrudecimiento de las levas y una disminuci\u00f3n de los salarios reales, ya que el d\u00e9ficit<br>provocado por la guerra hab\u00eda sido cubierto con la emisi\u00f3n de billetes.<br>En abril de 1829 L\u00f3pez y Rosas, capitalizando esos levantamientos populares, retornaron desde<br>Santa Fe \u2013 donde se hab\u00edan refugiado tras el golpe dado por Lavalle en diciembre del a\u00f1o<br>anterior \u2013 para ponerse al frente de las partidas, sitiaron la ciudad y derrotaron a Lavalle en<br>Puente de M\u00e1rquez. Esto es interesante porque, contrariamente a lo sostenido por la<br>historiograf\u00eda cl\u00e1sica que, como dijimos, ha visto a Rosas como un poderoso caudillo<br>terrateniente capaz de manejar a su gusto a una peonada fiel y obediente, los nuevos<br>enfoques demuestran que hay una construcci\u00f3n del liderazgo pol\u00edtico de su parte y que su<br>ascenso en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica se debi\u00f3 mucho m\u00e1s a su carrera al interior de la estructura<br>miliciana rural que a su condici\u00f3n de importante hacendado (Fradkin y Gelman, 2015).<br>Un a\u00f1o despu\u00e9s del golpe de Lavalle, reinstalada la anterior legislatura, Rosas fue designado<br>gobernador de la provincia con el otorgamiento de facultades extraordinarias, que le<br>permitieron tomar en sus manos los asuntos legislativos. Inmediatamente se encarg\u00f3 de<br>organizar un fastuoso funeral para Dorrego lo cual, simb\u00f3licamente, le permiti\u00f3 heredar su<br>popularidad en la ciudad y tambi\u00e9n pidi\u00f3 expresamente que lo llamaran como a aquel \u201cel<br>padre de los pobres\u201d (Di Meglio, 2013). Una de sus primeras preocupaciones al llegar a la<br>gobernaci\u00f3n fue afirmar su autoridad sobre los l\u00edderes del levantamiento rural que lo hab\u00edan<br>llevado espont\u00e1neamente al poder, lo cual logr\u00f3 premi\u00e1ndolos con jefaturas milicianas en la<br>campa\u00f1a (Halper\u00edn Donghi, 1972; Di Meglio, 2013; Fradkin y Gelman, 2015). De hecho estos<br>enfoques historiogr\u00e1ficos concuerdan en que si hubo algo que logr\u00f3 Rosas a lo largo de su<br>gobierno fue la construcci\u00f3n de un orden, el primero que se afianz\u00f3 despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n,<br>y lo hizo disciplinando a la convulsionada sociedad porte\u00f1a, desde la elite hasta la plebe.<br>El primer gobierno de Rosas (1829-1832) se caracteriz\u00f3 por una fuerte legitimidad pol\u00edtica.<br>Tuvo todav\u00eda una fuerte oposici\u00f3n de los unitarios en el interior, liderados por el General Paz<br>desde C\u00f3rdona, que reci\u00e9n fueron vencidos en 1831. A partir de all\u00ed, en los dos a\u00f1os siguientes,<br>el conflicto entre facciones se dirimi\u00f3 al interior del propio federalismo entre federales<br>\u201ccism\u00e1ticos\u201d (o doctrinarios) y federales \u201capost\u00f3licos\u201d (o rosistas). Los motivos de tal divisi\u00f3n<br>fueron fundamentalmente dos: la oposici\u00f3n de los primeros a avalar la renovaci\u00f3n de las<br>facultades extraordinarias para un nuevo mandato de Rosas como gobernador y su reclamo en<br>torno a la convocatoria de un Congreso Constituyente para la organizaci\u00f3n constitucional,<br>luego de la firma del Pacto Federal de 1831. Cuando al finalizar su mandato como gobernador,<br>en 1832, la legislatura se opuso a otorgarle nuevamente las facultades extraordinarias, Rosas<br>decidi\u00f3 declinar su candidatura y dedicarse a emprender una expedici\u00f3n para extender la<br>frontera sur. Como veremos en una pr\u00f3xima clase, ante su ausencia fue su esposa Encarnaci\u00f3n<br>Ezcurra, quien organiz\u00f3 y lider\u00f3 a la facci\u00f3n federal \u201capost\u00f3lica\u201d.<br>En este marco, tras varios meses de puja electoral y callejera, tuvo lugar en octubre de 1833<br>un episodio conocido como la Revoluci\u00f3n de los Restauradores. Se produjo cuando en medio<br>de una escalada de agravios en la prensa entre ambas facciones federales, el gobierno de<br>Balcarce \u2013 que buscaba mostrarse neutral \u2013 decidi\u00f3 juzgar a varios peri\u00f3dicos. Uno de ellos se<br>llamaba \u201cEl Restaurador de las Leyes\u201d, y sus partidarios apelaron a la confusi\u00f3n haciendo<br>circular el rumor de que era el propio Rosas quien iba a ser juzgado. Aglutinada<br>espont\u00e1neamente por la difusi\u00f3n de estos rumores, una multitud se reuni\u00f3 en la plaza y<br>comenz\u00f3 un tumulto tras el cual un grupo march\u00f3 fuera de la ciudad y comenz\u00f3 a movilizar a<br>su alrededor a partidas de la campa\u00f1a, como hab\u00eda ocurrido en 1829. El gobierno debi\u00f3<br>renunciar y los cism\u00e1ticos (tambi\u00e9n llamados \u201clomos negros\u201d por el ribete de su boleta<br>electoral) quedaron vencidos como facci\u00f3n. Luego de la Revoluci\u00f3n de los Restauradores, y<br>tambi\u00e9n por influjo de Encarnaci\u00f3n Ezcurra, se form\u00f3 un \u201cclub\u201d de rosistas fan\u00e1ticos: la<br>Sociedad Popular Restauradora, dirigida por un pulpero: Juli\u00e1n Gonz\u00e1lez Salom\u00f3n. \u00c9ste ten\u00eda<br>una pulper\u00eda en el barrio de San Nicol\u00e1s, frentes a donde hoy se levanta el obelisco. \u201cDurante<br>el primer gobierno de Rosas hab\u00eda sido juez de paz de San Nicol\u00e1s, cumpliendo el habitual<br>papel de movilizar votantes en su barrio y controlar la mesa en las jornadas electorales\u201d (Di<br>Meglio, 2012: 314).<br>La capacidad de movilizaci\u00f3n de estos hombres era enorme, tanto por la difusi\u00f3n de las<br>noticias y rumores como por la \u2018traducci\u00f3n\u2019 del discurso de las elites a objetivos<br>populares, a lo cual se agregaba la distribuci\u00f3n de una prensa popular que, aunque<br>ef\u00edmera, era cada vez m\u00e1s numerosa (Gonz\u00e1lez Bernaldo, 2008: 190).<br>De la Sociedad Popular Restauradora surgi\u00f3 un brazo armado parapolicial: la Mazorca formado<br>por miembros de la polic\u00eda, todos de extracci\u00f3n plebeya, como una forma de disciplinar a los<br>sectores de la elite a trav\u00e9s del terror. Su jefe y uno de los m\u00e1s fieles servidores de Rosas fue el<br>comisario Cir\u00edaco Cuiti\u00f1o. Rosas lo nombr\u00f3 jefe de serenos del cuartel que llev\u00f3 su nombre, y<br>lo ascendi\u00f3 a coronel graduado en 1838. Tambi\u00e9n Andr\u00e9s Parra fue junto con Gonz\u00e1lez<br>Salom\u00f3n y Cuiti\u00f1o, uno de los m\u00e1s fan\u00e1ticos partidarios del Restaurador y de su esposa.<br>Como veremos unas p\u00e1ginas m\u00e1s adelante, el momento m\u00e1s activo de esta agrupaci\u00f3n se situ\u00f3<br>entre 1839-1842, en el per\u00edodo conocido como la \u00e9poca del terror. Muchas de las acciones<br>emprendidas por la Mazorca fueron de car\u00e1cter aut\u00f3nomo, no respond\u00edan a una orden directa<br>de Rosas.<br>Durante el gobierno de Viamonte, sucesor de Balcarce, ante la persecuci\u00f3n de la que fueron<br>objeto por parte de la Mazorca, los miembros m\u00e1s conspicuos del federalismo cism\u00e1tico<br>debieron exiliarse en la Banda Oriental. En este contexto, en abril de 1834, se produjo<br>tambi\u00e9n una agitaci\u00f3n popular ante el desembarco de Bernardino Rivadavia, que lo oblig\u00f3 a<br>volver a abandonar la ciudad nuevamente. A mediados de 1834 Viamonte renunci\u00f3. Aceptada<br>la renuncia de Viamonte, la Legislatura lo nombr\u00f3 gobernador a Rosas pero \u00e9ste no acept\u00f3.<br>Justific\u00f3 su rechazo al cargo argumentando que no ten\u00eda medios para parar el ataque unitario y<br>la anarqu\u00eda si no se le otorgaban las facultades extraordinarias. Ante una situaci\u00f3n de acefal\u00eda,<br>la legislatura nombr\u00f3 como gobernador interino al Presidente del Cuerpo, Manuel Vicente<br>Maza. El asesinato de Facundo Quiroga a comienzos de 1835 gener\u00f3 en la elite porte\u00f1a el<br>temor a una nueva guerra civil lo cual llev\u00f3 a la Sala de Representantes a convocar<br>nuevamente a Rosas viendo en \u00e9l la \u00fanica persona capaz de restaurar el orden social,<br>otorg\u00e1ndole en esta ocasi\u00f3n la \u201csuma del poder p\u00fablico\u201d provincial. Comenzaba as\u00ed su segundo<br>mandato como gobernador de la provincia de Buenos Aires; de all\u00ed en m\u00e1s en las elecciones<br>habr\u00eda una sola lista: la de su partido. No obstante ello, a\u00f1o tras a\u00f1o, buscar\u00eda simb\u00f3licamente<br>refrendar su poder consultando al pueblo a trav\u00e9s de un plebiscito en el cual obtendr\u00eda<br>respaldo rotundo. El resto de los gobernadores deleg\u00f3 en \u00e9l la representaci\u00f3n de las relaciones<br>exteriores de cada provincia, lo cual lo convirti\u00f3 en l\u00edder de la Confederaci\u00f3n Argentina;<br>simb\u00f3licamente Rosas refrendaba ese cargo solicitando anualmente una renovaci\u00f3n expl\u00edcita<br>por parte de cada gobernador de esas facultades. La alianza se resquebrajar\u00eda definitivamente<br>en 1851 ante el pronunciamiento de Urquiza, presagiando el ocaso del rosismo.<br>En el interior Rosas apoy\u00f3 el ascenso a la gobernaci\u00f3n de caudillos y figuras pol\u00edticas que no<br>proven\u00edan de los sectores de la elite provincial, sino comandantes de armas en departamentos<br>y en la frontera. Es el caso de Lucero en San Luis o \u201cMascarilla\u201d L\u00f3pez en C\u00f3rdoba.<br>En la provincia su gobierno cont\u00f3 con un fuerte apoyo de los artesanos urbanos y de los<br>peque\u00f1os y medianos productores rurales. El sector artesanal urbano, que representaba un<br>porcentaje importante de la poblaci\u00f3n en Buenos Aires, se hab\u00eda visto perjudicado desde 1810<br>por la apertura del libre comercio y la imposibilidad de competir con las mercanc\u00edas inglesas.<br>Para favorecer y proteger a esos sectores, sancion\u00f3 en 1835 la Ley de Aduanas que a trav\u00e9s de<br>medidas proteccionistas prohib\u00eda el ingreso de productos importados que compitieran con la<br>producci\u00f3n artesanal local (ponchos, sombreros, zapatos, aguardiente, guitarras, entre otros).<br>En la campa\u00f1a, a trav\u00e9s de una serie de donaciones condicionadas de tierra en la zona de<br>frontera, consolid\u00f3 un nuevo grupo de pastores y labradores propietarios que ser\u00eda una de sus<br>principales bases de apoyo pol\u00edtico. Como desarrollaremos en una pr\u00f3xima clase, el otro eje<br>de apoyo popular del rosismo fue el de la comunidad afrodescendiente que formaba todav\u00eda<br>alrededor de una cuarta parte de la poblaci\u00f3n urbana.<br>Cuando el poder de Rosas parec\u00eda consolidado a trav\u00e9s de una politizaci\u00f3n feroz encauzada<br>que llev\u00f3 al exilio a todo disidente acusado de \u201csalvaje unitario\u201d y a vestir de rojo punz\u00f3<br>vestimentas y decorados, comenz\u00f3 la crisis desencadenada por el bloqueo franc\u00e9s de 1838 que<br>se sumar\u00eda a la guerra que se ven\u00eda librando, desde el a\u00f1o anterior, contra la Confederaci\u00f3n<br>Per\u00fa-Boliviana y coincidir\u00eda con la muerte de Encarnaci\u00f3n Ezcurra. El bloqueo franc\u00e9s traer\u00eda<br>aparejado conspiraciones y levantamientos contra Rosas en el interior y una crisis econ\u00f3mica<br>y financiera que llevar\u00eda a la devaluaci\u00f3n de la moneda y a una inflaci\u00f3n galopante. Estos ser\u00edan<br>los a\u00f1os del terror rosista, en los que la violencia llegar\u00eda a su m\u00e1ximo parang\u00f3n (incluyendo<br>deg\u00fcellos, despellejamiento en vida, descuartizamiento, entre otras atrocidades).<br>El bloqueo franc\u00e9s act\u00faa como precipitante pol\u00edtico y en enero de 1839 el gobernador de la<br>provincia de Corrientes, Genaro Ber\u00f3n de Astrada se pronunci\u00f3 contra el de Buenos Aires y le<br>declar\u00f3 la guerra a Rosas. Uno de los motivos determinantes era la prohibici\u00f3n de la libre<br>navegaci\u00f3n de los r\u00edos interiores, por parte del gobernador de Buenos Aires. En el combate que<br>se realiz\u00f3 en el arroyo Pago Largo las tropas del entrerriano Pascual Echag\u00fce, aliado de Rosas,<br>derrotaron a Ber\u00f3n de Astrada y Corrientes cay\u00f3 bajo el dominio de Buenos Aires.<br>A lo largo de 1839 y 1840 se sucedieron una serie de conspiraciones y levantamientos, todos<br>vinculados entre s\u00ed y relacionados con los planes de los j\u00f3venes de la \u201cAsociaci\u00f3n de Mayo\u201d<br>(Esteban Echeverr\u00eda, Juan Bautista Alberdi, Juan Mar\u00eda Guti\u00e9rrez, Domingo Sarmiento, Vicente<br>Fidel L\u00f3pez, Bartolom\u00e9 Mitre) que, junto a ex unitarios, desde el exilio y con el apoyo del<br>Partido Colorado del Uruguay, comenzaron a tramar el derrocamiento del r\u00e9gimen rosista.<br>Seg\u00fan estos planes una asonada pol\u00edtico- militar en la ciudad deb\u00eda coincidir con un<br>levantamiento en el campo, todo ello simult\u00e1neo con la invasi\u00f3n preparada por Lavalle.<br>Ram\u00f3n Maza, hijo de Manuel Vicente Maza, Presidente de la Sala de Representantes \u2013 es<br>decir, de la Legislatura de Buenos Aires \u2013 fue el l\u00edder de la conspiraci\u00f3n pol\u00edtica que deb\u00eda<br>estallar en la ciudad. Seg\u00fan sus planes Lavalle deb\u00eda desembarcar en un punto de la costa de<br>Buenos Aires coincidentemente con el levantamiento en la ciudad. Un grupo de militares<br>delat\u00f3 el plan y la conspiraci\u00f3n fue descubierta y abortada. Manuel Vicente Maza fue<br>asesinado por miembros de la Mazorca en la Sala de Representantes y su hijo fusilado al d\u00eda<br>siguiente. Se desat\u00f3 en seguida una ola de terror contra los unitarios y desafectos, reales o<br>presuntos, una mmovilizaci\u00f3n popular a la legislatura y saqueo de la casa de Maza.<br>En octubre de ese a\u00f1o estall\u00f3 en el sur de la provincia, en Dolores y Chascom\u00fas el<br>levantamiento de \u201cLos libres del Sur\u201d liderado por hacendados y estancieros entre los cuales<br>sobresal\u00eda la figura de Pedro Castelli, hijo del pr\u00f3cer de Mayo que estaba en comunicaci\u00f3n con<br>los j\u00f3venes exiliados en Montevideo y conoc\u00eda la movilizaci\u00f3n de tropas dirigidas por el general<br>Lavalle. Si bien el levantamiento obtuvo un cierto apoyo popular en la regi\u00f3n, pronto fue<br>vencido por las tropas de Rosas. Las \u00f3rdenes de \u00e9ste fueron estrictas: ejecutar a Castelli y<br>perdonarle la vida al resto de los dirigentes y expropiarles los campos, que fueron repartidos<br>entre los vencedores. Los gauchos que hab\u00edan participado en la rebeli\u00f3n fueron perdonados,<br>Rosas sab\u00eda que con eso ganaba legitimidad. Gervasio Rosas, uno de sus hermanos, figuraba<br>entre los complotados y para desvirtuar la impresi\u00f3n que pod\u00eda causar ese hecho, el<br>gobernador hizo publicar en La Gaceta Mercantil que Gervasio era hijo adulterino de un<br>portugu\u00e9s, y en un comunicado al juez de paz de Dolores lo llama \u00abhijo de p., degenerado\u00bb.<br>En 1840 se produjo la incursi\u00f3n de Lavalle hasta Merlo. En su recorrido inicial desde Corrientes<br>y Entre R\u00edos, lleg\u00f3 hasta all\u00ed esperando apoyo en la poblaci\u00f3n rural y en la ciudad para entrar<br>en la capital pero no lo consigui\u00f3, al contrario, no encontr\u00f3 m\u00e1s que oposici\u00f3n. Retrocedi\u00f3<br>hacia Santa Fe y luego hacia el norte buscando apoyo de las provincias que se estaban<br>rebelando contra el rosismo, conformando la \u201cCoalici\u00f3n del Norte\u201d. Los generales Lamadrid,<br>Lavalle y Avellaneda fueron derrotados frente a las tropas de Oribe y Pacheco en San Cal\u00e1,<br>Quebracho Herrado y a las puertas de Tucum\u00e1n, respectivamente. Lavalle encontrar\u00eda su<br>postrero final en 1841 en Jujuy, donde fue derrotado y ejecutado. Sus restos fueron<br>conducidos por sus oficiales a Potos\u00ed para evitar el ultraje. En 1842 el triunfo federal en la<br>batalla de Arroyo Grande, en Entre R\u00edos, contra las fuerzas aliadas de los colorados uruguayos,<br>correntinos y exiliados marc\u00f3 el fin de los pronunciamientos contra Rosas y salvo los que se<br>manten\u00edan en el exilio en Montevideo, todos sus enemigos cayeron vencidos.<br>El per\u00edodo 1839-1842 es conocido como el per\u00edodo del \u201cterror rosista\u201d por la extendida<br>persecuci\u00f3n y la violencia extrema que tuvo lugar en una serie de asesinatos selectivos, sobre<br>todo de miembros de la elite por parte de la Mazorca. Al menos cuarenta personas fueron<br>degolladas en sus propias casas y otras fueron golpeadas, vejadas y torturadas.<br>Entre 1839 y 1842 el control de las manifestaciones de la vida colectiva alcanz\u00f3 su<br>paroxismo. Para realizar una reuni\u00f3n nocturna- incluso una tertulia familiar \u2013 era<br>necesario tener una autorizaci\u00f3n del jefe de polic\u00eda de la ciudad [\u2026] Los lugares de<br>encuentro, como los caf\u00e9s y las pulper\u00edas estaban muy vigilados (Gonz\u00e1lez Bernaldo,<br>2008: 214)<br>En mayo de 1840, un grupo de personajes identificados con la conjuraci\u00f3n de Maza, entre ellos<br>Francisco Lynch, Jos\u00e9 Mar\u00eda de Riglos, Isidoro de Oliden y Carlos Mason, pretendi\u00f3 huir<br>secretamente hacia Montevideo. Fueron interceptados por la Mazorca y asesinados; ese<br>suceso es retratado al comienzo de la novela Amalia, de Jos\u00e9 M\u00e1rmol.<br>Durante cinco semanas, desde fines del mes de septiembre y el mes de octubre del a\u00f1o 1840,<br>la ciudad de Buenos Aires qued\u00f3 en manos de la mazorca. Las personas se manten\u00edan en sus<br>casas con los postigos cerrados. Las calles estaban desiertas, silenciosas. La campa\u00f1a del<br>general Lavalle, la insurrecci\u00f3n del Sud, la coalici\u00f3n del norte, la intervenci\u00f3n extranjera, la<br>conspiraci\u00f3n de Maza, provocaron una furiosa reacci\u00f3n federal. En el a\u00f1o \u201940 se degollaron por<br>las inmediaciones del Cuartel de Cuiti\u00f1o y por orden de \u00e9ste\u2026 los siguientes individuos:<br>Quesada, Varangot, Dupuy, Nobrega; Buter, Za\u00f1udo, Chanagucia\u201d<br>En abril de 1842 hubo otro estallido de terror mazorquero, ante la noticia de una<br>derrota federal en el litoral. Esta vez la acci\u00f3n del grupo no parece haber sido<br>ordenada por el gobernador \u2013 que no necesitaba amenazar a una ciudad ya calma y<br>cuando todos sus enemigos hab\u00edan sido derrotados en todas partes \u2013 sino por la<br>misma Mazorca y algunos plebeyos que se sumaron. La cantidad de v\u00edctimas fue<br>similar a la de 1840 pero los asesinatos m\u00e1s visibles: varios se hicieron a plena luz del<br>d\u00eda (Di Meglio, 2012: 315)<br>La \u00faltima d\u00e9cada del r\u00e9gimen 1842-1852 ha sido caracterizada por algunos historiadores como<br>la Pax rosista. Si bien en este per\u00edodo tuvo lugar el bloqueo anglo-franc\u00e9s, la aguerrida defensa<br>de las tropas de la confederaci\u00f3n, en clave americanista otorg\u00f3 una fuerte legitimidad al<br>gobernador de Buenos Aires. Sumado a ello, la ausencia de levantamientos y conspiraciones<br>como los ocurridos en la etapa anterior, sembraron la idea de una relativa tranquilidad<br>pol\u00edtica. Esto fue avizorado tambi\u00e9n desde el exilio tanto por Juan Bautista Alberdi en 1847 y<br>Sarmiento, quienes comenzaron a reconocer en el rosismo la construcci\u00f3n de un orden,<br>necesario para la construcci\u00f3n de la futura naci\u00f3n.<br>\u00bfQu\u00e9 fue lo que hizo popular al federalismo? La clave del rosismo en Buenos Aires fue<br>instaurar un orden exacerbando la identidad pol\u00edtica federal, encauzando la politizaci\u00f3n de los<br>sectores populares. En otras palabras, se puede decir que la desmovilizaci\u00f3n \u2013 es decir, la<br>p\u00e9rdida de autonom\u00eda del movimiento popular &#8211; a trav\u00e9s de la politizaci\u00f3n encauzada por el<br>propio gobierno imponiendo un efervescente entusiasmo por la causa federal ha sido el \u00e9xito<br>de su propio proyecto. Esto se evidenci\u00f3 en la manera de lucir o vestir federal: poncho, chirip\u00e1,<br>chaqueta y barba en oposici\u00f3n a lo que se consideraba el estereotipo de la elite: levita, frac y<br>patilla, que fue asociado a los \u201ccajetillas\u201d, \u201carist\u00f3cratas\u201d y asociado con los unitarios.<br>Otro eje importante en esta asociaci\u00f3n del federalismo con lo popular fue su construcci\u00f3n<br>como \u201ccausa santa\u201d, por ejemplo el lema \u201cViva la Santa Federaci\u00f3n\u201d serv\u00eda como sacralizaci\u00f3n<br>de la causa y a la vez como demonizaci\u00f3n del enemigo.<br>En el contexto de los bloqueos, primero franc\u00e9s y luego anglo-franc\u00e9s, la alusi\u00f3n a la defensa<br>de la patria como principio de invocaci\u00f3n emotiva, permiti\u00f3 a Rosas y al federalismo<br>presentarse a s\u00ed mismos como los verdaderos defensores de la patria. En el contexto de los<br>bloqueos se invoc\u00f3 este principio de defensa de la \u201cpatria\u201d como causa americana, asociando<br>fuertemente federal con patriota en contra de los unitarios, \u201ceurope\u00edstas\u201d, aliados de las<br>potencias extranjeras, sobre todo Francia. Esto permiti\u00f3 consolidar la idea referente a que la<br>verdadera defensa de los intereses americanos estaba en el federalismo y no en sus enemigos.<br>Otro componente esencial en la construcci\u00f3n de su popularidad fue el clientelismo. Rosas<br>mismo explicitaba en cartas a su mujer la necesidad de estrechar los v\u00ednculos con la plebe<br>urbana y rural. \u201cYa has visto lo que vale la amistad de los pobres y por ello cu\u00e1nto importa<br>sostenerla y no perder medios para atraer y cautivar sus voluntades. No cortes pues sus<br>correspondencias. Escr\u00edbeles con frecuencia: m\u00e1ndales cualquier regalo, sin que te duela<br>gastar en eso. Digo lo mismo respecto de las mujeres de los pardos y morenos que son<br>fieles. No repares, repito, en visitar a las que lo merezcan y llevarlas a tus distracciones<br>rurales, como tambi\u00e9n en socorrerlas en sus desgracias\u201d (Ternavasio, 2005, p.153). La<br>pr\u00e1ctica clientelar se evidenci\u00f3 tambi\u00e9n en las movilizaciones organizadas por los Jueces<br>de Paz llevando a grupos de plebeyos a votar.<br>Siguiendo a Fradkin y Gelman (2015), lo que habr\u00eda definido, el leitmotiv de las acciones de<br>Rosas no se resume ni en la defensa a ultranza y sistem\u00e1tica de las clases propietarias ni de las<br>plebeyas, sino en la construcci\u00f3n permanente de un orden social y pol\u00edtico. Por ese motivo, su<br>gran olfato le indicaba la conveniencia de la plasticidad: coyuntural y alternativamente, se<br>apoyar\u00eda m\u00e1s en unos sectores sociales o econ\u00f3micos, que en otros.<br>La pax rosista del per\u00edodo 1842-1852 y la f\u00e9rrea politizaci\u00f3n durante todos los a\u00f1os del<br>r\u00e9gimen, \u2013 simbolizada a trav\u00e9s del uso del cintillo punz\u00f3, de la persecuci\u00f3n y asesinato a<br>opositores, del apoyo pasivo de las provincias \u2013 despojada de toda espontaneidad, impidi\u00f3<br>ante la batalla de Caseros, en febrero de 1852, el apoyo y levantamiento espont\u00e1neo de la<br>plebe federal que le era adepta. Como sostuvo magistralmente Halper\u00edn Donghi, ([1972] 2010:<br>388):<br>Rosas debi\u00f3 sin duda su fracaso final a su mismo \u00e9xito inicial: fue ese disciplinamiento<br>que bajo las apariencias de una politizaci\u00f3n fren\u00e9tica llev\u00f3 a la despolitizaci\u00f3n de los<br>sectores populares el que hizo la diferencia entre 1829 y 1852: ahora un espont\u00e1neo<br>alzamiento campesino ser\u00eda impensable.<br>As\u00ed, en la Batalla de Caseros una buena parte de las fuerzas de Rosas se retir\u00f3 casi sin luchar.<br>Incluso existe registro de un solo episodio de fidelidad popular al Restaurador cuando los<br>soldados de un batall\u00f3n que hab\u00edan participado en el sitio de Montevideo y luego de capitular<br>hab\u00edan sido incorporados por Urquiza al Ej\u00e9rcito Grande, bajo el mando del Coronel Pedro<br>Aquino, se rebelaron asesinando a \u00e9ste \u00faltimo y desertando al llegar a Buenos Aires.<br>Tras la batalla de Caseros se produjo un fuerte saqueo en Buenos Aires. Los restos del ej\u00e9rcito<br>derrotado entremezclados con hombres del ej\u00e9rcito de Urquiza desbordaron la ciudad,<br>saqueando tiendas en distintos barrios de la ciudad y los suburbios, atacaron casas particulares<br>y pulper\u00edas. En los d\u00edas siguientes, en el Cabildo y en las calles fueron fusilados sin juicio previo<br>y en plena calle, m\u00e1s de 600 implicados.<br>Bibliograf\u00eda citada y utilizada<br>DI MEGLIO Gabriel (2006). \u00a1Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la pol\u00edtica<br>entre la Revoluci\u00f3n de Mayo y el Rosismo, Buenos Aires, Pormeteo.<br>DI MEGLIO, Gabriel (2012). Historia de las clases populares en Argentina. Buenos Aires,<br>Sudamericana, Tomo 1.<br>FRADKIN, Ra\u00fal y DI MEGLIO, Gabriel (Comp.) (2013). Hacer pol\u00edtica. La participaci\u00f3n popular en<br>el siglo XIX rioplatense. Buenos Aires, Prometeo.<br>FRADKIN Ra\u00fal y GELMAN Jorge (2015). Juan Manuel de Rosas. La construcci\u00f3n de un liderazgo<br>pol\u00edtico. Buenos Aires, Editorial Edhasa (Colecci\u00f3n Biograf\u00edas Argentinas)<br>GONZ\u00c1LEZ BERNALDO DE QUIR\u00d3S, Pilar (2008). Civilidad y pol\u00edtica en los or\u00edgenes de la naci\u00f3n<br>argentina. Las sociabilidades en Buenos Aires, 1829-1852. Buenos Aires, Fondo de Cultura<br>Econ\u00f3mica.<br>HALPER\u00cdN DONGHI, Tulio (1972 [2010]). De la Revoluci\u00f3n de Independencia a la Confederaci\u00f3n<br>Rosista. Buenos Aires, Paid\u00f3s.<br>TERNAVASIO, Marcela. (2005).Correspondencia de Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires,<br>Eudeba.<br>Bibliograf\u00eda y sitios sugeridos<br>DI MEGLIO, Gabriel (2008). \u201cLa Mazorca y el orden rosista\u201d en Prohistoria N\u00b0 12, pp.69-90<br>Rosario, Argentina. Disponible en: https:\/\/www.redalyc.org\/pdf\/3801\/380135840004.pdf<br>FRADKIN Ra\u00fal y GELMAN Jorge (2015). Juan Manuel de Rosas. La construcci\u00f3n de un liderazgo<br>pol\u00edtico. Buenos Aires, Editorial Edhasa (Colecci\u00f3n Biograf\u00edas Argentinas)<br>GONZ\u00c1LEZ, Cristina (2006) Relatos del terror en Buenos Aires, 1833-1842. [En l\u00ednea] Anuario<br>del Instituto de Historia Argentina, (6). Disponible en:<br>http:\/\/www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar\/art_revistas\/pr.56\/pr.56.pdf<br>Videos:<br>Primer gobierno de Rosas: https:\/\/youtu.be\/RwCYT7Vfw44<br>Canal Encuentro: Juan Manuel de Rosas \u201cEl Restaurador\u201d: https:\/\/youtu.be\/xKeupAveoMw<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.unnoba.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Clase-12-1.docx.pdf\">Clase-12-1.docx.pdf (unnoba.edu.ar)<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La participaci\u00f3n popular durante la etapa rosista (1829-1852)Juan Manuel de Rosas gobern\u00f3 la provincia de Buenos Aires por casi veinte a\u00f1os (1829-1832\/1835-1852) y lider\u00f3 a &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162"}],"collection":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=162"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":163,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162\/revisions\/163"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}