{"id":185,"date":"2022-06-28T11:08:41","date_gmt":"2022-06-28T14:08:41","guid":{"rendered":"http:\/\/losintereses.ar\/?p=185"},"modified":"2022-06-28T11:08:43","modified_gmt":"2022-06-28T14:08:43","slug":"el-control-civil-de-los-militares-en-argentina","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/2022\/06\/28\/el-control-civil-de-los-militares-en-argentina\/","title":{"rendered":"El Control civil de los militares en Argentina"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/el-control-civil-de-los-militares-en-argentina\/\">El control civil de los militares en Argentina | Nueva Sociedad (nuso.org)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>NUSO N\u00ba 213 \/ ENERO &#8211; FEBRERO 2008<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El control civil de los militares en Argentina<\/h1>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/nuso.org\/autor\/rut-diamint\/\">Rut Diamint<\/a><\/h1>\n\n\n\n<p>Argentina es el pa\u00eds latinoamericano que m\u00e1s ha avanzado en el control civil de las Fuerzas Armadas. Es el primero que someti\u00f3 a la justicia a los responsables de la dictadura y uno de los pocos en que se proh\u00edbe claramente la intervenci\u00f3n militar en la seguridad interna. El dise\u00f1o creado en los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n a la democracia apuntaba a juridizar la relaci\u00f3n c\u00edvico-militar, de modo de separar claramente lo correcto de lo ilegal y marcar un quiebre con la tradici\u00f3n golpista. Este camino, sin embargo, estuvo marcado por avances y retrocesos, levantamientos militares y la b\u00fasqueda, por parte de las Fuerzas Armadas, de nuevos espacios de autonom\u00eda. Aunque el gobierno de N\u00e9stor Kirchner ha reinstalado una agenda de derechos humanos e implementado algunas medidas importantes, la institucionalizaci\u00f3n del nuevo rol de los militares est\u00e1 lejos de haberse consolidado.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia oficial<\/p>\n\n\n\n<p>Una encuesta para evaluar la credibilidad de las instituciones argentinas realizada por la consultora Opini\u00f3n P\u00fablica, Servicios y Mercados a inicios de 2006 otorgaba a las Fuerzas Armadas un \u00edndice de 21% de confianza, un porcentaje bajo, muy distante del 67% de, por ejemplo, las universidades. Esta tendencia da cuenta del resquemor que a\u00fan ocasionan los militares en Argentina y hace pensar en algunas paradojas: \u00bfpor qu\u00e9 los argentinos no debatieron, al menos como recurso argumentativo, la eliminaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas? \u00bfSe debe a que nuestra cultura est\u00e1 militarizada? \u00bfResponde a una percepci\u00f3n de inminente amenaza? \u00bfHay intereses ocultos, por ejemplo en las compras militares?<\/p>\n\n\n\n<p>De todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, Argentina es sin dudas el que hizo las revisiones m\u00e1s profundas y los cambios m\u00e1s notables para avanzar en el control civil democr\u00e1tico de las Fuerzas Armadas. Es, tambi\u00e9n, el pa\u00eds que dio m\u00e1s pasos en la tarea de hacer de la pol\u00edtica de defensa una pol\u00edtica p\u00fablica decidida por el Poder Ejecutivo, con aportes tanto del Congreso como de la comunidad acad\u00e9mica. Y es, finalmente, el pa\u00eds latinoamericano en el que los militares intervienen menos en la toma de decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de entender la tesis de este trabajo, definimos el control civil de las Fuerzas Armadas como el proceso continuo de producci\u00f3n de pol\u00edticas de defensa desde el poder leg\u00edtimamente instituido, con una cadena de mando claramente definida, que garantiza que el principio y el fin de cualquier intervenci\u00f3n b\u00e9lica responda a una decisi\u00f3n de las autoridades civiles. Esto implica la existencia de una verdadera pol\u00edtica militar, es decir, que el gobierno decida sobre el tama\u00f1o, la forma, la organizaci\u00f3n, el armamento y los procedimientos del aparato militar, de acuerdo con los valores democr\u00e1ticos y las creencias b\u00e1sicas de la sociedad, lo que supone aceptar las reglas de juego fijadas por ella. La consolidaci\u00f3n democr\u00e1tica se produce cuando el poder civil define la pol\u00edtica de seguridad y defensa y conduce efectivamente a las Fuerzas Armadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Argentina, pese a los avances se\u00f1alados, no podemos concluir que el cap\u00edtulo est\u00e9 cerrado. Ello no se debe al capricho de un presidente o a la debilidad de otro, sino a la peculiar manera en la cual se encar\u00f3 la transici\u00f3n a la democracia. Este proceso incluy\u00f3 un dise\u00f1o b\u00e1sico para recuperar el sistema republicano y asignarles un papel definido a las Fuerzas Armadas, decisi\u00f3n que se mantuvo a lo largo de los cinco gobiernos postautoritarios. No obstante, hubo tambi\u00e9n un notorio disenso en la aplicaci\u00f3n de las medidas requeridas para concretar ese dise\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de transici\u00f3n, y el lugar que dentro de \u00e9l ocupar\u00edan las Fuerzas Armadas, fue delineado por Ra\u00fal Alfons\u00edn, el primer presidente del periodo posdictatorial, siguiendo una poderosa corriente de pensamiento jur\u00eddico. El esquema propuesto hab\u00eda sido explicitado en la campa\u00f1a electoral de 1983, cuando Alfons\u00edn recitaba el pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n en sus discursos y atribu\u00eda los golpes militares recurrentes a un largo proceso hist\u00f3rico de p\u00e9rdida del sentido jur\u00eddico. Dec\u00eda: \u00abLos golpes de Estado no deben ser vistos como productos de un comportamiento peculiarmente castrense sino, en todo caso, como expresiones militares de un generalizado comportamiento social signado por aquella ca\u00edda en la ajuridicidad\u00bb. Esta interpretaci\u00f3n sent\u00f3 un precedente, impuso una mirada sobre la historia, fij\u00f3 una pauta de relacionamiento con los militares y disciplin\u00f3 las decisiones vinculadas a estos. Y es tambi\u00e9n la que explica por qu\u00e9 la estrategia del gobierno fue impulsar juicios e imponer penas, es decir, juridizar la relaci\u00f3n c\u00edvico-militar.<\/p>\n\n\n\n<p>La condena a las juntas militares de la dictadura por violaciones a los derechos humanos impulsada por el gobierno de Alfons\u00edn constituy\u00f3 un hecho sin precedentes en Am\u00e9rica Latina, que contrast\u00f3 fuertemente con las transiciones negociadas que por aquellos mismos a\u00f1os ten\u00edan lugar en Uruguay, Chile, Brasil, Espa\u00f1a, Portugal y Sud\u00e1frica. Los juicios a las c\u00fapulas militares constituyeron la decisi\u00f3n m\u00e1s arriesgada, valiente y costosa que un novel gobierno democr\u00e1tico pod\u00eda enfrentar y, al mismo tiempo, fueron la marca de un proceso de regeneraci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, al que ninguno de los gobernantes posteriores pudo escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica de derechos humanos del gobierno de Alfons\u00edn fue el eje de las relaciones con las Fuerzas Armadas. El objetivo era demostrar, a trav\u00e9s de una conducta ejemplar, el valor de la democracia. La opini\u00f3n p\u00fablica qued\u00f3 apartada por el impacto que provocaron los datos develados por la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas (Conadep), creada por el gobierno para investigar los cr\u00edmenes de la dictadura. A diferencia de lo que ocurri\u00f3 en otros pa\u00edses, el conocimiento de la verdad fue planteado como una condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente, para la consolidaci\u00f3n de la democracia. Por eso Alfons\u00edn propuso un castigo a trav\u00e9s de juicios y sanciones, hito que diferenci\u00f3 a su gobierno de todas las dem\u00e1s experiencias anteriores. Se cre\u00f3, desde aquel momento, un patr\u00f3n que separa claramente lo correcto de lo ilegal. Sin embargo, desde el inicio de esta etapa de ruptura las decisiones del gobierno encontraron la resistencia corporativa de las instituciones castrenses. Las declaraciones del general Jorge Arguindegui, en aquel momento jefe del Ej\u00e9rcito, son un claro ejemplo de la distancia entre la pol\u00edtica del gobierno y la opini\u00f3n de los militares. \u00abEste es un Nuremberg pero al rev\u00e9s, all\u00ed se juzg\u00f3 a los derrotados, no a los vencedores.\u00bb Las declaraciones de Arguindegui revelaban la existencia de dos visiones opuestas acerca del pasado reciente. El tr\u00e1nsito a la nueva rep\u00fablica estar\u00eda plagado de escollos.<\/p>\n\n\n\n<p>La rep\u00fablica encontrada<\/p>\n\n\n\n<p>Alfons\u00edn esperaba que la revitalizada confianza de la sociedad en la democracia \u2013que \u00e9l mismo hab\u00eda contribuido a generar durante la campa\u00f1a electoral\u2013 funcionara como el motor de una nueva conciencia militar. La idea era que las Fuerzas Armadas, fuera quien fuese el presidente de turno, se subordinaran a la autoridad civil institucionalmente establecida. Para ello contaba, adem\u00e1s del respaldo social, con el creciente descontento entre las filas militares por los errores de la dictadura y la derrota en la guerra de Malvinas. Ese movimiento de depuraci\u00f3n, en los planes de Alfons\u00edn, estar\u00eda encarnado por los oficiales democr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia quiz\u00e1s habr\u00eda sido factible si no se hubiera cuestionado desde el gobierno la legitimidad de la lucha contra la subversi\u00f3n. Pero Alfons\u00edn no pod\u00eda fortalecer la democracia si dejaba intacta la reputaci\u00f3n de los militares asesinos. Deb\u00eda depurar las Fuerzas Armadas. Para evitar quedar como reh\u00e9n de los militares, el gobierno contaba con dos condiciones favorables. Por una parte, la capacidad de reacci\u00f3n militar estaba seriamente da\u00f1ada. Las Fuerzas Armadas estaban desestructuradas y fragmentadas y carec\u00edan de un proyecto pol\u00edtico claro. Por otra parte, la sociedad hab\u00eda sufrido el gobierno autoritario, que hab\u00eda conducido al pa\u00eds a una guerra suicida, generado una crisis econ\u00f3mica profunda, silenciado cualquier expresi\u00f3n de disenso y aplicado el terror como pol\u00edtica de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, el presidente logr\u00f3 cambiar el patr\u00f3n recurrente de golpes militares, pero fue menos eficaz a la hora de manejar los numerosos problemas derivados tanto del control democr\u00e1tico de las Fuerzas Armadas como de la reconstrucci\u00f3n institucional y econ\u00f3mica del pa\u00eds. La urgencia por establecer la subordinaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas, sumada a la ausencia de un plan integral de defensa, permiti\u00f3 que los militares generaran nuevas estrategias de preservaci\u00f3n del poder, cuyo resultado fue el debilitamiento del gobierno democr\u00e1tico y el hecho de que se dejara en suspenso la resoluci\u00f3n del conflicto c\u00edvico-militar.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno de Alfons\u00edn nunca pens\u00f3 en destruir o anular las Fuerzas Armadas, a las que consideraba instituciones esenciales de un Estado democr\u00e1tico. Su estrategia era, como se se\u00f1al\u00f3, el juzgamiento selectivo de los responsables de los cr\u00edmenes de la dictadura. Pero el costo pol\u00edtico del proceso judicial no fue calculado correctamente y gener\u00f3 una secuela penosa: los levantamientos militares contra el gobierno democr\u00e1tico, que llevaron a Alfons\u00edn a impulsar dos leyes \u2013denominadas de Obediencia Debida y de Punto Final\u2013 que imped\u00edan a la justicia avanzar en la cadena de responsabilidad en el juzgamiento de los militares, de modo que solo se confirmaron las condenas a los jefes m\u00e1ximos de la dictadura. Los desbordes castrenses y los intentos frustrados de golpe de Estado, junto con la inestabilidad econ\u00f3mica generada por la obstrucci\u00f3n de los sindicatos y los desaciertos de gesti\u00f3n, le impidieron a Alfons\u00edn concretar muchos de sus objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los militares deb\u00edan retornar a las instituciones. Pero ese prop\u00f3sito nunca se concret\u00f3 y el dise\u00f1o, que a criterio de los asesores del gobierno de Alfons\u00edn permitir\u00eda abrir un canal para la participaci\u00f3n organizada de las Fuerzas Armadas en el nuevo orden democr\u00e1tico, debilit\u00f3 la conducci\u00f3n civil de la instituci\u00f3n militar. Hubo una serie de anuncios incumplidos que revelaron una ausencia de conducci\u00f3n. Los militares, y muchos de sus aliados civiles, aprovecharon estas fallas para confirmar la incapacidad de los pol\u00edticos para organizar la defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello no quiere decir que, como resultado de la resistencia militar y los desaciertos del gobierno, el plan de acci\u00f3n haya sido totalmente dejado de lado. Se lograron, de hecho, algunos cambios importantes. El Ministerio de Defensa, a cargo de un pol\u00edtico civil, ejerci\u00f3 tanto el manejo de las directivas militares como el control del presupuesto, del salario y de la producci\u00f3n para la defensa. Se racionaliz\u00f3 el presupuesto y se modificaron los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas mediante la transferencia de responsabilidades a un organismo civil, la Secretar\u00eda de Inteligencia del Estado (SIDE). Estas medidas buscaban limitar la autonom\u00eda militar y hacer efectivo el control civil de las Fuerzas Armadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la dimensi\u00f3n de la transformaci\u00f3n que se deb\u00eda realizar era inmensa. Alfons\u00edn quiso dotar a las Fuerzas Armadas de un claro sistema de defensa nacional, que implicara la eliminaci\u00f3n definitiva de la Doctrina de Seguridad Nacional y la adopci\u00f3n de objetivos profesionales en reemplazo de las motivaciones ideol\u00f3gicas. En abril de 1998 se promulg\u00f3 la Ley de Defensa, que estableci\u00f3 claramente que la actividad de las Fuerzas Armadas se centraba en la defensa externa y limitaba su participaci\u00f3n en cuestiones internas. Esta ley marca una diferencia importante con otros pa\u00edses de la regi\u00f3n pues proh\u00edbe a los militares ocuparse de temas de seguridad interior. Pese a que fue votada por unanimidad y reflejaba un amplio consenso democr\u00e1tico entre los dos partidos mayoritarios \u2013el radical y el justicialista\u2013, la amenaza de los levantamientos militares retras\u00f3 la reglamentaci\u00f3n de su articulado, que reci\u00e9n se concret\u00f3 13 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la tarea del gobierno de Alfons\u00edn no se limitaba a establecer el control democr\u00e1tico. Apuntaba, tambi\u00e9n, a modificar el pensamiento militar que hab\u00eda servido para justificar su recurrente intervenci\u00f3n pol\u00edtica. Para ello era necesario reformar la educaci\u00f3n militar. En ese sentido, aunque el argumento utilizado fue la necesidad de equiparar a los altos oficiales con los requerimientos de las sociedades m\u00e1s modernas, que en general exig\u00edan t\u00edtulos universitarios, el inter\u00e9s real era cambiar la formaci\u00f3n mesi\u00e1nica y antidemocr\u00e1tica que recib\u00edan los cadetes. Pero en esta, como en otras iniciativas, el gobierno se qued\u00f3 a mitad de camino: logr\u00f3 modificar los programas de estudio pero no removi\u00f3 a los hist\u00f3ricos profesores.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfons\u00edn gan\u00f3 las elecciones de 1983 recitando el pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n. Congreg\u00f3 a la poblaci\u00f3n alrededor de la revalorizaci\u00f3n de los principios de la democracia. La dura realidad y sus muchas limitaciones lo llevaron a que, al final, abandonara muchas de sus propuestas m\u00e1s valiosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cenizas del para\u00edso<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Menem, que asumi\u00f3 el poder en 1989, estaba igualmente convencido de la necesidad de reducir la autarqu\u00eda militar y reforzar la conducci\u00f3n civil de la defensa. Se trataba, todav\u00eda, de una condici\u00f3n institucional b\u00e1sica para el funcionamiento de la democracia. Pero, a diferencia de Alfons\u00edn, Menem no apel\u00f3 a la juridicidad para limitar la autonom\u00eda militar, sino a un juego pol\u00edtico que buscaba generar dependencia personal. A los pocos meses de comenzar su mandato, el presidente defini\u00f3 el rol de los militares de esta manera: \u00abEl Ej\u00e9rcito Argentino, en el marco del poder pol\u00edtico constituido, debe contribuir a la tranquilidad y estabilidad de las instituciones republicanas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante esta definici\u00f3n, y a pesar del rechazo de la mayor parte de la sociedad, Menem busc\u00f3 descomprimir la presi\u00f3n militar y otorg\u00f3 el indulto a los jefes militares por medio de 11 decretos firmados en 1989 y 1990, que beneficiaron a 220 oficiales y 70 civiles, entre los que se encontraban, adem\u00e1s de los principales responsables de las violaciones a los derechos humanos, los jefes de la Guerra de Malvinas y militares que se hab\u00edan levantado contra el gobierno de Alfons\u00edn, as\u00ed como dirigentes de la organizaci\u00f3n guerrillera Montoneros. Aunque los cr\u00edmenes de lesa humanidad son imprescriptibles y no admiten ser amnistiados, como determin\u00f3 la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el presidente justific\u00f3 los indultos en el art\u00edculo 99 inciso 5 de la Constituci\u00f3n Nacional. Su argumento consist\u00eda en la necesidad de superar los odios y consolidar la reconstrucci\u00f3n nacional cerrando una etapa del pasado, pero su consecuencia fue la ruptura del marco de juridicidad fundante de la democracia, el avasallamiento del Poder Judicial, que hab\u00eda juzgado y condenado a los indultados y el restablecimiento de una atm\u00f3sfera de impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al mismo tiempo, aunque nunca hizo expl\u00edcita su voluntad de debilitar a las Fuerzas Armadas, Menem sigui\u00f3 una l\u00ednea pol\u00edtica que demostr\u00f3 que no tem\u00eda los planteos corporativos. En ese sentido, puso a las Fuerzas Armadas en el mismo nivel que otras instituciones del Estado, sin reconocer sus prerrogativas. Negoci\u00f3 con los oficiales que se mostraban m\u00e1s leales y rompi\u00f3 con las cadenas corporativas, lo cual contribuy\u00f3 a debilitar a los militares, aplac\u00f3 algunas demandas y recompuso selectivamente aquellas funciones que eran \u00fatiles a sus proyectos. Negoci\u00f3 con las c\u00fapulas beneficios a cambio de lealtad.En 1996, despu\u00e9s de cinco ministros de Defensa, asumi\u00f3 Jorge Dom\u00ednguez. A diferencia de los dos primeros ministros, \u00cdtalo Luder y Humberto Romero, con una agenda peronista tradicional, del tercero, Antonio Erman Gonz\u00e1lez, que mir\u00f3 el tema con ojos de economista, y del cuarto, Oscar Camili\u00f3n, que manten\u00eda hist\u00f3ricas alianzas con los militares, Dom\u00ednguez se propuso demostrar ejecutividad. Fue el ministro de Defensa peronista que m\u00e1s logros obtuvo. Poco tiempo despu\u00e9s de asumir el cargo, y luego de varios a\u00f1os de indefiniciones, firm\u00f3 el decreto 1116\/96, donde se establec\u00eda un esbozo de pol\u00edtica de defensa. Aunque no alcanz\u00f3 para institucionalizar las pol\u00edticas y redefinir el papel de las Fuerzas Armadas, al menos demostr\u00f3 que el Ministerio era algo m\u00e1s que un mediador entre el gobierno y los reclamos de los militares, a quienes sedujo con la idea de construir un \u00abPent\u00e1gono\u00bb, un edificio inteligente que agrupar\u00eda el Ministerio y la conducci\u00f3n de las tres fuerzas, pero que nunca se concret\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros avances del gobierno de Menem fueron la anulaci\u00f3n del servicio militar obligatorio, la intensificaci\u00f3n de las misiones militares conjuntas con otros pa\u00edses, la creaci\u00f3n de la Junta Superior Log\u00edstica, la aprobaci\u00f3n de la Ley de Reestructuraci\u00f3n de las Fuerzas Armadas y la continuaci\u00f3n de la preparaci\u00f3n del Libro Blanco de la Defensa, que finalmente fue publicado en 1999. No obstante, es necesario recordar que fue tambi\u00e9n durante la presidencia de Menem cuando surgieron casos de corrupci\u00f3n vinculados a la venta de armas a Ecuador \u2013lo que alej\u00f3 a Argentina de Per\u00fa, uno de sus aliados tradicionales en la regi\u00f3n\u2013 y a los turbios negocios de la Fuerza A\u00e9rea en los aeropuertos. Y fue tambi\u00e9n Menem quien desinstitucionaliz\u00f3 el procedimiento de toma de decisi\u00f3n en las cuestiones de defensa. El Ministerio nunca logr\u00f3 superar el personalismo con el cual el presidente resolv\u00eda los temas militares. Desde el punto de vista de la gesti\u00f3n, tampoco desarroll\u00f3 una administraci\u00f3n eficiente: no estableci\u00f3 metas institucionales y actu\u00f3 sin precisar lineamientos integrales para el funcionamiento del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ser\u00eda un error pensar que los indultos y el personalismo respond\u00edan a una estrategia de Menem de favorecer a los militares. Quiz\u00e1s su mayor avance fue la construcci\u00f3n de un medio regional m\u00e1s seguro, minimizando las tensiones militares, con iniciativas claras de cooperaci\u00f3n con los pa\u00edses vecinos, sobre todo con aquellos con los que existieron hip\u00f3tesis de conflicto a lo largo del siglo XX. Se dio por finalizada la rivalidad con Brasil y se incorporaron al Mercosur acuerdos espec\u00edficos de seguridad, al tiempo que se institucionaliz\u00f3 el di\u00e1logo con Chile a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n del Comit\u00e9 Permanente de Seguridad. Se impulsaron medidas para el resguardo de la democracia: el representante argentino ante la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos (OEA) fue quien elev\u00f3 la propuesta de suspender la membres\u00eda de los pa\u00edses que interrumpieran el orden constitucional. Tambi\u00e9n se promovieron modificaciones para subordinar la Junta Interamericana de Defensa, integrada por militares de todos los pa\u00edses, a la OEA, limitando su autonom\u00eda y convirti\u00e9ndola en un \u00f3rgano de asesoramiento t\u00e9cnico-militar sin funciones operativas. Adem\u00e1s, Menem utiliz\u00f3 la pol\u00edtica internacional para moldear los nuevos roles militares y decidi\u00f3 la participaci\u00f3n argentina en la Guerra del Golfo, a donde envi\u00f3 dos naves. En ese sentido, la Canciller\u00eda reemplaz\u00f3 al Ministerio de Defensa en la definici\u00f3n de las pol\u00edticas de seguridad internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Menem perdi\u00f3 la batalla por su segunda reelecci\u00f3n y dej\u00f3 el gobierno en 1999, en medio de fuertes cr\u00edticas desde distintos sectores de la sociedad y amenazado por juicios de corrupci\u00f3n. Pese a ello, es justo reconocer que, en el \u00e1mbito regional, logr\u00f3 una concordancia positiva con los pa\u00edses vecinos que se tradujo en una disminuci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n. En el orden interno, cerr\u00f3 el ciclo de levantamientos militares que hab\u00edan jaqueado los primeros a\u00f1os de democracia. Durante su gobierno, el jefe del Ej\u00e9rcito, Mart\u00edn Balza, formul\u00f3 por primera vez una disculpa institucional por las acciones ilegales de las Fuerzas Armadas durante la \u00faltima dictadura, un discurso que, aunque pudo haber tenido objetivos ocultos, sin duda contribuy\u00f3 a definir una conducta diferente. No obstante, el mismo protagonismo asumido por Balza demuestra la falta de conducci\u00f3n integral del sistema de defensa. En suma, Menem dio un paso m\u00e1s en el largo camino de desmilitarizaci\u00f3n de la pol\u00edtica, siguiendo algunas propuestas de su antecesor, pero con un estilo pragm\u00e1tico que politiz\u00f3 a las Fuerzas Armadas seg\u00fan las conveniencias de su proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Historias m\u00ednimas<\/p>\n\n\n\n<p>No hay mucho para destacar de los dos a\u00f1os de gobierno de Fernando de la R\u00faa, quien asumi\u00f3 el poder en diciembre de 1999. La pat\u00e9tica combinaci\u00f3n de crisis econ\u00f3mica \u2013de imposible resoluci\u00f3n mientras se acrecentaran la deuda y la recesi\u00f3n\u2013 con crisis pol\u00edtica \u2013en la que la ineficiencia presidencial se combin\u00f3 con el suicidio de las instituciones legislativas y judiciales y la aniquilaci\u00f3n de su base partidaria\u2013 dej\u00f3 poco espacio para las innovaciones en materia de pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>De la R\u00faa design\u00f3 como ministro de Defensa a Ricardo L\u00f3pez Murphy, un economista sin antecedentes en este campo. Pese a ello, los oficiales r\u00e1pidamente congeniaron con el ministro, cuyo principal objetivo era sanear las cuentas de las Fuerzas Armadas, volver eficiente la gesti\u00f3n de los recursos y detener los procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos, especialmente aquellos que se iniciaban en pa\u00edses europeos. La idea de L\u00f3pez Murphy era ordenar la situaci\u00f3n para, despu\u00e9s, encarar una modernizaci\u00f3n militar. Para ello intent\u00f3 mostrar una gesti\u00f3n eficiente que comenz\u00f3 con un diagn\u00f3stico del sistema de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de los planes, lo central fue la renuncia a conducir efectivamente las Fuerzas Armadas que comenz\u00f3 a revelarse cuando se profundiz\u00f3 la crisis pol\u00edtica. En ese contexto de debilidad del gobierno, el jefe del Ej\u00e9rcito, Ricardo Brinzoni, reclam\u00f3 a De la R\u00faa una mayor participaci\u00f3n militar en los temas nacionales. En una arenga ante los oficiales, Brinzoni dijo: \u00abSomos parte del poder del Estado y as\u00ed nos sentimos. No queremos ser meros espectadores ante los problemas que afligen al pa\u00eds, por eso intentamos ser protagonistas y colaborar en las respuestas del Estado a tantas necesidades\u00bb. El reclamo, claramente impropio, no lo hac\u00eda solo Brinzoni. El jefe de la Armada, Joaqu\u00edn Stella, se manifest\u00f3 en una l\u00ednea similar: \u00ablas Fuerzas Armadas no son un actor en el escenario pol\u00edtico, sino una instituci\u00f3n del Estado que merece ser escuchada y tiene el derecho y la necesidad de aportar lo que debe ser de valor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tiempos hab\u00edan cambiado y estas expresiones pol\u00edticas de l\u00edderes militares no preanunciaban un golpe de Estado. En ese sentido, se hab\u00eda producido un notorio avance democr\u00e1tico. Pero un sistema republicano moderno no puede tolerar una demanda militar de esta naturaleza, que excede claramente las funciones de una instituci\u00f3n dedicada a la defensa contra enemigos externos. Las Fuerzas Armadas no son parte del dise\u00f1o pol\u00edtico del pa\u00eds y no est\u00e1n facultadas para proponer alternativas. Estos oficiales no se pronunciaban acerca de cuestiones de seguridad nacional, sino de asuntos de pol\u00edtica interna. Pero el gobierno de De la R\u00faa, golpeado por la crisis, ya no ten\u00eda capacidad de reacci\u00f3n ni los recursos pol\u00edticos necesarios para encarrilar los desatinos militares.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema militar no era una prioridad en la agenda de De la R\u00faa. En dos a\u00f1os, su gobierno gener\u00f3 escepticismo hacia la democracia. La gente grit\u00f3 \u00abque se vayan todos\u00bb. Y, aunque afortunadamente no hab\u00eda lugar para un retorno militar, s\u00ed se habilit\u00f3 un espacio para que las Fuerzas Armadas comenzaran a reclamar un cambio de misiones. Con el argumento de que se hab\u00edan producido transformaciones en el sistema internacional, el Ej\u00e9rcito demand\u00f3 la extensi\u00f3n de sus funciones al campo de la seguridad p\u00fablica, especialmente en los asuntos vinculados al combate al narcotr\u00e1fico. Brinzoni debe haberse convencido de la necesidad de ocuparse de esos temas cuando fue agregado militar en Estados Unidos. En el documento \u00abRevisi\u00f3n de la Defensa\u00bb, emitido en 2001, afirm\u00f3: \u00abAl narcoterrorismo le crea un ambiente propicio la pobreza extrema, la desigualdad social, la desigual distribuci\u00f3n econ\u00f3mica, la corrupci\u00f3n, el contrabando, las migraciones clandestinas, el da\u00f1o a la ecolog\u00eda y la depredaci\u00f3n de los recursos naturales. Por ello, el progreso y la cohesi\u00f3n social son complementarios de la defensa y la seguridad\u00bb. La agenda econ\u00f3mica y social comenzaba a incorporarse a las misiones de las Fuerzas Armadas cuando el estallido de diciembre de 2001 acab\u00f3 con la presidencia de De la R\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo gobierno no produjo modificaciones importantes en los asuntos de defensa. Eduardo Duhalde lleg\u00f3 a la Presidencia en un escenario ca\u00f3tico e inmediatamente anunci\u00f3 el fin de la paridad peso\/d\u00f3lar que hab\u00eda sido el eje de la estabilidad de la d\u00e9cada anterior. Los desaf\u00edos que enfrentaba su gesti\u00f3n eran tales, que el presidente negoci\u00f3 con todos los sectores pol\u00edticos una coalici\u00f3n amplia que dotara de sustentaci\u00f3n pol\u00edtica a su gobierno. En ese juego, lleg\u00f3 a un t\u00e1cito acuerdo con las Fuerzas Armadas: el gobierno no intervendr\u00eda en los asuntos militares si estos no cuestionaban al poder civil. El ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, estaba m\u00e1s preocupado por mantener una relaci\u00f3n cordial con los oficiales que por conducir el sistema de defensa. En muchos aspectos, parec\u00eda que era Brinzoni quien ocupaba un ministerio que, como en el pasado, s\u00f3lo se encargaba de articular las relaciones entre las Fuerzas Armadas y el Poder Ejecutivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El abandono de algunos de los postulados constitutivos de la democracia tiene sus explicaciones. El proceso de democratizaci\u00f3n argentino fue una lucha constante, con avances y retrocesos, en el cual los conflictos pol\u00edticos internos posibilitaron la expansi\u00f3n del rol de los militares en la sociedad. En los \u00faltimos a\u00f1os, las Fuerzas Armadas no estaban compuestas por militares golpistas dispuestos a sacar los tanques a la calle. Sin embargo, no hab\u00edan terminado de comprender que no eran ellos los responsables de tomar decisiones ni autodefinir su misi\u00f3n, que no ten\u00edan derecho a ajustar su mandato a su propia interpretaci\u00f3n de las reglas del gobierno. All\u00ed resid\u00eda el problema de las autoridades pol\u00edticas: ya no convocaban a los militares golpeando la puerta de los cuarteles, pero tampoco los dirig\u00edan ejerciendo la supremac\u00eda conferida por la Constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Duhalde tuvo que conducir el pa\u00eds en un periodo de desmoronamiento pol\u00edtico. Es entendible, por lo tanto, que decidiera no abrir otro frente de conflicto. Sus prioridades eran otras. Tal vez sea posible reconocer que, durante su gobierno, el tema militar no retrocedi\u00f3, pero evidentemente tampoco avanz\u00f3 en la direcci\u00f3n de afianzar una pol\u00edtica de defensa democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Mundo Gr\u00faa<\/p>\n\n\n\n<p>A casi 20 a\u00f1os del retorno a la democracia, Argentina volvi\u00f3 a atravesar una crisis militar en 2003, esta vez desencadenada por la reacci\u00f3n de Brinzoni contra la decisi\u00f3n del nuevo presidente, N\u00e9stor Kirchner, de destituirlo como jefe del Ej\u00e9rcito, en el marco de un desplazamiento m\u00e1s amplio de las c\u00fapulas de las Fuerzas Armadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Kirchner comenz\u00f3 su gobierno, en mayo de 2003, con la cabal decisi\u00f3n de ganar r\u00e1pidamente legitimidad p\u00fablica y, al mismo tiempo, neutralizar las intenciones auton\u00f3micas de cualquier sector del Estado. Desde el inicio, adem\u00e1s, demostr\u00f3 que ten\u00eda una posici\u00f3n clara respecto al tema militar y que estaba dispuesto a llevar adelante una agenda de derechos humanos. El 24 de marzo de 2004, a 28 a\u00f1os del \u00faltimo golpe de Estado, el nuevo jefe del Ej\u00e9rcito, Roberto Bendini, descolg\u00f3 de las paredes del Colegio Militar los retratos de Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, ex-presidentes de la \u00faltima dictadura y antiguos directores de la instituci\u00f3n. Para hacerlo, Bendini tuvo que subirse a una tarima y quitar personalmente los cuadros. Desmont\u00f3 as\u00ed, por orden del presidente y en una ceremonia transmitida por televisi\u00f3n, los s\u00edmbolos del aberrante pasado autoritario. Se quebr\u00f3 una tradici\u00f3n castrense. M\u00e1s tarde, Kirchner orden\u00f3 entregar la sede de la Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada (ESMA), donde hab\u00eda funcionado el mayor campo de concentraci\u00f3n de la dictadura, a los organismos defensores de los derechos humanos, para convertirla en un Museo de la Memoria y albergar el archivo de la represi\u00f3n ilegal.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la cuesti\u00f3n militar no volv\u00eda al centro del debate pol\u00edtico solo por voluntad de Kirchner, sino tambi\u00e9n por la decisi\u00f3n del Poder Judicial de detener a 10 militares, tres de ellos a\u00fan en actividad, por la Masacre de Margarita Bel\u00e9n, ocurrida en la provincia de Chaco el 13 de diciembre de 1976, cuando 22 presos pol\u00edticos fueron ejecutados en forma sumar\u00edsima y luego desaparecidos. A este fallo se sum\u00f3 el pedido de extradici\u00f3n de noviembre de 2003 del ex-militar argentino Ricardo Cavallo, detenido en M\u00e9xico, solicitado por el juez espa\u00f1ol Baltasar Garz\u00f3n. Con su pedido, Garz\u00f3n reaviv\u00f3 el debate sobre la extradici\u00f3n de militares argentinos para que sean enjuiciados fuera del territorio nacional: la cuesti\u00f3n de la territorialidad del derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>En este nuevo clima, la demanda continua de los organismos de derechos humanos y el mayoritario apoyo de la prensa a los juicios contra los militares, junto con la historia de la generaci\u00f3n a la cual pertenece Kirchner, incentivaron al gobierno a sostener el tema como uno de los ejes de su agenda pol\u00edtica. En 2003, el Congreso sancion\u00f3 una ley que dio cumplimiento a los tratados internacionales en materia de derechos humanos y que declar\u00f3 la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. En julio de 2006, la Corte Suprema anul\u00f3 los indultos. Con estos avances se recuperaba, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, la idea inicial, esbozada en el comienzo de la transici\u00f3n a la democracia, de aplicar la juridicidad para resolver la cuesti\u00f3n militar.Pero la claridad de los objetivos de Kirchner en los temas de derechos humanos no se tradujo en una pol\u00edtica de defensa n\u00edtida. El presidente design\u00f3 a jefes militares cercanos a \u00e9l, lo cual es l\u00f3gico e incuestionable, pero los mantuvo en sus puestos pese a que recibieron serias cr\u00edticas. El jefe del Ej\u00e9rcito, Bendini, en su primera comunicaci\u00f3n con sus oficiales describi\u00f3 su modelo de pol\u00edtica militar, definici\u00f3n que no le corresponde y que en una democracia plena deber\u00eda hacer que las autoridades le aplicaran una firme sanci\u00f3n: la pol\u00edtica militar es una decisi\u00f3n del poder pol\u00edtico, del presidente o del ministro de Defensa, pero no de las Fuerzas Armadas. Kirchner, sin embargo, ratific\u00f3 ese plan en la Cena de Camarader\u00eda de las Fuerzas Armadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La gesti\u00f3n del primer ministro de Defensa de Kirchner, Jos\u00e9 Pampuro, se destac\u00f3 por desarrollar una activa agenda de cooperaci\u00f3n regional que culmin\u00f3 con la constituci\u00f3n de una fuerza binacional argentino-chilena para misiones de paz, logro de importancia para las relaciones bilaterales y que abre perspectivas de cooperaci\u00f3n con otras naciones. Adem\u00e1s, se dise\u00f1aron algunas medidas que no llegaron a implementarse durante su gesti\u00f3n, como la reforma de la justicia militar, cambios en el sistema de educaci\u00f3n de los oficiales y el traslado al \u00e1mbito civil del control del tr\u00e1fico a\u00e9reo comercial.<\/p>\n\n\n\n<p>Nilda Garr\u00e9, quien reemplaz\u00f3 a Pampuro al frente del Ministerio, cambi\u00f3 el eje del discurso, en base a un diagn\u00f3stico que coincide con la visi\u00f3n de algunos acad\u00e9micos y especialistas: los gobiernos democr\u00e1ticos que se sucedieron desde 1983 no pudieron completar el proceso de conducci\u00f3n civil de la defensa debido a la decisi\u00f3n de aplicar un enfoque delegativo de las funciones civiles a los militares. Esto impidi\u00f3 que se efectivizara la conducci\u00f3n de las Fuerzas Armadas desde la estructura ministerial y los poderes Legislativo y Judicial. En un discurso ante el Ministerio de Defensa de Uruguay, Garr\u00e9 reconoci\u00f3 la existencia de control civil, pero lo consider\u00f3 deficitario: \u00abLas sucesivas administraciones gubernamentales desde la recuperaci\u00f3n de la democracia en 1983 limitaron sus esfuerzos a un conjunto de medidas menores y de coyuntura, sin que el cambio en las condiciones fuera acompa\u00f1ado por una consecuente reforma integral, org\u00e1nica y funcional del sistema defensivo militar\u00bb. Partiendo de este diagn\u00f3stico, la ministra comenz\u00f3 a aplicar una serie de iniciativas destinadas a demostrar que era el gobierno el que organizaba la pol\u00edtica militar y conduc\u00eda el sistema de defensa. El logro m\u00e1s destacable de su gesti\u00f3n es la reglamentaci\u00f3n de la Ley de Defensa, que se hab\u00eda sancionado en 1998 pero que nunca se hab\u00eda reglamentado. Adem\u00e1s, complet\u00f3 la reforma del C\u00f3digo de Justicia Militar: esto implica suprimir el fuero castrense y garantiza a los militares derechos b\u00e1sicos, como la imparcialidad e independencia del juez, el derecho de defensa y la posibilidad de recurrir la sentencia. Por otro lado, algunas propuestas en marcha apuntan en la misma direcci\u00f3n: la modernizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n en los institutos militares, la readecuaci\u00f3n del equipamiento, el control ministerial de todos los gastos del \u00e1rea y una mayor equiparaci\u00f3n de las mujeres en funciones operativas. Finalmente, el modelo econ\u00f3mico desarrollado por Kirchner, de corte m\u00e1s industrialista, incluye la participaci\u00f3n de los militares en la producci\u00f3n y los desarrollos tecnol\u00f3gicos conectados con instituciones del \u00e1mbito universitario. Sin embargo, mientras se remodela el sistema de defensa y se producen estos avances, el general Bendini sigue proponiendo su propio modelo militar, ahora orientado a la custodia de los recursos naturales, en base a la fabulaci\u00f3n de amenazas sin sustento.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras las elecciones de octubre de 2007, la nueva presidenta, Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, ratific\u00f3 a Garr\u00e9 en el cargo de ministra de Defensa. Es de esperar que, bajo este mandato, se completen las reformas en marcha, se sustancien los juicios pendientes y se articulen m\u00e1s coherentemente la pol\u00edtica exterior y los procesos de integraci\u00f3n con la pol\u00edtica de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa historia sin fin?<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos medios de comunicaci\u00f3n se han preguntado si era necesario retomar el tema militar y reavivar un pasado que parec\u00eda superado. Si no hay posibilidades de golpe de Estado, si los oficiales aceptan formalmente las reglas de juego democr\u00e1tico, \u00bfcu\u00e1les son los riesgos que esta instituci\u00f3n, o alguno de sus miembros, pueden generar? Estos argumentos suelen comparar el proceso argentino con el espa\u00f1ol como forma de cuestionar la b\u00fasqueda de la verdad y la revisi\u00f3n constante del pasado, que se considera una innecesaria repetici\u00f3n de un trauma de origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00edamos al inicio de este texto que la transici\u00f3n de Argentina a la democracia se fundaba en la recuperaci\u00f3n del sistema republicano y que, en los asuntos de la defensa, ello se traduc\u00eda en una juridizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n c\u00edvico-militar. Esa interpretaci\u00f3n de la historia determin\u00f3 que, sin la aplicaci\u00f3n de la ley, ese pasado retornara por s\u00ed mismo. A lo largo del periodo democr\u00e1tico se mantuvieron algunas prerrogativas, espacios residuales de autonom\u00eda y peleas por espacios de poder entre los gobiernos civiles y las Fuerzas Armadas. El camino argentino trat\u00f3 de ubicarse en la tensi\u00f3n entre gobernabilidad y democracia. La senda elegida, la profundizaci\u00f3n de la democracia, en muchas ocasiones min\u00f3 la gobernabilidad. Kirchner consider\u00f3 que esa era una falsa disyuntiva: \u00abRechazamos de plano la identificaci\u00f3n entre gobernabilidad e impunidad que algunos pretenden. Gobernabilidad no es ni puede ser sin\u00f3nimo de impunidad. Gobernabilidad no es ni puede ser sin\u00f3nimo de acuerdos oscuros, manipulaci\u00f3n pol\u00edtica de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido adquirido por nuestra democracia, su identidad, se apoy\u00f3 desde el dise\u00f1o inicial en la noci\u00f3n de Estado de derecho como sustento de la legitimidad. La pol\u00edtica funcion\u00f3 como articuladora entre los intereses sociales y los principios constitutivos de la naci\u00f3n. Y aunque desterr\u00f3 la arbitrariedad de las dictaduras, todav\u00eda no alcanz\u00f3 a institucionalizar el papel de las Fuerzas Armadas como instrumento regulado de las pol\u00edticas de Estado. La violencia como opci\u00f3n pol\u00edtica qued\u00f3 excluida de las opciones de la sociedad. La democracia es el \u00fanico juego aceptado. Sin embargo, el Estado que administra esa democracia a\u00fan carece de respuestas efectivas a muchas demandas sociales. Es el Estado que no garantiz\u00f3 el juzgamiento de los militares, lo cual impide pasar a una etapa distinta de las relaciones entre la sociedad y las Fuerzas Armadas y llegar al final de la pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El control civil de los militares en Argentina | Nueva Sociedad (nuso.org) NUSO N\u00ba 213 \/ ENERO &#8211; FEBRERO 2008 El control civil de los &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/185"}],"collection":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":186,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/185\/revisions\/186"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}