{"id":247,"date":"2022-06-28T15:02:40","date_gmt":"2022-06-28T18:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/losintereses.ar\/?p=247"},"modified":"2022-06-28T15:02:43","modified_gmt":"2022-06-28T18:02:43","slug":"poder-territorial-y-recursos-estatales-el-partido-autonomista-durante-la-formacion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/2022\/06\/28\/poder-territorial-y-recursos-estatales-el-partido-autonomista-durante-la-formacion\/","title":{"rendered":"Poder Territorial y Recursos Estatales. El Partido Autonomista durante la formaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/\">Poder territorial y recursos estatales: el Partido Autonomista Nacional durante la formaci\u00f3n del Estado argentino, 1862-1916 (redalyc.org)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Poder territorial y recursos estatales: el Partido Autonomista Nacional durante la formaci\u00f3n del Estado argentino, 1862-1916<\/p>\n\n\n\n<p>Territorial power and state resources: the National Autonomist Party during the formation of the Argentinian state, 1862-1916<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jon\u00e1s<\/strong>&nbsp;<strong>Chaia De Bellis<\/strong>&nbsp;<strong><\/strong>jonas.heliogabalo@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Universidad de Buenos Aires,&nbsp;Argentina<\/p>\n\n\n\n<p>Poder territorial y recursos estatales: el Partido Autonomista Nacional durante la formaci\u00f3n del Estado argentino, 1862-1916<\/p>\n\n\n\n<p>Regi\u00f3n y sociedad, vol. XXIX, n\u00fam. 70, pp. 263-299, 2017<\/p>\n\n\n\n<p>El Colegio de Sonora<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recepci\u00f3n:&nbsp;<\/strong>05 Agosto 2015<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aprobaci\u00f3n:&nbsp;<\/strong>05 Abril 2016<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DOI:&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22198\/rys.2017.70.a299\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.22198\/rys.2017.70.a299<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen:<\/strong>En este trabajo se analizaron las caracter\u00edsticas organizacionales del Partido Autonomista Nacional argentino, entre 1862 y 1916, con atenci\u00f3n especial en la competencia entre sus facciones territoriales y en el uso pol\u00edtico de los recursos estatales. El periodo se reconstruy\u00f3 desde un abordaje hist\u00f3rico-pol\u00edtico, y se encontr\u00f3 que el resultado de la competencia entre facciones fue el desarrollo de instituciones estatales de alcance nacional, pero que al mismo tiempo, el empleo de esos recursos para la obtenci\u00f3n de lealtad y adhesi\u00f3n de las facciones locales caus\u00f3 que la institucionalizaci\u00f3n del partido fuera d\u00e9bil. Discutiendo con las principales teor\u00edas sobre partidos pol\u00edticos, un aporte de este trabajo es la conceptualizaci\u00f3n del partido como un \u00abpartido estatal de facciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong>Partido Autonomista Nacional argentino, partidos pol\u00edticos, institucionalizaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos, recursos estatales, formaci\u00f3n del Estado argentino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abstract:<\/strong>In this paper the organizational characteristics of the Argentinian National Autonomist Party, between 1862 and 1916, were analyzed, with the main focus on the rivalry between its territorial factions and on the political use of state resources. This period was reconstructed from a historical-political approach, and it was found that the result of the rivalry between factions was the development of national-level state institutions, but, at the same time, the use of these resources to win allegiance and adherence from local factions led to a weak institutionalization of the party. After discussing the main theories on political parties, a contribution of this paper is the conceptualization of the party as a \u00abfactional state party\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Key words:<\/strong>Argentinian National Autonomist Party, political parties, institutionalization of political parties, state resources, formation of the Argentinian state.<\/p>\n\n\n\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo se analizan algunas caracter\u00edsticas organizacionales del Partido Autonomista Nacional (PAN), con atenci\u00f3n especial en la competencia entre sus facciones territoriales y en el uso coalicional de los recursos estatales. La hip\u00f3tesis general es que el resultado de la competencia entre las facciones fue la homogeneizaci\u00f3n del Estado y el desarrollo de instituciones estatales de alcance nacional, pero que dichos recursos -empleados para obtener la lealtad y adhesi\u00f3n de las facciones territoriales- causaron, al mismo tiempo, que la institucionalizaci\u00f3n del PAN fuese d\u00e9bil. Otras hip\u00f3tesis que se sostienen aqu\u00ed son: a) el PAN manifiesta caracter\u00edsticas de faccionalismo degenerativo, en tanto que es posible observar fragmentaci\u00f3n excesiva, incen tivos \u00abprivatizantes\u00bb, y de faccionalismo enraizado; b) adem\u00e1s de los recursos estatales, la posibilidad de colonizar las burocracias y la baja competencia electoral incidieron en su institucionalizaci\u00f3n; c) el PAN fue un partido orientado a los cargos maximizador de beneficios materiales de los l\u00edderes de cada facci\u00f3n; d) la categor\u00eda de \u00abpartido de notables\u00bb no es aplicable del todo al PAN, debido a las caracter\u00edsticas del ciclo institucional y de la competencia oligop\u00f3lica entre facciones, que m\u00e1s bien presenta rasgos de cartelizaci\u00f3n o propios del \u00abEstado de partidos\u00bb. Por tanto, a partir de estas hip\u00f3tesis, aqu\u00ed se propone el concepto de \u00abpartido estatal de facciones\u00bb para categorizar al PAN.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo se dividi\u00f3 en tres partes; en la primera se reconstruyeron hist\u00f3ricamente los procesos de formaci\u00f3n del Estado argentino (desde 1862) y del gobierno presidencial del PAN (1874-1916); se prest\u00f3 atenci\u00f3n tanto a los recursos estatales, empleados para el armado de coaliciones, como a la competencia entre las facciones. En la segunda parte se revisaron teor\u00edas sobre los partidos pol\u00edticos utilizadas en la tercera, para explicar el proceso de institucionalizaci\u00f3n del PAN.<\/p>\n\n\n\n<p>Recursos estatales y competencia pol\u00edtica: el PAN y el proceso formativo del Estado argentino<\/p>\n\n\n\n<p>En este apartado se hizo una reconstrucci\u00f3n breve de los procesos paralelos y conexos de formaci\u00f3n del Estado nacional (1862-1916) y de competencia entre facciones pol\u00edtico-territoriales,<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn1\"><sup>1<\/sup><\/a>&nbsp;en los que el PAN fue un actor crucial. Tanto en el periodo que sigui\u00f3 a la independencia argentina de la Corona espa\u00f1ola, como en el que se revis\u00f3 aqu\u00ed, hubo conflictos alrededor de la \u00abposesi\u00f3n de los derechos aduaneros\u00bb, en tanto que \u00abingresos casi excluyentes del Estado\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B16\">Gonz\u00e1lez 2000, 120<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, luego de la conformaci\u00f3n de la primera autoridad pol\u00edtica aut\u00f3noma, en 1810, y de la independencia definitiva respecto de la metr\u00f3poli, en 1816, el mantenimiento de la unidad territorial del exvirreinato del R\u00edo de la Plata se volvi\u00f3 una cuesti\u00f3n crucial para cualquier tentativa de gobierno nacional; desde mediados de 1820, cuando comenzaron a enfrentarse en una guerra civil prolongada que durar\u00eda hasta 1880, dos tendencias pol\u00edticas con proyectos opuestos de organizaci\u00f3n territorial: el unitarismo, que buscaba \u00abheredar el poder pol\u00edtico del gobierno imperial\u00bb; a partir de la hegemon\u00eda aduanera portuaria de la de Buenos Aires, y el federalismo que defend\u00eda la soberan\u00eda pol\u00edtica de las entidades provinciales aut\u00f3nomas, buscaba la distribuci\u00f3n de la renta aduanera controlada por Buenos Aires, y tambi\u00e9n la conexi\u00f3n y recuperaci\u00f3n de los circuitos productivos del interior mediterr\u00e1neo y litoral del pa\u00eds, estancados tras la disoluci\u00f3n virreinal (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B32\">Oszlak 2009, 47 y 51<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B44\">Ternavasio 2009, 1 19<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a estas tendencias en guerra, las fuerzas federales no se concentraron s\u00f3lo en el interior del pa\u00eds, ni las fuerzas unitarias lo hicieron en Buenos Aires, sino que en todo el proceso hubo alianzas cruzadas de liderazgos interprovinciales, por lo que el acceso a la presidencia de l\u00edderes del interior no condujo al cese de la guerra civil, ni las presidencias de l\u00edderes porte\u00f1os implicaron la ausencia de apoyos provinciales para ellos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B7\">Bragoni y M\u00edguez 2010<\/a>, 24-25).<\/p>\n\n\n\n<p>Para analizar el proceso de formaci\u00f3n estatal argentino, (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000<\/a>) se concentraron en la consolidaci\u00f3n del poder y la autoridad central en los gobiernos de Bartolom\u00e9 Mitre, Nicol\u00e1s Avellaneda y Julio Argentino Roca, el primero l\u00edder del Partido Liberal y los segundos del PAN; \u00e9sta se llev\u00f3 a cabo a partir de la guerra civil, la coerci\u00f3n y la creaci\u00f3n de v\u00ednculos pol\u00edticos interregionales basados en el patronazgo y los subsidios. Los autores afirman que la clase terrateniente argentina fue m\u00e1s poderosa que la comercial, y su alianza con el Ej\u00e9rcito pudo dar forma a un Estado capaz de garantizar las condiciones para un desarrollo econ\u00f3mico r\u00e1pido; as\u00ed, cuanto m\u00e1s se fortalec\u00eda el Estado, la competencia pol\u00edtico-partidaria se hac\u00eda m\u00e1s d\u00e9bil, por lo que la formaci\u00f3n de un \u00abbloque conservador\u00bb controlado por los terratenientes contribuy\u00f3 al desarrollo econ\u00f3mico y a preservar el dominio pol\u00edtico de la oligarqu\u00eda terrateniente (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 176-178 y 180-181<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores dividen el proceso de formaci\u00f3n estatal en dos fases: a) la del Partido Liberal, liderado por el presidente Mitre y b) la del PAN, encabezado por los presidentes Avellaneda y Roca. Durante la primera fase (1860), la estructura del Estado fue d\u00e9bil, ya que carec\u00eda de capacidades para controlar los poderes provinciales; la consecuencia fue que Buenos Aires adquiriese un poder predominante. Durante la segunda (1874, 1880), las provincias revirtieron esta situaci\u00f3n y as\u00ed lograron influir, participar y dar forma al Estado (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 179<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves (2000, 186)&nbsp;<\/a>se\u00f1alan que la primera fase comenz\u00f3 tras la ca\u00edda de Juan Manuel de Rosas, en 1852, pero debido a la resistencia de Buenos Aires a subsidiar al resto de las provincias, el resultado fue un Estado precario, denominado Confederaci\u00f3n Argentina, conformado por todas, excepto la de Buenos Aires. Cuya prosperidad, como Estado independiente, contrastaba con la bancarrota de la Confederaci\u00f3n, ya que la provincia aut\u00f3noma contaba con un cuasi monopolio del comercio exterior. Hacia 1859, el presidente de la Confederaci\u00f3n, Justo Jos\u00e9 de Urquiza, invadi\u00f3 Buenos Aires para lograr su cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica, y que pasara a formar parte de ella. Los enormes e insostenibles gastos militares, empleados para la defensa de la provincia, llevaron a que Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield -del partido mitrista- propusiese un esquema para trasladar el control provincial de los ingresos aduaneros y los gastos militares a la naci\u00f3n, a cambio de que el Estado devolviera una compensaci\u00f3n en subsidios igual o mayor a los gastos corrientes; pero cuando Buenos Aires increment\u00f3 su apoyo a las fuerzas mitristas distribuidas en las provincias, el acuerdo cay\u00f3 y de nuevo se desat\u00f3 una guerra que gan\u00f3 Buenos Aires. En 1862 Mitre se convirti\u00f3 en presidente de una rep\u00fablica que incorporaba a todas las provincias.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la presidencia de Mitre el Partido Liberal se parti\u00f3 en dos: los autonomistas -la facci\u00f3n liderada por Adolfo Alsina-, que buscaban preservar el poder aut\u00f3nomo de Buenos Aires, y los nacionalistas -la que respond\u00eda a Mitre-, que quer\u00edan establecer un gobierno nacional central, sin abandonar el predominio porte\u00f1o (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 186<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado de la presidencia de Mitre en cuanto al desarrollo de un Estado central fue distinto al alcanzado en la provincia de Buenos Aires, en tanto que estado provincial, ya que Mitre fue incapaz de imponer su autoridad en las provincias restantes, sobre todo en el noroeste, que afrontaba una situaci\u00f3n econ\u00f3mica cr\u00edtica que desat\u00f3 rebeliones populares y conflictos armados; Mitre, tras derrotar a los caudillos, colocaba gobernadores afines quienes carec\u00edan del apoyo de la poblaci\u00f3n local. Al mismo tiempo, la guerra de la triple alianza contra Paraguay tambi\u00e9n desat\u00f3 rebeliones, ya que la poblaci\u00f3n de las provincias se resist\u00eda al reclutamiento forzoso. No obstante, los resultados de la guerra fueron favorables para la provincia de Buenos Aires, que repercutieron tambi\u00e9n en el desarrollo de las instituciones estatales: las inversiones de Brasil (aliado en la guerra) y el comercio con las provincias del litoral incrementaron la recaudaci\u00f3n del Estado provincial y le proveyeron los recursos necesarios para controlar a las rebeldes, y as\u00ed el Estado nacional se trasform\u00f3 en uno \u00abpredatorio\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 187-188<\/a>).<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn2\"><sup>2<\/sup><\/a>&nbsp;Sin embargo, el mecanismo para la obtenci\u00f3n de adhesiones nacionales por parte de Mitre fue el Ej\u00e9rcito o la \u00abpenetraci\u00f3n estatal represiva\u00bb&#8216;, ya que el conflicto faccioso y la imposibilidad estatal de mantener una presencia institucional permanente, capaz de anticipar y disolver las oposiciones en nombre del Estado nacional, frustr\u00f3 la creaci\u00f3n de instituciones de alcance nacional (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B33\">Oszlak 1982, 9-10<\/a>). De hecho, una coalici\u00f3n entre la facci\u00f3n de Alsina y el general Arredondo, un militar que controlaba varias provincias, ofreci\u00f3 su apoyo a Domingo Faustino Sarmiento, en 1868, y a Avellaneda, en 1874, quienes alcanzaron la presidencia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La coalici\u00f3n presidencial de Avellaneda estaba conformada por gobernadores de una clase naciente de terratenientes provinciales, asociada al crecimiento del comercio y la producci\u00f3n agraria, azucarera, vitivin\u00edcola y algodonera, que para apoyar a uno de sus miembros form\u00f3 la Liga de Gobernadores, cuyo rol crucial en el triunfo de Ave llaneda demostraba que una de las claves para la supremac\u00eda pol\u00edtica nacional depend\u00eda de la capacidad de obtener el apoyo de las provincias. Aunque esta liga se apoyaba sobre sectores del interior, Alsina fue igualmente recompensado con los cargos de vicepresidente de Sarmiento y ministro de Guerra de Avellaneda. En 1874, esta alianza de gobernadores provinciales y Buenos Aires, con representaci\u00f3n pre sidencial, se denomin\u00f3 Partido Autonomista Nacional (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 191-192<\/a>). Desde que la coalici\u00f3n autonomista ocup\u00f3 la presidencia, esto es, la segunda fase de formaci\u00f3n del Estado, el desarrollo de las instituciones estatales para el control de las provincias se relacion\u00f3 con los v\u00ednculos de patronazgo que complementaron a los coercitivos; los subsidios del Estado central a las provincias, por ejemplo, los provistos por el nuevo sistema educativo, impulsado por Sarmiento y Avellaneda -su ministro de Educaci\u00f3n-, fueron recursos decisivos para acceder al poder. Por otra parte, el cargo de gobernador era la otra clave del sistema de poder nacional, ya que \u00e9ste no s\u00f3lo pod\u00eda intercambiar su apoyo pol\u00edtico al presidente por redes ferroviarias u obras p\u00fablicas, sino que la propia administraci\u00f3n provincial era proveedora de empleo (designaciones a familiares y seguidores como personal administrativo o escolar). No obstante, los gobernadores necesitaban a su vez el respaldo de los militares del nuevo ej\u00e9rcito autonomista, distribuidos por todo el pa\u00eds, y de los jueces de paz, quienes movilizaban los recursos para la legitimaci\u00f3n electoral de los candidatos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 191-192<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>En la elecci\u00f3n de Roca como presidente tambi\u00e9n se observa la necesidad y efectividad del apoyo de las facciones locales. En 1878, Carlos Tejedor, gobernador de Buenos Aires, quien contaba con el respaldo de algunas facciones provinciales, manifest\u00f3 su voluntad de ser presidente; la Liga de Gobernadores volvi\u00f3 a funcionar como n\u00facleo del PAN, y ofreci\u00f3 su cooperaci\u00f3n a Roca,<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn3\"><sup>3<\/sup><\/a>&nbsp;el ministro de Guerra de Avellaneda, lo que \u00e9ste pag\u00f3 con las tierras adquiridas durante la campa\u00f1a al desierto. En efecto, (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B1\">Adamovsky 2009<\/a>) se\u00f1ala que la Liga de Gobernadores supuso para su coordinaci\u00f3n una serie de acuerdos entre grupos de poder provincial, basados en beneficios asociados al desarrollo de la econom\u00eda agroexportadora. Tanto la campa\u00f1a al desierto como la incorporaci\u00f3n de otras tierras sin titular legal de la regi\u00f3n pampeana y del Chaco formaron parte de un proceso inmenso de privatizaci\u00f3n de tierras organizado por el Estado.<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn4\"><sup>4<\/sup><\/a>&nbsp;Pero el resultado del modo en que \u00e9stas se privatizaron y las caracter\u00edsticas del mercado inmobiliario fue que se concentraron en pocos terratenientes (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B1\">Adamovsky 2009, 33<\/a>). Es interesante observar c\u00f3mo el r\u00e9gimen pol\u00edtico cristalizaba la din\u00e1mica de intercambios y dependencias entre los poderes nacionales y los locales. (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B5\">Botana 2012, 64<\/a>) se\u00f1ala que el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico funcion\u00f3 como un sistema de \u00abhegemon\u00eda gubernamental\u00bb a partir de la \u00abunificaci\u00f3n del origen electoral\u00bb de los cargos de gobierno. La capacidad del gobierno nacional para nombrar sucesores y el control sobre los gobiernos provinciales depend\u00edan menos de las elecciones populares que de la decisi\u00f3n del presidente, ya que \u00e9l era el alfa y el omega del sistema. En efecto, \u00e9l seleccionaba al gobernador y ambos, de com\u00fan acuerdo, eleg\u00edan diputados y senadores, quienes luego decid\u00edan acerca de la composici\u00f3n de las legislaturas provinciales (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B5\">Botana 2012, 64<\/a>). Otro aspecto importante es que los gobernadores tambi\u00e9n confeccionaban la lista de electores del presidente (las juntas de electores). As\u00ed \u00abse explica el intercambio rec\u00edproco entre Naci\u00f3n y Provincias, porque sin el apoyo de los gobernadores el poder presidencial carec\u00eda de sustento, pero sin el resguardo nacional los gobernadores permanec\u00edan hu\u00e9rfanos de la autoridad indispensable para mandar en su \u00e1mbito particular\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B5\">Botana 2012, 88<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Como sostienen&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves (2000, 200)<\/a>, si \u00abdurante el per\u00edodo del dominio de Roca el Estado se transform\u00f3 casi en un sin\u00f3nimo del PAN dirigente\u00bb, es interesante describir, en forma muy breve, el funcionamiento que adopt\u00f3 ese Estado, ya que los recursos estatales enumerados hasta aqu\u00ed (control militar, subsidios, empleo p\u00fablico, obras p\u00fablicas, privatizaciones y redes ferroviarias) influyeron en el tipo de institucionalizaci\u00f3n partidaria. Adem\u00e1s de la \u00abpenetraci\u00f3n represiva\u00bb mencionada, a partir de los gobiernos del PAN se pusieron en pr\u00e1ctica otros patrones de actividad estatal, tales como la \u00abpenetraci\u00f3n material\u00bb o \u00abcooptativa\u00bb<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn5\"><sup>5<\/sup><\/a>&nbsp;del Estado (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B33\">Oszlak 1982, 10<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de acci\u00f3n se orient\u00f3 a regular los factores de producci\u00f3n nacionales mediante la provisi\u00f3n de recursos t\u00e9cnicos, financieros y legales (c\u00f3digos) para el desarrollo de obras de infraestructura y el suministro de servicios; el Estado patrocinaba negocios ofreciendo beneficios, garant\u00edas y privilegios a empresarios privados, tales como la construcci\u00f3n de servicios y redes ferroviarias que valorizaban tierras y propiedades al tiempo que dinamizaban y unificaban los circuitos productivos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B33\">Oszlak 1982, 10 y 15<\/a>). Se\u00f1ala Oszlak que<\/p>\n\n\n\n<p>mediante la cooptaci\u00f3n, el estado nacional intent\u00f3 ganar aliados entre fracciones burguesas del interior y gobiernos provinciales, a trav\u00e9s de la promesa cierta o efectiva concesi\u00f3n de diversos tipos de beneficios conducentes a incorporar nuevos grupos o sectores a la coalici\u00f3n dominante. Por ejemplo, el selectivo empleo de subsidios,<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn6\"><sup>6<\/sup><\/a>&nbsp;el nepotismo en la designaci\u00f3n de cargos p\u00fablicos nacionales, o la intervenci\u00f3n federal dirigida a instalar o reponer en el gobierno de las provincias a aliados de causa de los sectores que ejerc\u00edan el control del gobierno nacional, fueron algunos de los mecanismos de cooptaci\u00f3n empleados (1982, 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, las negociaciones previas y posteriores a las elecciones provinciales implicaban remuneraciones pol\u00edticas de los acuerdos mediante cargos en la administraci\u00f3n p\u00fablica, lo que llevaba a un crecimiento r\u00e1pido del empleo p\u00fablico local; en 1876, de 12 835 empleados, 10 956 se desenvolv\u00edan en las administraciones provinciales (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B32\">Oszlak 2009, 126<\/a>). El ferrocarril fue otro recurso estatal para obtener la lealtad coaliciona! de las facciones territoriales. En primer lugar, la discrecionalidad tarifaria del gobierno central sirvi\u00f3 \u00abcomo un instrumento clave para favorecer o perjudicar el desarrollo de las diferentes regiones del pa\u00eds\u00bb, benefici\u00f3 a los terratenientes de la Pampa h\u00fameda y del Litoral, y margin\u00f3 a la regi\u00f3n cuyana y a las provincias de Salta o Santiago del Estero (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B32\">Oszlak 2009, 146-147<\/a>). La llegada de la empresa p\u00fablica Ferrocarril Central Norte, a mediados de 1870 a Tucum\u00e1n, fue resultado de un acuerdo entre las elites locales productoras de az\u00facar que podr\u00edan reducir los costos de trasporte, imponer aranceles proteccionistas y ubicar su producci\u00f3n en Buenos Aires y el gobierno central, que lograr\u00eda un desplazamiento de tropas r\u00e1pido y eficiente, para profundizar las redes clientelares en el interior del pa\u00eds (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B40\">S\u00e1nchez Rom\u00e1n 2010, 223-224<\/a>);<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn7\"><sup>7<\/sup><\/a>&nbsp;el ferrocarril, adem\u00e1s, fue el paso siguiente a la llegada de las sucursales de los bancos estatales a la provincia, como el Banco Nacional, principal fuente de financiamiento de las elites azucareras desde 1875 (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B40\">S\u00e1nchez Rom\u00e1n 2010, 221<\/a>). Es posible observar otros procesos de intercambio entre recursos estatales y lealtad pol\u00edtica en Tucum\u00e1n, como la distribuci\u00f3n de cargos en el gabinete del Poder Ejecutivo nacional. Por ejemplo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B17\">Herrera (2010<\/a>, 206) se\u00f1ala que con estos cargos se recompensaba a las facciones locales del PAN, encargadas de neutralizar las rebeliones provinciales opositoras al gobierno nacional durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874); as\u00ed, Uladislao Fr\u00edas, l\u00edder del PAN tucumano, gobernador provincial, y encargado de fomentar la alianza entre las elites azucareras y el gobierno central, se convirti\u00f3 en ministro del Interior, de Sarmiento, y desde ese cargo \u00e9l y otros integrantes de la elite econ\u00f3mica tucumana promovieron el desarrollo de sus ingenios azucareros. Las agencias judiciales nacionales se usaron como intercambio pol\u00edtico, asociado al desarrollo del Estado nacional. Por ejemplo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B35\">Paz (2010, 161-166)<\/a>&nbsp;describe las primeras interacciones entre las facciones del PAN, adeptas al presidente Avellaneda en la provincia de Jujuy y la nueva Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n, y analiza una controversia suscitada en torno a los derechos de propiedad de amplios territorios de la puna juje\u00f1a. La Corte Suprema otorg\u00f3 al fisco provincial esas tierras contra el reclamo de propiedad hereditaria de la familia Campero vinculada a la facci\u00f3n mitrista del PAN, y de este modo le garantiz\u00f3 a la provincia tanto la posibilidad de controlar coercitiva e impositivamente a la poblaci\u00f3n rural de campesinos ind\u00edgenas, que se hab\u00edan rebelado en numerosas oportunidades contra la autoridad provincial, como de obtener beneficios de la venta o de los arriendos de esas tierras.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es posible observar un \u00abbloque conservador\u00bb, ni la din\u00e1mica del r\u00e9gimen pol\u00edtico y tampoco las pr\u00e1cticas estatales de cooptaci\u00f3n deben ofrecer la imagen de un sistema homog\u00e9neo y cooperativo de intercambios y apoyos; en realidad, durante los a\u00f1os del PAN es posible observar un alto grado de faccionalismo dentro y fuera del autonomismo. El \u00abmapa de grupos pol\u00edticos\u00bb, elaborado por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B5\">Botana (2012, 274-275)&nbsp;<\/a>, puede ser muy \u00fatil para observar el juego de facciones durante esos a\u00f1os. Entre 1854 y 1910 existieron cerca de 23 grupos pol\u00edticos, conformados a partir de desprendimientos de l\u00edderes que abandonaban (y en algunos casos retornaban) a sus facciones de origen, nueve de los cuales se produjeron entre 1874 y 1890; por otra parte, el PAN tuvo diez rupturas, entre 1874 y 1910, lo que no impidi\u00f3 que una de sus facciones siempre ocupase la presidencia nacional durante todo el periodo, de 1874 a 1916. En este sentido, Alonso se\u00f1ala que \u00abla ausencia de competencia entre partidos pol\u00edticos antag\u00f3nicos fue reemplazada en esos a\u00f1os por la que se origin\u00f3 r\u00e1pidamente dentro de las filas del partido \u00fanico\u00bb (2003, 279).<\/p>\n\n\n\n<p>Alonso contabiliza cuatro ligas dentro del PAN, entre 1881 y 1885, sostiene que la principal era la liderada por el presidente Roca, quien contaba con recursos superiores a los de las ligas rivales para controlar el proceso pol\u00edtico y mantener la supremac\u00eda de su facci\u00f3n leal; estos recursos eran distributivos\/administrativos (empleos y obras p\u00fablicas), distributivos\/militares (armamentos) e institucionales\/coercitivos (intervenciones federales). Para Alonso, la segunda liga m\u00e1s importante era la de Dardo Rocha, gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien contaba con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, lo que le brindaba autonom\u00eda y recursos financieros para conformar apoyos propios. Rocha abandon\u00f3 a Roca una vez que lleg\u00f3 a la gobernaci\u00f3n provincial, y comenz\u00f3 su carrera hacia el poder nacional, lo que significaba para la liga roquista una amenaza hacia su proyecto de Estado nacional. Luego, se\u00f1ala Alonso, segu\u00eda la liga de Miguel \u00c1ngel Ju\u00e1rez Celman, gobernador de C\u00f3rdoba, entre 1880 y 1883, y senador, entre 1883 y 1885. Ju\u00e1rez Celman construy\u00f3 una base de poder importante en su provincia y adquiri\u00f3 influencia en otras, pues su prop\u00f3sito tambi\u00e9n era ser presidente; no obstante, a diferencia de Rocha, nunca se confront\u00f3 abiertamente con Roca, aun cuando hasta 1885 no cont\u00f3 con la garant\u00eda de suceder al presidente. En una situaci\u00f3n similar de incertidumbre se encontraba el l\u00edder de la cuarta facci\u00f3n, Bernardo de Irigoyen, ministro de Relaciones Exteriores y del Interior de Roca; si bien era la liga menos poderosa, su liderazgo pod\u00eda quebrar los acuerdos provinciales en caso de abandonar al pre sidente y aliarse con facciones opositoras (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B4\">Alonso 2003, 281-283<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de los recursos estatales mencionados, es interesante observar c\u00f3mo se resolvieron las adhesiones y los conflictos pol\u00edticos en las provincias durante la presidencia de Roca (1880-1886);&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B4\">Alonso (2003, 285-289)<\/a>, describe detalladamente este proceso en cada una. Seg\u00fan la autora, durante el primer gobierno de Roca, las de San Luis y de Mendoza se mantuvieron bajo la \u00e9gida presidencial, y Buenos Aires en la oposici\u00f3n, a pesar de los intentos roquistas de organizar una facci\u00f3n leal contra Rocha. En otras provincias, el presidente se encarg\u00f3 de controlar a las facciones mediante acuerdos que garantizasen a los sectores leales una posici\u00f3n de poder. En La Rioja, donde una facci\u00f3n respond\u00eda a Ju\u00e1rez Celman y otra al presidente, Roca logr\u00f3 que cada una se alternase en el gobierno provincial siempre y cuando ambas respondiesen a sus \u00f3rdenes en cuanto a la sucesi\u00f3n presidencial y a los cargos legislativos y ministeriales. En Jujuy, Roca aglutin\u00f3 facciones locales para impedir que los sectores leales al gobernador porte\u00f1o le arrebatasen el gobierno provincial, y logr\u00f3 tambi\u00e9n su alternancia en \u00e9ste. En C\u00f3rdoba, una facci\u00f3n respond\u00eda a Ju\u00e1rez Celman y otra a Roca; si bien Roca logr\u00f3 imponer a Ambrosio Olmos, \u00e9ste ser\u00eda destituido por un juicio pol\u00edtico activado por la facci\u00f3n juarista. En la provincia de Santa Fe, si bien De Irigoyen contaba con ciertos sectores que lo apoyaban, como el hermano del caudillo provincial Sim\u00f3n de Iriondo, Agust\u00edn de Iriondo y el juarismo ten\u00eda presencia en el sur, Roca logr\u00f3 imponer a Jos\u00e9 G\u00e1lvez, ministro de gobierno, como gobernador, a cambio de que en las elecciones presidenciales apoyara a Ju\u00e1rez Celman.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras provincias, se\u00f1ala Alonso, la competencia entre facciones se resolvi\u00f3 mediante la competencia electoral: San Luis, en 1884 (entre las de Rocha y Roca para gobernador); Santiago del Estero, en 1882 (entre las de Rocha, Roca y Ju\u00e1rez Celman); entre R\u00edos (entre la de Rocha por un lado, enfrentada a una alianza entre las de Roca y Ju\u00e1rez Celman, por el cargo de gobernador); Tucum\u00e1n, en 1886 (entre la de Irigoyen y Ju\u00e1rez Celman por las elecciones presidenciales) y Salta, en 1886 (todas las facciones compitieron en las elecciones presidenciales). En otras provincias, los conflictos entre facciones se resolvieron mediante la intervenci\u00f3n federal y las revoluciones: en Santiago del Estero (intervenci\u00f3n federal de Roca, en 1882, para imponer al juarismo, y revoluci\u00f3n de la facci\u00f3n roquista en 1885, para controlar la provincia); en Catamarca (intervenci\u00f3n federal de Roca, en 1884, para arrebatarle el control a la facci\u00f3n rochista); en Corrientes (revoluci\u00f3n roquista liderada por Manuel Derqui, en 1882, y elecci\u00f3n posterior de \u00e9ste para gobernador en 1883) y en San Juan (asesinato de Agust\u00edn G\u00f3mez, en 1884, aliado a Rocha) (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B4\">Alonso 2003, 285-289<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se mencion\u00f3, Roca hab\u00eda desarrollado una variedad de formas de controlar los procesos pol\u00edticos provinciales; pero Ju\u00e1rez Celman, el sucesor presidencial \u00abdesignado\u00bb en 1886, llegaba al poder sin apoyos propios, por lo que su estrategia para mantenerse fue distinta: no entrometerse en la pol\u00edtica provincial y ofrecer autonom\u00eda econ\u00f3mica; en efecto, si Roca, adem\u00e1s de los mecanismos descritos, hab\u00eda intentado obtener la lealtad de las facciones provinciales mediante el acceso de las provincias al cr\u00e9dito desde el Banco Nacional y las obras p\u00fablicas, Ju\u00e1rez Celman les ofreci\u00f3 libertad crediticia, a trav\u00e9s de la Ley de Bancos Garantidos y acceso a las obras p\u00fablicas, mediante la expansi\u00f3n del sistema ferroviario, decidida por el Congreso Nacional y no por el Ministerio del Interior, como en el caso de Roca (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B3\">Alonso 2009, 376-377<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Ju\u00e1rez Celman comenz\u00f3 su mandato s\u00f3lo contaba con el control de C\u00f3rdoba (la polic\u00eda, la legislatura y los ministros), del ministro de Guerra (Eduardo Racedo), adem\u00e1s del apoyo de algunas facciones en Capital Federal, Tucum\u00e1n y Santiago del Estero; el resto de los ministros nacionales eran leales a Roca, y las provincias se divid\u00edan entre las ligas mencionadas. Sin embargo, como resultado de la estrategia de autonom\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica para los l\u00edderes provinciales, Ju\u00e1rez Celman obtuvo el apoyo de las facciones, los gobernadores de Salta, Corrientes, Catamarca, San Juan y Santa Fe reemplazaron a los roquistas de los puestos administrativos y pol\u00edticos, y ofrecieron su apoyo al presidente (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B3\">Alonso 2009, 374-379<\/a>). No obstante, Ju\u00e1rez Celman abandon\u00f3 el poder de forma anticipada, en 1890, debido a una combinaci\u00f3n de factores, entre ellos los efectos de la crisis econ\u00f3mica y su competencia con Roca por el control de las facciones provinciales mencionada arriba. Pero la \u00abrevoluci\u00f3n del parque\u00bb ese mismo a\u00f1o, llevada a cabo por la Uni\u00f3n C\u00edvica (liderada por Mitre, De Irigoyen y Leandro Alem), fue un factor determinante.<\/p>\n\n\n\n<p>La Uni\u00f3n C\u00edvica tambi\u00e9n sufri\u00f3 fracturas partidarias, y una de sus facciones se trasform\u00f3 en una organizaci\u00f3n m\u00e1s estable: la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical (UCR), liderada al principio por De Irigoyen y Alem, y luego por Hip\u00f3lito Yrigoyen. Si bien aqu\u00ed se analizan algunas caracter\u00edsticas del PAN, es interesante mencionar que en cuanto a la moviliza ci\u00f3n electoral, a los incentivos distribuidos por los l\u00edderes partidarios y a las redes locales, la UCR desarroll\u00f3 en sus inicios mecanismos pol\u00edticos similares a los del PAN. En este sentido, Roy&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B18\">Hora (2001, 54)<\/a>&nbsp;se\u00f1ala que la particularidad del radicalismo no pareci\u00f3 residir en la expresi\u00f3n pol\u00edtica de los cambios socioecon\u00f3micos ni en la incorporaci\u00f3n de los nuevos actores sociopol\u00edticos surgidos de esos cambios, sino en el perfeccionamiento, la extensi\u00f3n y la coordinaci\u00f3n del sistema de redes locales que tambi\u00e9n empleaba el PAN, y con el que la UCR obtuvo las victorias electorales de 1894 y 1895. En efecto, los \u00abaparatos electorales\u00bb del PAN y del mitrismo eran similares a los de la UCR: las bases populares eran movilizadas por caudillos locales que respond\u00edan a las elites dirigentes, y la relaci\u00f3n entre estos \u00faltimos no era espont\u00e1nea sino que deb\u00eda reconstruirse permanentemente mediante un sistema de intercambios materiales: \u00ablos l\u00edderes locales obten\u00edan sus apoyos gracias a su propio ascendente personal, que en general se basaba en su capacidad para proveer un ampl\u00edsimo conjunto de servicios, entre los que se cuenta [&#8230;] el empleo p\u00fablico\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B18\">Hora 2001, 55<\/a>).<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn8\"><sup>8<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La movilizaci\u00f3n electoral durante los a\u00f1os del PAN y de la UCR, empleada para resolver conflictos entre las facciones, es un elemento que vuelve a cuestionar la impresi\u00f3n de que un \u00abbloque conservador\u00bb manipulaba a un r\u00e9gimen pol\u00edtico no competitivo. Si bien las elecciones no constitu\u00edan el origen de los cargos pol\u00edticos, su utilizaci\u00f3n como m\u00e9todo resolutivo de conflictos y como proceso de legitimaci\u00f3n de los l\u00edderes permite observar una funci\u00f3n de los agrupamientos pol\u00edticos de la \u00e9poca a la que dedicaron recursos importantes. Aqu\u00ed ya se mencion\u00f3 el sistema de movilizaci\u00f3n activado por gobernadores, caudillos locales, militares y jueces de paz, algunos estudios demuestran que \u00e9ste no ser\u00eda el \u00fanico que explicara los apoyos obtenidos por cada facci\u00f3n en las elecciones, ya que es posible observar algunos patrones de continuidad en los sectores que ayudaron a cada partido en elecciones a lo largo del tiempo, es decir, una relaci\u00f3n clase\/voto. (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B9\">Cant\u00f3n y Jorrat 2004<\/a>) muestran que en las elecciones de la ciudad de Buenos Aires, entre 1864 y 1910, los sectores populares votaron por el PAN y los medio altos por el mitrismo. Los autores tambi\u00e9n revisan la competitividad de las elecciones en ese periodo, y muestran que la mayor\u00eda (19 sobre 29) fueron mediana y altamente competitivas, que tres tuvieron baja competitividad y que siete no fueron competitivas (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B9\">Cant\u00f3n y Jorrat 2004, 13<\/a>).<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn9\"><sup>9<\/sup><\/a>&nbsp;A partir de las pautas ocupacionales registradas, los obreros no calificados votaron por el PAN, y los profesionales, empresarios y comerciantes por los grupos liderados por Mitre. En este sentido, es posible afirmar que existi\u00f3 un voto de clase, aun si los partidos no expresaban pol\u00edticas de clase (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B9\">Cant\u00f3n y Jorrat 2004, 24<\/a>). Lo m\u00e1s interesante que proponen los autores es que la relaci\u00f3n entre ocupaci\u00f3n y voto no permite sostener que el comportamiento electoral del periodo haya sido aleatorio o producto de las maquinarias electorales. En efecto, se\u00f1alan que si estas maquinarias \u00abhubiesen mostrado la eficiencia y amplitud que se les adjudica [&#8230;] ser\u00eda dif\u00edcil, por no decir imposible, detectar pautas consistentes de asociaci\u00f3n ocupaci\u00f3n-voto como las que se encuentran\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B9\">Cant\u00f3n y Jorrat 2004, 28-29<\/a>). Otro hecho interesante, relativo a los procesos electorales y a las facciones territoriales, es la \u00abconciliaci\u00f3n de los partidos\u00bb, que tuvo lugar en 1877, tambi\u00e9n en Buenos Aires, analizada por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B26\">Lettieri (1999)<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de la derrota militar del levantamiento de Mitre contra el PAN -a ra\u00edz de la victoria de Avellaneda como presidente en 1874-, la facci\u00f3n porte\u00f1a mitrista decidi\u00f3 abstenerse de todas las elecciones y seguir sosteniendo la v\u00eda revolucionaria. La automarginaci\u00f3n del mitrismo oblig\u00f3 a que el PAN cumpliera \u00absimult\u00e1neamente los roles de oficialismo y oposici\u00f3n en el seno de las instituciones nacionales y provinciales\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B26\">Lettieri 1999, 35<\/a>). En Buenos Aires, los l\u00edderes m\u00e1s j\u00f3venes del PAN (Arist\u00f3bulo del Valle, Alem y Rocha) iniciaron una embestida contra los dirigentes m\u00e1s antiguos del autonomismo. El presidente Avellaneda afirmaba que \u00aben la vida hay contrapesos indispensables, y cuando no los establece la separaci\u00f3n franca del adversario, se los busca en las divisiones internas del mismo partido [&#8230;]\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B26\">Lettieri 1999, 43<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero estas divisiones amenazaban con incrementar el conflicto pol\u00edtico: la provocaci\u00f3n revolucionaria de Mitre, la crisis del Tesoro Nacional de 1873, los levantamientos del caudillo Ricardo L\u00f3pez Jord\u00e1n, la guerra de la triple alianza y el aplastamiento de las facciones opositoras en las provincias por parte del Ej\u00e9rcito, entre otras cosas, demostraban que la fractura del PAN en Buenos Aires ser\u00eda la gota que derramar\u00eda el vaso, de modo tal que Avellaneda intent\u00f3 reincor porar institucionalmente al mitrismo para, al menos, reequilibrar la pol\u00edtica provincial. El plan de reincorporaci\u00f3n pol\u00edtica de 1877 se denomin\u00f3 Conciliaci\u00f3n, y consisti\u00f3 en un acuerdo entre Avellaneda y Carlos Casares (gobernador de Buenos Aires) seg\u00fan el cual el mitrismo volver\u00eda a competir en las elecciones y depondr\u00eda las armas, y as\u00ed evitar\u00eda la aparici\u00f3n de m\u00e1s facciones y conflictos armados (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B26\">Lettieri 1999, 75-80<\/a>). En s\u00edntesis,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B3\">Alonso (2009, 370)<\/a>&nbsp;se\u00f1ala que pertenecer al PAN significaba apoyar p\u00fablicamente a un candidato presidencial, ya que una vez finalizadas las elecciones quedaban estructuras de poderes provinciales que s\u00f3lo se vinculaban al gobierno nacional hasta la pr\u00f3xima elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale la pena citar la descripci\u00f3n de Alonso sobre el PAN:<\/p>\n\n\n\n<p>El partido no goz\u00f3 de organizaci\u00f3n interna alguna, ni tampoco resolvi\u00f3 a trav\u00e9s de acuerdos formales o informales cu\u00e1les ser\u00edan los m\u00e9todos de selecci\u00f3n de candidatos a puestos electivos. El PAN consisti\u00f3 en un sistema informal de vinculaci\u00f3n de distintos l\u00edderes provinciales y nacionales que dec\u00edan pertenecer al partido. Dentro de este sistema, quienes aspiraban a la presidencia reclutaban apoyos en aquellas fuentes de poder electoral constituidas por quienes dominaban o dec\u00edan dominar la pol\u00edtica en sus provincias y pod\u00edan producir los votos necesarios llegado el momento de la elecci\u00f3n. Los acuerdos forjados formaban coaliciones, denominadas ligas. Adem\u00e1s de la liga del presidente, que intentaba controlar la pol\u00edtica nacional y la siguiente elecci\u00f3n presidencial, hab\u00eda tantas ligas como candidatos con posibilidades de \u00e9xito de alcanzar la presidencia. La din\u00e1mica generada, por lo tanto, era la de ardua competencia entre las distintas coaliciones (2009, 371).<\/p>\n\n\n\n<p>Partidos pol\u00edticos: liderazgos, competencia y Estado<\/p>\n\n\n\n<p>En este apartado se revisan algunos an\u00e1lisis sobre la organizaci\u00f3n interna de los partidos pol\u00edticos y sus relaciones con el entorno, que ser\u00e1n retomados m\u00e1s adelante para analizar al PAN.<\/p>\n\n\n\n<p>Definiciones de partido: relaci\u00f3n con la competencia, el acceso al poder, el reclutamiento de elites y el liderazgo<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos an\u00e1lisis sobre los partidos pol\u00edticos los definen considerando el entorno de competencia abierta en el que act\u00faan. Seg\u00fan&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B23\">Katz y Mair (2004, 11)<\/a>, muchas de las definiciones sobre los partidos pol\u00edticos se pensaron tomando a los partidos de masas y los requisitos institucionales para su existencia como modelo: los grupos que par ticipan en la vida pol\u00edtica estar\u00edan predefinidos, la pol\u00edtica consistir\u00eda en la competencia, cooperaci\u00f3n y conflicto entre ellos, y los partidos ser\u00edan los agentes mediante los cuales estos grupos participan pol\u00edticamente, formulan demandas al Estado y lo intentan controlar con el acceso de sus candidatos a los cargos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las definiciones que consideran a los partidos asociados a formas competitivas de democracia est\u00e1 la de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B48\">Yanai (1999, 5-11)<\/a>, quien afirma que a pesar de su declive como organizaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de sus roles pol\u00edticos y sociales, \u00e9stos sobreviven en todos los reg\u00edmenes pol\u00edticos que se legitiman mediante el consenso y la representaci\u00f3n. Los partidos, al margen de sus trasformaciones constantes, desempe\u00f1an sus roles exclusivos institucionales s\u00f3lo en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico, que por lo regular administran dos procesos centrales: la organizaci\u00f3n de elecciones competitivas y la faccionalizaci\u00f3n de la legislatura y del gobierno. Para&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B21\">Ignazi (1996, 551-552)<\/a>, los partidos tendr\u00edan tres funciones: la estructuraci\u00f3n del voto, la selecci\u00f3n del personal pol\u00edtico y la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas, aunque s\u00f3lo la primera es competencia exclusiva de ellos.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B42\">Schlesinger (1991)<\/a>&nbsp;sostiene que un partido pol\u00edtico es un grupo organizado para ganar el control del gobierno en su nombre mediante el triunfo en elecciones para cargos p\u00fablicos, mientras que&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B12\">Downs (1957)<\/a>&nbsp;afirma que es una coalici\u00f3n de personas que busca el control del aparato gubernamental por medios legales.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B14\">Epstein (1967)<\/a>&nbsp;define a los partidos como cualquier grupo, sin importar que se organice en forma d\u00e9bil, que busque ser electo para ocupar puestos de gobierno bajo un mismo sello.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las funciones distintivas de los partidos pol\u00edticos es la selecci\u00f3n de los l\u00edderes que competir\u00e1n por los cargos p\u00fablicos. Por ejemplo, (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B11\">Dalton y Wattenberg 2000, 5-8<\/a>) se\u00f1alan que como los partidos buscan controlar el aparato de gobierno colocando candidatos propios, funcionan como plataforma de selecci\u00f3n de l\u00edderes; buscan, monitorean y designan candidatos para que compitan por cargos bajo el sello del partido, por lo que sus estructuras internas se emplean para identificar liderazgos y entrenar elites, mediante una carrera partidaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a las caracter\u00edsticas del r\u00e9gimen pol\u00edtico y la competencia electoral durante los a\u00f1os de gobierno del PAN, es necesario considerar otras funciones y dimensiones de los partidos, m\u00e1s all\u00e1 de los prop\u00f3sitos electorales.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B43\">Strom y M\u00fcller (1999, 5-13)<\/a>&nbsp;establecen tres comportamientos partidarios posibles: la b\u00fasqueda de cargos, de pol\u00edticas y de votos. El primero se refiere a los partidos que buscan maximizar su control sobre los beneficios o bienes privados, derivados de la designaci\u00f3n discrecional en puestos gubernamentales. El segundo alude a maximizar su impacto en las pol\u00edticas p\u00fablicas y el tercero a maximizar su apoyo electoral para acceder al control del gobierno.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B22\">Katz (2002, 94)<\/a>&nbsp;afirma que la maximizaci\u00f3n de beneficios o recompensa personal derivada del cargo no s\u00f3lo implica el beneficio material\/salarial, legal o ilegal, sino tambi\u00e9n la recompensa psicol\u00f3gica derivada del estatus y el poder del cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien los prop\u00f3sitos electorales pueden ser predominantes,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B14\">Epstein (1967, 98-99)<\/a>&nbsp;sostiene que en el an\u00e1lisis no se deben omitir los casos en los que los l\u00edderes partidarios crean estructuras no electorales. Los ejemplos m\u00e1s obvios, se\u00f1ala, son los partidos comunistas y fascistas, cuyos miembros son reclutados para cumplir objetivos mucho m\u00e1s demandantes que los electorales (cuasi militares, revo lucionarios); muchos de sus aparatos organizacionales se crearon y mantuvieron con prop\u00f3sitos no electorales, ya que la captura de votos no siempre era necesaria. Epstein sostiene algo similar acerca de los partidos democr\u00e1ticos; los que comenzaron como movimientos de trabajadores en el siglo XIX en Europa no buscaban votos, sino que defend\u00edan una causa mediante la propaganda, la presi\u00f3n econ\u00f3mica y la organizaci\u00f3n de los sindicatos; s\u00f3lo se trasformaron en m\u00e1quinas electorales de forma secundaria, o despu\u00e9s se volvieron electoralistas. As\u00ed, Epstein no entiende que los partidos hayan evolucionado de los de notables a los de masas -como lo hace Duverger-, sino que afirma que los partidos modernos de masas son respuestas de movimientos que al principio estaban comprometidos con tareas distintas a las electorales y, por lo tanto, son agrupaciones diferentes a las de los partidos electoralistas. Por eso dice que es necesario mirar con escep ticismo la hip\u00f3tesis de la imitaci\u00f3n (\u00abcontagio\u00bb) por parte de los partidos no socialistas a las asociaciones de masas laboristas o socialistas; estas \u00faltimas son un tipo especial, situadas en un tiempo y espacio espec\u00edfico, m\u00e1s que una forma t\u00edpica de las naciones democr\u00e1ticas avanzadas. Epstein se\u00f1ala que el tipo de organizaci\u00f3n que se crear\u00e1 y mantendr\u00e1 es en funci\u00f3n de la utilidad respecto de los prop\u00f3sitos partidarios; s\u00f3lo si los l\u00edderes desean ganar votos y elecciones conformar\u00e1n organismos electoralistas (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B14\">Epstein 1967, 100-102<\/a>). La idea de que los resultados pueden ser funci\u00f3n de utilidad de los l\u00edderes es, de alg\u00fan modo, una reflexi\u00f3n que comparte (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B2\">Aldrich 1995, 5<\/a>), al afirmar que los partidos son \u00abinstituciones end\u00f3genas\u00bb a los l\u00edderes pol\u00edticos. Y tambi\u00e9n se\u00f1ala, sin dejar de considerar las elecciones, que los objetivos de los pol\u00edticos -\u00e9xito y duraci\u00f3n en su cargo, poder y prestigio- se alcanzan en el gobierno y no en los partidos, pero que, no obstante, a veces se pueden conseguir mediante ellos; son las acciones de los l\u00edderes pol\u00edticos las que tienen como resultado a los partidos. Los votantes no desempe\u00f1an cargos ni buscan beneficios, por lo que no son integrantes de los partidos, aunque se identifiquen con ellos y los apoyen en\u00e9rgicamente (Aldrich 1995, 20-21). Entonces, Aldrich se pregunta \u00bfcu\u00e1ndo deciden los l\u00edderes crear, modificar o usar a los partidos?, \u00abla respuesta es que los partidos son dise\u00f1ados como intentos para resolver problemas que los arreglos institucionales vigentes o predominantes no resuelven, y que los pol\u00edticos creen que no podr\u00e1n resolver\u00bb (1995, 22).<\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante mencionar algunas teor\u00edas sobre los partidos, que se focalizan en las condiciones que regulan la competencia pol\u00edtica ya que, como se indic\u00f3, los prop\u00f3sitos de los l\u00edderes en cada contexto y r\u00e9gimen pol\u00edtico repercuten en los tipos de organizaci\u00f3n resultante. Por esta raz\u00f3n, las definiciones de partidos deben tambi\u00e9n considerar -como propon\u00eda Epstein- los entornos no competitivos en los que act\u00faan. Por ejemplo, (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B29\">Lipset y Rokkan 1992, 235<\/a>) afirman que en los sistemas monol\u00edticos los ciudadanos no diferencian entre el sistema pol\u00edtico y los funcionarios que ocupan los cargos, sino que identifican la organizaci\u00f3n pol\u00edtica con la pol\u00edtica de dirigentes particulares, que explotan lealtades nacionales para obtener apoyos personales.<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn10\"><sup>10<\/sup><\/a>&nbsp;La categor\u00eda de sistema monol\u00edtico refiere a una complejidad social baja. (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B25\">LaPalombara y Weiner 1966, 3-6<\/a>) se\u00f1alan que los partidos pol\u00edticos surgen cuando la actividad de un sistema pol\u00edtico alcanza cierto grado de complejidad, o cuando la noci\u00f3n de poder pol\u00edtico considera la idea de que las masas deben ser controladas o incorporadas. Aqu\u00ed es interesante la cuesti\u00f3n del control de las masas, ya que da cuenta de los partidos que surgen en sistemas no competitivos (totalitarios o autoritarios).<\/p>\n\n\n\n<p>Tipo de partido: relaci\u00f3n partidaria con el Estado y con los ciclos institucionales<\/p>\n\n\n\n<p>Este punto puede ser \u00fatil para establecer si el PAN fue una \u00abfiel versi\u00f3n del partido europeo de notables\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B30\">Malamud 2009, 343<\/a>), o si es posible encontrar algunas diferencias.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B25\">LaPalombara y Weiner (1966, 7)<\/a>&nbsp;afirman que \u00ablos peque\u00f1os grupos olig\u00e1rquicos\u00bb, que se autodenominaron partidos en Am\u00e9rica Latina, \u00abson m\u00e1s parecidos a las facciones de notables de la Rep\u00fablica Romana [&#8230;] que a partidos pol\u00edticos preocupados por ganar o mantener el apoyo popular propios de las de mocracias modernas o de los Estados totalitarios\u00bb. Como ya se dijo, si bien es posible observar cierta preocupaci\u00f3n de las elites del PAN por obtener apoyos populares, \u00e9stos s\u00f3lo funcionaban como legitimaci\u00f3n posterior de las autoridades designadas o impuestas de forma coactiva, de modo que la apreciaci\u00f3n de LaPalombara y Weiner sobre las oligarqu\u00edas latinoamericanas parecer\u00eda apropiada. No obstante, como se vio en el primer apartado, el desarrollo y la utilizaci\u00f3n del Estado como recurso para la obtenci\u00f3n de lealtad indica algunas diferencias con los partidos de notables.<\/p>\n\n\n\n<p>Para estudiar los tipos de partidos pol\u00edticos que aparecieron en momentos hist\u00f3ricos distintos, (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B23\">Katz y Mair 2004, 10<\/a>) dejan de lado la concepci\u00f3n evolutiva de sus organizaciones, y proponen estadios sucesivos en los que la acci\u00f3n de los partidos genera reacciones que, a su vez, producen otros nuevos en un proceso continuo. El primero de los estadios es el de los reg\u00edmenes censitarios de fines del siglo XIX y principios del XX, organizado con base en el sufragio restrictivo frente a sectores no propietarios de la sociedad. En \u00e9ste, los autores sostienen que la divisi\u00f3n entre Estado y sociedad era d\u00e9bil, como en los sistemas monol\u00edticos mencionados. La poblaci\u00f3n que ocupaba todos los puestos en el Estado estaba muy ligada o era equivalente a la que se posicionaba en los segmentos superiores de la sociedad; Estado y sociedad estaban interconectados, y los partidos de notables se encontraban en su intersecci\u00f3n: \u00ablos partidos eran b\u00e1sicamente comit\u00e9s formados por aquellos que conjuntamente constitu\u00edan tanto el Estado como la sociedad civil\u00bb (Katz y Mair 2004, 16).&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B13\">Duverger (1980)<\/a>&nbsp;consideraba que en el siglo XX este tipo de partidos s\u00f3lo subsist\u00eda en Estados Unidos (encarnado por el caucus system: aparatos privados e intermitentes de movilizaci\u00f3n electoral); su conceptualizaci\u00f3n del \u00abpartido de cuadros\u00bb lo ubicaba en un continuo antiguo\/moderno, que correspond\u00eda a los partidos de notables de creaci\u00f3n electoral-parlamentaria o de origen interno al ciclo institucional, y que a ra\u00edz de las amenazas del entorno (sufragio ampliado, partidos de creaci\u00f3n externa -cooperativas agr\u00edcolas y sindicatos-) se trasformar\u00edan indefectiblemente en partidos de masas, y as\u00ed completar\u00edan su supuesto \u00abciclo evolutivo\u00bb. El estadio de los \u00abpartidos cartel\u00bb implicar\u00eda, de alg\u00fan modo, un retorno al Estado, luego de una posici\u00f3n intermedia durante los estadios del partido de masas y del&nbsp;<em>catch-all<\/em>; \u00e9ste tiene lugar a partir del declive de la participaci\u00f3n e implicaci\u00f3n ciudadanas en la actividad partidaria. As\u00ed, los partidos se han visto obligados a buscar recursos en otra parte: subvenciones estatales (que permiten su permanencia en el poder y al mismo tiempo impiden el acceso de grupos nuevos) y control de medios audiovisuales. As\u00ed, el Estado, \u00abinvadido\u00bb por los partidos se vuelve una fuente de recursos mediante la cual los del tipo cartel aseguran su supervivencia y refuerzan su capacidad de resistencia ante los&nbsp;<em>outsiders<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado se convierte en una estructura institucionalizada de apoyo, respaldando a los&nbsp;<em>insiders<\/em>&nbsp;y excluyendo a los&nbsp;<em>outsiders<\/em>. Los partidos pasan a ser absorbidos por el Estado [&#8230;] Habiendo anteriormente asumido el papel de tutores, m\u00e1s tarde de delegados, y despu\u00e9s, en el apogeo del partido&nbsp;<em>catch-all<\/em>, de empresarios, los partidos se han convertido en agencias semi-estatales (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B23\">Katz y Mair 2004<\/a>, 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Existen otros an\u00e1lisis acerca de la relaci\u00f3n entre Estado y partidos, que muestran trayectorias distintas a la secuencia planteada por Katz y Mair, cuando se observa a los partidos dependientes del Estado anteriores al estadio del cartel. (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B37\">Puhle 2007, 85-86<\/a>) analiza el&nbsp;<em>Parteinstaat<\/em>&nbsp;(que podr\u00eda traducirse como \u00abEstado de partidos\u00bb), desarrollado primero en las democracias posfascistas de la d\u00e9cada de 1950 (Rep\u00fa blica Federal de Alemania, Austria e Italia) y luego, durante los a\u00f1os setenta, en Grecia o Espa\u00f1a.&nbsp;<em>Parteinstaat<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>Partitocrazia<\/em>&nbsp;\u00abes una situaci\u00f3n en la que los partidos pol\u00edticos dominan el Estado y &#8216;colonizan&#8217; importantes segmentos de sus instituciones y de la sociedad, como la Administraci\u00f3n P\u00fablica (a todos sus niveles), las empresas p\u00fablicas, la educaci\u00f3n, los medios de comunicaci\u00f3n, etc.\u00bb. De manera similar a lo propuesto por Katz y Mair, Puhle se\u00f1ala que tanto los partidos de gobierno como los de oposici\u00f3n explotan los privilegios y servicios del&nbsp;<em>Parteinstaat<\/em>, \u00aba pesar de su competici\u00f3n electoral, los partidos conforman en muchos sectores un cartel oligop\u00f3lico que dirige importantes instituciones y recursos estatales\u00bb (2007, 86).<\/p>\n\n\n\n<p>Homogeneizaci\u00f3n estatal y faccionalizaci\u00f3n partidaria: incentivos, competencia e institucionalizaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B20\">Huntington (1996)<\/a>&nbsp;dice que los partidos pol\u00edticos atraviesan fases distintas antes de que su organizaci\u00f3n culmine en la institucionalizaci\u00f3n. Un partido institucionalizado permite incorporar grupos a la participaci\u00f3n pol\u00edtica, sin que ello altere la estabilidad del sistema pol\u00edtico. La primera fase es la del faccionalismo: la participaci\u00f3n y la institucionalizaci\u00f3n son bajas, y si bien los grupos e individuos manifiestan actitudes no tradicionales, a\u00fan no se han desarrollado organizaciones modernas. En esta fase<\/p>\n\n\n\n<p>la pol\u00edtica abarca a muy pocas personas que compiten entre s\u00ed, en medio de muchas alianzas y agrupamientos d\u00e9biles y transitorios. Los agrupamientos tienen escasa durabilidad y ninguna estructura. En general son las proyecciones de ambiciones individuales en el contexto de rivalidades y afiliaciones personales y de familia. Estos grupos pol\u00edticos pueden ser denominados partidos, pero carecen de la organizaci\u00f3n continuada y del apoyo social que son la esencia de un partido (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B20\">Huntington 1996, 362<\/a>).<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn11\"><sup>11<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Si el sistema pol\u00edtico cuenta con legislaturas, las facciones se orientar\u00e1n a controlarlas para establecer relaciones interelitistas, y no se re lacionar\u00e1n con las masas. Por otra parte, los candidatos se seleccionan como individuos y sobre la base de su posici\u00f3n econ\u00f3mica (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B20\">Huntington 1996, 363<\/a>). Cuando no hay legislaturas ni elecciones, la forma dominante de facci\u00f3n prepartidaria es la conspiraci\u00f3n revolucionaria. As\u00ed, la competencia entre facciones funciona como un sistema cerrado en el que sus miembros modifican continuamente a sus socios y antagonistas sin aumentar el n\u00famero de participantes (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B20\">Huntington 1996, 363<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>(<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B6\">Boucek 2009, 455<\/a>) describe tres tipos de faccionalismo partidario: el cooperativo, el competitivo y el degenerativo. El primero ocurre en partidos cuya estructura facciosa tiene el potencial de incrementar la capacidad agregativa y de facilitar la cooperaci\u00f3n entre ellos, cuando existen incentivos centr\u00edpetos. As\u00ed proveen una estructura de cooperaci\u00f3n entre los grupos; el faccionalismo puede diversificar las adhesiones y acelerar la integraci\u00f3n partidaria. El segundo se puede presentar despu\u00e9s de la etapa formativa del partido, y suele estar asociado a la competencia centr\u00edfuga que desatan los desacuerdos internos; tambi\u00e9n implica fragmentaci\u00f3n y rupturas y, si bien la competencia entre facciones no es necesariamente perjudicial, puede ser dif\u00edcil de administrar (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B6\">Boucek 2009, 469-474<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>El faccionalismo degenerativo puede destruir al partido; si las facciones adquieren poder y crecen sin control puede haber procesos degenerativos de fragmentaci\u00f3n. Existen tres subtipos de faccionalismo degenerativo: a) el de fragmentaci\u00f3n excesiva que, junto con la difusi\u00f3n del poder, complica la formaci\u00f3n de mayor\u00edas y puede trasformar a las facciones en actores de veto; b) el de incentivos \u00abprivatizantes\u00bb, que emerge si hay una divisi\u00f3n de los beneficios materiales entre cada facci\u00f3n, ya que el comportamiento \u00abautointeresado\u00bb conduce a que la atenci\u00f3n en los prop\u00f3sitos partidarios quede marginada en pos de los intereses inmediatos de los l\u00edderes de cada facci\u00f3n; el sistema de facciones puede pasar a ser s\u00f3lo una red compleja de relaciones clientelares y un reservorio de bienes privados que produzcan la p\u00e9rdida de adhesiones y el despilfarro de recursos y c) el enraizado, que es cuando la b\u00fasqueda personalizada de votos juega un rol importante en el enraizamiento de las facciones en plano territorial, pues las empuja a descentralizar sus actividades, mientras que el proceso de obtenci\u00f3n de votos crea una mir\u00edada de redes verticales de patronazgo pol\u00edtico en las comunidades locales, que multiplica las oportunidades para el desv\u00edo de recursos p\u00fablicos. La divisi\u00f3n extrema de los bienes (<em>spoils<\/em>) es insostenible en el largo plazo, porque los recursos estatales son limitados; adem\u00e1s, la captura del partido por parte de una facci\u00f3n puede activar un ciclo destructivo de faccionalizaci\u00f3n, y los partidos que monopolizan el poder por un largo periodo est\u00e1n muy expuestos al riesgo de captura (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B6\">Boucek 2009, 477-478<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B34\">Panebianco (1993, 215-217)<\/a>&nbsp;estudi\u00f3 tambi\u00e9n los procesos de institucionalizaci\u00f3n y faccionalizaci\u00f3n, y propuso una divisi\u00f3n interesante entre los partidos que se institucionalizan como gobernantes, y aqu\u00e9llos que atraviesan esta etapa por fuera del Estado o en la oposici\u00f3n. Es posible observar partidos que llevaron a cabo su institucionalizaci\u00f3n desde una situaci\u00f3n \u00abcentral\u00bb, que accedieron al gobierno nacional tras su nacimiento, antes de que se consolidaran sus organizaciones, y que permanecieron en el poder durante largos periodos. Durante la consolidaci\u00f3n de los partidos de gobierno, el control que \u00e9ste ejerce favorece una institucionalizaci\u00f3n d\u00e9bil, ya que disponer de los recursos p\u00fablicos constituye un factor inhibitorio para que el desarrollo de su organizaci\u00f3n sea fuerte. La cantidad de recursos p\u00fablicos utilizados para fines \u00abprivados\u00bb (para la lucha pol\u00edtica) afecta el proceso de institucionalizaci\u00f3n de los partidos: a m\u00e1s recursos disponibles, menos necesidad de promover una fuerte institucionalizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n influyen otros dos factores: la burocracia estatal y la competitividad del sistema pol\u00edtico. Si la burocracia permite una disponibilidad m\u00e1xima de recursos p\u00fablicos, plausibles de ser redistribuidos en forma de incentivos organizativos (<em>spoils system<\/em>), la institucionalizaci\u00f3n de los partidos ser\u00e1 d\u00e9bil. La disponibilidad amplia de recursos no motiva a los l\u00edderes a crear burocracias partidarias fuertes, ya que los incentivos selectivos<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#fn12\"><sup>12<\/sup><\/a>&nbsp;son gubernamentales. Por el contrario, si la burocracia es poco susceptible de ser colonizada, por lo que hay menos recursos p\u00fablicos disponibles, los partidos ser\u00e1n m\u00e1s institucionalizados; al no existir recursos alternativos, los l\u00edderes deben desarrollar la organizaci\u00f3n del partido. Por otra parte, la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda cumple la misma funci\u00f3n en cuanto a la posibilidad de \u00abprivatizar\u00bb recursos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B34\">Panebianco 1993, 217<\/a>). La competitividad del sistema pol\u00edtico tambi\u00e9n repercute en la institucionalizaci\u00f3n de los partidos, ya que si \u00e9stos no enfrentan ame nazas reales a su condici\u00f3n de partido gobernante no desarrollar\u00e1n las organizaciones necesarias para la competencia pol\u00edtica. Cuando no existe incertidumbre, hay menos incentivos para crear burocracias internas estables, para la creaci\u00f3n de \u00e1reas encargadas de la comunicaci\u00f3n con el entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>An\u00e1lisis te\u00f3rico del PAN: un partido estatal de facciones<\/p>\n\n\n\n<p>Si se aplican las definiciones acerca de los partidos y los an\u00e1lisis sobre la competencia pol\u00edtica, el acceso al poder y el reclutamiento de liderazgos, contemplando la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica del primer apartado, es posible afirmar que las definiciones que consideran que los partidos cumplen la funci\u00f3n de estructuraci\u00f3n legal del voto y de selecci\u00f3n de los l\u00edderes que ocupar\u00e1n cargos p\u00fablicos no se pueden aplicar al caso del PAN porque, en efecto, \u00e9ste carec\u00eda de mecanismos legales estables -formales o informales- para seleccionar liderazgos. El proceso de selecci\u00f3n y disputa entre facciones del PAN se resolv\u00eda mediante las intervenciones federales, las revoluciones y la utilizaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico (la \u00abunificaci\u00f3n del origen electoral\u00bb y la designaci\u00f3n presidencial de los cargos ejecutivos, legislativos y de los electores). Por otra parte, el pool de l\u00edderes disponibles estaba determinado en primer lugar por la posici\u00f3n econ\u00f3mico-estructural personal en cada provincia y, en segundo, por la manifestaci\u00f3n de apoyo a la facci\u00f3n predominante, por lo general, a la presidencial, que se basaba en intercambios materiales. En este sentido, el PAN no era la estructura de la cual emerg\u00edan los l\u00edderes, sino que estos pre exist\u00edan y eran seleccionados por un sistema asociado al r\u00e9gimen, es decir, designaciones e intervenciones. No obstante, si bien las elecciones no determinaban qui\u00e9n acced\u00eda a los cargos, s\u00ed funcionaron como un m\u00e9todo de legitimaci\u00f3n ex post de la resoluci\u00f3n intraelitista de la disputa entre facciones. Por esta raz\u00f3n, el sistema de producci\u00f3n de votos y de movilizaci\u00f3n electoral -conformado por uno que combinaba presencia militar, estatus personal, jueces de paz y caudillos locales- s\u00ed permite afirmar que el PAN cont\u00f3 con organizaciones especiales para la movilizaci\u00f3n pol\u00edtica con miras al control de las masas. Esto muestra el inter\u00e9s de las elites del PAN por obtener apoyos populares para mantener un poder cuasi de facto.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la concurrencia al partido como plataforma para el acceso al poder no implicaba un proceso de selecci\u00f3n y competencia, s\u00ed manifestaba la funci\u00f3n de utilidad para los l\u00edderes de cada facci\u00f3n local o provincial, ya que cada uno ingresaba al PAN s\u00f3lo en los momentos previos a cada elecci\u00f3n, lo que permite observar a sus facciones como instituciones end\u00f3genas a los l\u00edderes territoriales. En el primer apartado se describi\u00f3 el modo en que se materializaba la retribuci\u00f3n de los apoyos a las facciones, por ejemplo, en recompensas mediante cargos o tierras, por lo que es posible sostener que el PAN se caracteriz\u00f3 por ser un partido orientado a los cargos y maximizador de los beneficios personales de los l\u00edderes territoriales. Por otra parte, si el r\u00e9gimen muestra caracter\u00edsticas monol\u00edticas de equivalencia tanto entre los ocupantes de la cima de la pir\u00e1mide econ\u00f3mica como los de la pol\u00edtica, y el contexto muestra una mir\u00edada de conflictos u oposiciones territoriales -desatadas por la expansi\u00f3n de la burocracia central\/nacional-, tambi\u00e9n es evidente que los alineamientos pol\u00edticos hayan manifestado poca oposici\u00f3n funcional. En cuanto a esto \u00faltimo, la relaci\u00f3n clase\/voto en los centros urbanos no afect\u00f3 la competencia entre las elites ya que, aunque haya evidencia de electorados distintos para cada partido, no se observa una disputa por su captura o representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, a partir de la relaci\u00f3n del PAN con el Estado y con los ciclos institucionales es posible determinar si se puede categorizar como un partido de notables. Seg\u00fan la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica realizada en el primer apartado, se podr\u00eda sostener que el PAN no constituy\u00f3 \u00edntegramente un partido de notables. Si s\u00f3lo se consideran las caracter\u00edsticas, de alg\u00fan modo, est\u00e1ticas del \u00abr\u00e9gimen olig\u00e1rquico\u00bb o del \u00abbloque conservador\u00bb, es probable que se llegue a concluir que el PAN s\u00ed fue un partido de notables. Lo que habilitar\u00eda esta conclusi\u00f3n es la equivalencia estructural entre los poseedores de tierras y las elites dirigentes, el sistema de designaciones presidenciales de cargos, la distribuci\u00f3n intraelitista de privilegios, la restricci\u00f3n de la participaci\u00f3n pol\u00edtica y la intermitencia de las maquinarias electorales, en tanto que \u00fanica estructura partidaria. Si se considera el ciclo institucional y los usos del Estado, se podr\u00eda matizar la afirmaci\u00f3n de que el PAN fue un partido de notables. En primer lugar, los ciclos institucionales y el sistema de acceso y distribuci\u00f3n de cargos (el r\u00e9gimen) materializaban los resultados de la resoluci\u00f3n de conflictos facciosos que ocurr\u00edan por fuera del ciclo institucional. Si bien no es posible afirmar que el PAN fue un partido de \u00abcreaci\u00f3n externa\u00bb, de acuerdo con Duverger, tampoco fue uno que emplease del todo las instituciones representativas de gobierno, como las parlamentarias, como en el caso europeo, para distribuir privilegios y dirimir conflictos pol\u00edticamente. De hecho, las instituciones empleadas fueron los instrumentos coactivos formales de los poderes ejecutivos nacionales, provinciales y locales -para intervenir provincias y redistribuir recursos materiales-, y los instrumentos informales asociados tanto a los caudillos locales como a los recursos provistos por la ocupaci\u00f3n de la administraci\u00f3n p\u00fablica (levantamientos, financiamiento de revoluciones); adem\u00e1s, la presencia militar en las provincias era un componente crucial de la base de poder y control local de cada facci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los usos del Estado y a la posici\u00f3n del partido respecto de \u00e9ste y la sociedad, se debe se\u00f1alar que hay una diferencia entre la presencia u ocupaci\u00f3n del Estado por parte de los segmentos superiores de la sociedad, y el empleo de los recursos estatales para el armado de coaliciones pol\u00edticas. Si la utilizaci\u00f3n de recursos p\u00fablicos para activar las maquinarias electorales o para recompensar apoyos, me diante el empleo p\u00fablico, es una caracter\u00edstica compartida por el PAN y otros partidos notables, es posible afirmar que el PAN tambi\u00e9n comparte algunos rasgos del \u00abEstado de partidos\u00bb y de los partidos cartel, al menos en cuanto a usos modernos de los recursos estatales. El PAN funcion\u00f3 como un sistema de partidos en s\u00ed mismo, que expulsaba a las facciones que no demostraban lealtad; al existir una homolog\u00eda estructural entre el sistema pol\u00edtico y el PAN, no hab\u00eda posibilidad de ingresar al Estado m\u00e1s que mediante la violencia. El Estado, entonces, manifestaba caracter\u00edsticas cartelizadas u oligop\u00f3licas en cuanto a la competencia, que no se observan de forma tan clara en los procesos m\u00e1s competitivos protagonizados por los partidos de notables de las asambleas constituyentes francesas de 1789 y 1848, del Parlamento de Francfort de la misma \u00e9poca, de los grupos parlamentarios surgidos en Suecia y Suiza luego de la introducci\u00f3n del sistema proporcional, o de la Italia del sistema Giolitti (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B13\">Duverger 1980, 16-19<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante en este aspecto es que si bien las teor\u00edas sobre \u00abEstados de partidos\u00bb y \u00abcartelizaci\u00f3n\u00bb se\u00f1alan que estas caracter\u00edsticas se deben a condiciones hist\u00f3ricas espec\u00edficas, asociadas a la supervivencia de las organizaciones en coyunturas de debilitamiento de sus v\u00ednculos con la sociedad, o como consecuencia del surgimiento de clivajes nuevos, a partir de la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica realizada es posible observar que el empleo y la dependencia de los recursos estatales para la supervivencia pol\u00edtica de las organizaciones partidarias podr\u00eda encontrarse en periodos hist\u00f3ricos previos a los se\u00f1alados por los estudios mencionados. En este sentido, se reitera lo que en este trabajo se entiende por uso coalicional de \u00abrecursos estatales\u00bb, seg\u00fan lo observado en la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica: privatizaciones y nacionalizaciones de tierras, cargos en todos los niveles de la administraci\u00f3n p\u00fablica y el gabinete ejecutivo nacional, creaci\u00f3n de empresas y entes p\u00fablicos -ferrocarriles y bancos- y discrecionalidad tarifaria, crediticia y monetaria en la administraci\u00f3n de esas agencias, distribuci\u00f3n selectiva de obras p\u00fablicas y de puestos de empleo derivados de ellas, subsidios a las provincias receptoras de \u00abcolonias oficiales\u00bb, intervenciones federales, mediante el uso del Ej\u00e9rcito, y movilizaciones electorales a trav\u00e9s de jueces de paz y del patronazgo. Estos recursos estatales, como se sostiene en este art\u00edculo, fueron empleados para obtener la lealtad y adhesi\u00f3n de las facciones territoriales del PAN, lo que repercuti\u00f3 en dos din\u00e1micas interconectadas; al tiempo que se desarrollaron instituciones de alcance nacional, el proceso de institucionalizaci\u00f3n del PAN fue d\u00e9bil.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con los incentivos estatales, la institucionalizaci\u00f3n partidaria y la competencia pol\u00edtica, es posible sostener que la posici\u00f3n central del PAN en tanto que partido de gobierno influy\u00f3 en su proceso de institucionalizaci\u00f3n, lo que result\u00f3 en un partido faccionalizado. Al mismo tiempo, esta baja cohesi\u00f3n manifest\u00f3 las caracter\u00edsticas de un faccionalismo degenerativo, ya que es posible encontrar incentivos \u00abprivatizantes\u00bb, facciones enraizadas y fragmentaci\u00f3n excesiva. Entre 1874 -administraci\u00f3n de Avellaneda- y 1916 -primera de Yrigoyen- una facci\u00f3n del PAN ocup\u00f3 la presidencia de la naci\u00f3n: durante 42 a\u00f1os el PAN fue un partido de gobierno (si s\u00f3lo se contabilizan las presidencias, es decir, al margen de los gobiernos provinciales a los que pudo acceder una facci\u00f3n del PAN). Pero, al mismo tiempo, sufri\u00f3 m\u00e1s de diez rupturas y, durante los a\u00f1os que gobern\u00f3 existieron 23 agrupamientos que respond\u00edan a liderazgos territoriales distintos. La explicaci\u00f3n que se ofrece aqu\u00ed es que el PAN fue un partido de gobierno, que no solo tuvo los recursos estatales disponibles para cualquier actor gubernamental, sino que adem\u00e1s fue el encargado de desarrollar un ampl\u00edsimo conjunto de instituciones estatales nuevas de alcance nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B34\">Panebianco (1993)<\/a>, estos recursos se pueden considerar como incentivos selectivos, gubernamentales o estatales, que inhibieron el desarrollo de burocracias partidarias o bien, seg\u00fan&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B6\">Boucek (2009)<\/a>, como incentivos \u00abprivatizantes\u00bb que trasformaron al PAN en una simple red de beneficios materiales y de redistribuci\u00f3n entre facciones de bienes privados. Al mismo tiempo, en el modo en que las ligas provinciales dirim\u00edan sus conflictos y movilizaban a la poblaci\u00f3n durante las elecciones, es posible observar un tipo de faccionalismo enraizado en el que la obtenci\u00f3n de votos activaba pr\u00e1cticas de patronazgo y desv\u00edo de recursos. Finalmente, otros dos factores que quiz\u00e1 determinaron que el PAN fuera un partido de facciones son la posibilidad de colonizar las burocracias -pr\u00e1cticamente el PAN cre\u00f3 las nacionales y provinciales- y la baja competencia pol\u00edtica abierta, -ya que no fue necesario \u00abganar\u00bb electores sino s\u00f3lo movilizarlos, pues los conflictos se resolvieron mediante intervenciones federales y revoluciones-, lo que volvi\u00f3 innecesaria la existencia de sectores de la organizaci\u00f3n partidaria o burocracias preparadas para la competencia electoral.<\/p>\n\n\n\n<p>Comentarios finales<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se defini\u00f3 al PAN como un partido estatal de facciones, en un intento por captar tanto su dependencia organizacional respecto de los recursos estatales, empleados para producir la adhesi\u00f3n de las subunidades partidarias, como los efectos del uso de estos recursos sobre su institucionalizaci\u00f3n y sobre la creaci\u00f3n de \u00f3rganos estatales de alcance nacional. Por lo tanto, este trabajo podr\u00eda contribuir no s\u00f3lo a las discusiones hist\u00f3ricas del periodo analizado aqu\u00ed, sino tambi\u00e9n a algunas sobre las trasformaciones organizacionales de los partidos pol\u00edticos, tanto sobre procesos de formaci\u00f3n estatal como de politizaci\u00f3n de las burocracias. En relaci\u00f3n con dichas trasformaciones, el an\u00e1lisis del PAN permite pensar que la supervivencia de los partidos no pasar\u00eda a depender del Estado s\u00f3lo cuando se agotan otras fuentes de recursos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B23\">Katz y Mair 2004<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B37\">Puhle 2007<\/a>), sino que el uso y la necesidad de fondos estatales podr\u00eda estar asociado con la b\u00fasqueda de adhesi\u00f3n pol\u00edtica en contextos en los que otras fuentes de recursos a\u00fan no se encontraban activas; la trasformaci\u00f3n de los partidos en \u00abagencias semiestatales\u00bb no ser\u00eda, en el caso del PAN, un estadio posterior al colapso de las identidades partidarias, a la ampliaci\u00f3n de los electorados o al declive del inter\u00e9s ciudadano en la participaci\u00f3n pol\u00edtica sino que, por el contrario, ser\u00eda un estadio inicial o incluso permanente. Ser\u00eda interesante analizar si se ha modificado esta dependencia de los recursos estatales durante etapas posteriores a la observada aqu\u00ed, aunque existe cierta evidencia de que, como en el caso de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical mencionado antes, esa dependencia fue m\u00e1s bien permanente (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B19\">Horowitz 2007<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B38\">Rock 1972<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B46\">Walter 1974<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B8\">Calvo y Murillo 2005<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B28\">Levitsky 2005<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B41\">Scherlis 2013<\/a>)<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente a partir de este atributo estatista del PAN que aqu\u00ed se ha cuestionado la pertinencia de la categor\u00eda de \u00abpartido de notables\u00bb, para describirlo. Por otra parte, el an\u00e1lisis del PAN, en relaci\u00f3n con el proceso de formaci\u00f3n del Estado argentino, podr\u00eda contribuir tambi\u00e9n a revelar una din\u00e1mica no siempre considerada por el campo de estudios sobre construcci\u00f3n estatal. Por ejemplo, los trabajos de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B32\">Oszlak (2009; 1982<\/a>) sobre el Estado argentino sostienen que \u00e9ste habr\u00eda sido producto de la necesidad de las elites agroexportadoras de autoproveerse de una estructura institucional capaz de garantizar y reproducir su actividad y dominaci\u00f3n. Algunos estudios sobre otros casos consideran que el Estado ser\u00eda resultado de la necesidad gubernamental de extraer recursos de la sociedad para el financiamiento de guerras (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B45\">Tilly 1975<\/a>) o la distribuci\u00f3n de bienes p\u00fablicos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B27\">Levi 1988<\/a>). Otros an\u00e1lisis consideran que el Estado resultar\u00eda de la necesidad de emprender obras p\u00fablicas de gran escala (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B47\">Wittfogel 1957<\/a>), mientras que algunos otros se enfocan en el entorno ecol\u00f3gico (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B10\">Carneiro 1970<\/a>), o en el control territorial (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B31\">Mann 2008<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis del PAN, propuesto aqu\u00ed, permitir\u00eda complementar estas discusiones: las instituciones estatales podr\u00edan ser resultado de la competencia entre facciones partidarias que emplear\u00edan recursos p\u00fablicos para obtener lealtad y adhesi\u00f3n pol\u00edtica; como se intent\u00f3 mostrar en la reconstrucci\u00f3n del periodo analizado, las remuneraciones coalicionales habr\u00edan conducido a la expansi\u00f3n y creaci\u00f3n de entes estatales de alcance nacional. Y, en relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, el trabajo podr\u00eda tambi\u00e9n complementar algunas discusiones acerca de la politizaci\u00f3n de las burocracias y la autonom\u00eda o captura del aparato estatal por parte de partidos y liderazgos pol\u00edticos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B49\">Zuvanic y Iacovie-llo 2010<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B15\">Evans 1995<\/a>;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B36\">Peters y Pierre 2004<\/a>, entre otros). En el caso revisado aqu\u00ed, se pueden observar algunos ejemplos interesantes que muestran que el aparato estatal -e incluso las empresas p\u00fablicas- no se encontrar\u00eda aislado de la competencia pol\u00edtica ni ser\u00eda un \u00e1mbito exterior a ella sino que, por el contrario, la pol\u00edtica -en tanto que intercambio de recursos estatales por lealtad-, se encontrar\u00eda en el origen mismo de las burocracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B1\">Adamovsky, Ezequiel. 2009.&nbsp;<em>Historia de la clase media argentina: apogeo y decadencia de una ilusi\u00f3n<\/em>, 1919-2003. Buenos Aires: Planeta.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B2\">Aldrich, John. 1995.&nbsp;<em>Why parties?: the origin and transformation o\u00ed political parties in America<\/em>. Chicago: The University of Chicago.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B3\">Alonso, Paula. 2009. El Partido Autonomista Nacional y las elites pol\u00edticas en la Argentina de fin del siglo XIX.&nbsp;<em>Anuario IHES<\/em>&nbsp;(24): 369-388.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B4\">Alonso, Paula. 2003. La pol\u00edtica y sus laberintos. El Partido Autonomista Nacional entre 1880 y 1886. En&nbsp;<em>La vida pol\u00edtica. Armas, votos y voces en la Argentina del siglo XIX<\/em>, coordinado por H. Sabato y A. Lettieri, 277-292. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B5\">Botana, Natalio. 2012.&nbsp;<em>El orden conservador. La pol\u00edtica argentina entre 1880 y 1916<\/em>. Buenos Aires: Edhasa.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B6\">Boucek, Francoise. 2009. Rethinking factionalism: typologies, intra-party dynamics and three faces of factionalism.&nbsp;<em>Party Politics<\/em>&nbsp;15 (4): 455-485.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B7\">Bragoni, Beatriz y Eduardo M\u00edguez. 2010. De la periferia al centro: la formaci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico nacional, 1852-1880. En&nbsp;<em>Un nuevo orden pol\u00edtico:provincias y Estado nacional, 1852-1880<\/em>, coordinado por B. Bragoni y E. M\u00edguez, 9-28. Buenos Aires: Biblos.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B8\">Calvo, Ernesto y Mar\u00eda Victoria Murillo. 2005. A new iron law of Argentine politics? Partisanship, clientelism, and governability in contemporary Argentina. En&nbsp;<em>Argentine democracy: the politics o\u00ed institutional weakness<\/em>, editado por S. Levitsky y M. V. Murillo, 207-226. Pensilvania: The Pennsylvania State University.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B9\">Cant\u00f3n, Dar\u00edo y Jorge Jorrat. 2004. Clase social y voto en la ciudad de Buenos Aires: 1864-1910.&nbsp;<em>Revista SAAP<\/em>&nbsp;2 (1): 11-33.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B10\">Carneiro, Robert. 1970. A theory of the origin of the state.&nbsp;<em>Science, New Series<\/em>&nbsp;169 (3947): 733-738.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B11\">Dalton, Russell y Martin Wattenberg. 2000. Unthinkable democracy. Political change in advanced industrial democracies. En&nbsp;<em>Parties without partisans: political change in advanced industrial democracies<\/em>, editado por R. Dalton y M. Wattenberg, 3-16. Nueva York: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B12\">Downs, Anthony. 1957.&nbsp;<em>An economic theory of democrac<\/em>y. Nueva York: Harper.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B13\">Duverger, Maurice. 1980.&nbsp;<em>Partidos pol\u00edticos<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B14\">Epstein, Leon. 1967.&nbsp;<em>Political parties in western democracies<\/em>. Nueva York: Praeger.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B15\">Evans, Peter. 1995.&nbsp;<em>Embedded autonomy: states and industrial transformation<\/em>. Nueva Jersey: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B16\">Gonz\u00e1lez, Carlos Aurelio. 2000. Breve historia del presupuesto en la Argentina.&nbsp;<em>Revista ASAP<\/em>&nbsp;35: 1 19-166.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B17\">Herrera, Claudia. 2010. Fiscalidad y poder: las relaciones entre el estado tucumano y el Estado central en la formaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico nacional, 1852-1869. En&nbsp;<em>Un nuevo orden pol\u00edtico: provincias y Estado nacional, 1852-1880<\/em>, coordinado por B. Bragoni y E. M\u00edguez, 181-207. Buenos Aires: Biblos .<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B18\">Hora, Roy. 2001. Autonomistas, radicales y mitristas: el orden olig\u00e1rquico en la provincia de Buenos Aires (1880-1912).&nbsp;<em>Bolet\u00edn Ravignani<\/em>&nbsp;III (23): 39-77.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B19\">Horowitz, Joel. 2007. Patrones y clientes: el empleo municipal en el Buenos Aires de los primeros gobiernos radicales (1916-1930).&nbsp;<em>Desarrollo Econ\u00f3mico<\/em>&nbsp;46 (184): 569-596.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B20\">Huntington, Samuel. 1996.&nbsp;<em>El orden pol\u00edtico en las sociedades en cambio<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B21\">Ignazi, Piero. 1996. The decline of parties and the rise of new political parties.&nbsp;<em>Party Politics<\/em>&nbsp;2 (4): 549-566.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B22\">Katz, Richard. 2002. The internal life of parties. En&nbsp;<em>Political parties in the new Europe<\/em>, editado por K. Luther y F. M\u00fcller-Rommell, 87-118. Nueva York: Oxford University Press .<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B23\">Katz, Richard y Peter Mair. 2004. El partido cartel. La transformaci\u00f3n de los modelos de partidos y de la democracia de partidos.&nbsp;<em>Zona Abierta<\/em>&nbsp;108-109: 9-42.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B24\">Kitschelt, Herbert. 2000. Linkage between citizens and politicians in democratic polities.&nbsp;<em>Comparative Political Studies<\/em>&nbsp;33 (6\/7): 845-879.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B25\">LaPalombara, Joseph y Myron Weiner. 1966. The origin and development of political parties. En&nbsp;<em>Political parties and political development<\/em>, editado por J. LaPalombara y M. Weiner, 3-42. Princeton: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B26\">Lettieri, Alberto. 1999. Repensar la pol\u00edtica facciosa: la conciliaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos de 1877 en Buenos Aires.&nbsp;<em>Bolet\u00edn Ravignani<\/em>&nbsp;III (19): 35-80.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B27\">Levi, Margaret. 1988.&nbsp;<em>Of rule and revenue<\/em>. Berkeley: University of California Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B28\">Levitsky, Steven. 2005.&nbsp;<em>La transformaci\u00f3n del justicialismo. Del partido sindical al partido clientelista<\/em>, 1983-1999. Buenos Aires: Siglo XXI Editora Iberoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B29\">Lipset, Seymour y Stein Rokkan. 1992. Estructuras de divisi\u00f3n, sistemas de partidos y alineamientos electorales. En&nbsp;<em>Diez textos b\u00e1sicos de ciencia pol\u00edtica<\/em>, AAVV, 231-273. Barcelona: Ariel.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B30\">Malamud, Andr\u00e9s. 2009.&nbsp;<em>Partidos pol\u00edticos<\/em>&nbsp;. En&nbsp;<em>Introducci\u00f3n a la ciencia pol\u00edtica<\/em>, compilado por J. Pinto, 321-350. Buenos Aires: EIJDEBA.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B31\">Mann, Michael. 2008. Infrastructural power revisited.&nbsp;<em>Studies in Comparative International Development<\/em>&nbsp;43: 355-365.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B32\">Oszlak, Oscar. 2009.&nbsp;<em>La formaci\u00f3n del Estado argentino<\/em>. Buenos Aires: Emec\u00e9 Editores.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B33\">Oszlak, Oscar. 1982. Reflexiones sobre la formaci\u00f3n del Estado y la construcci\u00f3n de la sociedad argentina.&nbsp;<em>Desarrollo Econ\u00f3mico<\/em>&nbsp;XXI (enero-marzo): 1-18.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B34\">Panebianco, Angelo. 1993. Modelos de partido. M\u00e9xico: Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B35\">Paz, Gustavo L. 2010. A\u00f1os turbulentos. Pol\u00edtica provincial e instituciones nacionales: Jujuy, 1875-1880. En&nbsp;<em>Un nuevo orden pol\u00edtico: provincias y Estado nacional, 1852-1880<\/em>&nbsp;, coordinado por B. Bragoni y E. M\u00edguez, 159-179. Buenos Aires: Biblos .<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B36\">Peters, Guy y Jon Pierre. 2004. Politicization of the civil service in comparative perspective. The quest for control. Londres: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B37\">Puhle, Hans J\u00fcrgen. 2007. Crisis y cambio de los partidos&nbsp;<em>catch-all<\/em>. En&nbsp;<em>Partidos pol\u00edticos .Viejos conceptos y nuevos retos<\/em>, editado por J. Montero, R. Gunther y J. Linz, 71-100. Madrid: Editorial Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B38\">Rock, David. 1972. Machine politics in Buenos Aires and the Argentine radical party, 1912-1930.&nbsp;<em>Journal of Latin American Studies<\/em>&nbsp;4 (2): 233-256.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B39\">Rock, David y Fernando L\u00f3pez-Alves. 2000. State-building and political systems in nineteenth-century Argentina and Uruguay.&nbsp;<em>Past &amp; Present<\/em>&nbsp;16: 176-202.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B40\">S\u00e1nchez Rom\u00e1n, Jos\u00e9 Antonio. 2010. Integraci\u00f3n territorial y especializaci\u00f3n econ\u00f3mica. Tucum\u00e1n y el Estado nacional, 1850-1880. En&nbsp;<em>Un nuevo orden pol\u00edtico: provincias y Estado nacional, 1852-1880<\/em>&nbsp;, coordinado por B. Bragoni y E. M\u00edguez, 209-225. Buenos Aires: Biblos .<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B41\">Scherlis, Gerardo. 2013. The contours of party patronage in Argentina.&nbsp;<em>Latin American Research Review<\/em>&nbsp;48 (3): 63-84.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B42\">Schlesinger, Joseph. 1991.&nbsp;<em>Political parties and the winning of office<\/em>. Ann Arbor: University of Michigan Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B43\">Strom, Kaare y Wolfgang M\u00fcller. 1999. Political parties and hard choices. En&nbsp;<em>Policy, office, or votes?: how political parties in western Europe make hard decisions<\/em>, editado por W. Muller y K. Strom, 1-36. Nueva York: Cambridge University Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B44\">Ternavasio, Marcela. 2009.&nbsp;<em>Historia de la Argentina 1806-1852<\/em>. Buenos Aires: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B45\">Tilly, Charles. 1975.&nbsp;<em>The formation of national states in western Europe<\/em>. Nueva Jersey: Princeton University Press .<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B46\">Walter, Richard. 1974. Municipal politics and government in Buenos Aires, 1918-1930.&nbsp;<em>Journal of Meramerican Studies and World Affairs<\/em>&nbsp;16 (2): 173-197.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B47\">Wittfogel, Karl. 1957. Oriental despotism. A comparative study of total power. New Haven y Londres: Yale University Press.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B48\">Yanai, Nathan. 1999. Why do political parties survive? An analytical discussion.&nbsp;<em>Party Politics<\/em>&nbsp;5 (1): 5-17.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"B49\">Zuvanic, Laura y Mercedes Lacoviello. 2010. La burocracia en Am\u00e9rica Latina.&nbsp;<em>ICAP-Revista Centroamericana de Administraci\u00f3n P\u00fablica<\/em>&nbsp;58\/59: 9-41.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong>&nbsp;Aqu\u00ed se definir\u00e1 a las facciones como las subdivisiones de un partido pol\u00edtico en grupos fuertemente organizados nacionalmente, de modo que la coalici\u00f3n dominante del partido se encuentra d\u00e9bilmente cohesionada; as\u00ed, los intercambios pol\u00edticos entre elites partidarias y seguidores son realizados por una pluralidad de l\u00edderes. Las facciones se distinguen anal\u00edticamente de las tendencias puesto que las segundas se producen en el v\u00e9rtice de la organizaci\u00f3n partidaria y carecen de apoyos fuertes o bases organizadas, mientras que las facciones, por el contrario, atraviesan al partido desde el v\u00e9rtice hasta las bases, constituyendo as\u00ed facciones nacionales (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B34\">Panebianco 1993, 92-93<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B33\">Oszlak (1982, 7-8)<\/a>&nbsp;se\u00f1ala que el empleo de recursos y organismos provinciales por parte del Estado mitrista implic\u00f3 una ampliaci\u00f3n de la actividad estatal que luego se perfeccionar\u00eda y consolidar\u00eda con el gobierno de Roca: el monopolio de la emisi\u00f3n monetaria, la construcci\u00f3n de un ej\u00e9rcito, de un aparato recaudatorio y de un sistema bancario nacional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong>&nbsp;La trayectoria de Roca revela mucho acerca de la relaci\u00f3n entre facciones partidarias, Estado y poder econ\u00f3mico. Como l\u00edder militar, Roca hab\u00eda construido una base importante de apoyo en el pa\u00eds e incluso en Buenos Aires, tras haber derrotado los levantamientos de los caudillos provinciales y liderado la campa\u00f1a al desierto. Al mismo tiempo, Roca contrajo matrimonio con una mujer de la clase terrateniente de C\u00f3rdoba, y pronto se convirti\u00f3 en administrador de tierras. Cuando sucedi\u00f3 a Alsina, en el Ministerio de Guerra, form\u00f3 milicias provinciales con armas compradas a Estados Unidos para enfrentar el levantamiento porte\u00f1o liderado por Carlos Tejedor, cuya derrota, en 1880, tuvo como resultado la Ley de Federalizaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B39\">Rock y L\u00f3pez-Alves 2000, 194<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong>&nbsp;As\u00ed, en 1903, Roca pod\u00eda afirmar que, hasta ese momento, se hab\u00edan concedido a manos privadas m\u00e1s de 3 2 millones de hect\u00e1reas (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B1\">Adamovsky 2009, 33<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong>&nbsp;En un reciente e innovador estudio,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B7\">Bragoni y M\u00edguez (2010, 27)<\/a>&nbsp;afirman que la imagen planteada por Oszlak acerca de una \u00abpenetraci\u00f3n\u00bb de la periferia por parte de un poder central, en tanto que din\u00e1mica principal de la formaci\u00f3n del Estado argentino, podr\u00eda ser matizada a partir de la consideraci\u00f3n de las situaciones e intereses provinciales. Los autores se\u00f1alan que durante el per\u00edodo revisado aqu\u00ed, el Estado central se conform\u00f3 mediante la \u00abintegraci\u00f3n de las situaciones provinciales\u00bb: \u00abla presencia de la Naci\u00f3n en las provincias [&#8230;] no aparece como la penetraci\u00f3n de un actor ajeno que las va conquistando o sometiendo [\u2026] sino m\u00e1s bien como la construcci\u00f3n de un conjunto de acuerdos y de instituciones que las propias elites provinciales establecieron sobre la base de un ejercicio pol\u00edtico emp\u00edrico de ensayo y de error, en el cual prevalecieron intereses de naturaleza variada, aunque sujetos a instrumentos y mecanismos simult\u00e1neos implementados por los poderes locales como por los representantes o comisionados del poder central\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6<\/strong>&nbsp;Un caso interesante de subsidios es el de las \u00abcolonias oficiales\u00bb: la colonizaci\u00f3n de territorios por parte de inmigrantes era sostenida por el gobierno central mediante la distribuci\u00f3n de subsidios a las provincias receptoras, que se beneficiaban al contar con m\u00e1s tierras destinadas a la producci\u00f3n, con nuevos propietarios y con m\u00e1s fuerza de trabajo (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B32\">Oszlak 2009, 148<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7<\/strong>&nbsp;Otro beneficio derivado de los ferrocarriles que recibieron las provincias fueron los em pleos; en 1883, la construcci\u00f3n de diez ferrocarriles involucraba 14 500 puestos de trabajo (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B32\">Oszlak 2009, 149<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8<\/strong>&nbsp;Para un an\u00e1lisis detallado de las \u00abmaquinarias electorales\u00bb del radicalismo v\u00e9ase&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B19\">Horowitz (2007)<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B38\">Rock (1972)<\/a>&nbsp;y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B46\">Walter (1974)<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9<\/strong>&nbsp;Las \u00abelecciones sin competitividad\u00bb son en las que se present\u00f3 un partido, las de \u00abbaja competitividad\u00bb, en las que el partido ganador obtuvo 80 por ciento o m\u00e1s de los votos, y las de \u00abmedia\u00bb y \u00abalta competitividad\u00bb, en las que se present\u00f3 m\u00e1s de un partido, y el ganador obtuvo menos de 80 por ciento de los votos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B9\">Cant\u00f3n y Jorrat 2004, 13<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>10<\/strong>&nbsp;Adem\u00e1s, los autores se\u00f1alan que estos sistemas no producen oposiciones funcionales, ya que \u00e9stas s\u00f3lo se pueden desarrollar despu\u00e9s de la consolidaci\u00f3n del territorio nacional. En efecto, en un primer momento, la conformaci\u00f3n de la burocracia nacional puede producir oposiciones territoriales que conducen a la guerra o la secesi\u00f3n, pero una vez consolidado el \u00e1mbito de actividad de la burocracia gubernamental se pueden producir alineamientos m\u00e1s complejos (<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B29\">Lipset y Rokkan 1992, 244-245<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>11<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/journal\/102\/10253202010\/html\/#B24\">Kitschelt (2000, 849)<\/a>&nbsp;tambi\u00e9n analiza la relaci\u00f3n entre ambici\u00f3n individual y estructura partidaria, y afirma que cuando los pol\u00edticos no enfrentan desaf\u00edos electorales lo que mantiene unificada a la organizaci\u00f3n es la autoridad carism\u00e1tica del liderazgo. Cuando los pol\u00edticos invierten s\u00f3lo en t\u00e9cnicas de resoluci\u00f3n de problemas, pero no en infraestructura organizacional, construyen caucus legislativos o facciones, y es lo que sucede en oligarqu\u00edas competitivas con sufragio restringido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>12<\/strong>&nbsp;Seg\u00fan Panebianco, los incentivos selectivos son recursos que se intercambian entre l\u00edderes (en una relaci\u00f3n de poder horizontal) o entre l\u00edderes y seguidores (en una relaci\u00f3n de poder vertical), con miras a mantener la coalici\u00f3n dominante de una agrupaci\u00f3n pol\u00edtica y su supervivencia, en tanto que organizaci\u00f3n (1993, 64-69).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poder territorial y recursos estatales: el Partido Autonomista Nacional durante la formaci\u00f3n del Estado argentino, 1862-1916 (redalyc.org) Poder territorial y recursos estatales: el Partido Autonomista &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247"}],"collection":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":248,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247\/revisions\/248"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}