{"id":267,"date":"2022-06-28T15:41:31","date_gmt":"2022-06-28T18:41:31","guid":{"rendered":"http:\/\/losintereses.ar\/?p=267"},"modified":"2022-06-28T15:41:41","modified_gmt":"2022-06-28T18:41:41","slug":"las-relaciones-de-poder-durante-el-menemismo-las-transformaciones-en-la-reformulacion-del-poder-en-la-argentina-de-los-noventa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/2022\/06\/28\/las-relaciones-de-poder-durante-el-menemismo-las-transformaciones-en-la-reformulacion-del-poder-en-la-argentina-de-los-noventa\/","title":{"rendered":"Las relaciones de\u00a0poder durante el menemismo.\u00a0Las transformaciones en la reformulaci\u00f3n del poder, en la Argentina de los noventa"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003\">Las relaciones de poder durante el menemismo: Las transformaciones en la reformulaci\u00f3n del poder, en la Argentina de los noventa (scielo.org.mx)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adriana Gallo*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>* Doctora en Ciencia Pol\u00edtica. Becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas de Argentina.<\/em>&nbsp;<a href=\"mailto:doctoraag75@hotmail.com\">doctoraag75@hotmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fecha de recepci\u00f3n: 11 de junio de 2007<br>Fecha de aceptaci\u00f3n: 24 de julio de 2007<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo se analizar\u00e1n las relaciones de poder durante la d\u00e9cada de 1990 en la Argentina, siguiendo, en varios aspectos, a Alain Touraine. Estos ser\u00e1n nuestros vectores: en la etapa menemista, por un lado, se deconstruy\u00f3 al Estado-naci\u00f3n y simult\u00e1neamente, se produjo una supresi\u00f3n del sujeto pol\u00edtico, engendrado en la modernidad, concebido por Touraine. Se expondr\u00e1 que durante el gobierno de Carlos Menem se origin\u00f3 un desmoronamiento del referente nacional tal que provoc\u00f3 que la idea de&nbsp;<em>sujeto<\/em>&nbsp;pasara a ser incompatible con la idea de Estado, originando un proceso de individualizaci\u00f3n y una concomitante desideologizaci\u00f3n pol\u00edtica. Todo esto ser\u00e1 abordado a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de las relaciones de poder, desplegadas en las dos dimensiones que, a nuestro entender, dan mejor cuenta de tales v\u00ednculos, a saber: la dimensi\u00f3n sociocultural \u2014donde se pone el acento en la p\u00e9rdida de la politicidad del sujeto\u2014 y la dimensi\u00f3n pol\u00edtica \u2014en la que se alude a la degradaci\u00f3n de las instituciones y a los conflictos entre gobierno y oposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong>&nbsp;relaciones de poder, sujeto pol\u00edtico moderno, cultura menemista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abstract<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>This paper intends to analyze the relations of power during the 1990&#8217;s in Argentina, following, in several aspects, Alain Touraine. These will be this our vectors: in the Menemista stage, on the one hand, the State-nation was deconstructed and simultaneously, there occurred a suppression of the Political Subject, engendered in modernity, conceived by Touraine. It will be argued that during the Carlos Menem administration, a collapse of the national referent originated to such an extent that it caused the idea of Subject to become incompatible with the idea of State, bringing about a process of individualization and a concomitant political de-ideologization.<\/p>\n\n\n\n<p>All the above shall be dealt with through the analysis of the relations of power, deployed in the two dimensions which, in our understanding, better account for such ties, that is to say, the socio-cultural dimension \u2014 where emphasis is laid on the loss of the subject&#8217;s politicity; and the political dimension \u2014 on which the degradation of institutions and the conflicts between government and opposition are referred to.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La emergencia de ciertos cambios en el sistema internacional, de las \u00faltimas d\u00e9cadas, origin\u00f3 una nueva configuraci\u00f3n mundial caracterizada por la globalizaci\u00f3n de los mercados comercial y financiero, la crisis de las identidades corporativas y los cambios tecnol\u00f3gicos y jur\u00eddicos, provocando que el Estado-naci\u00f3n, basado en la soberan\u00eda de instituciones pol\u00edticas sobre un territorio y en la ciudadan\u00eda definida por esas instituciones, fuera considerado cada vez m\u00e1s como una instituci\u00f3n obsoleta (Castells, 1999). El correlato en materia pol\u00edtica de este proceso fue el fin de los socialismos reales y la expansi\u00f3n de una cosmovisi\u00f3n imbuida en el credo neoliberal y la econom\u00eda de mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se origin\u00f3 una crisis de los grandes relatos emancipadores de la Modernidad, un cataclismo de las utop\u00edas totalizantes y una p\u00e9rdida de sentido de las grandes tem\u00e1ticas de gravitaci\u00f3n ideol\u00f3gica que hab\u00edan constituido durante a\u00f1os los par\u00e1metros a los cuales recurrir para interpretar la realidad (Mu\u00f1oz, 2003: 139). Por consiguiente, se fue conformando un escenario afectado por la denominada&nbsp;<em>crisis de los mapas ideol\u00f3gicos<\/em>&nbsp;(Lechner, 1994), con la cual se expandi\u00f3 la concepci\u00f3n de la pol\u00edtica entendida como actividad confinada a funcionarios racionales, libres de pasiones e ideolog\u00edas (Novaro, 2000: 267), capacitados para encargarse de la administraci\u00f3n reproductiva de un sistema pol\u00edtico auto-subsistente, especializado en la obtenci\u00f3n y direcci\u00f3n del poder pol\u00edtico (Pucciarelli, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este complejo y multiforme proceso tuvo un impacto diferente en los pa\u00edses perif\u00e9ricos que en sus pares centrales, profundizando as\u00ed la asimetr\u00eda centro-periferia, y acrecentando las vulnerabilidades propias de los primeros. Los Estados en Latinoam\u00e9rica estuvieron m\u00e1s constre\u00f1idos que sus cong\u00e9neres europeos, en tanto que su capacidad en la toma de decisiones y su soberan\u00eda se vieron sometidas a presiones externas e internas. Desde afuera operaron los procesos de trasnacionalizaci\u00f3n de las econom\u00edas locales. Desde adentro, la variaci\u00f3n en lo econ\u00f3mico, la desintegraci\u00f3n de la esfera social, la p\u00e9rdida de consistencia pol\u00edtica y la pulverizaci\u00f3n de los Estados nacionales. Esta incapacidad de adecuarse a los requerimientos externos e internos, condujo a una situaci\u00f3n de erosi\u00f3n de su autoridad y a la consiguiente p\u00e9rdida de capacidad de integraci\u00f3n social y de cimentaci\u00f3n de solidaridades colectivas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Argentina, d\u00e9cada de 1990<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro pa\u00eds, este cambio profundo en la l\u00f3gica de la econom\u00eda y de la pol\u00edtica, producido por el impulso hist\u00f3rico del neoliberalismo a escala mundial, provoc\u00f3 una descomposici\u00f3n del antiguo esquema de sustituci\u00f3n de importaciones que subsumi\u00f3 al mercado argentino y termin\u00f3 por derribar las ra\u00eddas defensas pol\u00edticas y culturales precedentes (Godio, 1995: 18).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el modelo ultraliberal adoptado se fue legitimando a trav\u00e9s de la promoci\u00f3n del libre juego de los actores del mercado, que en realidad ocultaba una agenda de debilitamiento del Estado nacional (Beck, 1998), reducido a garantizar la propiedad, la circulaci\u00f3n irrestricta de los capitales financieros; propugnando una metaf\u00edsica determinista de lo&nbsp;<em>inevitable<\/em>&nbsp;(Ega\u00f1a, 2003). Desde esta cosmovisi\u00f3n se sostuvo imp\u00e1vidamente que los problemas de adaptaci\u00f3n que deb\u00eda afrontar la Argentina requer\u00edan que sus gobernantes manifestaran su voluntad de o\u00edr y acatar los mandatos del mercado mundial. En la medida en que se admit\u00eda que los requerimientos internacionales eran ineludibles, surg\u00eda la necesidad de construir un amplio consenso, aunque \u00e9ste fuera artificial y forzado.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de este trabajo se seguir\u00e1, en varios aspectos, a Alain Touraine, un implacable opositor a las pol\u00edticas neoliberales implementadas en los a\u00f1os noventa en Am\u00e9rica Latina. Se expondr\u00e1 que en la etapa&nbsp;<em>menemista<\/em><sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">1<\/a><\/sup>&nbsp;las fuerzas econ\u00f3micas se independizaron y escaparon a las reglamentaciones impuestas por el Estado, marcando la separaci\u00f3n entre poder pol\u00edtico \u2014nacional\u2014 y dominaci\u00f3n econ\u00f3mica \u2014global\u2014 de la que habla este autor (Touraine, 1997). As\u00ed, se considerar\u00e1 que la pr\u00e1ctica de consensos artificiosos sobre la que se sustent\u00f3 el menemismo encontr\u00f3 su anclaje en la edificaci\u00f3n, en el \u00e1mbito nacional, de un aparato de poder cada vez m\u00e1s concentrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente, con la degradaci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n la identidad nacional y el sentimiento de pertenencia hacia la comunidad se diluyeron, ocasionando el derrumbamiento de \u00abla metanarraci\u00f3n representativa\u00bb (Abal Medina, 2004) moderna. Consiguientemente, se eclipsaron las conexiones entre la unidad simb\u00f3lica, representada en el Estado, y el momento de la diversidad, representado por la sociedad civil (Carret\u00f3n, 2001: 367); como subproducto, desaparecieron las mediaciones sociales y pol\u00edticas que combinaban el universo de las identidades colectivas con el de la econom\u00eda (Touraine, 1995: 413), provocando con ello, una degradaci\u00f3n de la noci\u00f3n de&nbsp;<em>sujeto pol\u00edtico,<\/em>&nbsp;engendrada en la modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en este trabajo afirmaremos que en los a\u00f1os noventa, el desmoronamiento del referente nacional contribuy\u00f3 a que la idea de sujeto pasara a ser incompatible con la idea de Estado, originando un proceso de individualizaci\u00f3n y una concomitante&nbsp;<em>desideologizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;pol\u00edtica. \u00c9stos ser\u00e1n nuestros vectores: en la etapa menemista, por un lado, se deconstruy\u00f3 al Estado-Naci\u00f3n y simult\u00e1neamente, se produjo una supresi\u00f3n del sujeto pol\u00edtico, concebido en los t\u00e9rminos de Touraine.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa raz\u00f3n, todo ello ser\u00e1 abordado a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de las relaciones de poder, desplegadas en las dimensiones que, a nuestro entender, dan mejor cuenta de tales v\u00ednculos, a saber: la dimensi\u00f3n sociocultural (donde se pone el acento en la p\u00e9rdida de la politicidad del sujeto) y la dimensi\u00f3n pol\u00edtica (en la que se alude a la mella en las instituciones y se pone en juego la din\u00e1mica interna de la esfera pol\u00edtica).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Justificaci\u00f3n del tema<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Consideramos que el estudio de la tem\u00e1tica es relevante en la medida en que el r\u00e9gimen menemista es considerado como la expresi\u00f3n m\u00e1s acabada de la aplicaci\u00f3n de un determinado modelo pol\u00edtico-econ\u00f3mico-cultural (el neoliberal), que de un modo u otro fue implementado, sugerido e incluso ponderado en casi todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n, en las d\u00e9cadas pasadas.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez, la modalidad aqu\u00ed implementada, de ensayo argumentativo, nos permitir\u00e1 hacer referencia a las tendencias nodales y a los trazos fundamentales del periodo analizado, sin otorgarle gran relevancia a los datos concretos provenientes de cifras macroecon\u00f3micas, subrayando caracteres comunes que f\u00e1cilmente podr\u00e1n parangonarse con realidades similares de pa\u00edses de Am\u00e9rica del sur.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>An\u00e1lisis de las relaciones de poder<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En julio de 1989, Carlos Menem \u2014del Partido Justicialista (PJ) o Peronista\u2014 asumi\u00f3 el gobierno en medio de una crisis hiperinflacionaria, situaci\u00f3n propicia para rearticular los intereses de los agentes econ\u00f3micos dominantes, para implementar reformas sin resistencia y configurar un fuerte consenso interno alrededor de la ineficiencia del Estado populista.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">2<\/a><\/sup>&nbsp;De este modo, la presi\u00f3n de los organismos internacionales para el pago de la deuda externa condicion\u00f3 la implementaci\u00f3n de un ajuste estructural, un reposicionamiento en la relaci\u00f3n capital-trabajo y un achicamiento y privatizaci\u00f3n de esferas paradigm\u00e1ticas del Estado argentino.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">3<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzados los a\u00f1os noventa, la cada vez m\u00e1s expl\u00edcita deslegitimaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n estatal se expandi\u00f3 hacia el marco de lo simb\u00f3lico, profundizando la bifurcaci\u00f3n entre la esfera p\u00fablica y la privada. Esta situaci\u00f3n alter\u00f3 significativamente el plexo de relaciones entre la sociedad civil y el Estado y repercuti\u00f3 en las dos aristas que adopt\u00f3 la reformulaci\u00f3n de la representaci\u00f3n en la etapa menemista: por un lado,&nbsp;<em>la existencia de una nueva pauta para abordar y vincularse con la pol\u00edtica por parte de los individuos,<\/em>&nbsp;y por otro,&nbsp;<em>una concentraci\u00f3n de poderes en la figura del presidente y una acentuada autonom\u00eda por parte del primer magistrado en la toma de decisiones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El proceso llevado a cabo en la d\u00e9cada analizada, por el cual el Estado se fue desvinculando de cada vez m\u00e1s esferas de la vida social, origin\u00f3 una sociedad de individuos determinados por el sistema del mercado (Wortman, 1995). Ante la deserci\u00f3n del Estado, los flujos macroecon\u00f3micos se apoderaron de la producci\u00f3n de la subjetividad dominante, lo cual deriv\u00f3 en que el inter\u00e9s general, como ideal abstracto, fuera desplazado por una multiplicidad de intereses particulares concretos.<\/p>\n\n\n\n<p>La eliminaci\u00f3n de protecciones sociales, la desregulaci\u00f3n del mundo del trabajo y la degradaci\u00f3n de las condiciones laborales<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">4<\/a><\/sup>&nbsp;fueron provocando un deterioro de los v\u00ednculos de clases y una laceraci\u00f3n del tejido social, lo que signific\u00f3 que el individuo fuera sufriendo una erosi\u00f3n gradual de su identidad social.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, en el periodo menemista se produjo una descomposici\u00f3n del&nbsp;<em>sujeto<\/em>&nbsp;concebido por Touraine (1991), en tanto se produjo la afirmaci\u00f3n de la libertad contra el poder de los estrategas como un movimiento social. Touraine considera que&nbsp;<em>sujeto<\/em>&nbsp;implica una combinaci\u00f3n de una identidad personal y cultura particular, con la participaci\u00f3n en un mundo racionalizado y como afirmaci\u00f3n, por ese mismo trabajo, de su libertad y su responsabilidad (1998: 83). En la medida en que en esta etapa las instituciones pol\u00edticas no operaron como un conducto comunicante entre los t\u00e9rminos descritos y el individuo dej\u00f3 de ser un conjunto coherente de roles sociales, su personalidad fue perdiendo toda unidad y consistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta ser\u00e1 nuestra tesis:&nbsp;<em>con el menemismo, la ausencia de s\u00f3lidas instituciones p\u00fablicas y la p\u00e9rdida de la identidad social y pol\u00edtica del individuo en pos de su identidad meramente econ\u00f3mica, coadyuvaron a la concentraci\u00f3n de poder por parte de los estrategas y a la liquidaci\u00f3n de aquel sujeto pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n socio-cultural<\/p>\n\n\n\n<p>El viraje en la relaci\u00f3n representativa que se produjo en este periodo, como producto de los cambios antes mencionados, encuadra en lo que Touraine denomina \u00abcrisis de la representaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb, caracterizada por el acento puesto en la comunicaci\u00f3n, lo cual otorga mayor autonom\u00eda a los pol\u00edticos, quienes se centran en su imagen y en la comunicaci\u00f3n de los mensajes al no considerarse ya representantes del pueblo o de un conjunto de categor\u00edas sociales (1995: 277 y ss.).<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede cuestionar que en esta etapa la democracia haya seguido siendo representativa, en la medida en que se celebraban elecciones formales, sucedidas seg\u00fan los plazos pautados, se admit\u00eda la competencia y se prove\u00edan garant\u00edas para los ciudadanos y las fuerzas organizadas. Sin embargo, en la d\u00e9cada de 1990 se abandon\u00f3 una pol\u00edtica al servicio de ideas y\/o categor\u00edas sociales, resignando los dos grandes conceptos,&nbsp;<em>naci\u00f3n<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>clase,<\/em>&nbsp;que para Touraine, constitu\u00edan el n\u00facleo central del armaz\u00f3n representativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la degradaci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n, la identidad nacional se diluy\u00f3 y la consecuencia directa fue la reformulaci\u00f3n de microidentidades centradas en las particularidades de cada individuo. As\u00ed, la declinaci\u00f3n de la vida p\u00fablica y la revalorizaci\u00f3n de los logros personales originaron una reformulaci\u00f3n individualizada de las preferencias y un establecimiento de v\u00ednculos prominentemente contractuales. De este modo, se fue disipando la capacidad de reunificar lo social, y la ciudadan\u00eda como sujeto colectivo fue, progresivamente, cediendo su lugar a una pl\u00e9tora de individuos diferenciados y heterog\u00e9neos y, por consiguiente, renuentes a convertirse en \u00abactores representables\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el menemismo lleg\u00f3 al poder se encontr\u00f3 con un campo identitario desarticulado y \u00abdisponible\u00bb, sobre el cual oper\u00f3 una profunda rearticulaci\u00f3n (Canelo, 2000). As\u00ed, la cultura pol\u00edtica en el decenio de los noventa fue personalista, en primer lugar, porque Menem construy\u00f3 su liderazgo sobre la base de criterios y decisiones absolutamente personales, incrementando la debilidad de las instituciones democr\u00e1ticas; y, en segundo lugar, porque los sujetos \u2014ante la p\u00e9rdida de la centralidad de las relaciones sociales\u2014 se constituyeron en consumidores individuales, capaces de consumir incesantemente nuevos est\u00edmulos y mercanc\u00edas (Ben\u00edtez Larghi, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al primer aspecto diremos que Menem resolvi\u00f3 convertir a la presidencia en la autoridad dominante del sistema pol\u00edtico, subrayando el car\u00e1cter fuertemente unipersonal del ejecutivo, a partir de lo cual se tornar\u00eda necesaria la elaboraci\u00f3n de un esquema donde se articulara la intervenci\u00f3n de otros actores institucionales, coordinando sus intereses, tomando como eje la instituci\u00f3n presidencial.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">5<\/a><\/sup>&nbsp;Sobre el segundo punto diremos que, en los primeros a\u00f1os de su mandato se procur\u00f3 disponer un cambio en el modelo mental de los ciudadanos, una modificaci\u00f3n en el aparato conceptual de los mismos que viabilizara la transformaci\u00f3n en la relaci\u00f3n del individuo con respecto a la pol\u00edtica: el sujeto pol\u00edtico \u2014en este caso, individualmente entendido\u2014 fue sustituido por el individuo maximizador generado por el dominio de la l\u00f3gica del mercado, agudizando la distancia entre la vida p\u00fablica y la privada. En efecto, las recetas neoliberales, los programas de ajuste impuestos por los organismos internacionales de cr\u00e9dito y la entrega del patrimonio nacional, s\u00f3lo pudieron implementarse con el fuerte apoyo cultural destinado a sacar a flote lo m\u00e1s infame e individualista de los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el cambio sustantivo en la representaci\u00f3n obedeci\u00f3 al \u00e9xito del gobierno en lograr que los rasgos esenciales que anidaban en la matriz del menemismo se propagaran a amplios sectores de la poblaci\u00f3n, instaurando una privatizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica, una desaparici\u00f3n de convicciones y valores permanentes y una socializaci\u00f3n del narcisismo.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, el individuo se fue volviendo absolutamente autorreferencial, perdiendo toda vocaci\u00f3n de intervenir en un colectivo y pas\u00f3 a vincularse con la pol\u00edtica de una manera personalista, directa y ausente de mediatizaci\u00f3n institucional. Como lo \u00fanico aprehensible por este sujeto era algo trocable y equivalente a s\u00ed mismo, empez\u00f3 a sentirse representado por personalidades individuales m\u00e1s que por ideas pol\u00edticas o proyectos colectivos. Sin embargo, la instauraci\u00f3n de una trabaz\u00f3n representativa cifrada en t\u00e9rminos de v\u00ednculo intersubjetivo entre representantes y representados fue minando la eficacia del marco institucional y partidario indispensable para garantizar la representaci\u00f3n en una genuina democracia pluralista.<\/p>\n\n\n\n<p>En consonancia con lo expuesto, la deconstrucci\u00f3n del referente&nbsp;<em>clase social<\/em>&nbsp;implic\u00f3 que las fuerzas pol\u00edticas sacrificaran su contenido en t\u00e9rminos de representar categor\u00edas sociales definidas. Se promovi\u00f3 y potenci\u00f3 un modelo individual de representaci\u00f3n pol\u00edtica y el prototipo de la fuerza pol\u00edtica surgida en esta d\u00e9cada fue el partido atrapatodo (Kirchheimer, 1972),<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">6<\/a><\/sup>&nbsp;que no buscaba ser asociado con alguna gran proposici\u00f3n de gravitaci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino que provocaba una cierta imprecisi\u00f3n en su oferta pol\u00edtica, simplificando su discurso para poder dirigirse a un p\u00fablico m\u00e1s amplio. No obstante, cuando los partidos remitieron sus funciones a la consecuci\u00f3n de votos y al proselitismo, quebrantaron sus v\u00ednculos con la sociedad, abandonando as\u00ed su capacidad para representar los intereses sociales y su rol institucional de instrumentos de la voluntad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta suerte, los caracter\u00edsticos alineamientos partidarios conformes a clivajes sociales o grandes tem\u00e1ticas de distinci\u00f3n ideol\u00f3gica, fueron remplazados por una v\u00eda de conexi\u00f3n entre l\u00edderes y seguidores \u2014m\u00e1s l\u00e1bil y menos persistente\u2014 establecida a trav\u00e9s de sondeos y representaciones medi\u00e1ticas. Como ejemplo baste remitirse a la campa\u00f1a justicialista de 1989, que se caracteriz\u00f3 por el predominio absoluto de la imagen sobre la palabra, y de la corporeidad directa sobre la mediaci\u00f3n pol\u00edtica.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">7<\/a><\/sup>&nbsp;Vemos as\u00ed que la era del consumo de la que hablaba Gilles Lipovetsky (1986) \u2014que desocializa a los individuos y los resocializa por la l\u00f3gica de las necesidades y de la informaci\u00f3n\u2014 se extendi\u00f3 a la esfera pol\u00edtica, provocando que el ciudadano se convirtiera en un cliente pasivo y el candidato en un producto de consumo seductor y comercializable, reduciendo el discurso pol\u00edtico a unas cuantas frases remilgadas f\u00e1cilmente recordables por los consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, los medios de comunicaci\u00f3n masiva y los sondeos de opini\u00f3n p\u00fablica se transformaron en el campo para la elaboraci\u00f3n de sucesos pol\u00edticos y de selecci\u00f3n de l\u00edderes; la discusi\u00f3n p\u00fablica se sustituy\u00f3 por la mercadotecnia pol\u00edtica y la opini\u00f3n p\u00fablica reemplaz\u00f3 a las masas movilizadas, produciendo una sacralizaci\u00f3n emp\u00edrica de los datos, que alter\u00f3 los modos de intervenci\u00f3n decisivos en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica. La arena medi\u00e1tica en la que se mov\u00edan los pol\u00edticos los colocaba a merced de un referente m\u00e1s ubicuo y enigm\u00e1tico: la opini\u00f3n p\u00fablica, que, al no encarnarse en ning\u00fan actor concreto, fue transform\u00e1ndose en un pseudo-sujeto, que experimenta una participaci\u00f3n interpuesta en relaci\u00f3n con la propuesta deliberativa que le ofrec\u00edan los medios (Cheresky y Pousadela, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n podemos hacer referencia a Theodor Adorno y Max Horkheimer (1984), quienes afirman que la industria cultural operaba como elemento tendiente a la identificaci\u00f3n de objetos que otrora hubieran sido irreconciliables, en este caso aludiendo a la homologaci\u00f3n entre ser un participante pol\u00edtico activo y ser un espectador pasivo. La cultura del&nbsp;<em>zapping<\/em>&nbsp;y del&nbsp;<em>videoclip<\/em>&nbsp;se extrapol\u00f3 al terreno pol\u00edtico: el nuevo ciudadano dej\u00f3 de participar en movilizaciones masivas o en grandes actos partidarios, para remitirse a percibir simplificaciones extremas, mensajes m\u00ednimos, que pudiera ir intercalando con los otros m\u00faltiples est\u00edmulos televisivos que le eran presentados simult\u00e1neamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis del rol de los medios de comunicaci\u00f3n en los a\u00f1os noventa no puede ir disociado de los procesos de privatizaci\u00f3n y desregulaci\u00f3n que fueron transform\u00e1ndolos (Peruzzotti, 2001: 303). Ante el argumento de que ahora el Estado no controlar\u00eda ni intervendr\u00eda en los contenidos de las emisoras, se sugiri\u00f3 que los medios se volver\u00edan m\u00e1s aut\u00f3nomos e imparciales. Sin embargo, el paso de monopolios estatales a monopolios privados<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">8<\/a><\/sup>&nbsp;permiti\u00f3 que los due\u00f1os de las concesiones de los medios de comunicaci\u00f3n fueran precisamente aquellos sectores corporativos beneficiados por la pol\u00edtica neoliberal y privatista implementada desde el gobierno, poniendo seriamente en cuesti\u00f3n el ideal de prensa libre y objetividad de las fuentes de informaci\u00f3n al que se apunt\u00f3 en sus or\u00edgenes (Peruzzotti, 2001: 303).<\/p>\n\n\n\n<p>Recapitulando, en este decenio se produjo un d\u00e9ficit profundo respecto a cultura pol\u00edtica, anclada en la inexistencia de una tradici\u00f3n institucional, que fue gestando una ciudadan\u00eda informada con respecto a la pol\u00edtica, pero pasiva en su relaci\u00f3n a ella, cuya injerencia concreta en el espacio p\u00fablico qued\u00f3 reducida pr\u00e1cticamente de forma \u00fanica a la asistencia peri\u00f3dica a eventos electorales inconexos. As\u00ed, en toda esta etapa,&nbsp;<em>la participaci\u00f3n popular estuvo restringida al mero ejercicio de los derechos pol\u00edticos en su sentido m\u00e1s alto, lo cual impidi\u00f3 que se constituyera y desarrollara la dimensi\u00f3n fluida, activa e instituyente que la intervenci\u00f3n ciudadana deber\u00eda tener en la construcci\u00f3n del espacio pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n pol\u00edtica<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, vemos que la d\u00e9cada de 1990 estuvo signada por un deterioro de la vida p\u00fablica, un retroceso del civismo y una acentuada&nbsp;<em>despolitizaci\u00f3n.<\/em>&nbsp;Sin embargo, a diferencia del an\u00e1lisis cr\u00edtico que formula Touraine, existi\u00f3 una tendencia fuertemente compartida a otorgarle un car\u00e1cter positivo a la despolitizaci\u00f3n de la sociedad civil. En esta \u00e9poca, la falta de compromiso pol\u00edtico fue exaltada como una virtud y se convirti\u00f3 en un motivo de jactancia social: decir \u00abSoy apol\u00edtico\u00bb (frase pronunciada habitualmente por los ciudadanos argentinos) era concebido como sin\u00f3nimo de \u00abSoy libre, no me debo a nadie\u00bb. Sin embargo, la p\u00e9rdida de referentes, la ausencia de convicciones y el vac\u00edo de ideales volvieron al individuo m\u00e1s vulnerable y m\u00e1s maleable, anulando a la pol\u00edtica como el espacio en el cual se define la vida en com\u00fan, el momento de unidad final, el campo pol\u00edtico leg\u00edtimo, es decir, en el espacio pac\u00edfico de resoluci\u00f3n de las diferencias, en el que se dirimen distintas perspectivas sobre el destino com\u00fan de la sociedad en su conjunto y se cotejan diversas visiones sobre los fundamentos de un orden pol\u00edtico justo. As\u00ed, despolitizarse signific\u00f3 extirpar un elemento sustancial en la composici\u00f3n del sujeto, vulnerando los v\u00ednculos que unen la libertad personal con la eficacia colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo emblem\u00e1tico de despolitizaci\u00f3n en la d\u00e9cada menemista fue el denominado \u00abvoto cuota\u00bb, es decir, la motivaci\u00f3n que tuvo una gran proporci\u00f3n de los votantes de Menem en las elecciones para un segundo mandato, que estuvo centrada en la continuidad de la convertibilidad y la posibilidad de seguir pagando las cuotas de los bienes adquiridos. Este caso ilustra que la autonom\u00eda pol\u00edtica del individuo pas\u00f3 a estar a remolque de las pr\u00e1cticas econ\u00f3micas, lo que implic\u00f3 que este sujeto vaciara de contenido sustantivo su propia identidad pol\u00edtica, eclipsando los elementos constitutivos de este ser, es decir: su libertad personal y su soberan\u00eda pol\u00edtica en la toma de decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>A su vez, esto se relaciona con el tema que prosigue: justamente, en la d\u00e9cada menemista, los gobernados estuvieron mucho m\u00e1s inermes frente al&nbsp;<em>poder pol\u00edtico<\/em>&nbsp;en la medida en que en este periodo se fueron destruyendo las distintas instancias institucionales que garantizaban el control de la gesti\u00f3n pol\u00edtica, lo que erosion\u00f3 la&nbsp;<em>distinci\u00f3n gobierno-oposici\u00f3n,<\/em>&nbsp;facilitando la incorporaci\u00f3n de pr\u00e1cticas hegem\u00f3nicas y la concentraci\u00f3n de atribuciones ejecutivas, permitiendo que Menem pudiera apartarse de los mandatos populares.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder<\/p>\n\n\n\n<p>En la era menemista la idea de maximizaci\u00f3n de los consensos y de inviabilidad de alternativas alcanz\u00f3 su cenit. Despu\u00e9s de llegar al poder bas\u00e1ndose en consignas incumplidas<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">9<\/a><\/sup>&nbsp;y promesas contradictorias<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">10<\/a><\/sup>&nbsp;procurando recrear una suerte de m\u00edstica populista, Menem acert\u00f3 en varios aspectos en el plano econ\u00f3mico, lo que le posibilit\u00f3 crear una nueva hegemon\u00eda, instaurada en la idea de estabilidad y, as\u00ed, erigirse en art\u00edfice del orden y la gobernabilidad. Todo esto estuvo encuadrado en un marco sumamente favorable para el presidente, en la medida en la que cont\u00f3 con mayor\u00eda \u2014ya sea relativa o absoluta\u2014 en ambas c\u00e1maras durante todo su mandato y el PJ control\u00f3 la mayor parte de las provincias (Molinelli, 1991). Por otro lado, recibi\u00f3 el respaldo de parte del&nbsp;<em>establishment<\/em>&nbsp;local a su pol\u00edtica de&nbsp;<em>shock<\/em>&nbsp;monetario y reforma econ\u00f3mica. Finalmente, Menem supo explotar los componentes plebiscitarios del liderazgo justicialista asociados a la figura de caudillo del interior capaz de otorgar unidad y cohesi\u00f3n al electorado tradicionalmente peronista.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el gobierno menemista tuvo la formidable habilidad de montar un nuevo imaginario en la Argentina: un horizonte en el que la identidad colectiva se vertebraba a partir del privilegio de la estabilidad monetaria ante un caos inminente y precedente (Sarlo, 1994). La configuraci\u00f3n de un discurso \u00fanico sobre el que se estableci\u00f3 el gobierno en forma hegem\u00f3nica, instituido por los medios y la acci\u00f3n pol\u00edtica, fue lo que pudo enmascarar un orden social cada vez m\u00e1s injusto y desigual.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">11<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, el Plan de Convertibilidad tuvo un inmenso consenso pol\u00edtico durante la d\u00e9cada de 1990, particularmente despu\u00e9s de sus \u00e9xitos iniciales<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">12<\/a><\/sup>&nbsp;y permiti\u00f3 que este sistema se mantuviera por mucho tiempo pese a los azotes de grandes crisis for\u00e1neas<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">13<\/a><\/sup>&nbsp;e impidi\u00f3 que sus consecuencias negativas derivaran en formas de protesta activa o movilizaciones colectivas.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">14<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la hegemon\u00eda pol\u00edtico-cultural del menemismo (que se caracteriz\u00f3 por la pr\u00e1ctica de un consenso excesivo en torno al ideario neoliberal) result\u00f3 ideal para aglutinar poder y transformar a la Argentina, y fue lo que habilit\u00f3 a Menem para llevar a cabo la reforma del Estado y la liberalizaci\u00f3n econ\u00f3mica, alcanzando una recomposici\u00f3n del poder estatal.<\/p>\n\n\n\n<p>Para abordar el tema del&nbsp;<em>poder<\/em>&nbsp;es \u00fatil introducir a Nicklas Luhmann (1986) y constatar que en la era menemista se produjo una construcci\u00f3n de poder diametralmente opuesta a la que el autor define. Una frase muy utilizada por el presidente Menem y su entorno cuando se mencionaba la posibilidad de que triunfara en alguna ocasi\u00f3n un candidato opositor era: \u00abSoy yo o el caos\u00bb, lo cual implicaba que el patr\u00f3n de preferencias que el&nbsp;<em>ego<\/em>&nbsp;deb\u00eda configurar para realizar sus elecciones fuera reemplazado por un constructo artificial en el cual se compel\u00eda a ese&nbsp;<em>ego<\/em>&nbsp;a escoger entre las opciones dispuestas por el&nbsp;<em>alter.<\/em>&nbsp;Este planteo presentaba dos alternativas cerradas sobre las que ten\u00eda que pronunciarse el ego: la substanciaci\u00f3n de un liderazgo fuerte en la figura de Menem, por un lado, y la atomizaci\u00f3n pol\u00edtica considerada como sin\u00f3nimo de anarqu\u00eda y desorden, por otro.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos de Luhmann, el poder supone apertura a otras acciones posibles por parte del&nbsp;<em>ego<\/em>&nbsp;afectado por el poder. El poder implica que ambas personas ven alternativas, la realizaci\u00f3n de las cuales desean evitar. Por ambas partes debe haber un orden de preferencias que debe esquematizarse en t\u00e9rminos de, por un lado, evaluaci\u00f3n positiva, y por otro, de evaluaci\u00f3n negativa, del cual la otra parte debe estar enterada. Adem\u00e1s, el poder s\u00f3lo se ejerce si ambos participantes estructuran las alternativas evitables de forma diferente (Luhmann, 1986).<\/p>\n\n\n\n<p>El c\u00f3digo del poder en el menemismo tuvo una din\u00e1mica particular: el&nbsp;<em>alter<\/em>&nbsp;era quien determinaba las alternativas deseables y las evitables, confeccionando e imponiendo un esquema artificioso con opciones conclusas en s\u00ed mismas, el cual sustituy\u00f3 a la constelaci\u00f3n de posibilidades con las que contaba el&nbsp;<em>ego<\/em>&nbsp;para realizar su proceso de selecci\u00f3n, limitando as\u00ed la autodeterminaci\u00f3n de este&nbsp;<em>ego<\/em>&nbsp;como sujeto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esto no se hizo mediante coerci\u00f3n, o sea, por medio de una expl\u00edcita anulaci\u00f3n de las alternativas del&nbsp;<em>ego,<\/em>&nbsp;sino que se hizo aparecer al individuo como quien realizaba elecciones libres y aut\u00f3nomas. Por el contrario, observamos que en la \u00e9poca de Menem se ampli\u00f3 la esfera de poder simb\u00f3lico de los ciudadanos \u2014inclusive, en 1993 se intent\u00f3 disminuir la edad m\u00ednima para votar a diecis\u00e9is a\u00f1os\u2014 pero, simult\u00e1neamente, se redujo su poder efectivo \u2014al volverse menos contingente el proceso de selecci\u00f3n de alternativas por parte de los individuos.<\/p>\n\n\n\n<p>La desintegraci\u00f3n del entramado de poder concebido por Luhmann, lleg\u00f3 a su m\u00e1xima expresi\u00f3n cuando Menem quiso pasar por encima de la Constituci\u00f3n para perpetuarse en el poder.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">15<\/a><\/sup>&nbsp;En la medida que el poder constituyente reside en el pueblo, birlar la Constituci\u00f3n signific\u00f3 desarticular el andamiaje de selecciones previas que hab\u00edan determinado esa particular configuraci\u00f3n de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, en esta \u00e9poca el poder no fue interpretado de la manera que Luhmann lo hace, sino que fue concebido como la&nbsp;<em>capacidad de hacer por parte de los gobernantes, sin interesar mucho los contenidos ni los medios.<\/em>&nbsp;Esto tambi\u00e9n tuvo su correlato en la apat\u00eda, antes descrita, por parte del individuo respecto a la pol\u00edtica que implic\u00f3 una renuncia del&nbsp;<em>ego<\/em>&nbsp;a ser copart\u00edcipe de esta construcci\u00f3n del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez, se trat\u00f3 de una visi\u00f3n pragm\u00e1tica del poder que elud\u00eda cualquier apreciaci\u00f3n axiol\u00f3gica sobre qu\u00e9 era lo que deb\u00eda hacerse para el desarrollo y la equidad social. Como vimos antes, los individuos aceptaron la realidad tal como era, sin ning\u00fan prop\u00f3sito de intervenir en ella o transformarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo de esto se encuentra en la reacci\u00f3n generalizada de la poblaci\u00f3n frente a la corrupci\u00f3n. La exoneraci\u00f3n de la corrupci\u00f3n tambi\u00e9n lleva implicada la separaci\u00f3n de lo p\u00fablico y lo privado que rige en los modos de abordar la pol\u00edtica que tiene el individuo: la reiterada frase instaurada como&nbsp;<em>leimotiv<\/em>&nbsp;social \u00abRoba pero hace\u00bb es una s\u00edntesis de este pragmatismo individualista, lo cual quiere decir que los costos morales p\u00fablicos que conlleva la aceptaci\u00f3n de este gobernante son superados o al menos neutralizados por los beneficios privados obtenidos durante su mandato.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora volvamos a Touraine (1997: 108), quien plantea la existencia de una&nbsp;<em>sociedad pol\u00edtica<\/em>&nbsp;como superaci\u00f3n del dualismo entre&nbsp;<em>racionalismo<\/em>&nbsp;instrumental e&nbsp;<em>individualismo<\/em>&nbsp;moral, en la medida en que las instituciones estatales operan como nexo entre ambos elementos. El gobierno menemista, a la inversa, necesit\u00f3 de la existencia de un consenso ficticio centrado en la racionalidad de la econom\u00eda y el individualismo de las pr\u00e1cticas pol\u00edticas para ejercer el dominio en una sociedad desigual y contradictoria.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, racionalismo e individualismo se conjugaron de una manera particular en la aplicaci\u00f3n de la reforma econ\u00f3mica de los a\u00f1os noventa: a nuestro entender, este dualismo queda plasmado en la conciliaci\u00f3n de la&nbsp;<em>racionalidad<\/em>&nbsp;de las reformas econ\u00f3micas y el&nbsp;<em>individualismo<\/em>&nbsp;pragmatista de quienes se beneficiaron con ellas, con una&nbsp;<em>pol\u00edtica clientel\u00edstica y de patronazgo como la forma no moderna de intermediaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Con el menemismo se construy\u00f3 un pa\u00eds cuya m\u00e9dula se desplaz\u00f3 hacia lo econ\u00f3mico, ensanchando la brecha entre las dos sociedades argentinas de fin de siglo:<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">16<\/a><\/sup>&nbsp;una, venturosa, beneficiada por las reformas econ\u00f3micas, y centrada en el gozo de los bienes personales, otra desvalida, luchando sin tregua por superar la marginalidad y la exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, como vimos, los sectores que comenzaron a disfrutar de los aciertos econ\u00f3micos del gobierno de Menem se retrajeron hacia su vida privada, aisl\u00e1ndose en el&nbsp;<em>oicos<\/em>&nbsp;familiar, y desconect\u00e1ndose de los asuntos p\u00fablicos; simult\u00e1neamente, para con aquellos sectores castigados por la paridad cambiaria y el rumbo de la econom\u00eda en general (que adem\u00e1s hab\u00edan constituido el grueso de su electorado inicial) se implement\u00f3 una pol\u00edtica clientelista fundada en un gasto p\u00fablico inadmisible,<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">17<\/a><\/sup>&nbsp;que pudo sustentarse simb\u00f3licamente en tanto estos sectores poseen una alta capacidad de flexibilidad y autonom\u00eda, dada la fragilidad de sus bases sociales y lo ef\u00edmero de sus compromisos (Sidicaro, 1995).<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro pa\u00eds, el clientelismo<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">18<\/a><\/sup>&nbsp;constituy\u00f3 \u2014sobre las ruinas de las econom\u00edas regionales y la producci\u00f3n agr\u00edcola ganadera, especialmente en el interior del pa\u00eds\u2014 una de las formas de dominaci\u00f3n pol\u00edtica propias de esta d\u00e9cada. As\u00ed, este mecanismo se estableci\u00f3 a trav\u00e9s de \u00abenclaves no liberales\u00bb (Panizza, 2001: 179) que ocuparon los intersticios donde la convertibilidad hab\u00eda causado un cataclismo y, en la medida en que sirvi\u00f3 para paliar los costos ocasionados por la reestructuraci\u00f3n de las econom\u00edas metropolitanas, result\u00f3 funcional a la racionalidad de las reformas econ\u00f3micas neoliberales.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">19<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En una sociedad regida por las normativas del mercado, en la que se hab\u00eda producido un excedente de la fuerza de trabajo en tanto mercanc\u00eda dotada de valor, el voto se convirti\u00f3 en un instrumento intercambiable por bienes y servicios, altamente requerido por quienes presid\u00edan este intercambio. Los individuos que no pod\u00edan canjear su fuerza de trabajo por un salario de subsistencia, se vieron condenados a comercializar su capacidad de emitir un voto, a cambio de recompensas materiales bajo la forma de prebendas, empleos o subsidios.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, siguiendo a Touraine, si la intervenci\u00f3n pol\u00edtica es sustituida por una acci\u00f3n de compraventa, notamos nuevamente que la identidad pol\u00edtica del individuo es liquidada por las constricciones econ\u00f3micas a las que se ve sometido.&nbsp;<em>Ac\u00e1, advertimos un denominador com\u00fan entre el accionar de este individuo, y el accionar de aqu\u00e9l que, por decisi\u00f3n propia, se recluye en la esfera privada y renuncia a la participaci\u00f3n pol\u00edtica. En ambos casos, ya sea por propia voluntad o por serios requerimientos econ\u00f3micos, el sujeto pol\u00edtico queda ahogado e inhibido por la l\u00f3gica de la racionalidad econ\u00f3mica imperante en la sociedad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones gobierno-oposici\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1990 la pr\u00e1ctica del consenso desmesurado tambi\u00e9n tendi\u00f3 a que se diluyera la diferencia entre gobierno y oposici\u00f3n, entendiendo por oposici\u00f3n todo aquello que implique conflicto, contienda, antagonismo, etc. Aqu\u00ed se ve un enlace con lo que Touraine concibe como propio en las sociedades posmodernas, en donde existe un aparato de poder cada vez m\u00e1s integrado y una oposici\u00f3n que no logra articularse sino de una manera marginal (Touraine, 1997).<\/p>\n\n\n\n<p>Observamos que esto se relaciona con el tema desarrollado en el apartado anterior, en el que se mencionaba el discurso \u00fanico y hegem\u00f3nico del gobierno. No obstante, en toda democracia debe existir una oposici\u00f3n que controle y contrapese el poder de quienes est\u00e1n en el gobierno y que fortalezca las instituciones exigiendo responsabilidad a quienes tienen que tomar decisiones vitales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tendencias hegem\u00f3nicas, la concentraci\u00f3n de poderes y la discrecionalidad de Menem socavaron la independencia y eficacia de los mecanismos capaces de controlar el ejercicio del poder. As\u00ed, estas pr\u00e1cticas condujeron a que se neutralizara a la oposici\u00f3n, pero a la larga, tambi\u00e9n fueron afectando la legitimidad pol\u00edtica y las bases de apoyo del presidente, incluso dentro del mismo oficialismo. Efectivamente, el empecinamiento de poder de Menem abort\u00f3 cualquier posibilidad de regeneraci\u00f3n en el partido gobernante y condujo a que se produjeran desgajamientos de sectores del bloque justicialista, los que asumieron una postura detractora y fiscalizadora hacia el gobierno.<sup><a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652008000200003#nota\">20<\/a><\/sup>&nbsp;Al poco tiempo, los sectores desgranados del oficialismo conformaron el Frepaso, que se constituy\u00f3 en una de las principales fuerzas opositoras al menemismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, fue desde bancas conseguidas en boletas del partido gobernante, que se plante\u00f3 la creaci\u00f3n de una alternativa pol\u00edtica opuesta a la oficial. Retomando nuevamente a Touraine, lo parad\u00f3jico de este caso es que la oposici\u00f3n encontr\u00f3 su terreno de formaci\u00f3n en el propio sistema pol\u00edtico que la hab\u00eda hecho part\u00edcipe en car\u00e1cter de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez, el eje menemismo-antimenemismo hab\u00eda quedado como la divisi\u00f3n m\u00e1s fuerte de la dirigencia, y se convert\u00eda en el centro de la pol\u00edtica argentina. As\u00ed, para fines de los a\u00f1os noventa, exist\u00edan dos importantes partidos de la oposici\u00f3n: la UCR y el Frepaso. Esta situaci\u00f3n origin\u00f3 un equilibrio de fuerzas que favorec\u00eda el sostenimiento de la hegemon\u00eda justicialista. Por ello, con el f\u00e9rreo prop\u00f3sito de consolidar una contrahegemon\u00eda antimenemista, ambos se asociaron en la&nbsp;<em>Alianza,<\/em>&nbsp;que constituy\u00f3 la organizaci\u00f3n del antimenemismo y con ella pareci\u00f3 modificarse sustantivamente la din\u00e1mica partidaria que reg\u00eda desde el inicio del mandato de Menem, a trav\u00e9s de lo que se vislumbraba como un ciclo de cooperaci\u00f3n entre los diversos actores que constitu\u00edan el campo pol\u00edtico no peronista.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, vemos que a lo largo de esta d\u00e9cada, la oposici\u00f3n sufri\u00f3 un proceso de atomizaci\u00f3n que s\u00f3lo al borde de su disoluci\u00f3n definitiva empalm\u00f3 sus fragmentos con presteza para darle a la sociedad una salida frente a la saturaci\u00f3n del predominio menemista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En todo este an\u00e1lisis hemos buscado puntualizar los cambios culturales en los a\u00f1os noventa, que conllevaron a una decadencia de la idea de Estado-naci\u00f3n y una anulaci\u00f3n del sujeto pol\u00edtico, a partir de lo cual hemos procurado analizar las relaciones de poder, desdobladas en sus m\u00faltiples dimensiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, una vez caracterizados los elementos que constituyeron a la cultura menemista, cabe preguntarnos,&nbsp;<em>\u00bfpor qu\u00e9 entonces cuando Menem dej\u00f3 el poder, el modelo que se asociaba a su persona continu\u00f3, en lugar de ser reemplazado por un modelo antit\u00e9tico?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el movimiento opuesto a Menem fue extenso, no se puede considerar que&nbsp;<em>menemismo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>antimenemismo<\/em>&nbsp;hayan constituido dos culturas contrapuestas, ni los polos ideol\u00f3gicos de un abanico representativo de diferentes opciones partidarias. Esto es as\u00ed porque el antimenemismo surgi\u00f3 como la ideolog\u00eda en contraposici\u00f3n al menemismo que era concebido, justamente, como la ausencia de toda significaci\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, estas visiones enfrentadas reinstauraron la fat\u00eddica dicotom\u00eda \u00abamigo-enemigo\u00bb sustentada en el exterminio del otro como condici\u00f3n b\u00e1sica para la existencia de uno, la cual ven\u00eda desangrando al pa\u00eds desde sus cimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>El fracaso de la Alianza se explica, por un lado, porque el \u00fanico elemento aglutinante entre las dos fuerzas pol\u00edticas que sellaron la coalici\u00f3n era su oposici\u00f3n al estilo discrecional y a la cultura propia del menemismo; sin embargo, el electorado opuesto a Menem result\u00f3 ser muy variado y dif\u00edcil de aglutinar en un programa pol\u00edtico. Por otro lado, durante la era menemista se produjo una desaparici\u00f3n de roles, normas y valores sociales, los cuales, en t\u00e9rminos de Touraine (1997: 47), son los que permiten construir el mundo vivido.&nbsp;<em>Esto repercuti\u00f3 en que, posterior al ocaso de Menem, siguieran existiendo desacoplamientos entre el marco institucional y ciertas pr\u00e1cticas pol\u00edticas tan fuertemente arraigadas y naturalizadas que dificultaron el establecimiento de s\u00f3lidos puntales para reconstruir el sistema pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como conclusi\u00f3n, el fin del menemismo y la simult\u00e1nea continuidad de sus pr\u00e1cticas y contenidos b\u00e1sicos ilustran que despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n de los referentes cardinales \u2014especialmente&nbsp;<em>naci\u00f3n<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>clase<\/em>\u2014 se torna extremadamente dif\u00edcil reedificar las identidades pol\u00edticas y sociales. Al mismo tiempo, el antimenemismo fracas\u00f3 en su intento de constituir una cultura contrahegem\u00f3nica frente a la hegemon\u00eda menemista, lo cual reforz\u00f3 el axioma del menemismo de que cualquier alternativa a su modelo era inviable, haciendo aparecer como inevitable el desglose definitivo entre sistema y actor, colocando a la&nbsp;<em>sociedad<\/em>&nbsp;y al&nbsp;<em>sujeto pol\u00edtico<\/em>&nbsp;en un punto muerto institucional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abal Medina, Juan Manuel (2004)&nbsp;<em>La muerte y resurrecci\u00f3n de la representaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/em>&nbsp;M\u00e9xico: FCE. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Adorno, Theodor y Max Horkheimer (1984)&nbsp;<em>La industria cultural.<\/em>&nbsp;Monte \u00c1vila Editores. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Alfons\u00edn, Ra\u00fal (1996)&nbsp;<em>Democracia y consenso.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Corregidor. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Beck, Ulrich (1998)&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 es la globalizaci\u00f3n? Falacias del globalismo, respuestas a la globalizaci\u00f3n.<\/em>&nbsp;Barcelona: Paid\u00f3s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Ben\u00edtez Larghi, Sebasti\u00e1n (2004) \u00abRepresentaciones sociales de tiempo y espacio en torno al consumo de Internet\u00bb, en Antonelli, M. (coord.)&nbsp;<em>Cartograf\u00edas de la Argentina de los &#8217;90\/ Cultura medi\u00e1tica, pol\u00edtica y sociedad.<\/em>&nbsp;C\u00f3rdoba: Ferreyra Editor. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Calvo, Ernesto y Juan Manuel Abal Medina (2001)&nbsp;<em>El federalismo electoral argentino.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Eudeba. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Canelo, Paula (2000) \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el enemigo?: la rearticulaci\u00f3n menemista de los clivajes pol\u00edticos y la disoluci\u00f3n del antagonismo social. Argentina, 1989-1995\u00bb. Consultado en:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.clacso.org.ar\/...\/trabajos-finales\/articulos-culturas-2000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.clacso.org.ar\/&#8230;\/trabajos-finales\/articulos-culturas-2000<\/a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Castells, Manuel (1999)&nbsp;<em>La era de la informaci\u00f3n. Econom\u00eda sociedad y cultura.<\/em>&nbsp;Madrid: Siglo XXI, vol. 1. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Cheresky, Isidoro (2001) \u00abHip\u00f3tesis sobre la ciudadan\u00eda argentina contempor\u00e1nea\u00bb, en Cheresky, Isidoro e In\u00e9s Pousadela,&nbsp;<em>Pol\u00edtica e instituciones en las nuevas democracias latinoamericanas.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Paid\u00f3s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-, (2001), \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb, en Cheresky, Isidoro e In\u00e9s Pousadela,&nbsp;<em>Pol\u00edtica e instituciones en las nuevas democracias latinoamericanas.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Paid\u00f3s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Ega\u00f1a, Carlos (2003) \u00abLa d\u00e9cada del &#8217;90 en la Argentina. El modelo neoliberal o la insoportable levedad del vaciamiento menemista\u00bb, en&nbsp;<em>Compilaci\u00f3n Sociol\u00f3gica.<\/em>&nbsp;Universidad de Belgrano (in\u00e9dito). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Etchemedy, Sebasti\u00e1n y Vicente Palermo (1998) \u00abConflicto y concertaci\u00f3n. Gobierno, Congreso y organizaciones de inter\u00e9s en la reforma laboral del primer gobierno de Menem (1989-1995)\u00bb, en&nbsp;<em>Desarrollo Econ\u00f3mico,<\/em>&nbsp;vol. 37, n\u00fam. 148, enero-marzo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Ferreira Rubio, Delia y Mateo Goretti (1996) \u00abCuando el presidente gobierna solo. Menem y los decretos de necesidad y urgencia hasta la reforma constitucional (julio de 1989 y agosto de 1994)\u00bb, en&nbsp;<em>Desarrollo Econ\u00f3mico.<\/em>&nbsp;Buenos Aires, vol 36, n\u00fam.141, abril- junio. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Franze, Javier (1996) \u00abEl discurso del malestar civil: la crisis de la pol\u00edtica como crisis de lo pol\u00edtico\u00bb, en Porras Nadales, Antonio,&nbsp;<em>El debate sobre la crisis de representaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/em>&nbsp;Madrid: Tecnos. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Canclini, N\u00e9stor (1996)&nbsp;<em>Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalizaci\u00f3n.<\/em>&nbsp;M\u00e9xico: Grijalbo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Garret\u00f3n, M. (2001) \u00abPol\u00edtica, partidos y sociedad en la \u00e9poca contempor\u00e1nea\u00bb, en Cheresky, Isidoro e In\u00e9s Pousadela,&nbsp;<em>Pol\u00edtica<\/em>&nbsp;e&nbsp;<em>instituciones en las nuevas democracias latinoamericanas.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Paid\u00f3s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Landi, \u00d3scar (1984) \u00abCultura y pol\u00edtica en la transici\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb, en Oszlak, O.,&nbsp;<em>Crisis, proceso, transici\u00f3n a la democracia.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: CEAL. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]&nbsp;Versi\u00f3n con modificaciones:&nbsp;<em>Nueva Sociedad,<\/em>&nbsp;n\u00fam. 32, pp. 65-78, julio-agosto 1984 (Caracas). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Germani, Gino (1985) \u00abDemocracia y autoritarismo en la sociedad moderna\u00bb, en&nbsp;<em>Los l\u00edmites de la democracia.<\/em>&nbsp;Buenos Aires, vol. 1. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Godio, Julio (1995)&nbsp;<em>Los caminos del poder.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Corregidor. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>G\u00f3mez, Mariana (2006) \u00abLa d\u00e9cada de los noventa en la Argentina. Ideolog\u00eda y subjetividad en la sociedad menemista\u00bb, en&nbsp;<em>Revista Latina de Comunicaci\u00f3n Social,<\/em>&nbsp;n\u00fam. 61, II \u00e9poca, enero-diciembre de 2006, Tenerife. Consultada en:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.ull.es\/publicaciones\/latina\/2006l0gomez.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/www.ull.es\/publicaciones\/latina\/2006l0gomez.pdf<\/a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Kirchheimer, Otto (1972) \u00abThe transformation of the western party system\u00bb, en La Palombrara y Weiner,&nbsp;<em>Political Parties and Political Development.<\/em>&nbsp;Nueva Jersey: Princeton University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Lechner, Norbert ( 1994) \u00abLos nuevos perfiles de la pol\u00edtica\u00bb, en&nbsp;<em>Nueva Sociedad.<\/em>&nbsp;Caracas, n\u00fam. 130. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Lipovetsky, Gilles (l986)&nbsp;<em>La era del vac\u00edo.<\/em>&nbsp;Barcelona: Anagrama (col. Argumentos). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Luhmann, Nicklas (l986)&nbsp;<em>Poder.<\/em>&nbsp;Anthropos. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Llanos, Mariana (1998) \u00abEl presidente, el Congreso y la pol\u00edtica de privatizaciones en la Argentina (1989-1997)\u00bb, en&nbsp;<em>Desarrollo Econ\u00f3mico.<\/em>&nbsp;Buenos Aires, vol. 38, n\u00fam. 151, octubre-diciembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Manin, B. (l993) \u00abMetamorfosis de la representaci\u00f3n\u00bb, en&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 queda de la representaci\u00f3n?<\/em>&nbsp;Caracas: Editorial Nueva Sociedad. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Marv\u00e1n Laborde, Mar\u00eda (1999) \u00abPartidos pol\u00edticos: \u00bfInstituciones necesarias o prescindibles?\u00bb, en&nbsp;<em>Metapol\u00edtica,<\/em>&nbsp;vol. 3, n\u00fam. 10, pp. 259-279. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00edguez, D. P. (1995) \u00abDemocracy, Political Machines and Participation in the Surroundings of Buenos Aires\u00bb, en&nbsp;<em>European Review of Latin American and Caribbean Studies,<\/em>&nbsp;vol. 58. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Molinelli, N. Guillermo (1991)&nbsp;<em>Presidentes y congresos en la Argentina. Mitos y realidades.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1oz, Ricardo (2003) \u00abEl proceso circular de las internas abiertas, obligatorias y simult\u00e1neas\u00bb, en Mu\u00f1oz, Ricardo (comp.)&nbsp;<em>Crisis de representaci\u00f3n y reforma pol\u00edtica.<\/em>&nbsp;R\u00edo Cuarto: CEPRI. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Novaro, Marcos (2000)&nbsp;<em>Representaci\u00f3n y liderazgo en las democracias contempor\u00e1neas.<\/em>&nbsp;Rosario: Homo Sapiens. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Nun, Juan (1994) \u00abPopulismo, representaci\u00f3n y menemismo\u00bb. Versi\u00f3n corregida del trabajo presentado al First Vienna Dialogue on Democracy, del 7 al 10 de julio de 1994, Instituto de Altos Estudios, Austria. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Palermo, Vicente (1998) \u00abMares agitados: interpretaciones sobre los procesos pol\u00edticos latinoamericanos. Brasil y Argentina en perspectiva comparada\u00bb, en&nbsp;<em>Revista Uruguaya de Ciencia Pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Palermo, Vicente y Marcos Novaro (1996)&nbsp;<em>Pol\u00edtica y poder en el gobierno de Menem.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Editorial Norma-FLACSO. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Panizza, Francisco (2001) \u00abM\u00e1s all\u00e1 de la &#8216;democracia delegativa&#8217;. La &#8216;vieja pol\u00edtica&#8217; y la &#8216;nueva econom\u00eda&#8217; en Am\u00e9rica Latina\u00bb, en Cheresky, Isidoro e In\u00e9s Pousadela,&nbsp;<em>Pol\u00edtica e instituciones en las nuevas democracias latinoamericanas.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Paid\u00f3s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Peruzzotti, Enrique (2001) \u00abLa democratizaci\u00f3n de la democracia. Cultura pol\u00edtica, esfera p\u00fablica y aprendizaje colectivo en la Argentina posdictatorial\u00bb, en Cheresky, Isidoro e In\u00e9s Pousadela,&nbsp;<em>Pol\u00edtica e instituciones en las nuevas democracias latinoamericanas.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Paid\u00f3s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Sarlo, Beatriz (1994)&nbsp;<em>Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Ariel. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Sidicaro, Ricardo (1995) \u00abPoder pol\u00edtico, liberalismo econ\u00f3mico y sectores populares, 1989-1995\u00bb, en VVAA,&nbsp;<em>Peronismo y menemismo.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: El Cielo por Asalto. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Touraine, Alain (1991)&nbsp;<em>Los movimientos sociales.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Editorial Alamagesto. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-, (1995) \u00abComunicaci\u00f3n pol\u00edtica y crisis de la representatividad\u00bb, en Wolton, D.,&nbsp;<em>El nuevo espacio p\u00fablico.<\/em>&nbsp;Barcelona: Gedisa. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-, (1997)&nbsp;<em>\u00bfPodremos vivir juntos?<\/em>&nbsp;Barcelona: Gedisa. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-, (1998)&nbsp;<em>Igualdad y diversidad. Las nuevas tareas de la democracia.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: FCE. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-, (1987),&nbsp;<em>Actores sociales y sistemas pol\u00edticos en Am\u00e9rica Latina.<\/em>&nbsp;Santiago: Siglo XXI. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Wortman, Ana (1995) \u00abVaivenes del campo intelectual pol\u00edtico cultural en la Argentina\u00bb, en Mato, D. (compilador)&nbsp;<em>Estudios y otras pr\u00e1cticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder.<\/em>&nbsp;Caracas, Venezuela: CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p>Yannuzzi, Mar\u00eda de los \u00c1ngeles (2003) \u00abAlgunas reflexiones en torno del concepto de representaci\u00f3n\u00bb, en&nbsp;<em>Crisis de representaci\u00f3n y reforma pol\u00edtica.<\/em>&nbsp;R\u00edo Cuarto: CEPRI. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&nbsp;<a href=\"javascript:void(0);\">Links<\/a>&nbsp;]<\/p>\n\n\n\n<p><strong><a><\/a>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1. La d\u00e9cada de 1990 en Argentina es conocida como&nbsp;<em>la d\u00e9cada menemista<\/em>&nbsp;o I&nbsp;<em>el menemismo,<\/em>&nbsp;en tanto coincidi\u00f3 con el doble mandato presidencial de Carlos Menem (1989-1999).<\/p>\n\n\n\n<p>2. La Ley de Reforma del Estado y el Plan de Convertibilidad provocaron la transformaci\u00f3n radical del espectro productivo, y la creciente concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital, sustanciadas en la obtenci\u00f3n de rentabilidades extraordinaria por parte de un conjunto reducido de agentes econ\u00f3micos (Canelo, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>3. Las privatizaciones fueron realizadas para financiar la deuda externa, sin embargo en los diez a\u00f1os de menemismo, \u00e9sta se&nbsp;<em>triplic\u00f3<\/em>&nbsp;de 65 mil millones a casi 200 mil millones. Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre privatizaciones en la Argentina, v\u00e9ase: Llanos (1998).<\/p>\n\n\n\n<p>4. Para informaci\u00f3n sobre la reforma laboral, v\u00e9ase: Etchemedy y Palermo (1998).<\/p>\n\n\n\n<p>5. Los grupos corporativos supieron aprovechar los flancos que la concentraci\u00f3n de facultades en el presidente les dejaba para la conquista de sus propios privilegios. Es m\u00e1s f\u00e1cil presionar a un \u00f3rgano unipersonal que no est\u00e9 obligado a decidir mediante un proceso de deliberaci\u00f3n p\u00fablica, que a un cuerpo colegiado como el Congreso.<\/p>\n\n\n\n<p>6. Cabe aclarar que no se trat\u00f3 de un fen\u00f3meno local, sino que la transformaci\u00f3n partidaria se dio en diferentes partes del planeta. Sin embargo, queremos recalcar lo caracter\u00edstico que resulta para ilustrar esta \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>7. Pueden citarse las formas de proselitismo basadas en las caravanas realizadas por el \u00abmenem\u00f3vil\u00bb (veh\u00edculo especialmente preparado), en detrimento de los actos pol\u00edticos peronistas m\u00e1s tradicionales (Canelo, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>8. Los sectores que fueron favorecidos con la venta indiscriminada de empresas estatales fueron las empresas otrora proveedoras del Estado, que no casualmente contrajeron la deuda que fue canjeada por bonos que posteriormente se devaluar\u00edan y que el Estado tendr\u00eda que absorber.<\/p>\n\n\n\n<p>9. Los&nbsp;<em>leimotiv<\/em>&nbsp;publicitarios de la campa\u00f1a de Menem de 1989 eran \u00abel salariazo\u00bb, \u00abla revoluci\u00f3n productiva\u00bb, \u00abla reconciliaci\u00f3n nacional\u00bb (Nun, 1994). Tambi\u00e9n prometi\u00f3 \u00abexpropiar propiedades brit\u00e1nicas y negociar la soberan\u00eda de Malvinas, no pagar la deuda externa y cumplir los compromisos con las entidades financieras, privatizar empresas p\u00fablicas y oponerse a la enajenaci\u00f3n del patrimonio nacional\u00bb (Palermo y Novaro, 1996: 211).<\/p>\n\n\n\n<p>10. Las contradicciones constituyen uno de los elementos propios de la doctrina peronista como universo significante abierto y altamente maleable a la interpretaci\u00f3n del l\u00edder (Canelo, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>11. En la d\u00e9cada de 1990 se produjo una fuerte redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso: que, entre 1991 y 1993, el PBI se increment\u00f3 en casi 26% mientras que los salarios reales declinaron un par de puntos (y son entre 25% y 35% inferiores a sus picos previos de la d\u00e9cada de 1980) (Nun, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p>12. Los sondeos de opini\u00f3n mostraron en los primeros tres a\u00f1os de gobierno un apoyo entre 40% y 65%&nbsp;<em>(Clar\u00edn,<\/em>&nbsp;30-5-1993).<\/p>\n\n\n\n<p>13. Crisis devaluatorias: M\u00e9xico (1994); Brasil (1999), posteriormente, los tigres asi\u00e1ticos \u2014ca\u00edda del cr\u00e9dito en Malasia, Indonesia, Tailandia y Filipinas.<\/p>\n\n\n\n<p>14. La falta de un clima social propenso a un cambio del Plan de Convertibilidad influy\u00f3 en que ninguno de los principales candidatos opositores en 1995 manifestase expl\u00edcitamente su rechazo al mismo (Sancari, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>15. Con el objetivo de remover los obst\u00e1culos institucionales que le imped\u00edan a Menem volver a postularse, y teniendo en cuenta que una nueva reforma resultar\u00eda inviable, en 1998 el presidente intent\u00f3 apoyarse en la mayor\u00eda oficialista con la que contaba en la Corte Suprema de Justicia, para que declarara inconstitucional la cl\u00e1usula novena transitoria, aduciendo que se proscrib\u00eda al presidente, en su intento de postularse. El tema de la ampliaci\u00f3n de los miembros de la Corte ser\u00e1 abordado en el apartado siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>16. En los primeros ocho a\u00f1os de gobierno se produjo una concentraci\u00f3n de 60% de la riqueza del pa\u00eds en manos de 15% de la poblaci\u00f3n (INDEC, 1998).<\/p>\n\n\n\n<p>17. En las provincias del norte, el empleo p\u00fablico constitu\u00eda entre 66% y 82% de las fuentes de trabajo de la PEA provincial. Para m\u00e1s informaci\u00f3n, v\u00e9ase: Palermo (1998).<\/p>\n\n\n\n<p>18. Para un an\u00e1lisis del clientelismo pol\u00edtico, v\u00e9ase: M\u00edguez (1995).<\/p>\n\n\n\n<p>19. En la etapa de Menem hubo 1 1,000 millones de pesos-d\u00f3lares de d\u00e9ficit fiscal a causa del aumento del gasto p\u00fablico (el verdadero costo de la pol\u00edtica se encuentra en las redes clientelares de los aparatos provinciales que le aseguraban a Menem una base de apoyo electoral en la mayor\u00eda de los distritos del pa\u00eds). Para m\u00e1s informaci\u00f3n, v\u00e9ase: Calvo y Abal Medina (2001).<\/p>\n\n\n\n<p>20. Para analizar la relaci\u00f3n entre gobierno y partido, v\u00e9ase: Etchemedy y Palermo (1998).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las relaciones de poder durante el menemismo: Las transformaciones en la reformulaci\u00f3n del poder, en la Argentina de los noventa (scielo.org.mx) Adriana Gallo* * Doctora &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267"}],"collection":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=267"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":268,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267\/revisions\/268"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}