{"id":285,"date":"2022-06-28T16:12:27","date_gmt":"2022-06-28T19:12:27","guid":{"rendered":"http:\/\/losintereses.ar\/?p=285"},"modified":"2022-06-28T16:13:07","modified_gmt":"2022-06-28T19:13:07","slug":"la-argentina-de-rosas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/2022\/06\/28\/la-argentina-de-rosas\/","title":{"rendered":"La Argentina de Rosas"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_16.html\">La Argentina de Rosas \/ Fernando Oper\u00e9 | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fernando Oper\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que Juan Manuel de Rosas aparece en la escena pol\u00edtica hacia 1820, la vida en Argentina tuvo un color rosista. Su figura se incrust\u00f3 en la vida p\u00fablica y privada, y en el acontecer econ\u00f3mico, cultural y pol\u00edtico del pa\u00eds. Como resultado de ese espectacular protagonismo del caudillo bonaerense, su vida estuvo a expensas de las corrientes de opini\u00f3n. Cada aspecto de su personalidad, cada caracter\u00edstica familiar y hogare\u00f1a, su trayectoria como estanciero y militar, sus decretos y acciones de pol\u00edtico, fueron escudri\u00f1ados, medidos, comentados, divulgados, unas veces a la luz de la experiencia personal de los narradores, otras, tergiversados por motivos ideol\u00f3gicos y partidistas. Nada escap\u00f3 al ojo observador del escritor, intelectual, adversario pol\u00edtico. Rosas fue el tema de conversaciones y tertulias. Su vida, haza\u00f1as, triunfos o fracasos, se divulgaron cantados, impresos, narrados y pronto adquirieron contornos fabulosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cap\u00edtulo versa sobre la Argentina hist\u00f3rica que se extiende desde la independencia en 1810 hasta la derrota del federalismo rosista en 1852. Est\u00e1 propuesto como encuadre en el que situar los mitos y leyendas a las que el rosismo dio pauta. Estos tienen siempre su origen en acontecimientos que ocurrieron o que pudieron haber ocurrido. La personalidad real de Rosas tendr\u00e1 siempre matices diluidos fluctuando en una escala subjetivamente estimativa. El paso de 150 a\u00f1os, sin embargo, nos garantiza cierta objetividad del juicio hist\u00f3rico. Trabajos importantes de historiadores contempor\u00e1neos nos ayudan a comprender la \u00e9poca de Rosas para poder definir, aislar y analizar su mitolog\u00eda. Una vez reconocidos los mitos, podremos seguir su evoluci\u00f3n literaria a lo largo del siglo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Independencia a la Confederaci\u00f3n rosista<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Con el levantamiento popular del 25 de mayo de 1810, que depuso al Virrey Gobernador del R\u00edo de la Plata, se cerraba un largo par\u00e9ntesis de dominaci\u00f3n colonial espa\u00f1ola. Sin dilaci\u00f3n y en la misma capital del antiguo virreinato, se formaba una Junta de Gobierno presidida por Cornelio Saavedra haci\u00e9ndose cargo de la ingente labor de dar forma a una nueva naci\u00f3n, sobre los viejos, cimientos del r\u00e9gimen colonial. Los problemas que encaraba la reci\u00e9n constituida junta abarcaban un abanico multidimensional de tal complejidad que sus soluciones, parciales y tard\u00edas, se incrustar\u00edan en los aleda\u00f1os de la historia contempor\u00e1nea argentina.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los grandes y primeros problemas a resolver part\u00eda de la misma formaci\u00f3n socio-geogr\u00e1fica de la antigua colonia. La gran extensi\u00f3n geogr\u00e1fica del territorio independizado y la escasez de poblaci\u00f3n hab\u00edan producido un desequilibrio org\u00e1nico de dif\u00edcil soluci\u00f3n. La colonia hab\u00eda sido localista, estructurada en n\u00facleos rurales diferenciados de regi\u00f3n a regi\u00f3n. Los centros urbanos existentes, escasos en n\u00famero, agrupaban a poblaciones peque\u00f1as cuyo primitivismo irradiaba del marcado aislamiento colonial. Al casi inexistente tr\u00e1fico comercial, paralizaba una m\u00e1s marcada escasez de comunicaci\u00f3n social, ideol\u00f3gica y cultural. Como contraste de ese mundo aislado, primitivo y rural, se ergu\u00eda la ciudad de Buenos Aires, capital del virreinato que Carlos III reestructur\u00f3 en 1776, y cuya importancia comercial, militar y burocr\u00e1tica hab\u00eda aumentado aceleradamente desde los a\u00f1os de la fundaci\u00f3n. Hab\u00eda sido en esta capital en donde paulatinamente una minor\u00eda ilustrada criolla hab\u00eda copado puestos en el comercio, la administraci\u00f3n y las profesiones liberales. Estas generaciones j\u00f3venes hab\u00edan crecido en contacto con los grupos ilustrados espa\u00f1oles del siglo XVIII, y clara y activamente influenciados por el pensamiento ingl\u00e9s y franc\u00e9s. La situaci\u00f3n geogr\u00e1fica de Buenos Aires, favorecida por su enclave como puerto de enlaces comerciales, hab\u00eda permitido que los contactos con el exterior fuesen m\u00e1s frecuentes, mientras que en el interior el inmovilismo se manten\u00eda como t\u00f3nica. La dicotom\u00eda, Buenos Aires-resto del pa\u00eds, las diferencias existentes entre ambos mundos, y los diversos grupos por ellos representados; son pieza clave para entender la turbulencia de los a\u00f1os sucesivos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">1<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_1_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los grandes problemas que la primera Junta de Gobierno tuvo que encarar fue la intolerancia y desacuerdo que las ciudades del interior arguyeron a las pretensiones de Buenos Aires de ejercer la capitalidad de la naci\u00f3n. El n\u00facleo ilustrado criollo que se consideraba a s\u00ed mismo como el gran protagonista del movimiento independentista y, por lo tanto, se sent\u00eda llamado a iniciar las tareas de reconstrucci\u00f3n de una nueva naci\u00f3n con glorioso destino, pronto tuvo que aceptar la amenazante realidad de un interior ingobernable. Las expediciones punitivas enviadas al interior se mezclaron con los intentos de creaci\u00f3n de asambleas constituyentes con escasa representaci\u00f3n militar. Mientras Buenos Aires castigaba los movimientos rebeldes del interior, creaba himnos, dise\u00f1aba banderas, afirmaba la soberan\u00eda de la nueva naci\u00f3n sin fronteras, fallaba repetidamente en el intento de constituir jur\u00eddicamente el pa\u00eds.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Tras el fracaso de las distintas juntas y de la asamblea constituyente, fue creado un poder ejecutivo unipersonal (el Directorio, 1815) cuya posici\u00f3n intransigente no hizo sino agravar las disenciones que separaban a Buenos Aires de algunas provincias, principalmente la Banda Oriental del Uruguay y las provincias del litoral<sup><a href=\"javascript:void(null);\">2<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_2_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n por la independencia de mayo de 1810 hab\u00eda sido un movimiento b\u00e1sicamente porte\u00f1o e ilustrado que abogaba por una democracia controlada y una pol\u00edtica econ\u00f3mica liberal que asegurase la expansi\u00f3n creciente de la producci\u00f3n ganadera, dando juego al tr\u00e1fico comercial del puerto de Buenos Aires. Las proclamas de las juntas gubernamentales defin\u00edan los derechos de todos los pueblos a la participaci\u00f3n plena en la construcci\u00f3n institucional del pa\u00eds. En la pr\u00e1ctica \u00e9sta era una fingida oferta que escond\u00eda el convencimiento del grupo dirigente en la supremac\u00eda directiva de la provincia bonaerense<sup><a href=\"javascript:void(null);\">3<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_3_\"><\/a>. La concepci\u00f3n centralizadora de las \u00e9lites rectoras porte\u00f1as y los pol\u00edticos capitalinos provocaron un movimiento de reacci\u00f3n que se expres\u00f3 en la forma de un localismo a la defensiva, exacerbado en ocasiones, cuando la intransigencia de Buenos Aires se hizo evidente<sup><a href=\"javascript:void(null);\">4<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_4_\"><\/a>. No era tan solo una postura pol\u00edtica: las reacciones provinciales ten\u00edan bases econ\u00f3micas y geogr\u00e1ficas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los ilustrados porte\u00f1os cre\u00edan que s\u00f3lo Buenos Aires pod\u00eda presentar respuestas adecuadas a las necesidades del pa\u00eds. En su irreversible visi\u00f3n del futuro pensaban que todo el pueblo seguir\u00eda los predicados de su credo liberal, sin tener en cuenta que la ca\u00edda del poder colonial no significaba la adhesi\u00f3n total y espont\u00e1nea de todas las provincias del antiguo virreinato al idealismo impreciso de los hombres del gobierno. Para grandes sectores del interior, esa pretensi\u00f3n era, de entrada, inaceptable, prefiriendo agruparse en torno al poder local de los caudillos a quienes ve\u00edan como representantes directos de un tipo de democracia espont\u00e1nea<sup><a href=\"javascript:void(null);\">5<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_5_\"><\/a>. Para muchos caudillos la patria se reduc\u00eda al marco regional<sup><a href=\"javascript:void(null);\">6<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_6_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los esfuerzos de organizaci\u00f3n nacional, tras la primera d\u00e9cada de independencia, se resent\u00edan en varios frentes: por una parte era necesario terminar con la amenaza espa\u00f1ola tendente a recuperar las colonias; por otra parte, hab\u00eda que consolidar la unidad en la independencia. Mientras en el primer frente los esfuerzos del General Jos\u00e9 de San Mart\u00edn daban frutos concretos en sus campa\u00f1as en los Andes eliminando la amenaza espa\u00f1ola en Chacabuco en 1817 y un a\u00f1o despu\u00e9s en Maip\u00fa, en el frente interior, los peligros de disgregaci\u00f3n provincial no hicieron sino agravarse. Una prueba de la carencia de atenci\u00f3n que los hombres de Buenos Aires daban a las demandas del interior es la sanci\u00f3n de la Constituci\u00f3n porte\u00f1a de 1819. La Constituci\u00f3n estaba inspirada en la necesidad de crear un orden legal que garantizase la autoridad de un gobierno central ubicado ea Buenos Aires<sup><a href=\"javascript:void(null);\">7<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_7_\"><\/a>. Los l\u00edderes del interior la acusaron de centralista y mon\u00e1rquica y la sanci\u00f3n produjo un agravamiento de las relaciones que culmin\u00f3 en la batalla de Cepeda. Los caudillos del litoral, Estanislao L\u00f3pez y Francisco Ram\u00edrez, se aproximaron a Buenos Aires y, sin dificultades, derrotaron al ej\u00e9rcito del Directorio<sup><a href=\"javascript:void(null);\">8<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_8_\"><\/a>. En Cepeda se escribi\u00f3 el pr\u00f3logo de un largo drama que enfrent\u00f3 a dos argentinas separadas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las tropas provinciales obligaron al gobierno de Buenos Aires a la firma del tratado de Pilar. Las estipulaciones del tratado acababan con la democracia doctrinaria y sentaban las bases de un r\u00e9gimen federal, cuya premisa fundamental garantizaba la libre navegaci\u00f3n de los r\u00edos Paran\u00e1 y Uruguay. Esta premisa es fundamental para entender uno de los mayores desacuerdos entre Buenos Aires y las provincias del litoral. No en vano la aduana de Buenos Aires hab\u00eda constituido el fundamento del poder econ\u00f3mico de la capital del Virreinato del R\u00edo de la Plata. El acuerdo de Pilar recog\u00eda muchas de las aspiraciones provinciales y frenaba, al menos te\u00f3ricamente, el predominio econ\u00f3mico y pol\u00edtico de Buenos Aires. Sin embargo, el acuerdo inici\u00f3 un movimiento de disgregaci\u00f3n con la atomizaci\u00f3n segregada del creciente poder de los caudillos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">9<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_9_\"><\/a>. Para Buenos Aires, la derrota militar, de la que procur\u00f3 extraer las mejores consecuencias, no fue sino el triunfo de un bloque al que imprecisamente comenzaban a denominar&nbsp;<a><\/a><q>\u00abla Argentina b\u00e1rbara\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">10<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_1.html#N_10_\"><\/a><\/q>. Desde el punto de vista econ\u00f3mico, las diferencias existentes entre Buenos Aires y el resto de las provincias no podr\u00edan borrarse con una constituci\u00f3n federal, aun en el supuesto de que la aduana se convirtiese en patrimonio colectivo de todos los argentinos.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El tratado de Pilar dio paso a la elecci\u00f3n de gobiernos provinciales con grandes atribuciones gubernativas. Mart\u00edn Rodr\u00edguez fue elegido gobernador de Buenos Aires (1821-1825), contando con Bernardino Rivadavia como ministro de gobierno. Rivadavia, h\u00e1bil administrador, supo sacar ventaja de las posibilidades que la provincia ofrec\u00eda y se embarc\u00f3 en un gran proyecto de modernizaci\u00f3n y desarrollo, que se pretend\u00eda fuese imitado por las otras provincias. Concibi\u00f3 planes de renovaci\u00f3n institucional, pol\u00edtica econ\u00f3mica, r\u00e9gimen de la tierra p\u00fablica, ense\u00f1anza y cultura, adem\u00e1s de realizar esfuerzos unilaterales para restaurar la anhelada unidad nacional<sup><a href=\"javascript:void(null);\">11<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_11_\"><\/a>. La ca\u00edda del poder central como n\u00facleo rector nacional produjo en casi todas las provincias, en mayor o menor grado, desajustes de sucesi\u00f3n pol\u00edtica, luchas por el poder entre facciones y un localismo conducente al autonomismo.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En esos a\u00f1os la mayor\u00eda de las provincias han asentado su autonom\u00eda sobre las bases de un poder militar, residuos de las guerras por la independencia, y de la liberalizaci\u00f3n de las milicias locales, tras el abandono del poder central. Sin embargo, no se ha producido un traspaso de poder a sectores sociales nuevos. Buenos Aires, por su parte, sigue siendo la provincia m\u00e1s rica y populosa: se ha convertido en la primera regi\u00f3n ganadera del pa\u00eds, mantiene un cierto equilibrio interprovincial que la permite ejercer una cierta hegemon\u00eda en el nuevo orden de cosas, sus gastos militares se han reducido al no tener que concentrarse en los grandes gastos de la guerra, pero fundamentalmente ha sabido manejar las cosas para conservar en sus manos la proporci\u00f3n m\u00e1s importante de los ingresos de la aduana.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La provincia de Buenos Aires vive unos a\u00f1os de progreso sin antecedentes desde los d\u00edas de la independencia y que tardar\u00e1 muchos a\u00f1os en recuperar. Sin embargo, esta relativa euforia porte\u00f1a ser\u00e1 ef\u00edmera, amenazada su continuidad por numerosos elementos distorsionantes. Primero, la oposici\u00f3n de sectores ligados al interior por intereses econ\u00f3micos que no han llegado a aceptar la disgregaci\u00f3n provincial surgida del a\u00f1o 20, m\u00e1xime cuando muchas de las provincias operan bajo la influencia de los caudillos. Segundo, las rivalidades de sectores y clanes dentro de la provincia que impiden el normal desarrollo de los ambiciosos planes iniciados<sup><a href=\"javascript:void(null);\">12<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_12_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desde los albores de estos a\u00f1os de progreso y turbulencia, los intereses brit\u00e1nicos y franceses aparecen en el R\u00edo de la Plata asociados en mayor o menos grado con cada decisi\u00f3n pol\u00edtica, y han de tenerse en cuenta como otro de los factores desestabilizadores del proceso pol\u00edtico argentino<sup><a href=\"javascript:void(null);\">13<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_13_\"><\/a>. Gran Breta\u00f1a ha reemplazado a Espa\u00f1a como dominadora de las estructuras comerciales, y durante las d\u00e9cadas siguientes su pol\u00edtica en el R\u00edo de la Plata estar\u00e1 subordinada a la defensa de sus intereses econ\u00f3micos. Francia no amenaza la preponderancia inglesa, sino que la complementa<sup><a href=\"javascript:void(null);\">14<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_14_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os siguientes a la batalla de Cepeda no fueron f\u00e1ciles. La t\u00f3nica general estuvo dada por una cierta impotencia pol\u00edtica, observable en la incapacidad por conciliar los intereses de las provincias y Buenos Aires. A las facciones implicadas en la lucha, la historia las ha agrupado bajo las denominaciones de unitarios y federales. Desde el punto de vista te\u00f3rico, a los primeros se los puede definir como partidarios de la unidad nacional bajo la \u00e9gida de un gobierno fuerte centralizado en la principal ciudad del antiguo virreinato, mientras que los segundos pretenden un sistema de confederaci\u00f3n en el que los intereses de las provincias sean tenidos en cuenta y administrados por las fuerzas pol\u00edticas locales. El partido unitario estuvo formado por comerciantes vinculados a la aduana, militares, profesionales e intelectuales nacidos en los tumultuosos a\u00f1os de las guerras por la independencia. El partido federal se nutri\u00f3 del localismo provincial, y de estancieros de la campa\u00f1a y del interior bonaerense que ve\u00edan con recelo los programas liberales de cu\u00f1o rivadaviano<sup><a href=\"javascript:void(null);\">15<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_15_\"><\/a>. Las dos posiciones enfrentadas, desde los d\u00edas de mayo, se consumieron en un forcejeo est\u00e9ril hasta arrojar al pa\u00eds en un per\u00edodo de largas guerras civiles.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La gran paradoja es que, en la realidad, las posiciones de unitarios y federales no fueron claras, y que en muchos casos se encuentran unitarios suscribiendo principios federales o federales actuando con un cierto sentido centralizador. Parecer\u00eda como si la afiliaci\u00f3n a una u otra facci\u00f3n, adem\u00e1s de los grupos de inter\u00e9s mencionados, irradiase de principios iluministas imitados o bien de filiaciones de parentesco, clientismo localista, personalismo o casualidad hist\u00f3rica<sup><a href=\"javascript:void(null);\">16<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_16_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones entre la Argentina y el Imperio brasile\u00f1o nunca hab\u00edan sido buenas. Tradicionalmente ambos pa\u00edses hab\u00edan ejercido diversos tipos de presiones sobre las provincias litorales con el fin de extender sus influencias. Los brasile\u00f1os jam\u00e1s vieron con buenos ojos las perspectivas de adhesi\u00f3n del Uruguay al conglomerado de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata. El Imperio manten\u00eda continuas pretensiones sobre la orilla oriental del r\u00edo y, como mal menor, prefer\u00eda un Uruguay independiente. En 1825 el Brasil se decidi\u00f3 a intervenir militarmente en la Banda Oriental en favor del caudillo oriental Fructuoso Rivera. Con el fin de hacer frente a la agresi\u00f3n brasile\u00f1a, se cre\u00f3 en Buenos Aires un poder ejecutivo nacional que eligi\u00f3 a Bernardino Rivadavia como primer Presidente de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata. Mientras el ej\u00e9rcito argentino triunfaba en el campo b\u00e9lico (1826), el congreso sancionaba bajo la inspiraci\u00f3n de Rivadavia una constituci\u00f3n que centralizaba al ejercito, el tesoro y la administraci\u00f3n, a pesar de la conocida y antigua oposici\u00f3n provincial. La constituci\u00f3n centralista que Rivadavia empujaba y que el congreso aprob\u00f3 en 1826 fue nuevamente rechazada por las provincias. Rivadavia renunci\u00f3 a la presidencia y con \u00e9l fracas\u00f3 un nuevo ensayo centralizador. Rivadavia no alcanz\u00f3 a conciliar el apoyo social necesario y el congreso restaur\u00f3 el poder de las provincias mediante una comisi\u00f3n representativa.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Tras el fracaso centralizador y la ca\u00edda de Rivadavia, se nombr\u00f3 Gobernador de Buenos Aires al federal Manuel Dorrego, quien se vio obligado a firmar un acuerdo de paz con el Brasil por el cual se aceptaba la independencia del Uruguay. La guerra en la Banda Oriental, el desgaste de la misma, la mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica, la disoluci\u00f3n de los organismos nacionales y el retorno de los jefes militares unitarios participantes en la campa\u00f1a contra el Brasil, avivaron de nuevo las brasas del conflicto nunca apagadas. Los generales unitarios Juan Lavalle y Jos\u00e9 Mar\u00eda Paz asumieron la tarea unificadora haciendo frente al poder creciente de los gobernadores militares<sup><a href=\"javascript:void(null);\">17<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_17_\"><\/a>. Paz derrot\u00f3 al \u00abTigre de los Llanos\u00bb, al popular y temido Facundo Quiroga, y Lavalle, mal aconsejado por l\u00edderes unitarios, ejecut\u00f3 al Gobernador de Buenos Aires, el moderado y bien intencionado Manuel Dorrego (1828)<sup><a href=\"javascript:void(null);\">18<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_18_\"><\/a>. El asesinato de Dorrego fue una medida antipopular que enzarz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s las pasiones partidistas justificando en el futuro todo tipo de arbitrariedades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aparici\u00f3n de Rosas en la escena pol\u00edtica<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los viejos representantes del partido del orden, al desenterrar sus hachas de guerra, dieron pie a que el tumulto federal se apoderase del espectro pol\u00edtico. La ejecuci\u00f3n del l\u00edder federal dej\u00f3 sin sucesi\u00f3n directa al partido federal de la ciudad, m\u00e1s ortodoxo y organizado, y de esta forma se dio paso a los hombres vinculados al provincianismo federal, el \u00absector neofederal\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">19<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_19_\"><\/a>&nbsp;representado por el activo estanciero Juan Manuel de Rosas. Este derrot\u00f3 a Lavalle en el campo militar y lo oblig\u00f3 a negociar<sup><a href=\"javascript:void(null);\">20<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html#N_20_\"><\/a>. Se alz\u00f3 sobre el representante unitario, apoyado en una estructura militar concreta y un sector econ\u00f3mico potente: los estancieros bonaerenses<sup><a href=\"javascript:void(null);\">21<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_21_\"><\/a>. Se presentaba como un amigo del orden cuya fama de l\u00edder hab\u00eda crecido desde los d\u00edas de su comandancia de la campa\u00f1a y al socaire de una popularidad bien ganada de militar, gaucho, estanciero y en buenas relaciones con los indios<sup><a href=\"javascript:void(null);\">22<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_22_\"><\/a>. La suerte estaba echada, Rosas se constituy\u00f3 en el hombre del momento de la burgues\u00eda portuaria y la oligarqu\u00eda terrateniente. Su aparici\u00f3n en el panorama pol\u00edtico no era fortuita, aunque su permanencia tendr\u00e1 unos efectos demoledores. Comenzaba a percibirse un cansancio entre los comerciantes vinculados a la aduana del puerto de Buenos Aires, estancieros bonaerenses, miembros de la clase dirigente y del alto clero tras tres lustros de perceptible conflicto pol\u00edtico. Algunos sent\u00edan nostalgias del viejo orden colonial, puesto que ni los ensayos democr\u00e1ticos ni los caudillos parec\u00edan funcionar. Se anhelaba un sistema, una instituci\u00f3n o simplemente un hombre que sacase al pa\u00eds del marasmo de los a\u00f1os 20.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ni el comercio o los negocios, ni el culto, ni la ley podr\u00edan funcionar sin los imprescindibles elementos del orden. La irrupci\u00f3n de Juan Manuel de Rosas al poder y el gran impacto que supuso, s\u00f3lo pueden entenderse en este contexto. La fuerza perturbadora que el rosismo tuvo en el siglo XIX nace del complejo entramado social de grupos de inter\u00e9s que lo alzaron a la gobernaci\u00f3n de la provincia m\u00e1s rica y poderosa de la Argentina.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Rosas se encumbra al poder no se han resuelto ninguna de las contradicciones b\u00e1sicas que agitan al pa\u00eds y en torno a las cuales estallan, en explosi\u00f3n de artificio, los enfrentamientos entre unitarios y federales. Asume el poder en un momento en que el caos, tanto en Buenos Aires como en las provincias, parec\u00eda haberse apoderado de la vida pol\u00edtica<sup><a href=\"javascript:void(null);\">23<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_23_\"><\/a>. Llega al poder cuando se cree que no existe reconciliaci\u00f3n posible entre la corriente centralizadora y la provincial. Lo hace imponiendo en su provincia un poder absoluto bajo un r\u00e9gimen federal. Rosas intentar\u00e1 usar el sistema federal para unificar al pa\u00eds. La suya era una&nbsp;<a><\/a><q>\u00abpropuesta como soluci\u00f3n a un pa\u00eds que no ha aprendido a vivir unido pero que no puede vivir dividido\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">24<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_24_\"><\/a><\/q>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Juan Manuel de Rosas: estanciero y militar<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Manuel de Rosas naci\u00f3 el 30 de marzo de 1793 en una familia de antiguos estancieros y militares espa\u00f1oles<sup><a href=\"javascript:void(null);\">25<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_25_\"><\/a>. Su linaje estuvo vinculado a un extenso tronco que arranca de la colonia, con ramificaciones en algunas de las familias de m\u00e1s abolengo en el R\u00edo de la Plata. Juan, Jos\u00e9, Tom\u00e1s y Nicol\u00e1s Anchorena, sus primos segundos, pertenec\u00edan a una de las familias m\u00e1s ricas de la provincia bonaerense y con ellos uni\u00f3 Rosas su destino, participando conjuntamente en vastas empresas econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Su nombre de pila es Juan Manuel Jos\u00e9 Domingo Ortiz de Rozas, apellido que compart\u00eda con diez hermanos de los veinte que su madre engendr\u00f3. Por el anecdotario de Lucio V. Mansilla, su sobrino, sabemos que Rosas cambi\u00f3 su nombre por el de Juan Manuel de Rosas para protestar contra la autoridad materna<sup><a href=\"javascript:void(null);\">26<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_26_\"><\/a>. Su educaci\u00f3n escolar fue breve y poco intensa y pronto prefiri\u00f3 las tareas del campo a las aulas del colegio. Rosas pas\u00f3 la mayor parte de su juventud en las estancias familiares aprendiendo la vida del campo y las costumbres de gauchos e indios.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os en que Rosas se dedicaba a las labores de las estancias se realizaron las primeras transformaciones econ\u00f3micas en la colonia, que m\u00e1s tarde resultar\u00edan en la preponderancia de la hacienda como n\u00facleo de la vida econ\u00f3mica del pa\u00eds. Lynch indica que, la clase de los comerciantes vinculados a la aduana pose\u00edan, todav\u00eda por esa \u00e9poca, no s\u00f3lo m\u00e1s riqueza, sino tambi\u00e9n un m\u00e1s elevado estatus social<sup><a href=\"javascript:void(null);\">27<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_27_\"><\/a>. Sin embargo, pronto esta direcci\u00f3n derivar\u00eda hacia el creciente predominio de la clase de propietarios, afectados los comerciantes por la abrumadora competencia de las casas comerciales inglesas, que tras la retirada de los espa\u00f1oles, sentaron sus reales en el R\u00edo de la Plata. Hacia 1820 el cambio es observable, acrecentado por las inversiones de los comerciantes dirigidas a la adquisici\u00f3n de tierras del interior y plantas saladeras<sup><a href=\"javascript:void(null);\">28<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_28_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Durante unos a\u00f1os Rosas se emple\u00f3 como administrador de la estancia familiar del Rinc\u00f3n de L\u00f3pez, pero pronto decidi\u00f3 independizarse trabajando en proyectos propios vinculado a diversos socios: Luis Dorrego, Juan Nepomuceno Terrero y sus primos los Anchorena<sup><a href=\"javascript:void(null);\">29<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_29_\"><\/a>. De sus primeras empresas econ\u00f3micas se trasluce la imagen de un h\u00e1bil y meticuloso administrador. La primera compa\u00f1\u00eda fundada por \u00e9l -Rosas, Terrero y Compa\u00f1\u00eda- se dedic\u00f3 a la compra de tierras, mejoramientos de las estancias y exportaci\u00f3n de productos. El saladero, cuyas primeras plantas hab\u00edan sido establecidas en 1810, fue aprovechado por la compa\u00f1\u00eda y mejorado como productor de art\u00edculos para exportaci\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(null);\">30<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html#N_30_\"><\/a>. El dinamismo de la empresa Rosas, Terrero y Compa\u00f1\u00eda la llev\u00f3 a crear sus propias v\u00edas de exportaci\u00f3n mediante una flotilla de barcos y la utilizaci\u00f3n del puerto de La Ensenada<sup><a href=\"javascript:void(null);\">31<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_31_\"><\/a>. De esta forma se evitaba los altos aranceles de la aduana de Buenos Aires.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La iniciativa produjo repetidas protestas entre los comerciantes porte\u00f1os, quienes acusaban a los saladeristas asociados con Rosas de acaparar las carnes que abastec\u00edan la capital para canalizarlas hacia la exportaci\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(null);\">32<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_32_\"><\/a>. En 1817 el Gobernador Pueyrred\u00f3n orden\u00f3 la clausura temporal de los saladeros. El episodio engendr\u00f3 un \u00e1spero y ruidoso litigio con el que Rosas hizo su entrada en la escena de los asuntos p\u00fablicos. En cualquier caso, la creaci\u00f3n de los saladeros y las haciendas de ganado estantes -cuya innovaci\u00f3n consist\u00eda en la utilizaci\u00f3n integral del animal- y la orientaci\u00f3n exportadora de estas empresas, contienen t\u00edpicos elementos de una econom\u00eda de mercado que es interesante se\u00f1alar<sup><a href=\"javascript:void(null);\">33<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_33_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La empresa Rosas, Terrero y Compa\u00f1\u00eda se convirti\u00f3 en el m\u00e1s importante saladero de carnes y pescados de la provincia y Juan Manuel de Rosas, a sus 33 a\u00f1os de edad, en los albores de la presidencia de Rivadavia, era ya un rico propietario, l\u00edder de un grupo muy compacto de hacendados y empresarios. Bajo su liderazgo el grupo logr\u00f3 monopolizar el abasto de la ciudad de Buenos Aires, influy\u00f3 en la promulgaci\u00f3n de leyes que los favorec\u00edan y su influencia se hizo sentir en la pol\u00edtica de la provincia. Rosas anticip\u00f3 la expansi\u00f3n de una econom\u00eda ganadera en la d\u00e9cada de 1820 y facilit\u00f3 en parte la transici\u00f3n de Buenos Aires de capital del Virreinato a centro exportador<sup><a href=\"javascript:void(null);\">34<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_34_\"><\/a>. Dentro de esta l\u00ednea hay que situar sus esfuerzos para extender las haciendas m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del sur, territorio poblado por tribus indias<sup><a href=\"javascript:void(null);\">35<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_35_\"><\/a>. Esta hab\u00eda sido una aspiraci\u00f3n gubernativa desde que se formulara la primera pol\u00edtica de expansi\u00f3n fronteriza en 1816. En 1817 Rosas y sus asociados fundaron Los Cerrillos, una de las estancias m\u00e1s provechosas, dentro del territorio de dominio indio<sup><a href=\"javascript:void(null);\">36<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_36_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que Rosas supo comprender fue que la expansi\u00f3n ganadera era paralela a la superaci\u00f3n de la inseguridad en las fronteras. Para conseguir esta seguridad, el factor militar era un elemento imprescindible. Rosas entendi\u00f3 que para dar continuidad, estabilidad y ganancias a la empresa agropecuaria, \u00e9sta hab\u00eda de ir a la par de la producci\u00f3n militarizada<sup><a href=\"javascript:void(null);\">37<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_37_\"><\/a>. En el contexto de estas concepciones hay que situar la pol\u00edtica de Rosas encaminada a satisfacer las necesidades crecientes de estancieros y empresarios con su expansi\u00f3n en el desierto. En 1820 Rosas organiz\u00f3 a su peonada militarmente. No le fue dif\u00edcil reclutar entre sus propios peones y los de otras estancias el suficiente n\u00famero de hombres para formar una milicia de caballer\u00eda a la que equip\u00f3 y uniform\u00f3 en rojo<sup><a href=\"javascript:void(null);\">38<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_38_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Estos fueron los originales Colorados del Norte, cuya fama controvertida parte de su participaci\u00f3n en la batalla de Cepeda y campa\u00f1as del desierto, hasta convertirse a\u00f1os m\u00e1s tarde en fuerza fundamental del r\u00e9gimen rosista. El a\u00f1o 1820 es fundamental en la formaci\u00f3n de Rosas. De ese a\u00f1o emerge un Rosas aureolado con reputaci\u00f3n pol\u00edtica, poseedor de una fuerza militar importante, elemento a a\u00f1adir a su creciente ascendencia entre la clase estanciera.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de Los Cerrillos, pero extendi\u00e9ndose m\u00e1s tarde a otros centros administrados bajo la tutela de Rosas, las estancias se transformaron en centros productivos y militares a un tiempo. Administrar estancias como la de Los Cerrillos y la de los Anchorena no era tarea f\u00e1cil. Manejar numerosas peonadas formadas por gauchos, indios, siervos y esclavos, y hacerlo con autoridad y eficacia requer\u00eda grandes habilidades organizativas y de liderazgo que Rosas pose\u00eda y que desarroll\u00f3<sup><a href=\"javascript:void(null);\">39<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_39_\"><\/a>. Su conducta vari\u00f3 entre paternalismo, castigos y premios a su voluntad, y desconfianza, lo que lo llev\u00f3 a redactar con minuciosidad las instrucciones de las estancias por \u00e9l administradas, reglamentando la disciplina, el orden, el trabajo y el ocio<sup><a href=\"javascript:void(null);\">40<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_4.html#N_40_\"><\/a>. La mezcla de paternalismo y dura disciplina con que dirigi\u00f3 las estancias puede observarse como patr\u00f3n de comportamiento pol\u00edtico del Rosas gobernador. Autoritarismo, meticulosidad, paternalismo, conservadurismo, subordinaci\u00f3n a los intereses m\u00e1s altos de la eficacia son elementos todos ellos que salpican de igual forma al administrador y al gobernante.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Su pol\u00edtica indiana estuvo mareada por los mismos elementos. Us\u00f3 la fuerza militar como amenaza, pero siempre favoreciendo como primera alternativa las bases negociadoras. Durante 1820 y 1826, a\u00f1os de consolidaci\u00f3n de su base social, particip\u00f3 en diferentes comisiones a la b\u00fasqueda de soluciones de pacto con las tribus indias. Comisionado por el Gobernador General Las Heras, en 1825 se firm\u00f3, como resultado de sus gestiones, el tratado de Laguna Huanaco con un n\u00famero representativo de caciques indios. En ese tratado las tribus reconoc\u00edan la autoridad del gobierno de la provincia, y a cambio recib\u00edan ayuda material y autorizaci\u00f3n para el comercio libre<sup><a href=\"javascript:void(null);\">41<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_41_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Tras la ca\u00edda del r\u00e9gimen rivadaviano en 1827, el gobierno interino de Vicente L\u00f3pez y Planes nombr\u00f3 a Rosas Comandante General de las Milicias de la Campa\u00f1a de la provincia de Buenos Aires, con lo que se institucionaliz\u00f3 un poder que Rosas hab\u00eda desempe\u00f1ado de hecho<sup><a href=\"javascript:void(null);\">42<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_42_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los intereses de los grandes propietarios de estancias cada vez m\u00e1s \u00e1vidos de tierras en unos a\u00f1os de r\u00e1pida revalorizaci\u00f3n del suelo, encontraron en Rosas un defensor inigualable<sup><a href=\"javascript:void(null);\">43<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_43_\"><\/a>. No hay duda de que la jefatura de la clase de los estancieros que Rosas ejerci\u00f3 proviene de un liderazgo aut\u00e9ntico<sup><a href=\"javascript:void(null);\">44<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_44_\"><\/a>. Era \u00e9sta una clase en expansi\u00f3n en un pa\u00eds que descubr\u00eda sus posibilidades econ\u00f3micas. Analizando los intereses concretos de la clase de estancieros podemos entender la ruptura del grupo con la pol\u00edtica modernizadora del unitario Rivadavia. La l\u00ednea econ\u00f3mica de los estancieros y saladeristas era expansiva, pero se hallaba limitada a una pol\u00edtica productora de la que se beneficiaban sectores muy concretos. La pol\u00edtica de Rivadavia, por su parte, se encuadraba dentro de un vasto proyecto de crecimiento econ\u00f3mico que ped\u00eda una l\u00ednea comercialmente liberalizadora, para atraer a las inversiones extranjeras y a la inmigraci\u00f3n.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El plan rivadaviano demandaba de una superestructura institucional liberal de la que el pa\u00eds carec\u00eda. Era de entrada un proyecto inalcanzable. La propuesta federalista era m\u00e1s realista en cuanto que respond\u00eda a la formaci\u00f3n real del pa\u00eds.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica indiana de Rosas, su campa\u00f1a del desierto, su ascendencia entre los trabajadores rurales a los que hab\u00eda organizado en milicias, sus lazos familiares y profesionales con las familias m\u00e1s ricas de la colonia, convirtieron a Rosas en el hombre del momento presto a la defensa de los intereses de los grandes propietarios. Rosas fue m\u00e1s que un l\u00edder de un grupo econ\u00f3mico. Rosas no fue un estanciero absentista del tipo de los Anchorena, ni de los muchos nuevos terratenientes procedentes del sector comercial. Manej\u00f3 sus estancias, las dirigi\u00f3, viv\u00eda en ellas, las conoc\u00eda mejor que nadie. Fue un pionero en el campo agropecuario y acumul\u00f3 su gran capital trabaj\u00e1ndolo.&nbsp;<a><\/a><q>\u00abSe lo consideraba un campesino autoritario y mand\u00f3n en sus estancias, algo brutal en la vida que llevaba en el desierto; pero honrado, laborioso\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">45<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_45_\"><\/a><\/q>. Como resultado de su trabajo directo en el campo entr\u00f3 en contacto con las masas campesinas, con gauchos, malones, delincuentes, honrados peones, indios asimilados por el sistema y caciques indomables<sup><a href=\"javascript:void(null);\">46<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_46_\"><\/a>. Supo ejercer su autoridad sobre todos ellos partiendo de una combinaci\u00f3n perfecta de atractivo personal y su bien estudiada actitud personal. Se identific\u00f3 a s\u00ed mismo con gauchos y no escondi\u00f3 su actitud<sup><a href=\"javascript:void(null);\">47<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_47_\"><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Populismo y primera gobernaci\u00f3n<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Su atractivo personal debi\u00f3 ser muy grande por las pasiones y fidelidades que fue capaz de despertar y que incluso muchos de sus enemigos pol\u00edticos reconocen. Vicente Fidel L\u00f3pez lo describe como hombre joven, de genio popular, de voluntad de hierro, h\u00e1bil en las labores del campo, buen conocedor del medio, emprendedor, c\u00f3mico, histri\u00f3nico y de belleza varonil<sup><a href=\"javascript:void(null);\">48<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_48_\"><\/a>. Tom\u00e1s de Iriarte, uno de sus m\u00e1s directos enemigos, cuenta la intrepidez de muchas de sus haza\u00f1as como jinete<sup><a href=\"javascript:void(null);\">49<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_49_\"><\/a>. John M. Formes, encargado de negocios norteamericano en la Rep\u00fablica Argentina, dej\u00f3 este retrato:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>\u00abRosas, difiere de todo lo que tenemos en nuestro pa\u00eds, en cuanto que \u00e9l debe su gran popularidad entre los gauchos y campesinos al haber asimilado los aspectos m\u00e1s extremados de su singular modo de vida, sus trajes, sus trabajos, e incluso sus deportes&#8230; siendo incluso el m\u00e1s atractivo y admirado de esa raza de hombres medio salvajes&#8230; De alguna manera \u00e9l es tambi\u00e9n extremadamente manso y tiene algo de la reflexi\u00f3n de nuestros jefes indios\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">50<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_5.html#N_50_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Su posici\u00f3n de comandante de la milicia de Buenos Aires a\u00f1ad\u00eda un elemento diferenciador con respecto a los otros estancieros. Sin embargo, no toda la popularidad de Rosas fue espont\u00e1neo resultado de su posici\u00f3n y personalidad. Se revel\u00f3 como un consumado estratega que planeaba sus acciones con meticulosidad y daba a cada uno lo que consideraba imprescindible para atraerlo. A la oligarqu\u00eda le abri\u00f3 las fronteras poniendo en sus manos vastas extensiones de tierras pacificadas. La burgues\u00eda, incapaz de dominar la situaci\u00f3n, debi\u00f3 resignarse fatalmente al arbitrio del hombre que hab\u00eda demostrado poseer los recursos necesarios para controlar el caos al que las diversas facciones hab\u00edan empujado al pa\u00eds. Los intereses de los comerciantes requer\u00edan un pa\u00eds pacificado y pr\u00f3spero. Las clases bajas de la campa\u00f1a y la ciudad, incapaces en este tiempo de orientarse por s\u00ed mismas, propensas a inclinar su fuerza potencial a favor de quien las sedujera, no resistieron el avasallador atractivo del caudillo.&nbsp;<a><\/a><q>\u00abRosas, en Buenos Aires, ten\u00eda ya su trabajo maduro y en estado de ponerlo en exhibici\u00f3n; era una obra de 10 a\u00f1os realizada en derredor del fog\u00f3n del gaucho, en la pulper\u00eda al lado del cantor\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">51<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_51_\"><\/a><\/q>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El apoyo de las clases bajas era fundamental para el mantenimiento de la dictadura rosista, y Rosas lo sab\u00eda. Santiago V\u00e1zquez en nota confidencial al Ministro de Relaciones Exteriores de la Rep\u00fablica Oriental del Uruguay relata una conversaci\u00f3n mantenida con Rosas reci\u00e9n ascendido a la gobernaci\u00f3n de Buenos Aires.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>\u00abPorque usted sabe la disposici\u00f3n que hay siempre en el que no tiene contra los ricos y superiores: -me pareci\u00f3 pues, desde entonces muy importante conseguir una influencia grande sobre esa clase para contenerla y para dividirla; y me propuse conseguir esa influencia a toda costa- para esto fue preciso trabajar con mucha constancia, con muchos sacrificios de comodidades y dinero, hacerme gaucho como ellos, hablar como ellos y hacer cuanto ellos hac\u00edan; -protegerlos, hacerme su apoderado, cuidar de sus intereses, en fin, no ahorrar ni trabajo ni medio para adquirir m\u00e1s su concepto\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">52<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_52_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A su esposa, Encarnaci\u00f3n Ezcurra, le escrib\u00eda desde el Campamento del Colorado:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>\u00abYa sabes lo que vale la amistad de los pobres y por ello, cu\u00e1nto importa mantenerla y no perder medios para atraer y cultivar sus amistades. No cortes, pues, su correspondencia. Escr\u00edbeles frecuentemente, m\u00e1ndales cualquier regalo sin que te duela gastar ese dinero. Digo lo mismo respecto a las madres y mujeres de los pardos y morenos que son fieles. No repares, repito, en visitar a las que merezcan y llevarles a sus distracciones rurales, como tambi\u00e9n en socorrerlas con lo que puedas en sus desgracias. A los amigos fieles que te hayan servido, d\u00e9jalos que jueguen al billar en casa y obs\u00e9quiales con lo que puedas\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">53<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_53_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El populismo manipulativo de Rosas, que tambi\u00e9n utiliz\u00f3 para atraerse el apoyo de los caudillos provinciales, fue un populismo de claro trazo conservador y antiliberal. De hecho, el antiliberalismo puede considerarse uno de los rasgos del pensamiento pol\u00edtico del populismo en Argentina. Rosas fue un conservador social y pol\u00edticamente hablando. Fue defensor de la iglesia. Sus ideas pol\u00edticas, pocas y mal estructuradas, que nos han llegado a trav\u00e9s de fragmentos y opiniones extra\u00eddas de cartas y conversaciones, son claramente conservadoras. Como contraste, los revolucionarios de la independencia, las clases de profesionales nacidas alrededor de los acontecimientos de mayo, se definieron como liberal-burguesas, aunque no lo fueran desde el punto de vista social. Atacaron al populismo y lo tildaron de b\u00e1rbaro, despreciando todas las tendencias conducentes a la colectivizaci\u00f3n o representantes de un tipo de nacionalismo vern\u00e1culo. Ensalzaron la cultura y la tradici\u00f3n europea en cuanto liberal y racionalista, y a \u00e9sta opusieron toda forma de cultural nacional, nutrida de savia colonial y orientada seg\u00fan una espont\u00e1nea concepci\u00f3n de la vida. Es decir, que con su posici\u00f3n culta y elitista la intelectualidad argentina empuj\u00f3 al gobernador Rosas en brazos del populismo nacionalista vern\u00e1culo.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo rosista atestigu\u00f3 un cierto resurgimiento de formas culturales genuinas argentinas. Cuanto de espont\u00e1neo o premeditado hubo en ello no enturbia el hecho de que el Rosas b\u00e1rbaro, que la intelectualidad describi\u00f3, estuvo aparejado a ciertas formas de vivir gauchas, a un cierto estilo en el habla y comportarse<sup><a href=\"javascript:void(null);\">54<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_54_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en 1829, Rosas ascendi\u00f3 por primera vez a la m\u00e1s alta magistratura de la provincia de Buenos Aires, lo hac\u00eda en olor de multitud. Las esperanzas puestas en \u00e9l eran muchas. M\u00e1s tarde su popularidad decay\u00f3 notablemente, fracasado en unos frentes y duramente atacado en otros. Entonces, ech\u00f3 mano de una tremenda m\u00e1quina represora y propagandista que le sostuvo en el poder. Fueron los a\u00f1os en que foment\u00f3 el culto a la personalidad y control\u00f3 toda discrepancia por medio de la actividad de fuerzas parapoliciales, la Mazorca entre ellas. Rosas sigui\u00f3 siendo un caudillo, pero con m\u00e1s sentido de estado, siempre en l\u00ednea con las tradiciones caudillistas nacionales.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El asesinato de Dorrego en diciembre de 1828, y la reacci\u00f3n federal, provocaron un per\u00edodo de guerra civil. La victoria del General Paz sobre Facundo Quiroga en la Tablada (1829) reafirm\u00f3 la confianza unitaria en un final predominio en el pa\u00eds<sup><a href=\"javascript:void(null);\">55<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_55_\"><\/a>. Sin embargo, la reconciliaci\u00f3n de Lavalle con Rosas en Buenos Aires derrumb\u00f3 muchas esperanzas. Rosas oblig\u00f3 al general unitario a pactar en sus t\u00e9rminos. La creciente popularidad de Rosas en Buenos Aires crec\u00eda pareja al desprestigio del unitarismo, cuyo fraude y violencia en las elecciones de junio no hab\u00edan convencido a nadie<sup><a href=\"javascript:void(null);\">56<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_56_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El 1.\u00ba de diciembre de 1829, la legislatura de Buenos Aires restablecida convoc\u00f3 su primera sesi\u00f3n y decidi\u00f3 ofrecer la gobernaci\u00f3n de la provincia con facultades extraordinarias a Juan Manuel de Rosas. Esta hab\u00eda sido una condici\u00f3n previa. Sus partidarios hab\u00edan preparado el camino. El asesinato de Dorrego, el gobernador federal, fue utilizado pol\u00edticamente para atraer adhesiones a la causa federal, mediante la manipulaci\u00f3n del deseo general de normalizaci\u00f3n del pa\u00eds. Se se\u00f1al\u00f3 a Rosas como el \u00fanico gobernante capaz de conservar el orden y la paz. Rosas hab\u00eda unido la ciudad y la campa\u00f1a de Buenos Aires de forma que no se hab\u00eda producido hasta entonces. Las esperanzas de estancieros y comerciantes, propietarios y sectores populares, aunque apuntando en distinta direcci\u00f3n parec\u00edan hermanarle por un breve y fotogr\u00e1fico momento.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras esto ocurr\u00eda en Buenos Aires, en las provincias el General unitario Jos\u00e9 Mar\u00eda Paz estaba decidido a no permitir el total triunfo federal y agitaba a las regiones del interior en una campa\u00f1a militar sin tregua<sup><a href=\"javascript:void(null);\">57<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_57_\"><\/a>. En la capital se produc\u00edan diversas agitaciones de jefes unitarios, que no perdonaban a Rosas el haberse alzado a la jefatura de la provincia con la suma del poder pol\u00edtico y el estar dispuesto a reducir los manejos pol\u00edticos al simple arte de administrar con eficacia. Por otra parte, la obtenci\u00f3n de las facultades extraordinarias, aunque muchos lo vieran como una necesidad, her\u00eda la sensibilidad de aquellos que se sent\u00edan llamados desde la independencia a participar activamente en las tareas de formaci\u00f3n del estado nacional. Algunos sectores unitarios, ortodoxos y rivadavianos, hab\u00edan acusado de tiran\u00eda a la gobernaci\u00f3n de Rosas, antes de que \u00e9ste hubiese tenido tiempo para ejercer una sola de sus prerrogativas. La llamada guerra santa de muchos intelectuales se originaba en base a que Rosas representaba la ant\u00edtesis de un r\u00e9gimen pol\u00edtico, liberal, progresista y democr\u00e1tico<sup><a href=\"javascript:void(null);\">58<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_58_\"><\/a>. Esta postura intransigente del sector unitario polariz\u00f3 pol\u00edticamente el conflicto, engendrando duras resistencias. Si Rosas quer\u00eda gobernar era necesario disciplinar a la inquieta \u00e9lite pol\u00edtica porte\u00f1a. Para ello el apoyo un\u00e1nime de las clases populares de la ciudad se revelaba como imprescindible. Hab\u00eda que organizarlas, darles cohesi\u00f3n e incluso un campo de acci\u00f3n pol\u00edtica.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rosas dirigi\u00f3 su acci\u00f3n gubernativa a la b\u00fasqueda de un control firme de la provincia. Si la paz era la meta deseada, hab\u00eda que acallar a los levantiscos. En 1830 orden\u00f3 el fusilamiento del Mayor Montero acusado de intentona de levantamiento de la guarnici\u00f3n de Salto<sup><a href=\"javascript:void(null);\">59<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_59_\"><\/a>. Hubo en el acto una intenci\u00f3n ejemplificadora. Rosas aplic\u00f3 entonces las facultades extraordinarias y dej\u00f3 saber a sus enemigos que \u00e9sta iba a ser la respuesta del nuevo r\u00e9gimen a los intentos desestabilizadores. La reacci\u00f3n unitaria no se hizo esperar. El esc\u00e1ndalo de la ejecuci\u00f3n, cometida en circunstancias muy especiales, fue aireado por la prensa opositora<sup><a href=\"javascript:void(null);\">60<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_6.html#N_60_\"><\/a>. Fueron \u00e9stos, a\u00f1os de efervescencia del periodismo pol\u00edtico. La campa\u00f1a de prensa unitaria, claramente sensacionalista, sembr\u00f3 el terror entre las familias unitarias o sospechosas de simpat\u00edas unitarias, que se sintieron amenazadas, inici\u00e1ndose la primera oleada emigratoria a Montevideo.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rosas, no obstante, fall\u00f3 en garantizar la paz prometida. La continuada belicosidad de los partidos, tan obstinados como Rosas en imponer sus soluciones, desgastaron al pa\u00eds en guerras interminables y con ellas se esfumaron muchas filiaciones incuestionables. El 6 de diciembre de 1832 termin\u00f3 el primer per\u00edodo de gobernaci\u00f3n de Rosas y \u00e9ste no acept\u00f3 una reelecci\u00f3n, a pesar de la repetida insistencia de la legislatura. Aleg\u00f3 motivos de salud y decidi\u00f3 volver a la campa\u00f1a. Los tres a\u00f1os pasados en el poder hab\u00edan sido de continua agitaci\u00f3n y las facultades extraordinarias con las que gobern\u00f3 no parec\u00edan haber sido suficientes para obtener la paz. Los pocos logros conseguidos con el uso de las facultades extraordinarias se redujeron a la formulaci\u00f3n de un estado confederado, sostenido sobre los temporales acuerdos de los caudillos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">61<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_61_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ante la repetida negativa de Rosas a aceptar la reelecci\u00f3n, Juan Ram\u00f3n Balcarce fue designado nuevo gobernador. En el \u00ednterin, Rosas se aprest\u00f3 a llevar a cabo uno de sus planes m\u00e1s ambiciosos: la Campa\u00f1a del Desierto. Este gran plan expedicionario respond\u00eda a una l\u00ednea econ\u00f3mica iniciada hac\u00eda a\u00f1os. El objetivo era extender las tierras disponibles de la provincia y abrir nuevos terrenos a la demanda creciente de los estancieros. La expedici\u00f3n acrecent\u00f3 la popularidad de Rosas, a\u00f1adiendo a su haber el t\u00edtulo de Conquistador del Desierto<sup><a href=\"javascript:void(null);\">62<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_62_\"><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Revoluci\u00f3n de los Restauradores y la dictadura<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Durante la ausencia de Rosas, y bajo la gobernaci\u00f3n de Juan Ram\u00f3n Balcarce, la escena pol\u00edtica fue un hervidero de disputas partidistas. En las elecciones para representantes de 1833 se produjeron enfrentamientos armados que forzaron la dimisi\u00f3n de balcarce<sup><a href=\"javascript:void(null);\">63<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_63_\"><\/a>. Juan Jos\u00e9 Viamonte fue elegido provisionalmente para sucederlo. El caos se adue\u00f1\u00f3 del escenario pol\u00edtico. Los federalistas netos, involucrados activamente en el tumulto pol\u00edtico, empujaban la candidatura de Rosas, bajo la llamada a la Revoluci\u00f3n de los Restauradores<sup><a href=\"javascript:void(null);\">64<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_64_\"><\/a>. Pieza clave de la revoluci\u00f3n restauradora fue Encarnaci\u00f3n Ezcurra, la esposa del ex-gobernador. Ante la ausencia de su marido, todav\u00eda en plena Campa\u00f1a del Desierto, Encarnaci\u00f3n fue el pivote sobre el que gir\u00f3 la campa\u00f1a restauradora<sup><a href=\"javascript:void(null);\">65<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_65_\"><\/a>. Coordin\u00f3 a las clases bajas de la ciudad y organiz\u00f3 la resistencia antigubernamental mediante la instrumentaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n clave, la Sociedad Popular Restauradora. Esta sociedad sirvi\u00f3 los intereses restauradores del rosismo. Su triste fama le viene de ser confundida con la Mazorca, que fue s\u00f3lo su brazo parapolicial<sup><a href=\"javascript:void(null);\">66<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_66_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En 1835 la Revoluci\u00f3n de los Restauradores dio sus frutos. Viamonte dimiti\u00f3. La legislatura ofreci\u00f3 de nuevo la gobernaci\u00f3n a Rosas, quien por cuarta vez la rechaz\u00f3<sup><a href=\"javascript:void(null);\">67<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_67_\"><\/a>. La final aceptaci\u00f3n estuvo sujeta a ciertas condiciones. La suma del poder p\u00fablico, exigencia&nbsp;<em>sine qua non<\/em>, le fue otorgada el 7 de marzo de 1835, y Rosas inici\u00f3 una larga dictadura<sup><a href=\"javascript:void(null);\">68<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_68_\"><\/a>. No s\u00f3lo obten\u00eda facultades extraordinarias, traducidas en la suspensi\u00f3n de las garant\u00edas individuales que pudieran limitar sus atribuciones, sino el total control de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda gobernaci\u00f3n, cuya duraci\u00f3n se extendi\u00f3 hasta 1852, se inauguraba con el mismo car\u00e1cter conservador con que hab\u00eda discurrido la primera. Aseguraba la propiedad a los propietarios, se compromet\u00eda a mantener el culto<sup><a href=\"javascript:void(null);\">69<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_69_\"><\/a>&nbsp;y fortalec\u00eda el poder del ej\u00e9rcito a expensas de los programas educativos y sociales. Si la oposici\u00f3n no se aven\u00eda a sus t\u00e9rminos, el r\u00e9gimen sabr\u00eda c\u00f3mo silenciarla. El rosismo no deb\u00eda temer por el momento el ruido propagand\u00edstico de la oposici\u00f3n, puesto que la toma del poder se realizaba con el fervor efervescente de la multitud<sup><a href=\"javascript:void(null);\">70<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_7.html#N_70_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desde los primeros d\u00edas de su gobernaci\u00f3n, Rosas se dedic\u00f3 con meticulosidad a la tarea de administrar esa gran finca que era para \u00e9l la provincia de Buenos Aires, tratando de compaginar los intereses de \u00e9sta con los del resto del pa\u00eds. Como administrador, sus primeras medidas se encaminaron a reducir sustancialmente los gastos p\u00fablicos. Recort\u00f3 los presupuestos del estado, despidi\u00f3 a gran n\u00famero de funcionarios e intent\u00f3 depurar la ineficaz m\u00e1quina administrativa<sup><a href=\"javascript:void(null);\">71<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_71_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El balance de la administraci\u00f3n de Rosas en sus 20 largos a\u00f1os arroja un saldo muy irregular. A los aspectos coyunturales de la econom\u00eda (anomal\u00edas clim\u00e1ticas de los a\u00f1os 1835-1845 y 1857)<sup><a href=\"javascript:void(null);\">72<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_72_\"><\/a>, hay que a\u00f1adir la negativa incidencia que la pol\u00edtica azotada por la discordia tuvo en el libre desarrollo de las iniciativas econ\u00f3micas<sup><a href=\"javascript:void(null);\">73<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_73_\"><\/a>. Extra\u00f1o fue el a\u00f1o en que guerras, invasiones, escaramuzas punitivas, bloqueos militares, saqueos o simple destrucci\u00f3n no se hicieran sentir. Hacer un balance final sin tener en cuenta todos estos elementos ser\u00eda incompleto.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a las grandes vicisitudes de las guerras, el sector ganadero rioplatense continu\u00f3 durante la gobernaci\u00f3n de Rosas una l\u00ednea expansionista<sup><a href=\"javascript:void(null);\">74<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_74_\"><\/a>. A la r\u00e1pida expansi\u00f3n saladerista, hay que a\u00f1adir la introducci\u00f3n de otros productos ganaderos: sebos, cueros salados y tasajo, cuyas exportaciones en los a\u00f1os siguientes a los del bloqueo alcanzaron cifras r\u00e9cord<sup><a href=\"javascript:void(null);\">75<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_75_\"><\/a>. La extensi\u00f3n, pacificaci\u00f3n y poblaci\u00f3n de las nuevas tierras conquistadas al sur de Buenos Aires, as\u00ed como el proceso de privatizaci\u00f3n de grandes extensiones de tierras fiscales, explican este desarrollo productivo. Rosas reemplaz\u00f3 el sistema enfit\u00e9utico del tiempo de Rivadavia por el de venta, acompa\u00f1ado de las generosas concesiones de tierra con que el Gobernador premi\u00f3 servicios pol\u00edticos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">76<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_76_\"><\/a>. Los \u00faltimos a\u00f1os del rosismo, los pocos que transcurrieron en relativa paz, dan cuenta de la aparici\u00f3n de la ganader\u00eda ovina, cuya lana represent\u00f3 un nuevo rubro para las exportaciones<sup><a href=\"javascript:void(null);\">77<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_77_\"><\/a>. Esta transformaci\u00f3n fue posible gracias a la afluencia inmigratoria (irlandeses y vascos) que coincidi\u00f3 con esos \u00faltimos a\u00f1os de cierta estabilidad pol\u00edtica. Con la introducci\u00f3n del ganado ovino la econom\u00eda de pastoreo sustituy\u00f3 parcialmente a la vacuna.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el interior, la econom\u00eda provincial corri\u00f3 variada suerte. Las provincias lim\u00edtrofes andinas se beneficiaron temporalmente del resurgimiento de la econom\u00eda minera chilena<sup><a href=\"javascript:void(null);\">78<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_78_\"><\/a>. Las regiones del interior siguieron ancladas en una econom\u00eda de dependencia, sobre todo de Buenos Aires. No parece que se produjese ning\u00fan cambio en su infraestructura b\u00e1sica, ni en su composici\u00f3n social<sup><a href=\"javascript:void(null);\">79<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_79_\"><\/a>. La econom\u00eda de estas provincias mantuvo su dependencia de la pol\u00edtica de uno u otro signo que el monopolio comercial de Buenos Aires impon\u00eda. La aduana continu\u00f3 siendo, en tiempos no afectados por el bloqueo, la m\u00e1s importante fuente de ingresos del gobierno, y su pol\u00edtica proteccionista o librecambista, seg\u00fan conviniese al r\u00e9gimen, sacrific\u00f3 en muchos casos los intereses de los productores del interior<sup><a href=\"javascript:void(null);\">80<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_8.html#N_80_\"><\/a>. En a\u00f1os de expansi\u00f3n comercial, la manufactura y la artesan\u00eda local no pod\u00edan competir con la avalancha de productos extranjeros, principalmente ingleses, de m\u00e1s bajo precio. As\u00ed, el t\u00edmido expansionismo econ\u00f3mico de estos a\u00f1os, se realiz\u00f3 en el sector de la producci\u00f3n de materias primas, por lo que se puede concluir que el federalismo porte\u00f1o desarroll\u00f3 una econom\u00eda agropecuaria exportadora, a expensas de una dependencia creciente de los productos manufacturados. En 1850 la industria hab\u00eda hecho algunos progresos, pero ninguno tendente a la modernizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. Un peque\u00f1o sector industrial creci\u00f3 paralelamente al incremento de la demanda interior, benefici\u00e1ndose b\u00e1sicamente los sectores alimenticios, textiles y de la vivienda. Los productos de exportaci\u00f3n fueron los derivados de los saladeros.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo que Rosas favoreci\u00f3 fue en general apropiado al tiempo y lugar. La primitiva estancia fue debidamente adaptada a la Argentina de la primera mitad del siglo. Teniendo en cuenta los recursos disponibles, esta l\u00ednea econ\u00f3mica parec\u00eda adecuada a la realidad del pa\u00eds. La evidencia es que no hab\u00eda muchas posibilidades de atraer grandes capitales capaces de cambiar la estructura econ\u00f3mica, en un tiempo en que las inversiones extranjeras eran limitadas, las del pa\u00eds inexistentes, y la Argentina era todav\u00eda vista como una aventura que representaba mucho riesgo<sup><a href=\"javascript:void(null);\">81<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_81_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La gran beneficiaria de la pol\u00edtica econ\u00f3mica rosista fue, sin duda, la clase propietaria. En su favor dirigi\u00f3 Rosas su pol\u00edtica econ\u00f3mica durante 20 a\u00f1os. Estancieros fueron los grandes beneficiarios de la ampliaci\u00f3n de tierras del sur de Buenos Aires. Si en medio de las zozobras de una \u00e9poca agitada hubo algunos sectores en expansi\u00f3n, fueron el ganadero y la industria derivada: grasas, sebos, cueros y tasajo y productos de los saladeros<sup><a href=\"javascript:void(null);\">82<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_82_\"><\/a>. Prueba de ello, es la canalizaci\u00f3n de las inversiones de capital brit\u00e1nico hacia ese sector<sup><a href=\"javascript:void(null);\">83<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_83_\"><\/a>. Rosas aceler\u00f3 el proceso de privatizaci\u00f3n de tierras fiscales a gran escala, recayendo en manos de militares federales como pago de sus servicios y de los grandes propietarios, \u00e1vidos de adquirir m\u00e1s propiedades.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rosas aplic\u00f3 en todo momento una pol\u00edtica econ\u00f3mica nacionalista, con leyes ajustadamente protectoras, aunque en el saldo final, el mayor protegido fue el sector agrario, por consider\u00e1rselo el m\u00e1s s\u00f3lido pilar econ\u00f3mico del pa\u00eds<sup><a href=\"javascript:void(null);\">84<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_84_\"><\/a>. Si en ocasiones Rosas actu\u00f3 como defensor de los intereses de los menos protegidos, fueron medidas espor\u00e1dicas, imprecisas y forzadas por la necesidad de conservar el apoyo pol\u00edtico de estas clases<sup><a href=\"javascript:void(null);\">85<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_85_\"><\/a>. Si discrepancias con el r\u00e9gimen ocasionaron protestas e incluso levantamientos armados de estancieros, como la Revoluci\u00f3n del Sur de Buenos Aires (1839), \u00e9stas se debieron principalmente a factores externos. La Revoluci\u00f3n del Sur de Buenos Aires se explica en funci\u00f3n de los perjuicios que el bloqueo franc\u00e9s infiri\u00f3 a la econom\u00eda exportadora ganadera. Sin embargo, no cabe ninguna duda de que el r\u00e9gimen rosista mim\u00f3 a estancieros y propietarios. La pol\u00edtica fiscal inexistente, las leyes sobre rentas inmuebles y la apertura del desierto al sector agropecuario se sit\u00faan dentro de esta l\u00ednea monol\u00edtica.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista pol\u00edtico, el r\u00e9gimen rosista estuvo castigado constantemente por el intervencionismo exterior y la abierta oposici\u00f3n unitaria dentro del pa\u00eds<sup><a href=\"javascript:void(null);\">86<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_86_\"><\/a>. Estos factores modelaron el car\u00e1cter del r\u00e9gimen, el cual no pudo desarrollarse seg\u00fan pautas establecidas, puesto que debi\u00f3 ajustarse a las necesidades que cada momento demandaba. Cierto es que la ascensi\u00f3n de Rosas al poder debi\u00f3 ser una provocaci\u00f3n para algunos sectores del pa\u00eds. Se atrevi\u00f3 a alentar la conciencia de las clases despose\u00eddas contra los intereses de la burgues\u00eda urbana. Se aline\u00f3 al lado de caudillos locales para conseguir acuerdos interprovinciales<sup><a href=\"javascript:void(null);\">87<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_87_\"><\/a>. Qu\u00e9 repugnancia producir\u00edan en las clases altas bonaerenses las aclamaciones delirantes del pueblo en las procesiones que siguieron a la exaltaci\u00f3n de Rosas al poder en 1835, y otras expresiones de car\u00e1cter populista.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el poder, Rosas silenci\u00f3 a la opini\u00f3n p\u00fablica. Se puso al lado de los intereses de la campa\u00f1a, despreciando la disponible colaboraci\u00f3n de los intelectuales, y borr\u00f3 toda posibilidad de un sistema representativo al asumir en la pr\u00e1ctica las facultades extraordinarias y la suma del poder p\u00fablico. La legislatura, sometida a un papel de comparsa, fue un mero instrumento del dictador. La prensa fue censurada y en gran medida silenciada<sup><a href=\"javascript:void(null);\">88<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_88_\"><\/a>. Rosas quer\u00eda imponer un sistema que imprimiera car\u00e1cter, y para conseguirlo intent\u00f3 uniformar al pa\u00eds dentro de su concepci\u00f3n de la pol\u00edtica. La proclama del Gobernador al tomar el poder no anunciaba nada bueno a sus enemigos pol\u00edticos. Amenazaba a&nbsp;<a><\/a><q>\u00abla facci\u00f3n de hombres corrompidos&#8230; que se han puesto en guerra abierta con la religi\u00f3n, la honestidad y la buena fe\u00bb<\/q>&nbsp;y anunciaba mano dura&nbsp;<a><\/a><q>\u00abpara sacar a la patria del profundo abismo de males en que la lloramos sumergida\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">89<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_89_\"><\/a><\/q>. Estas proclamas anunciaban un tipo de r\u00e9gimen que ir\u00eda empujando, a golpes de amenazas veladas, a generaciones de profesionales, intelectuales y hombres p\u00fablicos al exilio<sup><a href=\"javascript:void(null);\">90<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_9.html#N_90_\"><\/a>. Las familias unitarias o que simpatizaban con el unitarismo conocieron la zozobra como estilo natural de vida desde que el r\u00e9gimen consolido su modalidad absoluta, y buscaron el exilio, forzado unas veces, voluntario otra.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Al exilio fueron unitarios doctrinarios emigrados de primera ola, seguidores de Rivadavia, quienes casi desde la ca\u00edda de \u00e9ste decidieron emigrar como forma de expresar su descontento con cualquier r\u00e9gimen no ortodoxamente rivadaviano. Marcharon entre 1828 y 1829, y en su gran mayor\u00eda se ubicaron en Montevideo. A este primer grupo sigui\u00f3 otro de liberales no doctrinarios, profesionales e intelectuales, amenazados por los disturbios que se viv\u00edan en Buenos Aires: la acci\u00f3n parapolicial de la Sociedad Popular, la polarizaci\u00f3n violenta de distintos bandos pol\u00edticos y la amenaza de la restauraci\u00f3n federal. Alrededor de 1835, emigr\u00f3 la facci\u00f3n de federales netos en desacuerdo con el ala apost\u00f3lica pro-rosista. Entre 1838 y 1839 se exilaron muchos de los miembros de la generaci\u00f3n rom\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Unitarios, Federales y rom\u00e1nticos<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El unitarismo se nutri\u00f3 con hombres de la Revoluci\u00f3n de Mayo. Cre\u00edan que el orden nacional al que aspiraban deber\u00eda estar subordinado a las leyes de la raz\u00f3n, la libertad y la ilustraci\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(null);\">91<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_91_\"><\/a>. Hab\u00edan rechazado abiertamente la estructura pol\u00edtico-social heredada de Espa\u00f1a y consideraban que s\u00f3lo imitando las instituciones e ideolog\u00edas de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados (Francia, Inglaterra y los Estados Unidos), podr\u00edan obtenerse las metas de democracia y progreso que los animaban. Juan Mart\u00edn de Pueyrred\u00f3n, Director Supremo de las Provincias Unidas del Sur desde 1816 hasta 1819, Bernardino Rivadavia, primer presidente constitucional argentino (1826-27) y Florencio Varela, son tres destacados representantes de la pol\u00edtica y el pensamiento de corte unitario.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pueyrred\u00f3n condujo su actividad pol\u00edtica hacia la instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen centralista. Consideraba al caudillismo provincial como una t\u00edpica manifestaci\u00f3n del fanatismo e ignorancia de la colonia<sup><a href=\"javascript:void(null);\">92<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_92_\"><\/a>. Rivadavia fue un intelectual y pol\u00edtico reformista. Supo aglutinar a su alrededor numerosas adhesiones y sus ideas fueron adoptadas como principios b\u00e1sicos del credo unitario. Siendo ministro de Mart\u00edn Rodr\u00edguez (1821-24), llev\u00f3 a cabo numerosos planes de reforma econ\u00f3mica y social. Ap\u00f3stol del liberalismo, su pol\u00edtica se anim\u00f3 a modernizar la Argentina mediante el crecimiento econ\u00f3mico, el libre comercio, la inversi\u00f3n de capital extranjero y la inmigraci\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(null);\">93<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_93_\"><\/a>. El unitarismo de corte rivadaviano concluy\u00f3 que las soluciones que aportaban eran las \u00fanicas viables, por lo que se cerraron en un cierto hermetismo ideol\u00f3gico, que despreciaba todo lo que no fuesen sus propias f\u00f3rmulas. Esta postura elitista result\u00f3 en el rechazo de las clases populares y de la cultura del interior, a las que consideraban primitivas y b\u00e1rbaras. La defensa r\u00edgida del credo liberal propon\u00eda la tarea de disciplinar al pa\u00eds, por la fuerza si fuera preciso.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Florencio V\u00e1rela personific\u00f3 el prototipo del intelectual liberal de la primera mitad del siglo XIX. Con la fe que el nuevo credo imprim\u00eda, acept\u00f3 la ingente labor de extender el liberalismo triunfante en Inglaterra y Francia y hacerlo universal. Varela calificaba de beneficiosa la dependencia americana de Europa<sup><a href=\"javascript:void(null);\">94<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_94_\"><\/a>. Compart\u00eda el esquema sarmientista de Civilizaci\u00f3n y Barbarie y lo expres\u00f3 en toda su obra. El an\u00e1lisis que Varela hace de la sociedad argentina desde la emancipaci\u00f3n en 1810, es que el pa\u00eds ha estado dividido en dos bloques agresivamente opuestos:&nbsp;<a><\/a><q>\u00ablos representantes de la fuerza bruta, del atraso colonial, y los sostenedores de los principios de civilizaci\u00f3n y progreso\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">95<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_95_\"><\/a><\/q>. Unitario militante, rivadaviano por filiaci\u00f3n, Varela no pod\u00eda aceptar una Argentina gobernada por el arbitrio de los caudillos. Le repel\u00eda la popularidad f\u00e1ctica de Rosas en la campa\u00f1a y entre las clases bajas urbanas. En el pensamiento de Varela, Rosas materializaba la barbarie, culpable del atraso y la postraci\u00f3n del pa\u00eds.&nbsp;<a><\/a><q>\u00abMil veces mejor est\u00e1bamos bajo el sistema colonial y estar\u00edamos bajo el dominio de cualquier potencia civilizada cristiana\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">96<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_96_\"><\/a><\/q>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los federales doctrinarios representaban el ala liberal del federalismo. Eran federales por creencia del tiempo de Dorrego y se escindieron del partido por desacuerdos de ideolog\u00eda. No aceptaron el liderazgo sin l\u00edmite de Rosas, su sucesor. Los planes del partido federal eran organizar el pa\u00eds por medio de una liga diplom\u00e1tica interprovincial basada en los siguientes puntos: participaci\u00f3n de las provincias en las rentas del puerto de Buenos Aires, libre navegaci\u00f3n de los r\u00edos y autonom\u00eda provincial absoluta<sup><a href=\"javascript:void(null);\">97<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_97_\"><\/a>. La posici\u00f3n del sector ortodoxo del partido se hab\u00eda ido alejando del federalismo fan\u00e1tico de los seguidores de Rosas, cuya acci\u00f3n pol\u00edtica y conspirativa hab\u00eda pavimentado su retorno al poder. Rosista m\u00e1s que federalista fue la tendencia en que desemboc\u00f3 la acci\u00f3n pol\u00edtica de los federales apost\u00f3licos seguidores de Juan Manuel. En 1835 el rosismo extendi\u00f3 su amenaza al sector liberal del partido.&nbsp;<a><\/a><q>\u00abNada dudoso; nada equ\u00edvoco; nada sospechoso debe haber en la causa de la federaci\u00f3n\u00bb<\/q>&nbsp;escribi\u00f3 Rosas a los gobernadores<sup><a href=\"javascript:void(null);\">98<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_98_\"><\/a>. Ante este estado de cosas, los federales netos decidieron pasarse a la oposici\u00f3n y buscar el exilio como medida preventiva,<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El otro sector importante que hacia 1838 se uni\u00f3 a la oposici\u00f3n fue el formado por ese grupo de hombres de talento excepcional, agrupados primero en torno a la revista&nbsp;<em>La Moda<\/em>&nbsp;que publicaba Juan Bautista Alberdi, el Sal\u00f3n Literario y m\u00e1s tarde, la Asociaci\u00f3n de Mayo. Se les conoce como \u00abla Generaci\u00f3n Rom\u00e1ntica del 37\u00bb. En materia cultural predicaron la ruptura con el pensamiento y la tutela espa\u00f1ola a la que culpaban de su atraso<sup><a href=\"javascript:void(null);\">99<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_99_\"><\/a>. Su ideas y acci\u00f3n pol\u00edtica se extendieron m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del R\u00edo de la Plata, dando forma al pensamiento de toda una \u00e9poca en Am\u00e9rica Latina<sup><a href=\"javascript:void(null);\">100<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html#N_100_\"><\/a>. La importancia del grupo radica en que consiguieron una Coherencia ideol\u00f3gica al verse situados en la irremediable coyuntura de definirse frente al poder caudillista de Juan Manuel de Rosas. La Asociaci\u00f3n de Mayo busc\u00f3 en sus inicios romper con el tradicional y maniqueo esquema de unitarios y federales que divid\u00eda a la sociedad argentina<sup><a href=\"javascript:void(null);\">101<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_101_\"><\/a>. Sin embargo, la torpe pol\u00edtica de Rosas hacia los intelectuales, su marcado antiliberalismo o quiz\u00e1s su incapacidad para concordar voluntades, forz\u00f3 a la proscripci\u00f3n a ese talentoso grupo rom\u00e1ntico. Desde entonces, observaron el enfrentamiento con Rosas como un conflicto entre la civilizaci\u00f3n y la barbarie, expresado en dos fuerzas hist\u00f3ricas irreconciliables que tiran en direcci\u00f3n opuesta, la una hacia el progreso y la libertad, la otra hacia el atraso y el absolutismo. Con la simplicidad y el gusto por los contrastes propios del romanticismo, esta generaci\u00f3n idealiz\u00f3 la cultura europea a la que ambicion\u00f3 transplantada a las tierras de Am\u00e9rica. Como contraste, no pod\u00edan identificar nada v\u00e1lido en la cultura folkl\u00f3rica y aut\u00f3ctona de la Argentina rural. Quisieron redimir el interior y librarlo de sus propios males. El programa de salvaci\u00f3n inclu\u00eda terminar con el poder b\u00e1rbaro de los caudillos y modernizar Argentina pobl\u00e1ndola, haci\u00e9ndola, m\u00e1s industriosa, civilizada y urbana. Eran hombres de acci\u00f3n, \u00abguerrilleros de la cultura nacional\u00bb los llama Ra\u00fal Orgaz<sup><a href=\"javascript:void(null);\">102<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_102_\"><\/a>, y de ah\u00ed que optasen por el exilio voluntario. Tanto en Alberdi como en Echeverr\u00eda es observable la influencia del pensamiento franc\u00e9s: Saint-Sim\u00f3n, Lerminier, Leroux, Cousin y Mazzini. Ambos ejercieron gran influencia sobre el resto del grupo bonaerense: Juan Mar\u00eda Guti\u00e9rrez, Jos\u00e9 M\u00e1rmol, Miguel Ca\u00f1\u00e9 y Luis Dom\u00ednguez, y en hombres del interior como Domingo F. Sarmiento.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los distintos grupos de proscritos en el exilio aunque diferenciados en sus programas, se dedicaron a una tarea com\u00fan y primordial: conspirar contra el dictador bonaerense. La prensa oficialista, a trav\u00e9s de su principal \u00f3rgano de difusi\u00f3n&nbsp;<em>La Gaceta Mercantil<\/em>, los llam\u00f3 a todos unitarios o \u00absalvajes unitarios\u00bb, seg\u00fan el momento. Esta denominaci\u00f3n es a todas luces insuficiente, dada la diversidad y multiplicidad de creencias e ideolog\u00edas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los viejos unitarios, militantes del tiempo de Rivadavia, se consideraban a s\u00ed mismos llamados a portar la llama de la oposici\u00f3n. En sus proyectos revolucionarios no desde\u00f1aban ning\u00fan medio, y estaban dispuestos a negociar con potencias extranjeras acuerdos pol\u00edticos y militares. Contaban con prestigiosos militares de carrera con dilatada experiencia: Juan Lavalle, Jos\u00e9 Mar\u00eda Paz y Gregorio Araoz de Lamadrid. Los j\u00f3venes de la generaci\u00f3n rom\u00e1ntica pon\u00edan particular empe\u00f1o en distinguirse de los viejos unitarios, a los que consideraban te\u00f3ricos fracasados y acusaban de hacer uso indiscriminado de medios conspirativos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">103<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_103_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Miembros del partido unitario formaron el grupo inicial y rector de la resistencia en el exilio, la \u00abComisi\u00f3n Argentina\u00bb en Montevideo, que estuvo compuesta b\u00e1sicamente por militantes unitarios y fue la c\u00e9lula m\u00e1s activa. Llev\u00f3 a cabo gestiones diplom\u00e1ticas de diversa \u00edndole con el fin de obtener ayuda de potencias extranjeras y desprestigiar en el exterior al gobierno de Buenos Aires. En Santiago de Chile existi\u00f3 otra Comisi\u00f3n Argentina, que no tuvo el protagonismo pol\u00edtico de la de Montevideo, aunque su acci\u00f3n se hizo sentir debido a la influencia de un rom\u00e1ntico del interior, Domingo F. Sarmiento. Desde los a\u00f1os de sus disputas en su provincia natal de San Juan con el caudillo Facundo Quiroga, Sarmiento hab\u00eda declarado la guerra a muerte al caudillismo y al partido federal y todo lo que se opusiese a la causa del progreso<sup><a href=\"javascript:void(null);\">104<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_104_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Educados dentro de una tradici\u00f3n iluminista, los proscriptos hallaron en el periodismo un medio propicio para combatir. Desde 1829 -primera gobernaci\u00f3n de Rosas- hasta su ca\u00edda en 1852, publicaron en Montevideo 140 peri\u00f3dicos, y una cantidad incalculable de panfletos, octavillas, hojas impresas y grabados de car\u00e1cter pol\u00edtico que difundieron en las calles de las ciudades, villas, pueblos, cuarteles y campamentos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">105<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_105_\"><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Guerra civil y represi\u00f3n: La Mazorca<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La llamada a la lucha contra la dictadura pronto tuvo eco. Entre los a\u00f1os 1838 y 1839 la tremenda fuerza de la oposici\u00f3n se apunt\u00f3 \u00e9xitos parciales e hizo tambalearse al r\u00e9gimen. El momento cr\u00edtico y culminante se produjo en 1840, cuando las tropas unitarias del General Lavalle se apostaron en los aleda\u00f1os de la ciudad de Buenos Aires y amenazaron con tomarla. En la trayectoria del r\u00e9gimen 1840 tipifica, sin duda, el momento cr\u00edtico y culminante a la vez. Es el momento cuando se dirime el poder\u00edo supremo de Rosas y el punto c\u00e9ntrico de una \u00e9poca.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Una concatenaci\u00f3n de movimientos conspirativos y revueltas ostigatorias hab\u00eda empujado al r\u00e9gimen a una posici\u00f3n l\u00edmite. Se produjo el bloqueo de la escuadra francesa al puerto de Buenos Aires (1838-40), as\u00ed como la invasi\u00f3n de la margen izquierda del Uruguay por el caudillo oriental Rivera. Este hab\u00eda firmado un tratado de mutua defensa con las tropas correntinas por el cual el Gobernador de la provincia, Ber\u00f3n de Astrada, declaraba la guerra a Rosas en desacuerdo con la preponderancia que Buenos Aires ejerc\u00eda sobre la libre navegaci\u00f3n de los r\u00edos. Desde el norte el General Lamadrid encabezaba la otra coalici\u00f3n levantisca, en la que participaron las provincias de Tucum\u00e1n, Salta, Catamarca, La Rioja y Jujuy.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los caudillos aliados de Rosas vacilaban y los pactos federales se tambaleaban. Fue descubierto el levantamiento de los estancieros del Sur de Buenos Aires (1839), anticipado por la Conspiraci\u00f3n de los Maza en la capital (1839). La Comisi\u00f3n Argentina en Montevideo firmaba acuerdos con Francia y buscaba alianzas con otras naciones americanas (1839)<sup><a href=\"javascript:void(null);\">106<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_106_\"><\/a>. Rosas rompi\u00f3 relaciones con la Confederaci\u00f3n Boliviano-Peruana y la declar\u00f3 la guerra. Los unitarios hab\u00edan encontrado un aliado en el Presidente boliviano Andr\u00e9s Santa Cruz (1837-38). Por \u00faltimo, la m\u00e1quina propagand\u00edstica de la oposici\u00f3n atacaba al r\u00e9gimen en todos los frentes. Como resultado de esta situaci\u00f3n abrumadora, Rosas abri\u00f3 los diques al torrente de la demagogia popular y en el torbellino se cometieron todo tipo de actos de violencia, sembr\u00e1ndose el terror. Antes de entrar en el apartado del terror rosista, el conglomerado de vicisitudes se\u00f1aladas exige un an\u00e1lisis que ayude a comprender mejor el significado final que esta sucesi\u00f3n de acontecimientos tuvo en la direcci\u00f3n que el rosismo sigui\u00f3.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El bloqueo del puerto de Buenos Aires por la escuadra francesa es quiz\u00e1s el acontecimiento m\u00e1s relevante, pues produjo una gama amplia de reacciones de muy variado signo. Las causas hay que buscarlas en el contexto de la pol\u00edtica expansionista francesa, celosa de las prerrogativas inglesas en el R\u00edo de la Plata. Francia demand\u00f3 al gobierno argentino la concesi\u00f3n del \u00abtrato de naci\u00f3n m\u00e1s favorecida\u00bb del cual ya gozaba Inglaterra, y que Rosas se neg\u00f3 a conceder. La pieza desestabilizadora final fue proporcionada por la pol\u00edtica rosista hacia los ciudadanos franceses, a los que obligaba a servir en el ej\u00e9rcito como a cualquier otro ciudadano. De esta forma, Francia hall\u00f3 justificaciones para decretar el bloqueo naval del puerto de Buenos Aires el 28 de marzo de 1838.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El bloqueo fue desastroso para el r\u00e9gimen de Buenos Aires. Paraliz\u00f3 la actividad de la aduana, principal fuente de ingresos del gobierno, as\u00ed como la gran mayor\u00eda del tr\u00e1fico comercial<sup><a href=\"javascript:void(null);\">107<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_107_\"><\/a>. Desestabiliz\u00f3 la estructura del r\u00e9gimen federal, generando desavenencias con el gobierno por parte de aquellos cuyos intereses fueron heridos como consecuencia del bloqueo: estancieros y comerciantes<sup><a href=\"javascript:void(null);\">108<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_108_\"><\/a>. Hiri\u00f3 directamente a muchos y amplios sectores de la sociedad. La prensa rosista se apresur\u00f3, como era l\u00f3gico, a extraer del conflicto las consecuencias que m\u00e1s podr\u00edan beneficiar al partido federal. Atacaron a la oposici\u00f3n por su traici\u00f3n a la causa americana y elogiaron al dictador por su negativa a doblegarse a los intereses de otras naciones. Rosas intent\u00f3 salir del conflicto con el aura de gran l\u00edder nacionalista, defensor de la causa americana<sup><a href=\"javascript:void(null);\">109<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_109_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El c\u00famulo de acontecimientos pol\u00edticos y militares vividos en estos a\u00f1os fueron la expresi\u00f3n de la guerra civil que divid\u00eda a la naci\u00f3n argentina. En octubre de 1840 el General Lavalle se hallaba frente a la ciudad de Buenos Aires. La campa\u00f1a hab\u00eda sido sometida a la fuerza del Ej\u00e9rcito Libertador y la ciudad estaba sitiada. Las instrucciones que la Comisi\u00f3n Argentina en Montevideo dio al general unitario antes de iniciarse la expedici\u00f3n eran muy precisas:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>\u00abEs menester emplear el terror para triunfar en la guerra. Debe darse muerte a los prisioneros y a todos los enemigos. Debe manifestarse un brazo de hierro y no tener consideraciones con nadie. Debe tratarse de igual modo a los capitalistas que no presten socorro. Es preciso desplegar un vigor formidable. Todos los medios son buenos y deben emplearse sin vacilaci\u00f3n\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">110<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_11.html#N_110_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El bloqueo franc\u00e9s hac\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil la defensa de la ciudad. Con todo, Rosas sobrevivi\u00f3 al a\u00f1o 40 y el r\u00e9gimen se endureci\u00f3<sup><a href=\"javascript:void(null);\">111<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_111_\"><\/a>. Hasta 1840, la dictadura hab\u00eda empleado t\u00e1cticas intimidatorias para controlar a la oposici\u00f3n, prevenir levantamientos y uniformar al pa\u00eds. En ese sentido la acci\u00f3n de la Sociedad Popular Restauradora hab\u00eda probado ser altamente eficaz. Sus directas o veladas amenazas, los peri\u00f3dicos escarmientos infringidos entre la oposici\u00f3n y el control ejercido a trav\u00e9s del ampl\u00edsimo sistema de espionaje hab\u00edan funcionado. A partir de 1840 el terror se extendi\u00f3 a todos los sectores de la sociedad, y Rosas lo permit\u00eda o lo controlaba. En 1840 la vida y las propiedades de todos los no adictos al r\u00e9gimen federal estaban en peligro<sup><a href=\"javascript:void(null);\">112<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_112_\"><\/a>. La suma del poder p\u00fablico con que estaba investido le permit\u00eda ejercer la justicia a voluntad, y durante tiempos tan virulentos us\u00f3 de esas prerrogativas en forma ilimitada: decret\u00f3 ejecuciones sumarias o sentenci\u00f3 a penas de diverso orden sin juicios previos. De hecho, fue en esos a\u00f1os duros de emergencia nacional (1839-1842) cuando Rosas abri\u00f3 los diques de la reacci\u00f3n popular con una demagogia estudiada. Entre bastidores Rosas ejerc\u00eda un control del sistema de espionaje y policial. Las listas preparadas por la polic\u00eda, el cuerpo de serenos, militares o la Mazorca, eran presentadas al Dictador que tomaba la \u00faltima decisi\u00f3n:&nbsp;<a><\/a><q>\u00abfusilar, azotar, multar\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">113<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_113_\"><\/a><\/q>. Las medidas adoptadas eran en parte defensivas, aunque a partir de 1840 el contraataque fue la t\u00f3nica<sup><a href=\"javascript:void(null);\">114<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_114_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En 1840 Rosas estableci\u00f3 su cuartel general en el pueblo de Santos Lugares, en la provincia de Buenos Aires. El cuartel sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de prisi\u00f3n en donde se encarcelaba a presos pol\u00edticos y se llevaban a cabo ejecuciones sumarias<sup><a href=\"javascript:void(null);\">115<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_115_\"><\/a>. El recuerdo del lugar va asociado a las memorias borrosas de tortura, sangre y muerte. No menos siniestros fueron el cuartel de serenos y el cuartel de los restauradores, sedes del cuerpo de serenos y de la Mazorca respectivamente<sup><a href=\"javascript:void(null);\">116<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_116_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio de los a\u00f1os cuarenta, Rosas se vio forzado a reajustar todo el sistema de control pol\u00edtico que parec\u00eda demandar la continuidad del r\u00e9gimen. El pa\u00eds viv\u00eda una guerra civil dentro y fuera de la provincia. De hecho, si la conspiraci\u00f3n de los Maza y la del Sur de Buenos Aires ven\u00edan del lado federal, se hac\u00eda necesario diferenciar a enemigos y aliados. Es decir, era imperativo conocer la filiaci\u00f3n de los partidarios del gobierno. Llevar a cabo esta tarea era algo que encuadraba perfectamente con el sentido del orden y uniformidad de Rosas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rosas hab\u00eda demostrado ya sus habilidades como estratega y demagogo. As\u00ed, decret\u00f3 una parafernalia partidista en la que una serie de distintivos externos permitir\u00edan comprobar la afiliaci\u00f3n pol\u00edtica de cada ciudadano. El rojo fue adoptado por el federalismo como color oficial<sup><a href=\"javascript:void(null);\">117<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_117_\"><\/a>. Hab\u00eda que vestir en este color o mostrar alg\u00fan tipo de distintivo punz\u00f3: cintas, pa\u00f1uelos, ponchos, brazaletes,&nbsp;etc.<sup><a href=\"javascript:void(null);\">118<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_118_\"><\/a>&nbsp;Si los unitarios se denominaban a s\u00ed mismos \u00abgente decente\u00bb y gustaban vestir frac, el poncho pronto fue el atuendo del rosismo. Si los unitarios iban en calesa, los federales montaban a caballo. Si el unitarismo era europeizante y se enorgullec\u00eda de ello, el federalismo se proclamar\u00eda vern\u00e1culo reivindicando los aspectos genuinamente argentinos. La reestructuraci\u00f3n del r\u00e9gimen aglutin\u00f3 a los adictos y paraliz\u00f3 a los disidentes. Los a\u00f1os de entusiasmo federal generalizado dieron paso a una divisi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s acusada de la sociedad.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fundamental en la instrumentaci\u00f3n del aparato represor rosista fue la organizaci\u00f3n conocida como la Mazorca. Brazo parapolicial de la Sociedad Popular Restauradora, la Mazorca, motejada por sus enemigos como la \u00abm\u00e1s-horca\u00bb fue el s\u00edmbolo del terror. Los mazorqueros, los activos miembros de la organizaci\u00f3n, estaban reclutados entre los m\u00e1s exaltados miembros del federalismo rosista, por lo general extra\u00eddos de los sectores bajos de la sociedad. Durante la invasi\u00f3n de Lavalle mucha gente intent\u00f3 afiliarse a la organizaci\u00f3n, aunque su car\u00e1cter parapolicial requer\u00eda un cuidadoso escrutinio de sus miembros. Limpiar la Argentina de \u00absalvajes unitarios\u00bb, enemigos del Restaurador, era su fin.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n de la Mazorca se hizo sentir especialmente en los llamados a\u00f1os del terror rojo: 1840 y 1842. Entonces, la Mazorca perpetr\u00f3 actos delictivos de todo orden: violaci\u00f3n de domicilios, intimidaci\u00f3n, manifestaciones p\u00fablicas de fuerza, arrestos, torturas y asesinatos. El deg\u00fcello fue una pr\u00e1ctica en uso. M\u00e1s de una ma\u00f1ana del terrible mes de octubre de 1840 se hallaron cabezas decapitadas en lugares p\u00fablicos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">119<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_119_\"><\/a>. Las amenazas alcanzaron a todos los estratos de la sociedad, puesto que el terrorismo rosista no fue un terrorismo de clase. Fue dirigido a eliminar por todos los medios a la oposici\u00f3n del r\u00e9gimen. La benevolencia del dictador en el control del terrorismo era una forma de hacer veros\u00edmil que la selecci\u00f3n de la v\u00edctima hab\u00eda sido el resultado de la c\u00f3lera popular. No era as\u00ed: el sistema policial estaba bien organizado y la represi\u00f3n instrumentada en la mayor\u00eda de los casos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">120<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_12.html#N_120_\"><\/a>.&nbsp;<a><\/a><q>\u00abSe organiza un fichero con los nombres de los empleados p\u00fablicos, y luego con los de todo el mundo, en que se clasifican las personas con arreglo a sus opiniones p\u00fablicas\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">121<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_121_\"><\/a><\/q>. Cuando fue menester un escarmiento ejemplificador, Rosas no titube\u00f3 en ordenar un castigo. A veces, \u00e9ste lleg\u00f3 como resultado de fuertes presiones, como ocurri\u00f3 en el malventurado caso de la ejecuci\u00f3n de Camila O&#8217;Gorman.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pol\u00edtica exterior y \u00faltimos a\u00f1os del r\u00e9gimen<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de las simpat\u00edas parciales que Rosas obtuvo en algunos pa\u00edses (Estados Unidos), la acci\u00f3n de la oposici\u00f3n desde el punto de vista propagand\u00edstico fue devastadora, y la prensa rosista nunca la igual\u00f3. Esta exalz\u00f3 los logros del gobierno y dio respuesta puntual a cada una de las acusaciones e informaciones de la belicosa prensa en el exilio. El R\u00e9gimen estuvo siempre muy preocupado de cuidar su imagen, tanto en el interior como en el exterior<sup><a href=\"javascript:void(null);\">122<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_122_\"><\/a>. La dictadura estaba dispuesta a gastar grandes sumas de dinero en este fin. Hab\u00eda que contrarrestar la acci\u00f3n propagand\u00edstica de la oposici\u00f3n, y esto no era f\u00e1cil por la exuberancia, animosidad, multiplicidad y prestigio de la prensa enemiga.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En 1845 se produjo un nuevo bloqueo naval al puerto de Buenos Aires y las entradas del r\u00edo, esta vez con la intervenci\u00f3n conjunta francesa e inglesa. Pareci\u00f3 que este bloqueo tendr\u00eda repercusiones m\u00e1s serias que el primero. Se extendi\u00f3 hasta 1848. El largo bloqueo y sus repercusiones negativas minaron la poca credibilidad en la capacidad del r\u00e9gimen para encauzar al pa\u00eds en un camino seguro y definitivo hacia la paz. Sin embargo, la batalla del Obligado, en la que las tropas federales rompieron el bloqueo que cerraba las bocas del r\u00edo, tornaron las suertes del conflicto. Gran Breta\u00f1a en 1849 y Francia despu\u00e9s, decidieron firmar acuerdos de paz. Fueron estos \u00faltimos a\u00f1os del r\u00e9gimen los pocos en que el rosismo disfrut\u00f3 de cierta tranquilidad. Se tomaron medidas para suavizar la represi\u00f3n y normalizar la actividad social: devoluci\u00f3n de las tierras confiscadas, relajaci\u00f3n del aparato policial. La Mazorca hab\u00eda sido disuelta hac\u00eda a\u00f1os (1846)<sup><a href=\"javascript:void(null);\">123<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_123_\"><\/a>. Se produjo tambi\u00e9n cierto progreso econ\u00f3mico, una entrada paulatina de inmigrantes y hasta el retorno de grupos de exilados. Rosas retuvo el control del pa\u00eds, acerc\u00e1ndolo a una m\u00e1s s\u00f3lida normalizaci\u00f3n.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda que, tras tantos a\u00f1os, el rosismo era imbatible. Las deserciones cundieron entre la oposici\u00f3n. De la generaci\u00f3n de intelectuales de la joven Argentina, muerto Echeverr\u00eda, y Alberdi m\u00e1s conciliatorio que nunca, s\u00f3lo M\u00e1rmol y Sarmiento manten\u00edan viva la llama de la oposici\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(null);\">124<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_124_\"><\/a>. Los viejos unitarios tras la desaparici\u00f3n de Florencio Varela se dividieron en sus posturas, respir\u00e1ndose un cierto esp\u00edritu de compromiso ante la evidencia imperecedera de una Argentina federal.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La Argentina de Rosas parec\u00eda haber alcanzado un punto de inflexi\u00f3n en el que se vislumbraba que los acontecimientos permitir\u00edan, por fin, un normal desarrollo de la vida diaria. La gente parec\u00eda haber olvidado el desasosiego de guerras y amenazas. La vida diaria transcurr\u00eda, quiz\u00e1s con la normalidad que hab\u00eda transcurrido siempre, y todo hac\u00eda pensar que la dictadura pod\u00eda continuar por otras dos d\u00e9cadas<sup><a href=\"javascript:void(null);\">125<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_125_\"><\/a>. Sin embargo, una nueva combinaci\u00f3n de elementos provenientes unos del interior y del exterior otros, se aun\u00f3 para echar por tierra esta paz temporal.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones entre la Argentina de Rosas y el Brasil no hab\u00edan sido buenas desde la guerra de 1826, en donde se dirimieron las \u00e1reas de influencia en el R\u00edo de la Plata. Una vez decidido en 1828 el destino de la Provincia Oriental del Uruguay a favor de la creaci\u00f3n de una naci\u00f3n independiente, el imperio hab\u00eda buscado v\u00edas alternativas de penetraci\u00f3n, manteniendo expectativas sobre zonas litorales. Conocido es su deseo de anexionar la zona de Misiones. Por otra parte, Rosas nunca hab\u00eda abandonado sus pretenciones sobre el Paraguay, al que continu\u00f3 considerando como una provincia del R\u00edo de la Plata. Fue en el Uruguay sin embargo, en donde el enfrentamiento se materializ\u00f3. En la llamada Guerra Grande (1842-1851), Rosas hab\u00eda apoyado a las fuerzas sitiadoras del General Oribe, aliado porte\u00f1o, durante el largo y agotador sitio a la capital. En Montevideo, el General Fructuoso Rivera, caudillo oriental, se manten\u00eda con el apoyo incondicional de los emigrados unitarios y el imperio. La amenaza federal, sin embargo, parec\u00eda capaz de romper el c\u00edrculo. Ello supon\u00eda un grave peligro para la independencia del Uruguay. En ese momento el Brasil decidi\u00f3 intervenir. En 1850 firm\u00f3 una alianza con el Paraguay y ambos pa\u00edses declararon oficialmente rotas sus relaciones diplom\u00e1ticas con el gobierno de Buenos Aires. El siguiente a\u00f1o de 1851, el gobernador de Entre R\u00edos Justo Jos\u00e9 Urquiza, quien hab\u00eda sido encargado del mando de las tropas de la federaci\u00f3n para contrarrestar cualquier invasi\u00f3n del bloque brasile\u00f1o-paraguayo, decidi\u00f3 pasarse a la oposici\u00f3n. Urquiza firm\u00f3 un tratado con el representante del imperio, por el que las tropas de las provincias de Entre R\u00edos y las de Corrientes sublevadas se declaraban en abierta guerra contra Rosas. Ya el l\u00edder unitario Florencio Varela hab\u00eda anticipado que la grieta por la cual el r\u00e9gimen har\u00eda agua ser\u00eda la creada por el conflicto entre Buenos Aires y las provincias del litoral, por la libre navegaci\u00f3n de los r\u00edos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">126<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_126_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo bloqueo al puerto de Buenos Aires hab\u00eda beneficiado a algunas provincias del litoral. Entre R\u00edos en particular, feudo del caudillo Urquiza, supo sacar provecho del bloqueo a la capital al desarrollar un mercado directo con Montevideo y desde all\u00ed con el exterior. De esta forma se evitaba el tutelaje de Buenos Aires y los gastos extras que la aduana exig\u00eda. Tras la ruptura del bloqueo, Rosas acept\u00f3 el que la provincia de Entre R\u00edos continuara manteniendo un comercio libre con el exterior para los llamados \u00abfrutos del pa\u00eds\u00bb, pero la autorizaci\u00f3n vedaba expresamente el comercio de los productos del saladero<sup><a href=\"javascript:void(null);\">127<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_127_\"><\/a>. De esta forma Rosas manten\u00eda el monopolio sobre este sector, protegiendo nuevamente los intereses de la oligarqu\u00eda bonaerense, pieza clave de su pol\u00edtica econ\u00f3mica. La federaci\u00f3n hab\u00eda contado con un aliado insustituible en la persona del gobernador Urquiza. Rico terrateniente ganadero y comerciante, con flota propia y dedicado tambi\u00e9n al tr\u00e1fico de cabotaje, Urquiza llev\u00f3 a cabo en su provincia diversos experimentos para vitalizar su riqueza. Las medidas proteccionistas de Buenos Aires her\u00edan al comercio provincial. Con la apertura del puerto de Buenos Aires, tras el bloqueo, y el creciente mejoramiento de la econom\u00eda porte\u00f1a, los esfuerzos por vitalizar la econom\u00eda del litoral se ve\u00edan amenazados de asfixia, al no tener salida directa hacia la exportaci\u00f3n. De alguna forma, Urquiza y Rosas ten\u00edan historiales semejantes. Las relaciones entre ambos, cordiales, se hab\u00edan desarrollado en una atm\u00f3sfera de entendimiento, con elementos de recelo y mutuo respeto<sup><a href=\"javascript:void(null);\">128<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_128_\"><\/a>. Se aunaban de esta forma en 1851 grandes intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos en contra de Rosas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A finales del a\u00f1o un gran ej\u00e9rcito de m\u00e1s de 20000 hombres, llamado el Ej\u00e9rcito Grande Aliado de Sud-Am\u00e9rica, cruzaba el Paran\u00e1. Las gentes de la campa\u00f1a siguieron animosamente fieles al rosismo y no prestaron su ayuda al ej\u00e9rcito aliado. Se repet\u00eda entonces el esquema del a\u00f1o 40, cuando todo hac\u00eda presagiar que la campa\u00f1a estaba con Lavalle y se pronunciar\u00eda contra Rosas, al menos eso auguraban sus voceros. Entonces, como ahora, se probaba la ardiente popularidad de Rosas entre el pueblo llano. Lavalle escrib\u00eda a su esposa con amarga evidencia:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>\u00abEl hecho es que los triunfos de este ej\u00e9rcito no hacen conquista sino entre la gente que habla; la que no hab\u00eda y pelea nos es contraria y nos hostiliza cuanto puede. Este es el secreto origen de tantas y tan enga\u00f1osas ilusiones sobre el poder de Rosas que nadie conoce hoy como yo\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">129<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_129_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la suerte \u00faltima se decidi\u00f3 a favor de las fuerzas aliadas en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852), y el r\u00e9gimen se desplom\u00f3 sin excesivos estruendos. Seg\u00fan testigos presenciales, Rosas se comport\u00f3 durante la batalla como si hubiera perdido el inter\u00e9s por el desarrollo final<sup><a href=\"javascript:void(null);\">130<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_13.html#N_130_\"><\/a>. Tras la derrota, Rosas se asil\u00f3 en casa del Encargado de Negocios Brit\u00e1nico,&nbsp;<em>Mr.<\/em>&nbsp;Core, y desde all\u00ed se embarc\u00f3 en un buque ingl\u00e9s camino de Southampton, en donde inici\u00f3 un largo exilio<sup><a href=\"javascript:void(null);\">131<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_131_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desaparecido el dictador, el ej\u00e9rcito aliado entr\u00f3 en Buenos Aires. Entre la zozobra y dudas para unos y el entusiasmo para otros, la casa del ex-gobernador, Palermo, los cuarteles de Santos Lugares y de la ciudad, se transformaron en lugares de peregrinaci\u00f3n y focos de leyendas y chismes<sup><a href=\"javascript:void(null);\">132<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_132_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la ca\u00edda del rosismo, como en su ascensi\u00f3n, se combinaron una serie de fuerzas, de las que no es la menor el agotamiento del mismo r\u00e9gimen. El rol econ\u00f3mico que Rosas represent\u00f3 ya no era tan necesario para la defensa de determinados intereses. Las debilidades del modelo econ\u00f3mico eran m\u00e1s visibles en un tiempo en que se retornaba a la tranquilidad pol\u00edtica. Es m\u00e1s, su gobernaci\u00f3n pod\u00eda ser incluso contraproducente en la evoluci\u00f3n hacia nuevas etapas. El agotamiento tambi\u00e9n era pol\u00edtico. La disputa entre federales y unitarios, la guerra civil extenuante, la incapacidad para unificar pol\u00edticamente al pa\u00eds y las continuas amenazas exteriores hab\u00edan rendido las resistencias de Rosas y su modelo pol\u00edtico.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os previos a la batalla de Caseros, Rosas hab\u00eda presentado su dimisi\u00f3n varias veces. En 1849, el dictador parec\u00eda m\u00e1s determinado que nunca a dejar el mando. El partido rosista, interesado en su permanencia, se encarg\u00f3 de levantar el entusiasmo popular demandando su continuidad. Rosas continu\u00f3 sin entusiasmo. Este hecho es palpable en la forma en que la dictadura se enfrent\u00f3 al ej\u00e9rcito invasor: impericia, \u00e1nimo de derrota y desinter\u00e9s parecieron ser la t\u00f3nica<sup><a href=\"javascript:void(null);\">133<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_133_\"><\/a>. La suerte de la batalla de Caseros dej\u00f3 sueltos multitud de hilos que se hallaban engarzados a la figura del gobernador. Entonces, se revel\u00f3 la s\u00fabita traici\u00f3n de unos, la impotente lealtad de otros, y la nerviosa expectativa de los m\u00e1s. As\u00ed lo narra un testigo de excepci\u00f3n, el periodista espa\u00f1ol Benito Hortelano:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>\u00abCuando cay\u00f3 Rosas no dio esta poblaci\u00f3n muestras de alegr\u00eda, al menos tantas como se deb\u00edan esperar de un pueblo que ha estado 22 a\u00f1os sufriendo una espantosa tiran\u00eda y que le viene la libertad cuando menos lo esperaba y sin contribuir en nada para obtenerla; antes al contrario, ya el tirano estaba derrotado y se hab\u00eda refugiado en la ciudad para, desde ella, embarcarse, y la Guardia Nacional segu\u00eda en los cantones esperando la orden para defender al tirano que estaba impotente para tiranizar. El pueblo que quiere ser libre lo es: Buenos Aires si sufri\u00f3 tiran\u00eda, la sufri\u00f3 con gusto, pues o no hubo tiran\u00eda o, si la hubo, esta Rep\u00fablica se conformaba con aquel sistema, de gobierno cuando no lo derrot\u00f3\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">134<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_134_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Balance del per\u00edodo<\/strong><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La Argentina que Rosas dejaba cuando se encaminaba al exilio era un pa\u00eds que distaba mucho de la Argentina post-revolucionaria de 1810. Ni era tan colonial, atrasada y b\u00e1rbara como la describieron sus enemigos pol\u00edticos en el exilio; ni tan unificada, pr\u00f3spera y pac\u00edfica como m\u00e1s tarde predicaron sus ex\u00e9getas, historiadores y escritores de la escuela revisionista. Desde el punto de vista de la unidad nacional se hab\u00edan dado muchos y positivos pasos. El rostro de la Argentina de 1852 no era el de la divisi\u00f3n ca\u00f3tica provincial de la d\u00e9cada de los veinte. El federalismo rosista hab\u00eda sido capaz de dar cierta unidad pol\u00edtica al pa\u00eds pero bajo una forma hegem\u00f3nica porte\u00f1a, lo que implicaba la forzosa subordinaci\u00f3n provincial. Por otra parte, la unificaci\u00f3n no se realiz\u00f3 dentro de un marco institucional que el mismo Rosas juzgaba prematura, sino sobre lazos de ascendencia que el caudillo porte\u00f1o pudo establecer con otros poderes provinciales, aunque a veces estos fueron ef\u00edmeros y et\u00e9reos. De hecho, la batalla de Caseros, en donde se decidi\u00f3 la suerte final del r\u00e9gimen, tuvo su preludio en las desavenencias surgidas entre Buenos Aires y las provincias de Entre R\u00edos y Corrientes. Las afinidades proven\u00edan tambi\u00e9n de la coincidencia de ciertas ideas comunes, aunque m\u00e1s que de ideas debiera hablarse de mentalidades: hostilidad a los cambios econ\u00f3micos y sociales, rechazo de las formas de vida europea, y enfrentamiento al programa liberal.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La administraci\u00f3n de Rosas fue eminentemente conservadora y centralista. Represent\u00f3 a la propiedad, especialmente a la gran propiedad rural, y fue tradicionalista en su pol\u00edtica social. Rosas gobern\u00f3 para una clase: la de los estancieros y saladeristas<sup><a href=\"javascript:void(null);\">135<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_135_\"><\/a>. Esta pol\u00edtica es clara en momentos dif\u00edciles para el r\u00e9gimen, como los correspondientes a los dos bloqueos. Entonces, cuando medidas extraordinarias parec\u00edan exigir una reorientaci\u00f3n de la pol\u00edtica fiscal, Rosas permaneci\u00f3 fiel a su l\u00ednea econ\u00f3mica. No se plante\u00f3 aumentar los grav\u00e1menes a los comerciantes y productores<sup><a href=\"javascript:void(null);\">136<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_136_\"><\/a>. Esta medida podr\u00eda haber aliviado la cr\u00edtica situaci\u00f3n en que el bloqueo coloc\u00f3 a la administraci\u00f3n privada de su m\u00e1s importante fuente de ingreso, la aduana. Por el contrario, Rosas prefiri\u00f3 reducir casi a cero el presupuesto del estado para sanidad y ense\u00f1anza, y recortar los gastos de la administraci\u00f3n, agilizando plantillas y reduciendo salarios. Es decir, la administraci\u00f3n protegi\u00f3 decididamente a la gran econom\u00eda<sup><a href=\"javascript:void(null);\">137<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_137_\"><\/a>. Es precisamente en este apartado en donde podemos hallar algunos de los logros del rosismo. La preocupaci\u00f3n por el mejoramiento de la econom\u00eda fue uno de sus bar\u00f3metros directores<sup><a href=\"javascript:void(null);\">138<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_138_\"><\/a>. Si bien Rosas no ten\u00eda la talla ni la visi\u00f3n para transformar la estructura econ\u00f3mica del pa\u00eds, creando una econom\u00eda diversificada y capitalizada, supo al menos sacar partido de los recursos asequibles<sup><a href=\"javascript:void(null);\">139<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_139_\"><\/a>. En un pa\u00eds en donde la escasez de capitales y la inercia productiva eran la t\u00f3nica, Rosas, ese empresario activo y h\u00e1bil administrador, ech\u00f3 mano de la abundancia de tierras para asentar las bases de un sector predominante, los ganaderos y saladeristas. La conclusi\u00f3n es que con el apoyo total que el sistema prest\u00f3 al sector, los resultados finales cuantificados fueron favorables. En los a\u00f1os que van desde 1810 a la mitad del siglo las exportaciones se multiplicaron por diez, consigui\u00e9ndose una balanza comercial estabilizada en la que el incremento de productos manufacturados encontr\u00f3 contrapartida adecuada en las exportaciones del sector agropecuario<sup><a href=\"javascript:void(null);\">140<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_14.html#N_140_\"><\/a>. El r\u00e9gimen se las ingeni\u00f3 para que incluso en medio de la m\u00e1s sangrienta y destructiva guerra la producci\u00f3n agropecuaria no rompiese su ritmo acelerado<sup><a href=\"javascript:void(null);\">141<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_15.html#N_141_\"><\/a>. Tambi\u00e9n es digno de menci\u00f3n el alto n\u00famero de inmigrantes que arribaron a Buenos Aires antes de 1852<sup><a href=\"javascript:void(null);\">142<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_15.html#N_142_\"><\/a>. La trayectoria de la pol\u00edtica exterior se encuadra en el mismo planteamiento original, es decir, proteger a la econom\u00eda de las tormentas pol\u00edticas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las tentaciones de confrontaci\u00f3n internacional no le faltaron al rosismo. Sin embargo, hay que admitir que los enfrentamientos b\u00e9licos en los que el gobierno federal se vio envuelto tuvieron m\u00e1s un car\u00e1cter defensivo que ofensivo. El mismo an\u00e1lisis es aplicable a la postura del r\u00e9gimen en la guerra civil contra las provincias y los ej\u00e9rcitos unitarios. La violencia federal fue en parte un mecanismo de defensa contra las agresiones unitarias que no se distinguieron precisamente por su moderaci\u00f3n. El terror unitario de los ej\u00e9rcitos de liberaci\u00f3n es un hecho subrayado por los mismos militares<sup><a href=\"javascript:void(null);\">143<\/a><\/sup><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/la-argentina-de-rosas\/html\/d4b316f0-a0fb-11e1-b1fb-00163ebf5e63_15.html#N_143_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rosas fue un conservador al que no le gustaban los cambios. Pero entre el realismo campesino de Rosas y el idealismo ut\u00f3pico de Rivadavia, la primera posici\u00f3n era la que pod\u00eda presentar m\u00e1s viabilidad. Increment\u00f3 el poder del ej\u00e9rcito, protegi\u00f3 a la iglesia, aunque no supo manejar bien a la oposici\u00f3n, ni a los intelectuales, y el aluvi\u00f3n de la cr\u00edtica le cay\u00f3 con un peso irresistible. Si los unitarios no tuvieron la capacidad para derrotarle, el da\u00f1o que le infringieron cara a la historia fue abrumador. Sus logros no escaparon a la tormenta feroz de la cr\u00edtica.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para contrarrestar la fuerza de la oposici\u00f3n, Rosas se apoy\u00f3 en dos sectores opuestos: la clase estanciera y el pueblo llano de la ciudad y el campo. En este aspecto llev\u00f3 a cabo una pol\u00edtica populista marcadamente contradictoria: buscar el apoyo de una clase cuando se est\u00e1 representando los intereses de otra. En este sentido Rosas fue un aut\u00e9ntico caudillo que atrajo el favor de las masas por la simple aureola de su atractivo personal sabiamente manejado. Esta pol\u00edtica no pas\u00f3 desapercibida a sus enemigos pol\u00edticos que lo acusaron de manipulador, de confraternizar con los pobres d\u00e1ndoles lo que les quitaba a los ricos, de romper el orden social mediante la creaci\u00f3n de una atm\u00f3sfera disolvente.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, Rosas mostr\u00f3 ser m\u00e1s estadista de lo que ninguno de sus cr\u00edticos os\u00f3 admitir. La defensa de la unidad nacional y el enfrentamiento a los intereses franceses, su pol\u00edtica unificadora a partir del federalismo sobre base porte\u00f1a, y la forma en que manej\u00f3 graves tensiones le ganaron el galard\u00f3n de jefe nacionalista. La pr\u00e9dica unitaria no pudo borrar esta aureola por mucho que se lo propuso. Aquellos a\u00f1os de gobierno de signo colorado, con sus consignas y emblemas; con sus objetivos (independencia nacional, enfrentamiento a las exigencias post-colonialistas de las potencias europeas, creaci\u00f3n de la confederaci\u00f3n y restablecimiento de la autoridad del estado) definieron un cierto modo de distinguir lo criollo y lo argentino. Al tiempo, fomentaron ciertas formas de ser aut\u00f3ctonas: modos de hablar y cantar, estilos de ser, formas de vestir. Si algo enturbi\u00f3 en demas\u00eda estos logros, fue la forma brutal con que se llevaron a cabo. La dictadura no dud\u00f3 en silenciar a la oposici\u00f3n levantisca. A la agresi\u00f3n unitaria respondi\u00f3 con la violencia y en ocasiones el terror. La constituci\u00f3n de un pa\u00eds asentado sobre bases institucionales hubo de esperar mientras la dictadura organizaba la naci\u00f3n con el palo y la espada. La cultura enciclop\u00e9dica no tuvo lugar en el patio rosista, y \u00e9sta fue una grave falta en un pa\u00eds que cont\u00f3 con un inusitado grupo de escritores e intelectuales que brillaron con luz propia entre las sombras del siglo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Argentina de Rosas \/ Fernando Oper\u00e9 | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com) Fernando Oper\u00e9. 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