{"id":289,"date":"2022-06-28T16:18:44","date_gmt":"2022-06-28T19:18:44","guid":{"rendered":"http:\/\/losintereses.ar\/?p=289"},"modified":"2022-06-28T16:18:47","modified_gmt":"2022-06-28T19:18:47","slug":"grupos-de-interes-y-consolidacion-de-la-democracia-en-argentina-1983-1991","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/losintereses.ar\/index.php\/2022\/06\/28\/grupos-de-interes-y-consolidacion-de-la-democracia-en-argentina-1983-1991\/","title":{"rendered":"GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA (1983-1991)"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/fundamentoscpuba.files.wordpress.com\/2019\/08\/malamud-andrc3a9s.-2001.-e2809cgrupos-de-interc3a9s-y-consolidacic3b3n-de-la-democracia-en-argentina-1983-1991e2809d.pdf\">GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA (1983-1991) = Interest groups and democracy consolidation in Argentine (1983-1991) (wordpress.com)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA (1983-1991)<br>Interest groups and democracy consolidation in Argentine (1983-1991)<br>Andr\u00e9s MALAMUD<br>Instituto Universitario Europeo, Florencia.<br>11 malanzud@datacommiue.it<br>BIBLID [1130-2887 (2001) 27, 173-189]<br>Fecha de recepci\u00f3n: noviembre del 2000<br>Fecha de aceptaci\u00f3n y versi\u00f3n final: marzo del 2001<br>RESUMEN: En la \u00faltima transici\u00f3n argentina, ni el r\u00e9gimen autoritario saliente ni el Gobier\u0002no democr\u00e1tico inaugural fomentaron un m\u00e9todo corporativo de toma de decisiones. A ello se<br>suma el hecho de que las asociaciones de inter\u00e9s presentaron hist\u00f3ricamente una configuraci\u00f3n asi\u0002m\u00e9trica, con el capital exhibiendo una disposici\u00f3n pluralista y el trabajo una unificada pero depen\u0002diente del Estado. La llegada al Gobierno de un partido sin base laborista \u2014aun si pretendidamente<br>socialdemocr\u00e1tico\u2014 gener\u00f3 una situaci\u00f3n en la cual ning\u00fan actor confiaba en el otro, y mucho<br>menos estaba dispuesto a acordar un procedimiento com\u00fan de formulaci\u00f3n de pol\u00edticas. Mientras<br>dos de los tres principales actores \u2014el capital y el Estado\u2014 rechazaban de plano cualquier dise\u00f1o<br>corporativo, el tercero \u2014el trabajo\u2014 mantuvo una posici\u00f3n defensiva, resisti\u00e9ndose a pluralizar su<br>din\u00e1mica interna. Ciertos acuerdos fueron realizados s\u00f3lo despu\u00e9s de que la magnitud de la crisis<br>econ\u00f3mica super\u00f3 la capacidad del Gobierno para actuar por s\u00ed solo; sin embargo, aun entonces los<br>pactos se concretaron entre sectores del sindicalismo y del empresariado directamente con el<br>Estado, sin involucrar a las asociaciones pico. Si la consolidaci\u00f3n fue fortalecida o debilitada por<br>la ausencia de acuerdos globales \u2014o por los intentos fallidos\u2014 est\u00e1 a\u00fan por verse, pero la democra\u0002cia resultante fue substancialmente marcada por este hecho.<br>Palabras clave: grupos de inter\u00e9s, corporativismo, consolidaci\u00f3n, democracia, Argentina.<br>ABSTRACT: In Argentina&#8217;s last transition, neither the authoritarian regime nor the inaugu\u0002rated democratic Government supported a corporative method of policy-making. In addition, inte\u0002rest associations have historically presented an unbalanced relationship, business featuring a<br>pluralistic disposition and labor maintaining a unified but State-dependent pattern. The rise to<br>power of the non-labor party in 1983 \u2014even if socialdemocratic in claim\u2014 resulted in a situation in<br>which no actor trusted each other, even less agreed on any common policy-making arrangement.<br>While both business and the State rejected a corporatist design, labor kept a defensive position,<br>\u00a9 Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>174 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>refusing to pluralize its inner dynamics. Agreements had to be made only after the magnitude<br>of the economic crisis overwhelmed the capacity of both Government and the social actors to act<br>alone; however, even so the pacts were accomplished among sectors of unions and business and<br>directly with the State, without involving peak associations. Democracy may have been reinforced<br>or weakened by the absence of encompassing agreements, or because their failed attempts; be that<br>as it may, its current shape is substantially due to such outcomes.<br>Key words: organized interest, corporatism, consolidation, democracy, Argentina.<\/p>\n\n\n\n<ol><li>INTRODUCCI\u00d3N&#8217;<br>En abril de 2000, el Senado argentino aprob\u00f3 el Proyecto de Ley de Reforma<br>Laboral enviado por el presidente radical Fernando de la R\u00faa. La mayor\u00eda justicialis\u0002ta daba as\u00ed la pen\u00faltima puntada a una larga transici\u00f3n, que a partir de 1983 hab\u00eda<br>mantenido el r\u00e9gimen de relaciones laborales relativamente al margen del proceso cen\u0002tral de renovaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n jur\u00eddica. La aprobaci\u00f3n definitiva de la ley tuvo<br>lugar pocos d\u00edas despu\u00e9s, en una C\u00e1mara de Diputados cuya mayor\u00eda oficialista no<br>deparar\u00eda sorpresas.<br>Apenas iniciada la transici\u00f3n, Ra\u00fal Alfons\u00edn hab\u00eda intentado modificar las condi\u0002ciones de organizaci\u00f3n y representaci\u00f3n de las asociaciones profesionales \u2014l\u00e9ase sin\u0002dicatos\u2014 (Portantiero, 1987a, 1987b). Su temprano fracaso determin\u00f3 la inviabilidad de<br>establecer pol\u00edticas de concertaci\u00f3n, m\u00e1s adelante, durante el mismo gobierno (Du\u0002catenzeiler, 1990). Carlos Menem, su sucesor en la Presidencia, tampoco logr\u00f3 quebrar<br>la fortaleza de las grandes organizaciones sindicales y sus l\u00edderes hist\u00f3ricos (Etche\u0002mendy y Palermo, 1998), aunque s\u00ed consigui\u00f3 debilitarlos en t\u00e9rminos relativos \u2014tan\u0002to hist\u00f3ricos como sincr\u00f3nicos, vis \u00e1 vis las organizaciones del capital. En contraste, los<br>cambios sufridos en la estructura econ\u00f3mica influyeron sin cortapisas sobre la organi\u0002zaci\u00f3n sindical, trasladando el centro de poder desde los sindicatos industriales hacia<br>los de servicios.<br>Este art\u00edculo se concentra en el impacto que la disposici\u00f3n de los grupos de inter\u00e9s<br>emergentes en 1983 tuvo sobre la consolidaci\u00f3n de la democracia. A tal fin, la exposi\u0002ci\u00f3n se desarrolla en tres secciones. En la primera parte se pasa revista \u2014brevemente\u2014 a<br>las caracter\u00edsticas del sistema pol\u00edtico argentino y a la relaci\u00f3n hist\u00f3rica de las asocia\u0002ciones de inter\u00e9s con el Estado. En la segunda se abordan las propiedades emergentes<br>de las asociaciones de inter\u00e9s, tanto en sus facetas individuales como colectivas. En<br>la tercera se analizan los cambios ocurridos en las pautas de relaci\u00f3n entre intereses<br>organizados y Estado, y se eval\u00faa el impacto de tales cambios sobre la consolidaci\u00f3n de<br>la democracia.<\/li><li>Este art\u00edculo aplica a Argentina un modelo anal\u00edtico ya utilizado para abordar, comparativa\u0002mente, los procesos de consolidaci\u00f3n de la democracia en Europa meridional (v\u00e9ase So-Dm-TER, 1995).<br>Agradezco las ideas y observaciones de Philippe Schmitter, los comentarios de Mariano Aguas y el est\u00ed\u0002mulo de ambos. Lorena Moscovich colabor\u00f3 en la traducci\u00f3n del ingl\u00e9s.<br>Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 175<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>Antes de proceder, sin embargo, es conveniente precisar algunos conceptos y el<br>marco de an\u00e1lisis. Entendemos por consolidaci\u00f3n, en sentido m\u00ednimo, la supervivencia<br>de la democracia y la ausencia de una regresi\u00f3n autoritaria (Schedler, 1998) 2 . La inves\u0002tigaci\u00f3n sobre consolidaci\u00f3n ha producido un rico y variado rango de enfoques, desde<br>los trabajos originales que subrayaban la transici\u00f3n desde el autoritarismo (O&#8217;Donnell y<br>Schmitter, 1986) hasta los m\u00e1s actuales que discuten el punto de llegada o tipo de<br>democracia (O&#8217;Donnell, 1992, 1993, 1996). Entre ellos se destacan los enfoques de meso\u0002nivel, que permiten comprender el desajuste entre los objetivos de los actores y los<br>desarrollos reales (Schmitter, 1995). Adoptaremos aqu\u00ed este \u00faltimo enfoque, que se<br>centra en la estructuraci\u00f3n gradual de reg\u00edmenes parciales como estadios necesa\u0002rios de la consolidaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico global.<br>Durante un proceso de cambio de r\u00e9gimen, los cuatro subconjuntos institucio\u0002nales que generalmente median la relaci\u00f3n entre actores pol\u00edticos y sociales \u2014asam\u0002bleas legislativas, partidos pol\u00edticos, grupos de inter\u00e9s y agencias administrativas<br>(Buchanan, 1997: 14)\u2014 modifican su relaci\u00f3n de fuerzas, condicionando la probabilidad<br>de una consolidaci\u00f3n exitosa en funci\u00f3n de su configuraci\u00f3n y poder relativo. Es alta\u0002mente relevante, dado el rol que las organizaciones sociales juegan en la selecci\u00f3n de<br>un particular tipo de democracia, la capacidad estrat\u00e9gica de los actores colectivos. Y<br>esta capacidad es una funci\u00f3n del nivel de autonom\u00eda interno, respecto de las deman\u0002das de los miembros, y externo, vis \u00e1 vis las agencias estatales y los partidos pol\u00edticos<br>(Pizzorno, 1977; Schmitter, 1995). El foco de este art\u00edculo est\u00e1 orientado hacia el r\u00e9gi\u0002men parcial que concierne a los grupos de inter\u00e9s durante la \u00faltima transici\u00f3n argenti\u0002na, con especial hincapi\u00e9 sobre el sistema de relaciones laborales.<br>Un segundo objetivo de estas notas es dilucidar el grado en que la matriz hist\u00f3rica<br>del corporativismo argentino fue erosionada por el proceso de consolidaci\u00f3n. Para ello<br>se realiza un seguimiento din\u00e1mico de las caracter\u00edsticas institucionales y actitudinales<br>de las principales organizaciones del capital y el trabajo. Es de esperar que una mejor<br>comprensi\u00f3n de la conducta de estos actores sociales hacia \u2014y como reacci\u00f3n contra\u2014 las<br>pol\u00edticas estatales contribuya a aclarar las dificultades y los logros de la nueva demo\u0002cracia argentina, as\u00ed como sus caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas.<br>II. CARACTER\u00cdSTICAS PARTICULARES DE ARGENTINA<br>La historia argentina est\u00e1 repleta de dilemas. Desde 1930, uno de los pa\u00edses m\u00e1s<br>promisorios de Occidente se fue transformando, gradual pero sostenidamente, en un<br>rompecabezas para quien pretendiera entender su senda hist\u00f3rica hacia la decadencia.<\/li><li>Plausiblemente, el per\u00edodo de consolidaci\u00f3n de la democracia en Argentina transcurre entre<br>el 10 de diciembre de 1983 y el 3 de diciembre de 1990. En 1983, el radical Ra\u00fal Alfons\u00edn asumi\u00f3 como<br>primer presidente democr\u00e1ticamente electo; en 1990, su sucesor peronista Carlos Menem dobleg\u00f3 una<br>serie de amotinamientos militares asegurando, finalmente, la subordinaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas al<br>poder civil.<br>Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>176 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>Entre las caracter\u00edsticas argentinas m\u00e1s dilem\u00e1ticas se cuenta el fen\u00f3meno peronista,<br>movimiento pol\u00edtico que reestructur\u00f3 una sociedad \u2014en principio\u2014 pluralista hacia<br>un modelo prevalentemente corporativo y estado-c\u00e9ntrico: la comunidad organizada, tal<br>como fue definida por su fundador.<br>Juan Per\u00f3n inici\u00f3 la toma del poder en 1943 a trav\u00e9s de un golpe militar. Inspirado<br>por la Italia de Mussolini y el Estado Novo brasile\u00f1o de Vargas, apunt\u00f3 a reconstruir la<br>sociedad argentina sobre dos pilares: el capital y el trabajo organizados. La funci\u00f3n de<br>conducci\u00f3n ser\u00eda desarrollada por el Estado, que actuar\u00eda como bisagra y cerebro de los<br>principales actores sociales. La legitimidad de este arreglo descansaba sobre las tradi\u0002ciones hist\u00f3rico-org\u00e1nicas y las ra\u00edces cristianas de la naci\u00f3n, y su respaldo f\u00edsico sobre<br>las Fuerzas Armadas.<br>Sin embargo, y pese a los esfuerzos que Per\u00f3n llev\u00f3 a cabo para implementar su<br>proyecto, el sector del capital no se persuadi\u00f3 de la necesidad o conveniencia de lle\u0002varlo a cabo. Esto se debi\u00f3, principalmente, a que la amenaza comunista nunca lleg\u00f3<br>a ser suficientemente candente como para atemorizar a los empresarios argenti\u0002nos. La consecuente reticencia empresaria dio lugar a un corporativismo de estado<br>desbalanceado, asim\u00e9trico, sustancialmente distinto al planeado por el l\u00edder del<br>movimiento. El sindicalismo se convirti\u00f3 entonces en la columna vertebral del movimien\u0002to justicialista, en eje central de un sistema que deb\u00eda tenerlo s\u00f3lo como una de sus<br>dos columnas.<br>El legado peronista ha sobrevivido largamente a la ca\u00edda de su fundador, y permi\u0002ti\u00f3 a un sindicalismo sobredimensionado resistir exitosamente los embates de los<br>sectores antiperonistas \u2014tanto civiles como militares\u2014. Durante el intento corporativo<br>del general Ongan\u00eda (1966-1971) por reorganizar la estructura social argentina, un gran<br>n\u00famero de l\u00edderes sindicales obtuvo reconocimiento y apoyo oficial. A\u00f1os m\u00e1s tarde, los<br>mayores l\u00edderes sindicales llegaron a detentar el poder real por unos meses bajo la<br>Administraci\u00f3n de Isabel Per\u00f3n entre 1974 y 1976 (Torre, 1983). El golpe militar de<br>1976, en contraste, no promovi\u00f3 los objetivos del Gobierno a trav\u00e9s de modelos cor\u0002porativos sino de pautas liberales orientadas al mercado (Schamis, 1991). A partir de<br>entonces, los sindicatos reasumieron una posici\u00f3n defensiva que durar\u00eda hasta 1982.<br>Despu\u00e9s de una cerrada resistencia contra el Gobierno democr\u00e1tico de Alfons\u00edn, la lle\u0002gada de Menem a la Presidencia acentuar\u00eda significativamente el proceso de erosi\u00f3n del<br>poder sindical.<br>El modelo corporativo argentino ya hab\u00eda empezado a declinar a mediados de los<br>70, despu\u00e9s de la crisis del petr\u00f3leo y del endeudamiento subsiguiente, cuando los acto\u0002res sociales y pol\u00edticos se vieron obligados a redise\u00f1ar no solamente sus roles sino tambi\u00e9n<br>sus identidades. Las actitudes defensivas dar\u00edan paso a un nuevo acuerdo s\u00f3lo despu\u00e9s<br>de que el proceso hiperinflacionario disminuyera dram\u00e1ticamente la capacidad de<br>acci\u00f3n \u2014y de bloqueo\u2014 de las coaliciones distributivas, principalmente de los sindicatos.<br>Mientras tanto, desde el sector del capital no hab\u00eda sido superada la falta de propensi\u00f3n<br>asociativa. Ninguna organizaci\u00f3n de clase de cuarto grado se hab\u00eda desarrollado en<br>Argentina desde que la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresariales<br>(APELE) fue disuelta en 1976, y las agrupaciones sectoriales se mantuvieron divididas y<br>O Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 177<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>burocr\u00e1ticamente d\u00e9biles. El gran capital sol\u00eda defender sus intereses por medio de<br>intercambios directos con funcionarios estatales o con agentes negociadores en posi\u0002ciones clave, antes que a trav\u00e9s de la acci\u00f3n colectiva.<br>En las pr\u00f3ximas secciones se eval\u00faa el grado de cambio que, durante el per\u00edodo<br>transcurrido entre el r\u00e9gimen autoritario y la restauraci\u00f3n democr\u00e1tica, sufrieron las<br>asociaciones de inter\u00e9s m\u00e1s importantes. De ese modo es factible determinar la medi\u0002da en que la fortaleza de la democracia, tanto como su tipo, se debe a la modifica\u0002ci\u00f3n de arraigadas pr\u00e1cticas corporativas. A continuaci\u00f3n se analiza la relaci\u00f3n entre<br>organizaciones corporativas y gobernabilidad. La intenci\u00f3n es verificar si la meta\u0002morfosis argentina de las asociaciones de inter\u00e9s facilit\u00f3 la institucionalizaci\u00f3n de un<br>r\u00e9gimen pol\u00edtico estable o, por el contrario, abri\u00f3 apenas un par\u00e9ntesis temporal para el<br>viejo Estado corporativo \u2014que permanece agazapado, esperando el reflujo de la historia\u2014.<br>IIL LAS PROPIEDADES EMERGENTES DE LAS ASOCIACIONES DE INTER\u00c9S<br>La principal caracter\u00edstica de la organizaci\u00f3n de intereses en Argentina es la falta<br>de equilibrio entre las asociaciones del trabajo y el capital. La Confederaci\u00f3n General del<br>Trabajo (CGT) ha perdurado como la \u00fanica organizaci\u00f3n de los trabajadores por m\u00e1s<br>de un siglo, a pesar de alg\u00fan breve interregno causado por las dictaduras militares y su<br>ulterior divisi\u00f3n cuando el peronismo retorn\u00f3 al poder, en 1989. En cambio, las aso\u0002ciaciones que representan al capital nunca lograron unificar sus instituciones \u2014sumado<br>a que, con frecuencia, se enfrentaron unas contra otras\u2014. Una interacci\u00f3n tan desequili\u0002brada puede ser entendida como efecto de la matriz peronista, sesgada en beneficio<br>de los trabajadores; pero tambi\u00e9n es concebible como resultado de la posesi\u00f3n, por par\u0002te del capital, de los medios que le permit\u00edan usar canales directos para alcanzar los<br>\u00e1mbitos de toma de decisiones.<br>Las divisiones dentro del campo empresarial tienen una larga tradici\u00f3n en la histo\u0002ria argentina. Las contiendas m\u00e1s duras fueron disputadas entre los sectores industria\u0002les y rurales, pero \u00e9stas no fueron las m\u00e1s sangrientas. Desde comienzos de la d\u00e9cada de<br>1950, el sector industrial estuvo dividido en tres grupos, con la Uni\u00f3n Industrial<br>Argentina (01A) como principal asociaci\u00f3n en cuanto concierne al poder econ\u00f3mico&#8217;.<br>Sin embargo, la UTA no existi\u00f3 formalmente entre 1946 y 1955 y entre 1976 y 1978, a lo<br>que debe agregarse la intervenci\u00f3n estatal entre 1955 y 1957 y su autodisoluci\u00f3n entre<br>1974 y 1976 \u2014para integrar la Confederaci\u00f3n Industrial Argentina (GNA) junto con la<br>Confederaci\u00f3n General Econ\u00f3mica (CGE)\u2014. En resumen, durante 18 a\u00f1os sobre 38<br>la UIA estuvo incapacitada para actuar como la voz de los industriales.<\/li><li>Los primeros industriales provinieron de la agricultura y el comercio hacia el cambio de<br>siglo, de modo que no eran empresarios novatos sino acreditados propietarios y comerciantes. Estos<br>hombres estaban deseosos por ampliar sus horizontes, y no se percib\u00edan como antagonistas. Las pro\u0002fundas divisiones entre capitalistas fueron ocasionadas por el agotamiento del modelo agroexportador<br>y la incompleta instalaci\u00f3n de un modelo alternativo de sustituci\u00f3n de importaciones desde la d\u00e9cada<br>de 1940 en adelante.<br>O Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>178 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>El sector rural tambi\u00e9n se mantuvo dividido desde mediados de siglo, en este<br>caso en cuatro organizaciones principales. La Sociedad Rural Argentina (SRA) fue siem\u0002pre la m\u00e1s representativa, tanto por la posici\u00f3n social de sus miembros como por el<br>valor de sus propiedades. Las Confederaciones Rurales Argentinas (cRA) son una aso\u0002ciaci\u00f3n de tercer grado, que re\u00fane once c\u00e1maras provinciales de productores con<br>menos importancia econ\u00f3mica que la SRA. Ambas son tenaces defensoras de la propie\u0002dad privada, la libertad de empresa y la no intervenci\u00f3n estatal, lo cual les hizo m\u00e1s<br>f\u00e1cil alinearse con los reg\u00edmenes dictatoriales que con los democr\u00e1ticos \u2014concebidos como<br>populistas\u2014. Por el contrario, las Federaciones Agrarias Argentinas (FAA) agrupan a peque\u0002\u00f1os y medianos chacareros que se sienten m\u00e1s c\u00f3modos bajo gobiernos democr\u00e1ticos<br>\u2014aunque no han hecho mucho en su beneficio\u2014 que bajo la discrecionalidad propia<br>de las administraciones militares (Nun y Lattuada, 1990). La cuarta organizaci\u00f3n<br>rural, la Confederaci\u00f3n Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), care\u0002ce de la relevancia institucional que las otras poseen, porque algunas de las cooperati\u0002vas que representa son lo suficientemente poderosas como para promover sus intereses<br>por s\u00ed mismas.<br>Dentro del sector terciario, el enfrentamiento de intereses no parece haber fomen\u0002tado conflictos demasiado divisores entre capitalistas. S\u00f3lo una asociaci\u00f3n representa el<br>conjunto de las actividades comerciales del \u00e1rea, la C\u00e1mara Argentina de Comercio<br>(GAG). Los bancos tambi\u00e9n tienen sus propias organizaciones, la Asociaci\u00f3n de Bancos<br>de la Rep\u00fablica Argentina (ADEBA) para las firmas nacionales y la Asociaci\u00f3n de<br>Bancos de la Rep\u00fablica Argentina (ABRA) que representa a los bancos de capital extran\u0002jero. El resto de las asociaciones no son tan importantes como para influir ni en la for\u0002mulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas ni en las estrategias de los otros actores.<br>Cuadro 1: Asociaciones del capital entre 1986 y 1990<br>Sector del capital Asociaci\u00f3n Fecha de creaci\u00f3n Nivel<br>organizacional<br>Asociaciones afiliadas<br>(de 2.\u00b0 y 1 \u00b0 grado)<br>Firmas (o individuos)<br>englobados<br>UTA 1887 3 189 1.000-1.300<br>Industria CGE 1952 4<br>CGI 1950 3<br>SRA 1866 1 \u2014 (10.000 ind.)<br>Agricultura CRA 1942 3 12 300 100.000<br>FAA 1912 2 100.000<br>CoNmcito 1956 3 13 1.278 450.000<br>CAC 1924 1-3 240 3.750<br>\u00abFerrer sector ADEBA<br>ABRA<br>1972 2 (70 por ciento de los<br>dep\u00f3sitos en bancos<br>nacionales)<br>Fuentes: Itzcovitz (19871, Schvarzer (19911,11. Polornino (19951, Non y Lanuda (1990).<br>Poco puede hacerse para formalizar un sistema de intermediaci\u00f3n de intereses<br>cuando una de las dos partes involucradas asume y conserva, por un largo per\u00edodo,<br>tan heterog\u00e9nea y agudamente conflictiva forma, tanto en t\u00e9rminos organizacionales<br>como ideol\u00f3gicos. Adem\u00e1s, desde 1976 en adelante ninguna Administraci\u00f3n estuvo<br>O Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 179<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>comprometida en una negociaci\u00f3n corporativa. Por el contrario, se desarroll\u00f3 primero<br>un intento por disolver todas las asociaciones pico por parte de un r\u00e9gimen autori\u0002tario que proclamaba objetivos de liberalizaci\u00f3n; a continuaci\u00f3n, la Administraci\u00f3n<br>democr\u00e1tica trat\u00f3 de ejercer el poder institucional de una manera pluralista<br>(Portantiero, 1986), considerando a las asociaciones de inter\u00e9s como adversarios antes<br>que como socios en la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas&#8217;.<br>Las caracter\u00edsticas reci\u00e9n referidas distinguen el caso argentino de los modelos del<br>sur de Europa. En Espa\u00f1a, Portugal y Grecia los reg\u00edmenes autoritarios fueron par\u0002cialmente burocr\u00e1ticos, pero se apoyaron sobre fuertes pilares tradicionales que los<br>proveyeron tanto de legitimaci\u00f3n externa como de una l\u00f3gica interna de funciona\u0002miento. El resultado fue una concepci\u00f3n holista, dentro de la cual las organizaciones<br>sociales adquir\u00edan una presencia natural y, por lo tanto, una participaci\u00f3n relevante.<br>Considerando el hecho de que sus exitosas transiciones llevaron mayoritariamente a los<br>partidos socialdem\u00f3cratas al poder, con el apoyo de los trabajadores y orientados hacia<br>un esquema de concertaci\u00f3n, es claro que una matriz ideol\u00f3gica decimon\u00f3nica como<br>la de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical (ucR) estaba mal preparada para tratar con una inorg\u00e1ni\u0002ca pero latente sociedad corporativa. Para Alfons\u00edn fue a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil abordar esta rea\u0002lidad ya que, a pesar de la simpat\u00eda ideol\u00f3gica del presidente por el centro izquierda, los<br>sindicatos confrontaron frontalmente con su Administraci\u00f3n y dieron apoyo a su rival<br>el Partido justicialista (Pj). Las tres estrategias sucesivas que el Gobierno radical prac\u0002tic\u00f3 respecto de las asociaciones (principalmente del trabajo), autonom\u00eda, concertaci\u00f3n<br>y cooptaci\u00f3n, fracasaron sin atenuantes (Schvarzer y Sidicaro, 1987).<br>Aun cuando los sindicatos se mantuvieron formalmente unificados durante este<br>per\u00edodo, sus divergencias internas atestiguan la profunda divisi\u00f3n que atraviesa toda su<br>historia. Sus cuatro principales tendencias se orientaron tradicionalmente hacia distin\u0002tas estrategias (Fern\u00e1ndez, 1986). Mientras tres de ellas manifestaban adhesi\u00f3n al pero\u0002nismo, la m\u00e1s peque\u00f1a de las cuatro se le opuso desde una ideolog\u00eda de izquierda.<br>Entre las agrupaciones peronistas, un ala colaboracionista sol\u00eda inclinarse por responder<br>a la llamada del Gobierno, cualquiera que fuese su color; un segundo bloque, negocia\u0002dor, se manten\u00eda listo para golpear o para entrar en negociaciones, dependiendo de las<br>recompensas ofrecidas; y un tercer grupo, confrontacionista, se hallaba dispuesto a<br>luchar antes que a pactar ning\u00fan acuerdo. Esta alineaci\u00f3n tradicional se quebr\u00f3 debi\u0002do a la erupci\u00f3n de la crisis fiscal del a\u00f1o 1982, que caus\u00f3 una nueva fractura entre los<br>trabajadores alejando a los sindicatos de empleados p\u00fablicos de los dem\u00e1s&#8217;.<br>El modelo taylorista-fordista entr\u00f3 en crisis tras el golpe militar de 1976, junto con el modelo<br>de desarrollo por sustituci\u00f3n de importaciones y el concepto de la industria como motor del creci\u0002miento. El Gobierno suspendi\u00f3 entonces las negociaciones colectivas, tanto para debilitar a los sindi\u0002catos como para instituir un mercado de trabajo liberalizado. La Administraci\u00f3n radical mantuvo las<br>negociaciones colectivas entre par\u00e9ntesis para estabilizar \u2014sin \u00e9xito\u2014 la econom\u00eda, y s\u00f3lo restableci\u00f3 limi\u0002tadamente su vigencia en 1988 (PALOMINO, 1995).<br>En relaci\u00f3n con las huelgas y divisiones entre los sindicatos de empleados estatales y no esta\u0002tales, cf. BLAKE (1992). V\u00e9ase tambi\u00e9n la base de datos del CEUNM.<br>\u00a9 Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28,2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>180 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>Propiedades individuales de las asociaciones de inter\u00e9s<br>El an\u00e1lisis de las organizaciones en t\u00e9rminos de sus caracter\u00edsticas individuales<br>podr\u00eda sorprender a observadores extranjeros. En efecto, el n\u00famero de asociaciones obre\u0002ras es claramente inferior al de las empresarias, a diferencia de Europa meridional. Ello<br>se debe, en parte, a la obligaci\u00f3n legal de que cada actividad se agrupe bajo un sindi\u0002cato \u00fanico. Sin embargo, la densidad de sindicalizaci\u00f3n no contradice lo esperado si se<br>toman en cuenta las altas tasas de movilizaci\u00f3n social de la historia argentina; \u00e9sta es cla\u0002ramente m\u00e1s alta que las de Italia o Grecia, los mejores ranqueados en el sur de Europa<br>en tanto comprenden casi el 40 por ciento de la fuerza de trabajo. En Argentina, en el<br>a\u00f1o 1986, el promedio de sindicalizaci\u00f3n puede ser calculado en aproximadamente un<br>56 por ciento&#8217;, mientras del lado capitalista la tasa era a\u00fan mayor. Es dif\u00edcil entender<br>c\u00f3mo estas diferentes organizaciones, aparentemente pluralistas del lado del capital<br>y corporativas del lado del trabajo, pudieron dar lugar a tal grado de movilizaci\u00f3n.<br>Tambi\u00e9n debe tenerse en cuenta que las quiebras institucionales forzaron nuevos pro\u0002cesos de afiliaci\u00f3n despu\u00e9s de cada nueva apertura democr\u00e1tica, lo que implic\u00f3 una<br>repetitiva y m\u00e1s dificultosa tarea. Por otro lado, los \u00e1mbitos de representaci\u00f3n difieren<br>de los del Viejo Mundo, presentando una abismal diferencia entre trabajo y capital<br>en lo que se refiere al \u00e1rea que abarca cada asociaci\u00f3n. Esto se hace evidente en los cua\u0002dros i y II, que exponen la mayor cantidad de asociaciones con que cuenta el empre\u0002sariado vis \u00e1 vis los trabajadores pese a alinear muchos menos miembros.<br>Cuadro II: Asociaciones de trabajadores (en 1986)<br>Sindicatos Federaciones<br>CGT 1.412 75<br>Fuente Buchanan (1995).<br>Lo expuesto acerca de las propiedades individuales de las asociaciones de inter\u00e9s es<br>suficiente para evaluar los obst\u00e1culos organizacionales a la negociaci\u00f3n de acuerdos. En<br>balance, el gran n\u00famero de asociaciones empresariales, la estrechez de sus \u00e1mbitos de<br>acci\u00f3n y la divisi\u00f3n de sus asociaciones pico neutralizaron con creces la ventaja de la alta<br>membres\u00edd. Del otro lado, la unidad formal de los trabajadores no reflej\u00f3 la configu\u0002raci\u00f3n real de poder durante la transici\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan cuando los sindicatos no estuvieron<br>institucionalmente reorganizados hasta noviembre del a\u00f1o 1986. Adem\u00e1s, la crisis<br>econ\u00f3mica y la creciente divisi\u00f3n entre los sindicatos que pertenec\u00edan tanto al sector<br>M\u00e1s de 7.075.000 trabajadores de acuerdo con el censo de poblaci\u00f3n de 1980, mientras que<br>3.972.000 estaban registrados en el sindicato respectivo en 1984. Fuentes: MINISTERIO DE TRABAJO<br>(1986) e INDEC (1980).<br>La inexistencia de un campo de inter\u00e9s compartido por la mayor\u00eda de los capitalistas es cer\u0002tificado emp\u00edricamente en BLAKE (1992: 141).<br>\u00a9 Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 181<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>p\u00fablico como al privado, junto con las disputas en la arena sindical sobre la definici\u00f3n<br>de la identidad del peronismo, provocaron una intensificaci\u00f3n de los conflictos internos<br>que result\u00f3 desfavorable para la construcci\u00f3n de una \u00fanica voz. Es importante des\u0002tacar que la alta densidad de afiliaci\u00f3n alcanzada por los sindicatos argentinos es con\u0002secuencia de la tradici\u00f3n social m\u00e1s que de la voluntad individual. A pesar de ello, la<br>lealtad de los trabajadores y el poder de movilizaci\u00f3n de los sindicatos, manifestado<br>cada vez que la CGT convoc\u00f3 a un paro general, no deben ser subestimados \u2014conside\u0002rando, especialmente, que en Argentina el d\u00eda de trabajo perdido no es pagado ni por<br>el empleador ni por el sindicato\u2014.<br>Las asociaciones argentinas no han desarrollado un alto nivel de lo que se mencio\u0002n\u00f3 anteriormente como capacidad estrat\u00e9gica. Semejante capacidad implicar\u00eda, entre<br>otras cosas, el poder de autonomizar sus opciones respecto de las preferencias de cor\u0002to plazo de sus miembros o socios externos \u2014como los partidos\u2014 \u00abpara definir y soste\u0002ner un curso de acci\u00f3n en el largo plazo\u2026\u00bb (Schmitter, 1995: 301). Estos d\u00e9ficits<br>compartidos entre el capital y el trabajo dejaron poco margen de maniobra para reali\u0002zar las concesiones que cualquier pacto requiere.<br>Propiedades colectivas de las asociaciones de inter\u00e9s<br>Para evaluar en qu\u00e9 medida se desarrollaron en Argentina las dos caracter\u00edsticas sis\u0002t\u00e9micas m\u00e1s importantes, governance y congruencia, es necesario analizar las propieda\u0002des colectivas de las asociaciones de inter\u00e9s. Ellas iluminar\u00e1n el grado en que las<br>asociaciones representan intereses de clase \u2014governance\u2014 y hasta qu\u00e9 punto las caracte\u0002r\u00edsticas de cada asociaci\u00f3n reflejan aquellas de la organizaci\u00f3n rival equivalente \u2014con\u0002gruencia\u2014 (Schmitter, 1995: 311-312).<br>Una de las tres propiedades m\u00e1s relevantes de cualquier asociaci\u00f3n es el grado de<br>cobertura de sus miembros potenciales. En Argentina, el alcance legal de los convenios colec\u0002tivos de trabajo abarca a trabajadores y empleadores en un amplio espectro, haciendo obli\u0002gatorios sus efectos para la respectiva rama de actividad y, por lo tanto, dejando de lado el<br>hecho de ser o no miembro de las asociaciones firmantes. El n\u00famero de trabajadores<br>implicados por estos acuerdos obligatorios rondaba a mediados de la d\u00e9cada de 1990 el 75<br>por ciento de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa\u00bb.<br>Como en los casos del sur de Europa, el monopolio de la representaci\u00f3n o su<br>ausencia no estuvo siempre vinculado a alineamientos partidarios, sino a las caracte\u0002r\u00edsticas propias del campo de inter\u00e9s pertinente. Esto es especialmente cierto del lado<br>del capital, donde la divisi\u00f3n de las asociaciones mayores se enmarca sobre las fractu\u0002ras de los sectores alineados \u2014industria, agricultura y servicios\u2014 y, dentro de ellos,<br>sobre el tama\u00f1o y posici\u00f3n de las firmas o propiedades, generalmente enfrentando a las<br>grandes empresas contra las PYMES. Raramente ha ocurrido que las asociaciones de<\/li><li>La Poblaci\u00f3n Econ\u00f3micamente Activa (PEA) en Argentina alcanzaba en 1997 los 12.000.000<br>de personas, un 36 por ciento de la poblaci\u00f3n total.<br>\u00a9 Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>182 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>capital fueran cruzadas por adscripciones partidarias. Cuando lo hicieron, fue debido<br>a que los gobiernos peronistas crearon desde el poder \u2014o cooptaron\u2014 a algunas de ellas,<br>y nunca a las m\u00e1s grandes. Por el contrario, la pauta general fue la de acercarse a la<br>administraci\u00f3n en el Gobierno, colonizando las pertinentes agencias del Estado cuan\u0002do fue posible o haciendo lobby sobre funcionarios clave en caso contrario.<br>En lo que respecta a las organizaciones de trabajadores, la pauta predominante fue<br>la no divisi\u00f3n. La causa debe buscarse en el paraguas legitimador del peronismo, que<br>cubri\u00f3 a todo el sindicalismo sin dejar lugar a otros partidos para insertarse. Ello no<br>habr\u00eda sido posible sin la legislaci\u00f3n que obligaba a los trabajadores a mantener s\u00f3lo<br>un sindicato por rama de actividad y una \u00fanica asociaci\u00f3n pico. La otra cara de la<br>moneda, sin embargo, exhibe un sindicalismo con profundas divisiones internas, pro\u0002ducto de las divergencias entre facciones del propio partido peronista. El sentido<br>inverso de la relaci\u00f3n, que va del sindicalismo hacia el partido, encuentra a los l\u00edderes<br>gremiales detentando una cuota de poder real en el peronismo despu\u00e9s de Per\u00f3n \u2014y en<br>el mismo gobierno, cuando fue ejercido por dicha agrupaci\u00f3n\u2014. Puede afirmarse inclu\u0002so que, durante un corto per\u00edodo entre 1975 y 1976, verdaderamente tuvieron el poder<br>en sus manos. En contraste, las organizaciones empresariales nunca lograron posi\u0002ciones de poder en modo tan directo. Sin embargo, la mayor\u00eda de las veces sus v\u00edas<br>alternativas (no oficiales) para ejercer influencia sobre el Ejecutivo fueron de lejos,<br>mucho m\u00e1s efectivas.<br>Considerando la dimensi\u00f3n de coordinaci\u00f3n, entendida como la capacidad de uni\u0002ficar organizacionalmente a todos los intereses de un determinado sector, rama de la<br>producci\u00f3n o clase social, la CGT alcanz\u00f3 un nivel superior al de las organizaciones obre\u0002ras en Europa meridional. Los empresarios, en cambio, no han conseguido organizar\u0002se de igual modo, manifestando divisiones que llevaron a frecuentes conflictos de<br>inter\u00e9s. No s\u00f3lo careci\u00f3 el capital de una asociaci\u00f3n pico en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os,<br>sino que ninguna rama de la producci\u00f3n ha tenido una representaci\u00f3n unificada. La<br>coordinaci\u00f3n alcanzada ocasionalmente fue producto de una compartida ideolog\u00eda filo\u0002liberal y de acuerdos contingentes entre las asociaciones mayores&#8217;. Respecto al otro sec\u0002tor del capital productivo, la agricultura, nunca lleg\u00f3 a plantearse la cuesti\u00f3n laboral. El<br>hecho de que la CGT no representara cabalmente a los trabajadores rurales condujo a<br>una negociaci\u00f3n bipartita entre las asociaciones agropecuarias y el Gobierno.<\/li><li>Las dos principales etapas en las cuales las mayores asociaciones del capital desarrollaron un<br>\u00e1mbito de coordinaci\u00f3n conjunta tuvieron lugar, primero, durante la gesti\u00f3n de Alfons\u00edn, cuando se for\u0002m\u00f3 el poderoso grupo de los Capitanes de la Industria para tratar con el Gobierno; y m\u00e1s tarde, duran\u0002te el per\u00edodo de Menem, cuando se reunieron las principales asociaciones de todas las ramas<br>empresariales en el Grupo de los 8. La pintoresca situaci\u00f3n de que, durante el Gobierno de Menem, los<br>presidentes de la UTA devinieran simult\u00e1neamente diputados peronistas no debe confundir el an\u00e1lisis:<br>ello no signific\u00f3 que los partidos hubieran logrado finalmente conquistar a las asociaciones de inter\u00e9s,<br>sino que las \u00faltimas hab\u00edan perdido mucha de su importancia a manos de los crecientemente poderosos<br>grupos econ\u00f3micos (AGUAS, in\u00e9dito). En consecuencia, era menor la relevancia de quienes ejerc\u00edan la<br>representaci\u00f3n formal en las empobrecidas burocracias organizacionales.<br>Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28,2001, pp. 173 &#8211; 189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 183<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>Una caracter\u00edstica fundamental del sector del trabajo es el hecho de que ning\u00fan<br>sindicato o federaci\u00f3n haya actuado fuera del marco de la CGT, excepto durante los<br>per\u00edodos en que la misma sufri\u00f3 divisiones. Enfocando el nivel interno, el principal cam\u0002bio de los \u00faltimos veinte a\u00f1os ha sido la importancia decreciente del una vez todopo\u0002deroso sindicato metal\u00fargico (Uni\u00f3n Obrera Metal\u00fargica-uom), que ha cedido espacio<br>a los empleados de comercio (Asociaci\u00f3n de Empleados de Comercio-AEC) \u2014el mayor<br>sindicato en t\u00e9rminos de cantidad de afiliados, y cada vez m\u00e1s importante por sus<br>recursos econ\u00f3micos\u2014.<br>Cuadro HL Evoluci\u00f3n en la afiliaci\u00f3n de los mayores sindicatos<br>Mayores sindicatos 1973 1986 1989<br>Empleados de Comercio (AL.(,) 280.000 (1) 408.000 (1) 404.706 (1)<br>Metal\u00fargicos (00M) 270.000 (2) 267.000 (2) 349.897 (2)<br>Construcci\u00f3n (uocsA) 260.000 (3) 186.614 (3) 143.898 (3)<br>Bancarios (A10 83.647 (6) 156.070 (4) 135.142 (4)<br>Ferroviarios (ui) 167.908 (4) 143.304(5) 105.600 (5)<br>Mec\u00e1nicos (SMATA) 121.135 (5) 53.976 (6) 89.016 (6)<br>Fuente: Julio Godio (1991). Entre par\u00e9ntesis figura el ranking para el a\u00f1o dado.<br>El conjunto de propiedades de los actores colectivos quedar\u00eda incompleto sin una<br>referencia al Estado. Aun cuando de naturaleza diferente a las asociaciones de inter\u00e9s,<br>constituye una parte necesaria en las negociaciones colectivas tanto por su capacidad<br>\u00fanica de garantizar los acuerdos como por su rol de empleador en una econom\u00eda con<br>un amplio sector p\u00fablico. La mencionada capacidad de garantizar los acuerdos socia\u0002les es una condici\u00f3n sine qua non para la concertaci\u00f3n. Uno de los d\u00e9ficits hist\u00f3ricos<br>de Argentina es que el Estado no tuvo poder suficiente como para tomar decisiones e<br>implementarlas contra la resistencia de los mayores actores sociales, fueran \u00e9stos sindi\u0002catos, empresarios, Fuerzas Armadas o la Iglesia cat\u00f3lica. Esta debilidad no pudo ser<br>superada siquiera durante las dictaduras militares, y por lo tanto el Estado nunca alcan\u0002z\u00f3 altos niveles de autonom\u00eda. Por el contrario, la inestabilidad end\u00e9mica de Argentina<br>puede leerse como el intento infructuoso de diversos actores sociales por crear un apa\u0002rato estatal capaz de intervenir en la sociedad para imponer una l\u00f3gica de interacci\u00f3n<br>que los beneficiara. A pesar de los muchos esfuerzos realizados por cada actor cuando<br>la oportunidad lo permiti\u00f3&#8217;, el desarrollo continuo de dos juegos diferentes en dos<br>niveles distintos \u2014sea pluralista, cosmopolita y universalista en las clases medias y<br>altas o corporativo, nacionalista y tradicionalista en las clases bajas\u2014 dio origen a un<\/li><li>Tales esfuerzos se orientaron, en su mayor parte, a la resoluci\u00f3n del dilema peronisla. As\u00ed se<br>sucedieron estrategias de eliminaci\u00f3n (por parte de la dictadura militar que derroc\u00f3 a Per\u00f3n), de<br>exclusi\u00f3n\/integraci\u00f3n parcial (durante las sendas administraciones radicales) y de cooptaci\u00f3n (por las<br>dictaduras militares que derrocaron a los radicales). Cf. CAVAROZZI (1986) y KVATERNIK (1990).<br>O Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28,2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>184 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>escenario en el cual cada contendiente careci\u00f3 de autonom\u00eda vis \u00e1 vis el Estado (y vice\u0002versa), aunque todos apelaron a \u00e9l en b\u00fasqueda de apoyo. La consecuencia es que tal<br>conflicto impidi\u00f3 al Estado construir su propia autonom\u00eda burocr\u00e1tica, en forma tal que<br>devino una arena donde se defin\u00edan intereses \u2014as\u00ed como identidades parciales\u2014 antes<br>que un \u00e1rbitro relativamente imparcial capaz de dar vigencia a los acuerdos entre acto\u0002res sociales.<br>IV. CONCLUSIONES COMPARATIVAS PARA ARGENTINA<br>Esta secci\u00f3n final aborda las caracter\u00edsticas del r\u00e9gimen parcial de relaciones labo\u0002rales seg\u00fan se desarrollaron durante la \u00faltima transici\u00f3n, plante\u00e1ndolas de forma que se<br>facilite la comparaci\u00f3n con los procesos de consolidaci\u00f3n de la democracia acaecidos en<br>Europa del sur (Schmitter, 1995).<br>La primera cuesti\u00f3n que se plantea es si hubo cambio o continuidad en el sistema<br>de representaci\u00f3n de intereses. La respuesta es que la transici\u00f3n efectivamente signifi\u0002c\u00f3 una transformaci\u00f3n global del ambiente dentro del cual los grupos de inter\u00e9s cana\u0002lizaron sus demandas. Las asociaciones fueron legalmente reconocidas en un primer<br>momento, luego normalizadas \u2014en t\u00e9rminos de elecci\u00f3n de sus propias autoridades\u2014 y<br>finalmente sentadas en la mesa de negociaciones con el actor opuesto y el Estado.<br>La siguiente cuesti\u00f3n es si Argentina desarroll\u00f3 un modelo neo-corporativo de<br>intermediaci\u00f3n de intereses o se caracteriz\u00f3 por poseer un sistema de corporativismo<br>estatal. Mi respuesta contradice las presunciones que com\u00fanmente se dan por ciertas:<br>sostendr\u00e9 ac\u00e1 que ning\u00fan sistema corporativo de intermediaci\u00f3n de intereses ha existido<br>en Argentina durante los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os \u2014mucho menos un sistema corpora\u0002tivo de formulaci\u00f3n de pol\u00edticas\u2014, aun cuando es dif\u00edcil ignorar el hecho de que muchos<br>de los grandes actores sociales estuvieron organizados en un modo corporativo. Sin<br>embargo, los actores no son el sistema; y el sistema no ha tenido un formato corpora\u0002tivo real\u00bb. Este caso puede observarse como una lucha entre varios actores \u2014por lo<br>menos dos, m\u00e1s sus facciones internas\u2014 que, orientados por distintas l\u00f3gicas, dirimieron<br>posiciones sobre un terreno incierto. Los objetivos predominantes en cada bando<br>eran de corto plazo, y a la carencia de metas de largo aliento se sum\u00f3 la ausencia de un<br>actor capaz de imponer una l\u00f3gica com\u00fan \u2014las reglas del juego\u2014. Esta situaci\u00f3n puede<br>entenderse, en t\u00e9rminos de teor\u00eda cl\u00e1sica, como un estado de naturaleza sin un Leviat\u00e1n<br>que imponga orden; o, en m\u00e1s precisa terminolog\u00eda contempor\u00e1nea, como un pretoria\u0002nismo de masas, ya que los protagonistas de la contienda son grandes actores sociales<br>antes que individuos. En cambio, como se discute a continuaci\u00f3n, es preferible enten\u0002der el puzzle argentino como la historia de din\u00e1micas desfasadas que se enfrentaron rei\u0002teradamente en distintos niveles, y que reci\u00e9n convergieron en un marco com\u00fan despu\u00e9s<\/li><li>COLLIER (1995) presenta una excelente revisi\u00f3n conceptual sobre el corporativismo. Su tesis<br>acerca de la normalizaci\u00f3n del concepto a mediados de la d\u00e9cada de 1980 apoya te\u00f3ricamente el argu\u0002mento aqu\u00ed formulado.<br>O Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 185<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>de que la hiperinflaci\u00f3n destrozara no s\u00f3lo su consistencia como coaliciones distributi\u0002vas sino tambi\u00e9n sus bases sociales y la misma estructura del Estado. El cuadro IV es<br>elocuente al respecto, y muestra c\u00f3mo despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe hiperinflacionaria la<br>conflictividad del trabajo decay\u00f3 a niveles baj\u00edsimos previamente impensables.<br>La subsecuente reconstrucci\u00f3n de las lealtades colectivas se produjo de manera len\u0002ta, lo que permiti\u00f3 a la segunda Administraci\u00f3n democr\u00e1tica \u2014encabezada por el presi\u0002dente Menem\u2014 aprovechar la desestructuraci\u00f3n social para reconstruir el balance de<br>poder en un modo que nadie hab\u00eda logrado anteriormente. Por primera vez en d\u00e9cadas,<br>el Estado cort\u00f3 la mayor\u00eda de los tent\u00e1culos de los grupos de inter\u00e9s que hab\u00edan<br>colonizado su aparato y actuado parasitariamente sobre un cuerpo cada vez mas d\u00e9bil.<br>La matriz resultante aparece como la victoria de una tendencia no corporativa de inter\u0002mediaci\u00f3n de intereses, dando lugar a un nuevo animal: decisionismo ejecutivo<br>indisputado, si bien claramente sesgado hacia el lado del capital (O&#8217;Donnell, 1992;<br>Ferreira Rubio y Goretti, 1993). La importancia de los intereses organizados no ha desa\u0002parecido, pero su l\u00f3gica de acci\u00f3n se asimila hoy m\u00e1s a los grupos de presi\u00f3n estado\u0002unidenses que a los grandes actores sociales europeos. En s\u00edntesis, el lobbying \u2014propio<br>de la esfera privada\u2014 se ha impuesto sobre la concertaci\u00f3n \u2014expresi\u00f3n p\u00fablica del<br>acuerdo social\u2014u.<br>Cuadro Iv: Tasa de inflaci\u00f3n, paros generales y conflictos laborales<br>A\u00f1o Tasa de inflaci\u00f3n (I\u00f1&#8217;i ) Paros generales Conflictos laborales Presidencia<br>1984 688 1 368 Alfons\u00edn<br>1985 386 2 288 Alfons\u00edn<br>1986 91 4 725 Alfons\u00edn<br>1987 175 3 764 Alfons\u00edn<br>1988 387 3 949 Alfons\u00edn<br>1989 4.925 0 751 Alfons\u00edn\/Menem<br>1990 1.344 0 864 Menem<br>1991 84 0 581 Menem<br>1992 17 1 279 Menem<br>1993 7 0 224 Menem<br>1994 5 1 250 Menem<br>1995 3 1 445 Menem<br>1996 0 3 176 Menem<br>Fuentes: Conflictos laborales: Centro de Liudio3 Uni\u00f3n para la Nueva Mayor\u00eda; indice de Precios al Coi sumiclor: INDEC.<\/li><li>DUCATENZEILER (1990) argumenta convincentemente que esta caracter\u00edstica est\u00e1 presente en<br>el sistema argentino de intermediaci\u00f3n de intereses desde 1955, debido a la politizaci\u00f3n de los grupos<br>de inter\u00e9s y a la debilidad institucional del Estado. Sin embargo, el predominio definitivo del lobbying<br>pluralista sobre la concertaci\u00f3n (neo) corporativa es m\u00e1s reciente, como aqu\u00ed se destaca.<br>\u00a9 Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>186 GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>En una sociedad marcada a fuego por el fen\u00f3meno peronista, podr\u00eda suponerse<br>que las asociaciones de inter\u00e9s habr\u00edan sido eficazmente penetradas por los partidos<br>pol\u00edticos. Sin embargo, esta hip\u00f3tesis es err\u00f3nea. Hay varias razones para explicar por<br>qu\u00e9 ello no sucedi\u00f3. En primer lugar est\u00e1 el hecho de que el peronismo nunca consi\u0002gui\u00f3 convertirse en un verdadero partido \u2014se conceb\u00eda como la herramienta electoral<br>del movimiento nacional\u2014 hasta despu\u00e9s de su renovaci\u00f3n, ocurrida reci\u00e9n durante la<br>\u00faltima transici\u00f3n democr\u00e1tica (McGuire, 1989). Otra causa, quiz\u00e1s menos obvia, es que<br>la inserci\u00f3n pol\u00edtica del peronismo se construy\u00f3 desde el Estado, y cuando se encon\u0002tr\u00f3 lejos del poder careci\u00f3 de capacidad para ocupar otros espacios sociales. Si bien<br>los representantes sindicales tuvieron siempre las puertas abiertas para acceder a los l\u00edde\u0002res peronistas, \u00e9stos lograron mantener un margen apreciable de autonom\u00eda; las orga\u0002nizaciones gremial y partidaria, entonces, se manejaron por carriles separados \u2014aunque<br>varias veces se enfrentaron desde dentro del Estado\u2014. Del otro lado, los radicales no<br>quisieron o no pudieron infiltrar las asociaciones de inter\u00e9s, y carecieron del poder<br>para influenciarlas unilateralmente desde fuera. En lo que concierne al capital, los<br>empresarios prefirieron apelar directamente al Estado sin recurrir a la intermediaci\u00f3n<br>partidaria. Estos rasgos constituyen una clara expresi\u00f3n de la relaci\u00f3n radial entre las<br>organizaciones sociales (intereses) y pol\u00edticas (partidos), que pivotaban sobre el<br>Estado como centro y desarrollaban, por ende, una m\u00ednima interacci\u00f3n transversal.<br>Una consecuencia de lo anterior es que las asociaciones pico del capital \u2014cuando<br>existi\u00f3\u2014 y del trabajo no fueron suficientemente poderosas, ni tuvieron la necesaria con\u0002fianza en sus propias capacidades, como para embarcarse en negociaciones tripartitas<br>que hubiesen llevado a arreglos corporativos. Estas carencias no se debieron s\u00f3lo a razo\u0002nes materiales (falta de recursos) o actitudinales (escasa autoconfianza) sino a motivos<br>ideol\u00f3gicos y cognitivos: se consideraba que el Estado deb\u00eda jugar un rol dirigente para<br>lograr el acuerdo social, pasando por alto que su debilidad institucional le imped\u00eda cum\u0002plir semejante funci\u00f3n. En definitiva, una forma ment\u00eds hist\u00f3ricamente generada resul\u0002t\u00f3 \u2014al menos\u2014 tan responsable de la incapacidad para alcanzar un consenso como las<br>dem\u00e1s causas que se mencionan en la literatura. La transici\u00f3n argentina parece tam\u0002bi\u00e9n demostrar que la tesis de Blake (1992) es correcta, cuando afirma que la conse\u0002cuencia de intentar y fracasar, en lo que concierne a pactos sociales, es peor que no<br>haber siquiera intentado. El resultado es la p\u00e9rdida de prestigio y apoyo por parte de los<br>l\u00edderes sociales y las asociaciones de inter\u00e9s.<br>No es necesario aclarar que ning\u00fan sistema de intermediaci\u00f3n de intereses creci\u00f3,<br>y mucho menos se consolid\u00f3, en los quince arios transcurridos desde el cambio de<br>r\u00e9gimen, como s\u00ed ocurri\u00f3 en Europa meridional. El patr\u00f3n argentino de representa\u0002ci\u00f3n de intereses se desarroll\u00f3 siguiendo el modelo norteamericano m\u00e1s bien que el<br>europeo, dando lugar a un sistema de intermediaci\u00f3n informal, sesgado hacia el capital,<br>centrado en el Gobierno \u2014o m\u00e1s precisamente en el Ejecutivo (Malamud, 2000), carac\u0002ter\u00edstica \u00e9sta que reivindica un elemento de latinoamericanidad\u2014, que desech\u00f3 la<br>negociaci\u00f3n entre pares tanto como con los partidos.<br>Es dif\u00edcil asegurar si la remodelaci\u00f3n de este tipo de intermediaci\u00f3n tender\u00e1 hacia<br>la autonom\u00eda organizacional (Murillo, 1997) o hacia alguna otra forma novedosa de<br>\u00a9 Ediciones Universidad de Salamanca Am\u00e9rica Latina Hoy, n.\u00bb 28, 2001, pp. 173-189<br>ANDR\u00c9S MALAMUD<br>GRUPOS DE INTER\u00c9S Y CONSOLIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA 187<br>EN ARGENTINA (1983-1991)<br>organizaci\u00f3n. Sin embargo, si el sindicalismo no est\u00e1 muerto \u2014quien conozca Argentina<br>sabe cu\u00e1n duro de matar suele resultar\u2014, el reciente cambio de Gobierno podr\u00eda propi\u0002ciar una galvanizaci\u00f3n de las asociaciones de trabajadores en perjuicio de un tan pecu\u0002liar tipo de (des)organizaci\u00f3n de intereses.<br>V. BIBLIOGRAF\u00cdA<br>ACU\u00d1A, Carlos. Intereses empresarios, dictadura y democracia en la Argentina actual. En ACU\u00d1A,<br>Carlos. La nueva matriz pol\u00edtica argentina. Buenos Aires: Nueva Visi\u00f3n, 1995.<br>AGUAS, Mariano. The Group Phenomenon in Argentina. A Study in Political Stability. In\u00e9dito.<br>Florence: FUI, 1998.<br>BERGER, Suzanne. Organizing interests in Western Europe: Pluralism, corporatism, and the trans\u0002formation of politics. New York: Cambridge University Press, 1981.<br>BLAKE, Charles Henry II. Social Pacts, Labor Relations, and Democratic Consolidation: Argentina<br>in Comparative Perspective. 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